- 1D-142 inhibe RAC1 y reduce entre un 40% y un 60% ALT/AST en modelos de hepatitis fulminante.
- Ensayos en tres modelos animales y en explantes humanos confirmaron menos inflamación, necrosis y mayor supervivencia.
- No se detectó toxicidad en tejido hepático sano; el proyecto cuenta con patente PCT en trámite.
- Potencial uso como puente al trasplante y en ACLF; el equipo proyecta dar el salto clínico en ~2 años, sujeto a financiación.

En biomedicina, los avances que cambian la práctica clínica suelen surgir cuando se conecta lo que ya se sabe con una idea audaz. En este caso, una molécula con origen oncológico ha revelado un efecto protector sobre el hígado en un escenario tan crítico como la hepatitis fulminante.
Un equipo de la Universidad Austral y el CONICET demostró que bloquear la actividad de la proteína RAC1 con la molécula 1D-142 atenúa el daño hepático en modelos experimentales. Los resultados, aceptados para publicación en Journal of Hepatology Reports, abren un camino terapéutico con opciones hasta ahora muy limitadas.
Qué es la hepatitis fulminante y por qué importa
La hepatitis fulminante, o falla hepática aguda grave, aparece sin enfermedad hepática previa y avanza con rapidez. El hígado pierde su función en cuestión de horas o días, con necrosis extensa del tejido; en los casos más graves, el trasplante es la única salida y, si no se llega a tiempo, la mortalidad puede rozar el 40%.
El impacto global es notable: las enfermedades hepáticas agudas y crónicas causan alrededor de 2 millones de muertes anuales, cerca del 4% de los fallecimientos en el mundo. En este contexto, la posibilidad de mitigar el daño con un fármaco cobra un valor sanitario evidente.
La molécula 1D-142 y el blanco RAC1
La protagonista es 1D-142, desarrollada junto al INTI y originalmente pensada para oncología. Durante estudios en hepatocarcinoma, el equipo observó un efecto inesperado: además de su acción antitumoral, la molécula disminuía la inflamación hepática, lo que llevó a explorar su papel en falla hepática aguda.
RAC1 es una proteína crucial en vías de señalización asociadas al estrés oxidativo, la infiltración inflamatoria y la muerte celular. Al inhibir farmacológicamente RAC1, 1D-142 rompe un círculo de daño que agrava la lesión hepática en la hepatitis fulminante.
Resultados preclínicos: modelos y cifras
El equipo del Laboratorio de Hepatología Experimental y Terapia Génica del IIMT probó 1D-142 en tres modelos animales de hepatitis fulminante y en explantes de hígado humano. Los hallazgos fueron consistentes: menos inflamación, menor necrosis y mejoría de marcadores bioquímicos de daño hepático.
En términos cuantitativos, las enzimas ALT y AST —indicadores de lesión hepática— cayeron entre un 40% y un 60% frente a controles. También se registró una disminución de radicales libres (ROS), menor infiltración de células inflamatorias y menor expresión de citoquinas proinflamatorias.
En explantes humanos con daño agudo, el tratamiento redujo la necrosis y reguló de forma más equilibrada el perfil inmunológico. Importante además: en tejido hepático sano no se detectaron señales de toxicidad, un dato clave de seguridad preclínica.
Más allá de los biomarcadores, en los modelos animales tratados se observó un aumento de la supervivencia, reforzando la relevancia clínica potencial de la vía de bloqueo de RAC1.
Implicaciones clínicas: trasplante, ACLF y alcance sanitario
En la práctica, una terapia de este tipo podría funcionar como “puente al trasplante”, ganando tiempo en pacientes que lo necesitan o aportando una opción cuando el trasplante no es posible por comorbilidades o falta de órganos.
El potencial no se limita a la hepatitis fulminante. Los investigadores también hallaron señales de utilidad en falla hepática aguda sobre crónica (ACLF), una descompensación grave de la cirrosis con alta mortalidad a corto plazo. Con más de 120 millones de personas con cirrosis en el mundo, el alcance de una terapia que module RAC1 sería especialmente significativo.
La carga de enfermedad es amplia: a escala global, entre 100.000 y 150.000 personas sufren cada año falla hepática fulminante; en Argentina, se estima que alrededor del 10% de los trasplantes hepáticos se realizan por esta causa. Contar con una intervención farmacológica que reduzca el daño puede cambiar la ecuación asistencial.
El consorcio científico —Universidad Austral/CONICET, con colaboración del INTI— subraya el carácter traslacional del proyecto: de la bancada al potencial clínico. La tecnología cuenta con una patente internacional (PCT) en trámite y la participación estratégica de la biotecnológica Spectrum.
Quiénes están detrás y qué falta por delante
El trabajo se desarrolló en el marco de la tesis doctoral de Bárbara Bueloni (IIMT), bajo la dirección de Guillermo Mazzolini y Juan Miguel Bayo Fina, con la participación de Esteban Fiore y la colaboración de Julieta Comin (INTI) en las etapas iniciales del desarrollo molecular.
El equipo estima que, con los pasos adecuados, en unos dos años podría estar en condiciones de iniciar la transición a clínica. Antes, será imprescindible optimizar la formulación para uso humano y completar estudios toxicológicos en distintas especies animales.
La ruta regulatoria y financiera es exigente: avanzar hacia ensayos en humanos requiere inversiones significativas, infraestructura y alianzas. De ahí la importancia de articular con institutos públicos, universidades y sector privado para sostener el desarrollo hasta su validación clínica.
En conjunto, los datos preclínicos configuran una base robusta: validación de RAC1 como diana, demostración de eficacia en modelos relevantes, perfil de seguridad preliminar favorable y una necesidad clínica clara en un campo con pocas alternativas.
La evidencia reunida sitúa al bloqueo de RAC1 con 1D-142 como una propuesta terapéutica plausible para la hepatitis fulminante —y potencialmente para la ACLF—, con capacidad de reducir el daño hepático, ganar tiempo crítico para el trasplante y, en algunos casos, evitarlo. El reto ahora pasa por convertir este avance preclínico en una opción de tratamiento real para los pacientes.



