Investigadores de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda acaban de publicar los resultados prometedores de un estudio comparativo entre un videojuego que han diseñado para ayudar a tratar la depresión en adolescentes y la terapia tradicional cara a cara. El juego se llama SPARX, y orienta a los jugadores a través de una serie de retos que ayudan a prácticar el manejo de diferentes situaciones de la vida y las emociones que vienen con ellas.
El estudio, publicado en el último número del British Medical Journal, ha demostrado que el juego es al menos tan eficaz como la asesoría ayudando a tratar la depresión y la ansiedad en un grupo de niños con un promedio de 15 años de edad.















