Así fue la V Olimpiada Robótica de la Escola de Enxeñaría de Ferrol

Última actualización: abril 19, 2026
  • Más de 140 estudiantes de ESO de A Coruña y Lugo compitieron en la V Olimpiada Robótica de la Escola Politécnica de Enxeñaría de Ferrol.
  • La cita reunió a 33 equipos divididos en dos categorías: Promesas y Élite, con tres desafíos técnicos principales.
  • Los retos incluyeron una prueba de sigue-líneas con obstáculos, el "barrendero" y combates de sumo entre robots autónomos.
  • Los equipos "Los amigos no mienten" y "Todo sin querer" lograron los premios globales Todo Terreno en Promesas y Élite.

Olimpiada robótica en Ferrol

La V Olimpiada Robótica de la Escola Politécnica de Enxeñaría de Ferrol convirtió, un año más, al Campus Industrial en un punto de encuentro clave para la robótica educativa en Galicia. Durante toda la mañana, el pabellón municipal de Esteiro y el salón de actos Concepción Arenal se llenaron de estudiantes, robots y mucha concentración para superar los distintos retos planteados por la organización.

Más de 140 alumnos y alumnas de Educación Secundaria Obligatoria, llegados de diferentes centros de las provincias de A Coruña y Lugo, se enfrentaron a una jornada en la que la programación, la ingeniería y la capacidad de resolver problemas en equipo fueron tan importantes como el propio resultado final de la competición.

Estructura de la competición y categorías en juego

Participantes en olimpiada robótica

La organización de la Escola Politécnica de Enxeñaría de Ferrol diseñó un torneo con 33 equipos participantes, distribuidos en dos grandes categorías en función del curso académico. Por un lado, la categoría Promesas, reservada a estudiantes de 1.º y 2.º de ESO, agrupó a 8 equipos. Por otro, la categoría Élite, destinada al alumnado de 3.º y 4.º de ESO, reunió a 25 conjuntos.

El formato permitió que el alumnado con menos experiencia pudiera competir en un entorno adaptado, mientras que los más veteranos se medían en desafíos de mayor nivel técnico y de exigencia. A lo largo de la mañana, todos ellos fueron rotando por las distintas pruebas diseñadas para evaluar su dominio de la programación, el diseño de algoritmos y la puesta a punto de sus robots.

La jornada comenzó a las 09:30 horas en el Pabellón Municipal de Esteiro, donde se celebraron las pruebas prácticas sobre pista. Posteriormente, la actividad se trasladó al Salón de Actos Concepción Arenal, en el Campus Industrial de Ferrol, donde tuvo lugar la ceremonia de cierre y la entrega de galardones en torno a las 13:30 horas.

Desde la Escola Politécnica de Enxeñaría de Ferrol subrayaron el carácter formativo de la cita, que no solo premia a los mejores resultados, sino que fomenta el trabajo en equipo, la curiosidad tecnológica y la capacidad de aplicar contenidos de aula a situaciones reales de diseño y control de robots.

Centros participantes y procedencia del alumnado

Robots en competición

En esta quinta edición de la Olimpiada Robótica, la EPEF contó con la participación de siete centros educativos de distintos municipios gallegos, principalmente de las provincias de A Coruña y Lugo. Desde Ferrol acudieron el IES Saturnino Montojo, el IES Ricardo Carvalho Calero y el Colexio Tirso de Molina, que aportaron varios equipos en ambas categorías.

También hubo representación de la comarca con el IES As Telleiras de Narón, además de la participación del IES Fin do Camiño de Fisterra, el centro de promoción rural CPR Fonteboa de Coristanco y el IES Perdouro de Burela. Esta combinación de localidades convirtió a Ferrol en un punto de encuentro para estudiantes de diferentes zonas, desde la Costa da Morte hasta A Mariña lucense.

La diversidad geográfica y de contextos educativos se reflejó también en la manera de afrontar los retos: algunos equipos llegaban con más bagaje en competiciones de robótica, mientras que otros se estrenaban por primera vez en un evento de estas características, lo que añadió un componente de aprendizaje compartido y cooperación entre centros.

Para muchos de estos institutos y colegios, la Olimpiada Robótica se ha consolidado ya como una cita fija en el calendario escolar, complementando sus proyectos de aula en materias como Tecnología, Robótica o Programación, y sirviendo de escaparate para mostrar el trabajo desarrollado durante el curso.

Los tres grandes desafíos: siguelíneas, barrendero y sumo

El corazón de la V Olimpiada Robótica de la Escola Politécnica de Enxeñaría de Ferrol estuvo en las tres pruebas técnicas que todos los equipos debían superar. Cada reto estaba pensado para evaluar una combinación concreta de habilidades de programación, diseño del robot y capacidad estratégica.

El primer desafío fue la prueba de siguelíneas con obstáculos, en la que los robots autónomos debían seguir una trayectoria impresa en el suelo, respetando el trazado y esquivando las barreras físicas colocadas en el recorrido. Esta prueba exigía calibrar bien los sensores, ajustar la velocidad y garantizar que el robot reaccionase de forma estable ante cambios inesperados en la pista.

A continuación se desarrolló la prueba del «barrendero», inspirada en dispositivos reales como aspiradoras autónomas o robots cortacésped. En este caso, el objetivo era que la máquina diseñada por el alumnado fuese capaz de desplazar o retirar todos los objetos situados sobre el tablero, optimizando el recorrido y evitando dejar zonas sin cubrir.

La tercera y última prueba fue la de sumo robótico, uno de los momentos más espectaculares de la jornada. En un espacio delimitado, dos robots se enfrentaban en un combate directo con un objetivo sencillo pero exigente: expulsar al oponente fuera del área de juego. Aquí resultó clave tanto la robustez mecánica del robot como la estrategia de empuje y la detección precisa de los límites del tatami.

Cada uno de estos desafíos aportaba una parte de la puntuación total de los equipos, de forma que la regularidad en las tres pruebas solía ser más determinante que un resultado aislado muy brillante. Esto incentivó que muchos grupos se esforzaran por diseñar robots versátiles, capaces de adaptarse con solvencia a escenarios muy distintos.

Premios, galardones especiales y equipos destacados

Al cierre de la competición, la organización de la V Olimpiada Robótica de la EPEF hizo entrega de un total de 12 premios asociados a los resultados en las distintas pruebas y categorías, además de dos reconocimientos globales para los equipos más completos del torneo.

En cada una de las tres pruebas —siguelíneas, barrendero y sumo— se otorgaron dos galardones por categoría, reconociendo así a los conjuntos que habían obtenido las mejores puntuaciones específicas en Promesas y en Élite. De esta forma, se premió el rendimiento tanto en la parte de control de trayectoria como en las tareas de limpieza inteligente del tablero y en los combates de sumo.

Además de estos reconocimientos parciales, la organización reservó una mención especial para los resultados globales. Se entregaron dos premios Todo Terreno, uno en la categoría Promesas y otro en Élite, dirigidos a los equipos que consiguieron la mayor puntuación sumando las tres pruebas del torneo.

En esta edición, el equipo «Los amigos no mienten», del IES Fin do Camiño de Fisterra, se alzó con el premio Todo Terreno en la categoría Promesas, mientras que el conjunto «Todo sin querer», del colegio Tirso de Molina de Ferrol, hizo lo propio en la categoría Élite. Ambos equipos destacaron por su regularidad, logrando buenos resultados en los tres desafíos y demostrando una combinación sólida de diseño, programación y estrategia.

La entrega de premios contó con la participación de la vicerrectora del Campus de Ferrol y Responsabilidad Social, Ana Ares; el director del Campus Industrial de Ferrol, Marcos Míguez; y el director de la Escola Politécnica de Enxeñaría de Ferrol, Vicente Díaz, que fueron los encargados de reconocer públicamente el esfuerzo de los equipos premiados y de poner en valor el papel de la robótica educativa en la formación del alumnado de secundaria.

Un evento consolidado en el calendario de robótica educativa

La V Olimpiada Robótica de la Escola Politécnica de Enxeñaría de Ferrol se enmarca en una línea de trabajo que la EPEF viene desarrollando en los últimos años para acercar la ingeniería y la tecnología a las etapas educativas previas a la universidad. Este tipo de competiciones permiten al alumnado descubrir de primera mano cómo se aplica la programación a sistemas físicos, más allá de las pantallas.

La cita de este año da continuidad a ediciones anteriores en las que ya se habían reunido centenares de estudiantes, consolidando la Olimpiada como un referente gallego en robótica escolar. En torneos pasados, equipos como el «tirSOS» del Tirso de Molina o el «Burela-bot» del IES Perdouro habían logrado situarse entre los más destacados, marcando un listón competitivo que sigue alimentando la motivación del alumnado.

Más allá de los resultados, el ambiente en el pabellón de Esteiro mostró un equilibrio entre la sana rivalidad y la colaboración. Muchos grupos aprovecharon los tiempos muertos para intercambiar impresiones, compartir soluciones a problemas técnicos y comparar diseños de robots, lo que contribuyó a crear una comunidad de jóvenes entusiastas de la robótica que se retroalimenta año tras año.

La figura del profesorado acompañante también tuvo un papel relevante, ya que buena parte del trabajo se realiza previamente en el aula: desde la introducción a la programación y el uso de sensores, hasta la construcción y calibración de los robots. La Olimpiada funciona así como un escaparate del aprendizaje desarrollado durante el curso y como una motivación añadida para seguir profundizando en STEM.

Con una participación estable en torno al centenar largo de estudiantes y el interés de centros de distintos municipios, la Olimpiada Robótica de la Escola de Enxeñaría de Ferrol se reafirma como una cita que impulsa vocaciones tecnológicas y acerca la realidad universitaria al alumnado de secundaria, reforzando el vínculo entre el Campus Industrial de Ferrol y los institutos y colegios de su entorno.

La quinta edición deja, por tanto, una imagen clara de lo que esta iniciativa supone para Galicia: jóvenes de diferentes puntos del mapa compartiendo pista, código y esfuerzo en torno a la robótica, un área llamada a tener un peso creciente en el tejido productivo y en las oportunidades profesionales de las próximas generaciones.

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