- La contaminación atmosférica y otros factores ambientales juegan un papel clave en el desarrollo del cáncer de pulmón, incluso en personas no fumadoras.
- Se están desarrollando nuevas estrategias terapéuticas como inmunoterapias combinadas, vacunas de ARN mensajero y tratamientos personalizados dirigidos a alteraciones genéticas específicas.
- La exposición laboral y el tabaco siguen siendo factores de riesgo determinantes, especialmente en determinados sectores y entre la población joven.
- La concienciación y la integración de enfoques multidisciplinares son esenciales para mejorar el abordaje clínico y la calidad de vida de los pacientes.

El cáncer de pulmón es una de las enfermedades oncológicas más extendidas y letales en todo el mundo. Hasta hace poco, el tabaco era considerado prácticamente la única causa de este tumor; sin embargo, la comunidad médica y científica está identificando ahora nuevos factores de riesgo y mecanismos implicados que afectan tanto a personas fumadoras como a quienes nunca han probado un cigarro. Los últimos estudios sugieren que la contaminación urbana, ciertos factores ambientales y exposiciones laborales pueden estar jugando un papel mucho más relevante de lo que se pensaba. Además, los avances en terapias dirigidas y nuevas inmunoterapias abren la puerta a más esperanza y supervivencia.
En este panorama en constante evolución, la prevención y el diagnóstico precoz siguen siendo las mejores armas para combatir una patología que, a pesar de los avances en investigación, continúa causando una importante mortalidad. El abordaje del cáncer de pulmón ya no se limita a terapias farmacológicas clásicas, sino que incorpora un enfoque multidisciplinar donde intervienen oncólogos, genetistas, especialistas en salud ambiental y asociaciones de pacientes.
Contaminación y cáncer de pulmón: una relación cada vez más evident
En los últimos años, la contaminación atmosférica se ha convertido en uno de los principales focos de investigación sobre el origen del cáncer de pulmón, especialmente en personas no fumadoras. Un importante estudio internacional, con participación del CNIO, ha puesto de manifiesto que una de cada cuatro personas diagnosticadas de cáncer de pulmón nunca ha fumado. Para entender por qué surge la enfermedad en estos casos, científicos de todo el mundo han analizado tumores de casi 900 pacientes de cuatro continentes, identificando mutaciones genéticas asociadas a la exposición a partículas finas y contaminantes urbanos.
Las personas expuestas a altos niveles de polución presentan hasta 3,9 veces más mutaciones típicamente asociadas al tabaquismo y un 76 % más de alteraciones relacionadas con el envejecimiento celular. Esto sugiere que respirar aire contaminado puede desencadenar procesos cancerígenos similares a los del tabaco. El estudio también identificó firmas genéticas relacionadas con ciertas exposiciones ambientales y el uso de plantas medicinales, especialmente en Asia.
La evidencia es tan sólida que la calidad del aire se ha colocado en el centro de las estrategias de prevención en España, donde hasta un 17 % de los nuevos diagnósticos de cáncer de pulmón se asocian a la exposición continua a la contaminación. Los expertos advierten que la polución no sólo irrita los pulmones, sino que es capaz de activar en el ADN de las células mecanismos desencadenantes de cáncer, incluso en quienes jamás han fumado.
Más allá del entorno urbano, la exposición a agentes cancerígenos en el ámbito laboral —como el amianto, sílice, benceno o radón— ha demostrado ser otro factor determinante, en ocasiones tan potente como el tabaco. La combinación de dos o más agentes aumenta aún más el riesgo de desarrollar un carcinoma, según datos de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer.
Innovaciones en inmunoterapia y terapias dirigidas
En lo que respecta al tratamiento, se están produciendo avances notables en el campo de la inmunoterapia y las terapias personalizadas. El uso del anticuerpo durvalumab como estándar para el cáncer de pulmón no microcítico (CPNM) irresecable tras quimiorradioterapia ha supuesto ya una mejora en la supervivencia de los pacientes, aunque no en todos los casos se consigue frenar la progresión de la enfermedad.
El reciente estudio internacional COAST, en el que han participado hospitales españoles, ha evaluado el beneficio de combinar durvalumab con otros anticuerpos monoclonales, como oleclumab (anti-CD73) y monalizumab (anti-NKG2A). Los resultados muestran que estas combinaciones pueden aumentar tanto la tasa de respuesta objetiva como el tiempo sin progresión, con medias de supervivencia libre de progresión que superan ampliamente a la monoterapia tradicional.
Desde el punto de vista de la seguridad, tanto en monoterapia como en combinación, los tratamientos muestran perfiles favorables y no hay señales de toxicidad inesperada. Se trata de terapias que actúan mediante mecanismos inmunológicos complementarios, bloqueando rutas de escape tumoral y potenciando la respuesta del sistema inmune tras la radioterapia. Ya están en marcha estudios de fase 3 para validar y consolidar estos hallazgos y perfilar así una nueva generación de inmunoterapias para el cáncer de pulmón localmente avanzado.
Vacunas de ARN mensajero: la próxima frontera
Las vacunas terapéuticas de ARN mensajero representan una de las innovaciones más prometedoras en el tratamiento del cáncer de pulmón. La vacuna BNT116, actualmente en ensayos clínicos internacionales y con participación de centros españoles, ha mostrado un perfil de seguridad adecuado y resultados alentadores en cáncer no microcítico de pulmón, tanto en monoterapia como en combinación con quimioterapia e inmunoterapia.
Este avance permite diseñar tratamientos más personalizados y dirigidos a perfiles moleculares específicos. Los efectos secundarios suelen ser leves y transitorios, similares a los de una gripe, sin causar pérdida de cabello ni inmunosupresión severa. Si las fases clínicas avanzadas confirman su eficacia, su disponibilidad en España podría estar prevista para 2030, especialmente en pacientes con tumores localmente avanzados o metastásicos y con alta expresión de PD-L1.
Además, las terapias de ARN mensajero podrían complementar tratamientos tras la cirugía o potenciar el efecto de otras inmunoterapias, como las CAR-T. Sin embargo, los expertos resaltan que su coste sigue siendo elevado debido a la personalización y tecnología que requieren, aunque a medio plazo podrían reducir hospitalizaciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Terapias personalizadas y medicina de precisión
La medicina personalizada continúa avanzando, con un enfoque dirigido a alteraciones genéticas concretas en el cáncer de pulmón. La reciente aprobación en España de la combinación de encorafenib y binimetinib para el cáncer de pulmón no microcítico avanzado con mutación BRAF V600E representa un avance importante, ofreciendo una opción específica para pacientes sin tratamientos dirigidos previos.
El estudio PHAROS, con casi un centenar de pacientes, ha mostrado tasas de respuesta superiores al 70 % en primera línea, con respuestas duraderas en algunos casos. El perfil oral del tratamiento favorece la comodidad de los pacientes, además de mantener una buena tolerabilidad y control de efectos adversos. Desde las asociaciones de pacientes y la comunidad médica, se destaca que estas terapias representan un paso más hacia una oncología cada vez más adaptada a las necesidades de cada individuo.
Prevención, concienciación y abordaje integrador
La prevención primaria sigue siendo fundamental. Aunque el tabaquismo continúa siendo responsable de la mayoría de los casos, la concienciación sobre los riesgos asociados a la contaminación, exposiciones laborales y el humo ambiental adquiere cada vez más importancia, especialmente ante el incremento de casos en no fumadores. Campañas recientes en España, lideradas por asociaciones, se han dirigido a adolescentes y jóvenes, alertando sobre los riesgos del consumo de dispositivos de nicotina y la influencia de la industria del tabaco en festivales y redes sociales.
En el ámbito laboral, la exposición a sustancias como el amianto, la sílice o el radón sigue siendo un factor de riesgo relevante, con un impacto en la incidencia de cáncer de pulmón. Se estima que en 2023 más de 3.900 muertes en España podrían estar relacionadas con riesgos laborales. Por ello, la revisión de antecedentes y la vigilancia activa en medicina preventiva y laboral son esenciales para identificar y proteger a quienes se encuentran en mayor riesgo.
El enfoque integrador cobra vital importancia en jornadas y encuentros destinados a pacientes, familiares y profesionales, abordando aspectos como la nutrición, el ejercicio físico, la fisioterapia respiratoria y el apoyo emocional. Este modelo, promovido por centros de referencia y respaldado por sociedades científicas, busca no solo tratar el cáncer, sino mejorar la calidad de vida de los pacientes desde una visión global.
Gracias a estos esfuerzos y a la investigación continua, el cáncer de pulmón está en una etapa de transformación, con una mayor comprensión de sus factores de riesgo y el desarrollo de terapias más efectivas y personalizadas. La suma de la prevención, el avance científico y una atención centrada en el paciente está cambiando el pronóstico y la experiencia de quienes enfrentan esta enfermedad.
