Bilbao se convierte en el epicentro mundial de la ciencia y la cultura con los Premios Fronteras del Conocimiento

Última actualización: junio 19, 2026
  • La XVIII edición de los premios destaca el papel de la ciencia frente a la desinformación y los retos globales.
  • Se reconoce el talento español con el físico Pablo Jarillo-Herrero y la aplicación de métodos económicos por el Banco de España.
  • Los galardones se consolidan como antesala de los Nobel, con 34 premiados que han logrado posteriormente la distinción sueca.
  • Las categorías abarcan desde la inmunoterapia contra el cáncer hasta la seguridad digital y el estudio de los océanos.

Ceremonia de los Premios Fronteras del Conocimiento

Bilbao ha vuelto a vestirse de gala para acoger una de las citas más relevantes del panorama investigador internacional. El Palacio Euskalduna ha sido el escenario de la XVIII edición de los Premios Fronteras del Conocimiento, una iniciativa de la Fundación BBVA que busca poner en valor a quienes dedican su vida a expandir los límites del saber en áreas tan diversas como la biología, la economía o la música. Con la asistencia de más de mil personas, la ceremonia ha servido para reivindicar el rigor científico frente a la cultura de la inmediatez y los prejuicios que, a veces, nublan el juicio de nuestra sociedad actual.

Durante el evento, se ha hecho especial hincapié en que el progreso no es algo que caiga del cielo, sino el fruto de una curiosidad incansable y de la cooperación entre instituciones. La colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) es fundamental para seleccionar a estos referentes que, en muchos casos, terminan siendo reconocidos más tarde por la Academia Sueca con el Premio Nobel. No es moco de pavo: hasta la fecha, 34 galardonados con el Fronteras han acabado recogiendo el Nobel, lo que da una idea del nivelazo de los nombres que pasan por la capital vizcaína cada año.

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Innovación médica y el ángulo mágico de la materia

Galardonados en los premios de la Fundación BBVA

Uno de los momentos más especiales de la velada ha sido el reconocimiento al físico español Pablo Jarillo-Herrero, quien junto a Allan MacDonald, ha abierto una puerta que parecía ciencia ficción. Gracias a lo que han bautizado como el «ángulo mágico» del grafeno, ahora es posible diseñar materiales con propiedades a la carta simplemente rotando sus capas a escala atómica. Jarillo-Herrero, que desarrolla su labor en el MIT, comparó este hallazgo con una especie de piedra filosofal a la inversa, capaz de transformar un solo material en muchos otros con comportamientos eléctricos y magnéticos sorprendentes.

En el terreno de la salud, la revolución viene de la mano de las células CAR-T. Carl June y Michel Sadelain han sido los premiados en Biomedicina por convertir el sistema inmunitario de los pacientes en un medicamento vivo capaz de aniquilar tumores con una precisión quirúrgica. Lo que hace un par de décadas se veía con escepticismo en los hospitales, hoy es una realidad que ha salvado la vida a miles de personas en todo el mundo, demostrando que la apuesta por la investigación básica acaba dando sus frutos en la cama del hospital.

Esta forma de entender la medicina no solo se queda en los linfomas o leucemias, sino que ya se están explorando vías para combatir enfermedades autoinmunes y neurológicas mediante la reprogramación genética, impulsando la biotecnología para alcanzar la excelencia y una mayor eficacia terapéutica. Es un cambio de paradigma total que deja atrás la quimioterapia convencional para centrarse en herramientas mucho más personalizadas y eficaces que respetan mejor el organismo del paciente.

Protección digital y el grito de auxilio de los océanos

No todo es medicina o física de partículas en estos galardones; la seguridad de nuestra vida cotidiana también tiene su hueco. Los criptógrafos Vincent Rijmen y Joan Daemen han recibido el premio en Tecnologías de la Información por crear el algoritmo Rijndael. Aunque sus nombres no nos suenen a diario, su trabajo protege cada transacción bancaria y cada mensaje que enviamos desde el móvil, estableciendo un estándar de seguridad global que ha resistido los ataques de hackers durante un cuarto de siglo.

Detalle de los Premios Fronteras del Conocimiento

Por otro lado, la preocupación por el medio ambiente ha estado muy presente con el reconocimiento a Carl Wunsch. Este oceanógrafo ha dedicado medio siglo a medir el pulso del planeta, avisando de que el calentamiento de los océanos no es una teoría, sino un hecho constatado por datos. En su discurso, no se ha andado con rodeos al denunciar las necedades políticas que ignoran la evidencia científica y ponen en riesgo el futuro de las próximas generaciones, recordando que el mar es la pieza clave que regula nuestro clima.

Ciencias sociales y la incertidumbre económica

En el ámbito de la Economía, el profesor Charles Manski ha puesto el dedo en la llaga sobre cómo se diseñan las políticas públicas. Su método para introducir la incertidumbre en los modelos económicos es tan relevante que instituciones como el Banco de España lo han adoptado para sus encuestas de expectativas. Manski defiende que es mejor ofrecer un rango de resultados posibles que dar una cifra exacta que luego resulte ser falsa, fomentando una toma de decisiones mucho más honesta y realista.

La parte humana y social ha estado representada por la filósofa Nancy Cartwright y las instituciones ISR y NORC. Mientras Cartwright nos invita a ver la ciencia como una práctica real y no como un ideal abstracto, los centros de investigación de Michigan y Chicago han sido premiados por su labor recopilando datos sociales de alta calidad durante décadas. Estas estadísticas son las que permiten a los gobiernos entender cómo cambian las familias o cómo evoluciona la confianza en las instituciones en tiempos de tanta desinformación.

La gala ha echado el cierre con las notas de la compositora Unsuk Chin, quien ha reivindicado la música como un lenguaje universal capaz de saltar por encima de cualquier frontera comercial o cultural. Al final, lo que queda claro tras esta edición es que, ya sea estudiando el grafeno o componiendo una ópera, la búsqueda del conocimiento es lo que nos permite afrontar con mejores armas un futuro que se presenta cada vez más complejo y lleno de retos por resolver.