- Se estima que en 2026 se diagnosticarán más de 11.400 nuevos casos en España, según datos de SEOM y SEORL-CCC.
- La inmunoterapia perioperatoria y la radioterapia de precisión están mejorando la supervivencia y reduciendo secuelas.
- El tabaco, el alcohol y el virus del papiloma humano (VPH) son los principales factores de riesgo, aunque la vacunación y la detección precoz pueden cambiar el pronóstico.
- Los dentistas y otorrinolaringólogos juegan un papel clave en la detección temprana de lesiones sospechosas.

Este 27 de julio se ha conmemorado el Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello, una fecha que busca visibilizar un grupo de tumores que, pese a su elevada incidencia, siguen siendo menos conocidos que otros. En España, las sociedades científicas han aprovechado la jornada para repasar los últimos avances en diagnóstico y tratamiento, así como para insistir en la importancia de la prevención y la detección precoz. Los datos más recientes de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN) estiman que en 2026 se diagnosticarán 11.409 nuevos casos, de los cuales 8.203 corresponderán a tumores de cavidad oral y faringe, y 3.206 a cáncer de laringe.
El perfil del paciente está cambiando. Aunque el tabaco y el alcohol siguen siendo los factores de riesgo clásicos, cada vez cobra más peso el virus del papiloma humano (VPH), especialmente en los tumores de orofaringe. Los especialistas advierten de que entre el 75 y el 80% de los casos podrían evitarse con hábitos saludables y vacunación, y recuerdan que la mayoría de los diagnósticos se producen en fases avanzadas, lo que empeora el pronóstico. Por eso, el mensaje central de la campaña es claro: ante síntomas que persistan más de tres semanas, hay que acudir al médico.
Más precisión en los tratamientos: radioterapia e inmunoterapia
La radioterapia ha experimentado avances significativos. La técnica de intensidad modulada permite depositar altas dosis en el tumor mientras se protegen órganos cercanos como las glándulas salivales o los músculos de la deglución. La protonterapia con inteligencia artificial, aunque aún con disponibilidad limitada, está ganando terreno gracias a ensayos recientes, y la radioterapia adaptativa se emplea cuando el paciente pierde peso y cambia su anatomía. Además, la inteligencia artificial ya se utiliza para reducir los tiempos de planificación y tratamiento.
En el terreno de la inmunoterapia, los resultados son prometedores. El estudio KEYNOTE-689 ha demostrado que añadir pembrolizumab antes y después de la cirugía mejora la supervivencia libre de eventos en pacientes con carcinoma escamoso de cabeza y cuello localmente avanzado resecable. En los pacientes con PD-L1 CPS ≥10, la supervivencia a tres años fue del 59,8% frente al 45,9% con el tratamiento estándar. Por su parte, el ensayo NIVOPOSTOP ha mostrado que nivolumab combinado con quimiorradioterapia posoperatoria reduce un 24% el riesgo de recaída o muerte. Estos avances han llevado a la autorización europea de pembrolizumab perioperatorio para adultos con CPS ≥1.
El papel de los dentistas y la detección temprana
El presidente del Consejo General de Dentistas, el doctor Óscar Castro, ha recordado que estos profesionales están en una posición privilegiada para detectar lesiones sospechosas en fases iniciales. Los dentistas examinan de forma rutinaria la cavidad oral y los tejidos circundantes, lo que permite identificar úlceras que no cicatrizan, manchas blancas o rojas, o bultos en el cuello. La llamada regla “uno durante tres” recomienda consultar si cualquiera de estos síntomas persiste más de tres semanas: ronquera, dificultad para tragar, dolor de oído sin causa aparente o sangrado nasal.
El doctor Eduardo Ferrandis, presidente de la Comisión de Oncología y Cirugía de Cabeza y Cuello de la SEORL-CCC, ha subrayado que la prevención sigue siendo la mejor estrategia para reducir la carga de la enfermedad. Además de evitar el tabaco y el alcohol, la vacunación contra el VPH –incluida en el calendario infantil español para chicos y chicas de 12 años– es una herramienta clave para prevenir tumores de orofaringe en generaciones futuras.
Abordaje multidisciplinar y calidad de vida
Los tumores de cabeza y cuello afectan a funciones esenciales como hablar, tragar y respirar, por lo que el tratamiento requiere la coordinación de oncólogos, cirujanos, otorrinolaringólogos, logopedas y nutricionistas. En el Hospital MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten han desarrollado un protocolo específico (QLQ3) que evita la alimentación por sonda durante la radioterapia, preservando los músculos de la deglución. Además, han incorporado la fotobiomodulación para reducir los efectos secundarios de la radioterapia y la quimioterapia.
La cirugía también ha evolucionado hacia técnicas menos invasivas, como la cirugía robótica, que permite abordar tumores de orofaringe minimizando la morbilidad. La reconstrucción microvascular con colgajos libres facilita restaurar estructuras complejas tras resecciones amplias, y la desescalada terapéutica en tumores VPH+ es una línea de investigación activa. Todo ello contribuye a que cada vez más pacientes recuperen su autonomía y calidad de vida.
Los especialistas coinciden en que la concienciación social y la coordinación entre profesionales sanitarios son imprescindibles para reducir la incidencia y mejorar el pronóstico. El cáncer de cabeza y cuello es, en muchos casos, una enfermedad prevenible, y el diagnóstico precoz sigue siendo la herramienta más eficaz para aumentar las tasas de supervivencia y minimizar las secuelas. La jornada del 27 de julio sirve para recordar que un cambio persistente en la boca, la garganta, la voz o el cuello no debe normalizarse: si dura más de tres semanas, conviene pedir una valoración profesional.



