Centro cuántico de Euskadi: IBM, BasQ y el nuevo polo cuántico

Última actualización: marzo 2, 2026
  • El centro cuántico de Euskadi alberga el primer IBM Quantum System Two operativo de Europa, con procesador Heron de 156 cúbits integrado en la estrategia BasQ.
  • BasQ e IKUR 2030 articulan un ecosistema que combina hardware cuántico, talento internacional, centros como Ikerbasque y CIC nanoGUNE y colaboración con IBM y Quantum Motion.
  • Las aplicaciones se centran en simulación de materiales, descubrimiento de fármacos, optimización industrial, sostenibilidad y ciberseguridad, con fuerte orientación a la industria.
  • La apuesta es estratégica y a largo plazo: consolidar a Euskadi como nodo cuántico europeo, atraer inversión y generar impacto científico, económico y social.

Centro cuántico de Euskadi

El centro cuántico de Euskadi se ha convertido en uno de los proyectos científicos más ambiciosos de Europa, no solo por la potencia de su hardware, sino por la apuesta política, económica y de talento que hay detrás. En Donostia / San Sebastián se está levantando un ecosistema que combina computación cuántica, investigación puntera, colaboración internacional y una estrategia a largo plazo para situar al País Vasco en el mapa global de las tecnologías cuánticas.

Lejos de ser una simple noticia de escaparate, este nuevo centro representa una infraestructura real de trabajo donde se están poniendo en marcha procesadores cuánticos avanzados, programas de formación, proyectos de industria y redes de colaboración con algunos de los actores más importantes del mundo en este ámbito. Y todo ello enlazado con iniciativas como BasQ – Basque Quantum, IKUR 2030, Ikerbasque y centros de referencia como CIC nanoGUNE.

IBM Quantum System Two en Euskadi: qué se ha instalado realmente

El corazón tecnológico del proyecto es el IBM Quantum System Two, el sistema cuántico modular más avanzado de IBM hasta la fecha. En el Centro de Computación Cuántica IBM-Euskadi, ubicado en Donostia, se ha inaugurado el primer System Two plenamente operativo de Europa y el tercero del mundo, tras las instalaciones de Estados Unidos.

Este sistema aloja un procesador IBM Quantum Heron de 156 cúbits, uno de los chips cuánticos más sofisticados desarrollados por la compañía. Está diseñado para escalar en el futuro, permitiendo la integración de varios procesadores y la ejecución de algoritmos a lo que IBM denomina «escala de utilidad», es decir, problemas que dejan atrás las posibilidades de la simulación clásica pura.

La instalación se encuentra en el nuevo edificio de Ikerbasque en Donostia, que acoge la sede del Centro de Computación Cuántica IBM-Euskadi. La inauguración ha estado presidida por el Lehendakari Imanol Pradales y ha contado con representantes de alto nivel de IBM, del Gobierno Vasco, de las Diputaciones Forales, del Ayuntamiento de San Sebastián y del tejido científico y empresarial vasco.

Aunque el sistema ya está operativo, se ha indicado que actualmente funciona en torno a un 25 % de su capacidad prevista. Esto forma parte del proceso normal de puesta en marcha: la hoja de ruta contempla incorporar progresivamente más proyectos, aumentar la complejidad de los algoritmos y extender su uso a nuevos sectores industriales en los próximos años.

El procesador Heron y la arquitectura del System Two se controlan mediante el software Qiskit, el entorno de desarrollo cuántico de IBM. Esta combinación permite ejecutar circuitos cuánticos con hasta unas 5.000 operaciones de puerta de dos cúbits en ciertos tipos de algoritmos, abriendo la puerta a experimentos que ya empiezan a desbordar las capacidades de los superordenadores clásicos.

Qué es un cúbit y por qué esta máquina es distinta a un superordenador clásico

Para entender por qué este centro cuántico es tan importante, hay que detenerse en la base: el cúbit o qubit. Mientras un bit tradicional solo puede tomar los valores 0 o 1, los cúbits pueden encontrarse en estados de superposición, es decir, en combinaciones simultáneas de 0 y 1. Además, varios cúbits pueden entrelazarse, de forma que el estado de uno quede profundamente correlacionado con el del resto.

Este comportamiento cuántico no implica que los ordenadores cuánticos sean siempre «mejores» que los clásicos, sino que ofrecen ventajas muy claras en cierto tipo de problemas donde el número de combinaciones posibles crece de forma descomunal. En esos contextos, explorar el espacio de soluciones con bits clásicos se vuelve prácticamente imposible, mientras que un procesador cuántico puede abordarlo de manera más eficiente. Conceptos como la ventaja cuántica verificable ayudan a comprender el alcance y las limitaciones actuales.

La gracia de los cúbits está en que permiten realizar cálculos en paralelo sobre un número enorme de estados posibles, aprovechando fenómenos como la superposición y el entrelazamiento. En problemas de optimización compleja, simulación de moléculas o factorización de números grandes, un sistema cuántico podría llegar a soluciones en tiempos que, con la tecnología clásica, serían directamente inviables.

Ahora bien, la tecnología actual es todavía muy frágil y delicada. Los cúbits son extremadamente sensibles al ruido, a las vibraciones, a las variaciones de temperatura y a cualquier perturbación del entorno. Por eso el IBM Quantum System Two funciona en condiciones de refrigeración extrema, en entornos muy controlados y con un equipo técnico altamente especializado detrás.

Conviene tener claro que no existe todavía un ordenador cuántico general que pueda sustituir al ordenador clásico de propósito general. Lo que tenemos son dispositivos especializados que, para problemas muy concretos, empiezan a mostrar ventajas reales o prometedoras. Durante muchos años, la computación cuántica convivirá con la clásica en esquemas híbridos, donde cada una hace lo que mejor se le da.

Aplicaciones actuales y potenciales de la computación cuántica

Uno de los campos donde más se está avanzando es la simulación de sistemas físicos y químicos. A escala microscópica, la naturaleza es cuántica, pero llevamos décadas intentando modelarla con herramientas clásicas que se basan en aproximaciones y recortes del problema real. Al simular moléculas complejas, reacciones químicas o materiales avanzados, incluso los superordenadores se quedan cortos. La química cuántica es un ejemplo claro del potencial en diseño molecular y medicina.

Los ordenadores cuánticos permiten representar estos sistemas de una forma más natural, codificando los estados cuánticos del sistema en los propios cúbits. Esto abre la puerta a diseñar nuevos fármacos, materiales más eficientes, baterías de alto rendimiento o procesos industriales menos contaminantes. No significa que mañana vaya a salir un medicamento milagroso del centro de Donostia, pero sí que se pueden acortar fases de cálculo que hoy consumen años de simulaciones aproximadas.

Otro gran ámbito es la optimización. Muchos problemas reales consisten en elegir la mejor solución posible entre millones o billones de combinaciones: rutas de transporte, redes eléctricas, planificación industrial, composición de carteras financieras o modelos de gestión de riesgos. Los algoritmos cuánticos, combinados con técnicas clásicas e inteligencia artificial, pueden ayudar a explorar ese océano de opciones de forma mucho más eficiente en determinados casos.

En el terreno de la salud, la computación cuántica se está explorando para acelerar el descubrimiento de fármacos y mejorar terapias personalizadas. Simular con precisión cómo interactúa un medicamento con el organismo, analizar mutaciones genéticas complejas o evaluar la estabilidad de moléculas son ejemplos donde estos sistemas pueden marcar la diferencia a medio y largo plazo.

También se vislumbran aplicaciones en el análisis de datos ambientales y climáticos, y en el desarrollo de sensores cuánticos. Modelizar el cambio climático, predecir fenómenos meteorológicos extremos o estudiar ecosistemas complejos implica una cantidad brutal de cálculos. La potencia combinada de supercomputación clásica y ordenadores cuánticos podría mejorar la resolución y la fiabilidad de estas simulaciones, ayudando a tomar decisiones más informadas en políticas ambientales y gestión de recursos.

Por último, hay un campo donde la computación cuántica genera tanto oportunidades como dolores de cabeza: la ciberseguridad y la criptografía. Muchos esquemas de cifrado actuales, como el RSA que protege gran parte del tráfico en Internet, podrían quedar en entredicho ante un ordenador cuántico suficientemente potente. De ahí que se hable del hipotético «Día Q». Para adelantarse a ese escenario, ya se están desarrollando algoritmos de criptografía poscuántica y sistemas de comunicaciones basados en distribución cuántica de claves, con el objetivo de construir un Internet seguro frente a los ordenadores cuánticos del futuro.

BasQ – Basque Quantum: la estrategia que articula el ecosistema cuántico

Todo este despliegue no surge de la nada. El Gobierno Vasco ha articulado su apuesta a través de la estrategia BasQ – Basque Quantum, impulsada por el Departamento de Ciencia, Universidades e Innovación en colaboración con las Diputaciones Forales de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa. BasQ no es solo la etiqueta de un proyecto, sino una hoja de ruta para consolidar un ecosistema cuántico completo en Euskadi.

La iniciativa se basa en las fortalezas previas del sistema vasco en tecnologías cuánticas y otras tecnologías habilitadoras. La ambición es clara: posicionar a Euskadi como un hub líder mundial en investigación, talento e innovación cuántica, con masa crítica propia, conectada internacionalmente y atractiva para los mejores investigadores y empresas del sector.

BasQ se apoya en la Estrategia IKUR, lanzada en 2019, que identificó la computación cuántica como una de las áreas científicas prioritarias para el País Vasco, junto con las neurociencias, la neutrónica y la inteligencia artificial. Sobre esta base se anunció, en 2023, la colaboración con IBM para establecer un centro cuántico y desplegar un sistema IBM Quantum en Euskadi.

Inicialmente estaba previsto instalar un IBM Quantum System One, pero la actualización del acuerdo llevó a apostar directamente por el IBM Quantum System Two, el sistema modular de nueva generación. Además, en 2025 se confirmó que el primer System Two europeo se ubicaría precisamente en Euskadi, reforzando el papel del territorio como referencia continental.

BasQ no se limita al hardware. La estrategia contempla la formación de talento especializado, la atracción de inversión, el desarrollo de aplicaciones en sectores clave (energía, industria, biomedicina, inteligencia artificial) y la creación de un entorno donde universidades, centros tecnológicos y empresas puedan colaborar de forma continuada.

Centro de Computación Cuántica IBM-Euskadi: misión, uso y alianzas

El Centro de Computación Cuántica IBM-Euskadi es la sede física del sistema IBM_BasqueCountry y actúa como nodo central del ecosistema cuántico vasco. Su misión principal es impulsar el uso de tecnologías cuánticas avanzadas, fortalecer la investigación científica de alto nivel y fomentar la colaboración internacional en este ámbito estratégico.

El centro pone a disposición de la red BasQ y de otras instituciones vinculadas a la estrategia cuántica del Gobierno Vasco una infraestructura de vanguardia con capacidades computacionales únicas. Investigadores, universidades y empresas pueden acceder al sistema, junto con otros recursos de IBM, para desarrollar nuevos algoritmos, explorar modelos híbridos cuántico-clásicos y testear aplicaciones en sectores concretos.

Entre los objetivos clave está el desarrollo de algoritmos que contribuyan directamente a la visión IKUR 2030 en tecnologías cuánticas. Se trabaja en aplicaciones para energía, biomedicina, inteligencia artificial y optimización de procesos industriales, siempre con la idea de pasar de la investigación básica a soluciones con impacto económico y social.

Además, el centro colabora con IBM en el diseño de programas formativos destinados a posicionar Euskadi como referente global en talento cuántico. Se impulsan actividades de sensibilización, educación y capacitación mediante experiencias de aprendizaje innovadoras e inmersivas, dirigidas tanto a estudiantes como a profesionales del ámbito científico y tecnológico.

En el plano institucional, el centro se ha inaugurado con la participación de representantes de IBM, del Gobierno Vasco, de las Diputaciones de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa, y del Ayuntamiento de Donostia, entre otros. Esta presencia subraya el carácter estratégico del proyecto, que se concibe como una pieza clave para la reindustrialización y la resiliencia europea en tecnologías críticas.

CIC nanoGUNE y la Torre Cuántica: chips en silicio «Made in Euskadi»

El impulso cuántico de Euskadi no se limita al software y al acceso remoto a procesadores de IBM. En Donostia, el centro de investigación cooperativa CIC nanoGUNE ha puesto en marcha la llamada Torre Cuántica, una infraestructura científica de última generación destinada al desarrollo de hardware cuántico basado en silicio.

El Lehendakari Imanol Pradales ha destacado que la posición de nanoGUNE en nanociencia permite dar un salto gigante hacia computadores cuánticos con tecnología “Made in Euskadi”. Según sus palabras, se trata de un «puente hacia el porvenir», que puede traducirse en avances en nuevos medicamentos, sistemas para detección de cáncer, materiales más sostenibles, ciberseguridad o predicción de catástrofes naturales.

La Torre Cuántica alberga al grupo de investigación en Hardware Cuántico de CIC nanoGUNE, liderado por el investigador Ikerbasque Fernando González Zalba. Este equipo trabaja en estrecha colaboración con la empresa británica Quantum Motion para desarrollar dispositivos de computación cuántica basados en silicio, utilizando la misma tecnología que soporta los microprocesadores de ordenadores, teléfonos móviles o vehículos. La apuesta por chips fabricados con tecnología industrial refuerza la conexión entre investigación y producción escalable.

La infraestructura incluye sistemas avanzados de ultrabaja temperatura y equipamiento electrónico de altísima precisión, imprescindibles para diseñar y caracterizar hardware cuántico de nueva generación. Entre sus elementos clave destacan dos refrigeradores de dilución capaces de alcanzar temperaturas cercanas al cero absoluto, en torno a los 10 milikelvin, incluso por debajo de la temperatura del espacio exterior. En esas condiciones, el ruido térmico se reduce drásticamente y emergen los efectos cuánticos de forma controlable.

Tal y como explica González Zalba, estos refrigeradores permiten desarrollar ordenadores cuánticos que utilicen chips fabricados con tecnología industrial de semiconductores. Es decir, se apuesta por procesadores cuánticos basados en silicio, una aproximación especialmente prometedora porque aprovecha la enorme infraestructura industrial ya existente para la electrónica clásica.

La presencia de Quantum Motion en la Torre Cuántica se debe a un acuerdo firmado en 2024 con CIC nanoGUNE, gracias al cual la compañía ha abierto en Donostia su primera sede en la Unión Europea. Está previsto que el grupo de investigación incorpore al menos 50 profesionales altamente cualificados en los próximos años, reforzando la dimensión industrial y de creación de empleo de este ecosistema.

El papel de Ikerbasque y del sistema científico vasco

La instalación del IBM Quantum System Two en el edificio de Ikerbasque no es casual. La Fundación Vasca para la Ciencia fue creada en 2007 por el Gobierno Vasco para reforzar el sistema científico mediante la atracción, recuperación y retención de investigadores de todo el mundo.

Hoy en día, Ikerbasque es una organización consolidada con alrededor de 373 investigadores de 35 países, que trabajan en unas 25 instituciones asociadas y abarcan todas las áreas del conocimiento. Esta red de talento internacional es uno de los pilares sobre los que se apoya la estrategia cuántica de Euskadi.

El Campus de Ikerbasque en Donostia sirve de sede para el Centro de Computación Cuántica IBM-Euskadi, facilitando la colaboración con grupos de investigación, universidades y centros tecnológicos de toda la comunidad. Esta relación estrecha entre infraestructura cuántica, talento científico y ecosistema universitario es clave para que el proyecto no se quede en una simple foto institucional.

Además, el sistema vasco de ciencia y tecnología cuenta con la Alianza Vasca de Investigación y Tecnología (BRTA) y centros como CIC nanoGUNE, distinguidos como Unidad de Excelencia María de Maeztu. Todo este entramado refuerza la capacidad de Euskadi para participar, de la mano de Europa, en las grandes carreras tecnológicas globales, disminuyendo la dependencia de Estados Unidos y China en ámbitos críticos como el hardware cuántico.

Las instituciones vascas, junto con IBM y otros socios internacionales, están trabajando también en programas de formación y divulgación para que la computación cuántica deje de ser un concepto lejano y empiece a integrarse en la oferta educativa y en la formación continua de profesionales de ciencia, ingeniería y datos.

Impacto en la economía, la industria y la ciudadanía

Desde el punto de vista económico, el centro cuántico de Euskadi y las infraestructuras asociadas tienen como objetivo convertirse en palanca de desarrollo industrial. No solo se trata de hacer ciencia de primer nivel, sino de que esa ciencia acabe transformándose en nuevos productos, servicios, empresas y empleo de calidad.

Para la industria, disponer de acceso cercano a un sistema como el IBM Quantum System Two significa poder probar algoritmos y casos de uso en ámbitos como la energía, la automoción, las finanzas, la logística, la biomedicina o la inteligencia artificial. Las empresas pueden experimentar con problemas reales de optimización, simulación de materiales o análisis de datos complejos, acompañadas por equipos científicos especializados.

En el plano internacional, el proyecto aspira a consolidar a Euskadi como nodo relevante dentro del ecosistema cuántico europeo. La colaboración con IBM, con centros de investigación extranjeros y con empresas como Quantum Motion refuerza la visibilidad global de la región y la sitúa en la conversación sobre tecnologías cuánticas en Europa.

Para la ciudadanía, el impacto será sobre todo indirecto. El ciudadano de a pie no va a «usar» un ordenador cuántico en su día a día, igual que hoy no maneja directamente los algoritmos que optimizan la red eléctrica o gestionan cadenas logísticas mundiales. Sin embargo, los resultados de esta tecnología pueden traducirse en medicamentos mejor diseñados, materiales más resistentes y sostenibles, sistemas energéticos más eficientes o servicios digitales más seguros.

El Lehendakari ha insistido en que esta apuesta forma parte de una visión a largo plazo: consolidar la capacidad de Euskadi para tomar decisiones propias en ámbitos tecnológicos críticos, no depender exclusivamente de terceros países y participar activamente en las grandes transformaciones que afronta Europa en materia de resiliencia, industria y transición energética.

A día de hoy, el centro cuántico de Euskadi, BasQ, la Torre Cuántica de CIC nanoGUNE y el entorno de Ikerbasque configuran un ecosistema en construcción, pero con una base muy sólida: talento científico internacional, apoyo institucional, infraestructura de primer nivel y alianzas estratégicas con actores punteros del sector. Si esta apuesta se sostiene en el tiempo, puede convertir al País Vasco en uno de los puntos de referencia mundiales en tecnologías cuánticas.

Todo este esfuerzo conjunto sitúa al centro cuántico de Euskadi como mucho más que una instalación llamativa: es el inicio de una etapa en la que la región se posiciona en la primera línea de la computación cuántica, combinando investigación, industria y formación para que, cuando esta tecnología empiece a desplegar todo su potencial, el País Vasco esté dentro del juego y no mirando desde la barrera.

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