- El CES 2026 reunirá en Las Vegas a más de 140.000 asistentes y miles de expositores con la IA como eje transversal.
- Portátiles, chips, televisores Micro RGB, robots domésticos y hogar conectado marcarán la pauta tecnológica del año.
- El programa oficial incluye conferencias clave, eventos para medios y espacios dedicados a startups, creadores e innovación en IA.
- Europa y España miran al CES para anticipar tendencias en PC, movilidad, salud digital, energía y políticas tecnológicas.

La nueva edición de CES 2026 llega a Las Vegas dispuesta a marcar, un año más, el pulso de la electrónica de consumo mundial. Durante cuatro días, del 6 al 9 de enero, la ciudad estadounidense se convertirá en el gran escaparate donde fabricantes, startups, inversores y medios de comunicación adelantan qué tecnologías intentarán conquistar hogares, oficinas y calles en los próximos meses.
En esta ocasión, el guion es familiar pero con matices claros: la inteligencia artificial deja de ser una categoría aislada para convertirse en una capa que se superpone a prácticamente cualquier dispositivo, desde el portátil más discreto hasta el coche conectado o el robot que recorre el salón. A partir de ahí, la feria vuelve a funcionar como termómetro: abundan los prototipos, se renuevan gamas enteras de productos y unas cuantas apuestas prometen llegar efectivamente al mercado europeo y español.
Fechas, formato y primeros días: cómo se cocina el relato del CES
El calendario oficial fija el CES 2026 del 6 al 9 de enero, pero lo más relevante no siempre se decide con las puertas ya abiertas. En la práctica, el tono de la feria se empieza a definir en los días previos, con eventos reservados a prensa y conferencias de las grandes marcas que funcionan como avanzadilla de lo que verá el público general.
Los actos para medios arrancan el 3 y 4 de enero, con sesiones como CES Tech Trends to Watch y el tradicional CES Unveiled Las Vegas, donde compañías consolidadas y startups muestran por primera vez los prototipos y productos que pretenden destacar en los pabellones del recinto. El 5 de enero se concentra buena parte de las ruedas de prensa, con nombres como Bosch, Hyundai, LG, Sony Honda Mobility, The LEGO Group o fabricantes chinos y coreanos de primera línea tomando la palabra antes de que los pasillos se llenen de asistentes.
Una vez abierta la feria al público acreditado, el mapa de Las Vegas Convention Center (LVCC) y hoteles anexos se reparte por zonas temáticas: el Central Hall como epicentro de entretenimiento y vida en el hogar, el North Hall centrado en empresa, robótica e IoT, el West Hall dedicado a movilidad y automoción, y espacios como The Venetian, Fontainebleau o ARIA para salud digital, hogar inteligente, startups, creadores de contenido y conferencias especializadas.
La organización, a cargo de la Consumer Technology Association (CTA), espera superar las cifras de la edición anterior, cuando el CES reunió a más de 140.000 asistentes y alrededor de 4.500 expositores. Buena parte del impacto de la feria se juega precisamente en esa combinación de volumen y diversidad: grandes multinacionales tecnológicas comparten pasillo con empresas emergentes europeas, asiáticas y americanas que buscan su hueco en el mercado global y en sectores vinculados a la industria 5.0.
La IA como hilo conductor: de los chips al hogar conectado
En 2026, la IA deja de ser “novedad” para convertirse en requisito de ficha técnica. Portátiles, televisores, dispositivos para el hogar, servicios en la nube, robots y hasta proyectos de energía y salud digital integran alguna forma de inteligencia artificial, ya sea de manera visible para el usuario o en segundo plano, optimizando procesos sin ruido.
En computación personal, el protagonismo recae en tres grandes familias de chips para portátiles: la nueva generación Intel Panther Lake, los Snapdragon X2 de Qualcomm y las plataformas de AMD orientadas a Ryzen AI, que apuntan a reforzar su presencia en equipos con capacidades avanzadas de IA local. El discurso se repite: más autonomía, mayor potencia gráfica integrada y unidades de procesamiento neuronal capaces de sostener asistentes inteligentes y modelos de lenguaje sin depender tanto de la nube.
La consecuencia evidente es que la etiqueta “AI PC” empieza a difuminarse: si casi todos los equipos nuevos integran algún tipo de NPU, lo que marca diferencias ya no es tanto el marketing sino la combinación de memoria, almacenamiento, consumo y, sobre todo, el software que realmente sacará partido a esas capacidades en oficinas, centros educativos o pymes europeas.
Más allá del PC, la IA se cuela en televisores y pantallas —ajustes automáticos de imagen, escalado inteligente, mejora de movimiento o interfaces conversacionales—, en cámaras de seguridad doméstica que intentan interpretar contextos en lugar de limitarse a grabar, en dispositivos de salud digital capaces de analizar datos biométricos de forma continua y en plataformas empresariales destinadas a automatizar procesos internos.
El CES también dedica un espacio propio a este fenómeno con CES Foundry, un nuevo punto de encuentro en Fontainebleau centrado en IA y computación cuántica, que reúne a emprendedores, inversores, grandes tecnológicas y expertos en sesiones sobre escalado de modelos, aplicaciones industriales y retos regulatorios. Para los visitantes europeos, este tipo de foros resulta especialmente relevante porque adelanta debates que más tarde aterrizan en Bruselas, Estrasburgo o los parlamentos nacionales.
Portátiles, chips y memoria: eficiencia frente a costes crecientes
En el terreno del hardware de PC, el CES 2026 funcionará como escaparate casi continuo de nuevos portátiles y sobremesa con procesadores de Intel, AMD y Qualcomm. Los fabricantes —Lenovo, ASUS, MSI, Acer, Samsung, LG o GIGABYTE, entre otros— reservan grandes stands y conferencias específicas para enseñar diseños más delgados, sistemas de refrigeración refinados y baterías que prometen jornadas de trabajo completas sin pasar por el enchufe.
El llamado “trifecta” de plataformas para IA en portátil se completa con la evolución de la familia Ryzen AI en AMD, que intenta consolidar la idea de que la gráfica integrada puede ser “suficiente” para buena parte de los flujos de trabajo creativos y de juego ligero. Sin esperar grandes novedades en tarjetas gráficas dedicadas de consumo de NVIDIA o AMD en este ciclo, el rendimiento de los integrados gana peso en las pruebas que llegarán después de la feria.
Sin embargo, la foto no es solo tecnológica. En paralelo, el aumento de precios de la memoria RAM y los SSD, impulsado por la demanda de centros de datos e infraestructuras de IA, planea sobre todas las categorías de PC. Para muchas empresas europeas, esto puede traducirse en catálogos con menos configuraciones de alta memoria (64 GB o más) reservadas a equipos premium, y capacidades de almacenamiento más ajustadas en modelos de gama media que, hace poco, aspiraban sin problema al terabyte.
Para el tejido empresarial español y europeo, el mensaje es claro: la renovación de flotas de ordenadores exigirá planificación, comparando no solo especificaciones de IA sino también el impacto presupuestario de la memoria y el almacenamiento. Comprar hoy “por si acaso” puede no tener sentido si las aplicaciones corporativas aún no aprovechan la NPU, mientras que quedarse corto de RAM o SSD sí penaliza productividades desde el primer día.
Formatos experimentales y portátiles “raros”: del escaparate al producto real
Como cada año, el CES también se reserva un espacio para portátiles y dispositivos que juegan con formatos menos convencionales: equipos plegables, pantallas enrollables, modelos de doble pantalla o chasis que exploran nuevas bisagras y relaciones de aspecto. Estas propuestas suelen ocupar titulares en los primeros días de feria, aunque solo una parte termina convirtiéndose en producto disponible en Europa.
Entre las piezas que más expectación generan figuran un portátil gaming enrollable de Lenovo o nuevas iteraciones de equipos de doble pantalla, pensados tanto para creadores como para usuarios que priorizan la multitarea en movilidad. Más allá del efecto “wow”, la cuestión es si estos formatos aportan de verdad productividad y comodidad —mejor lectura, más espacio efectivo, menos necesidad de dispositivos adicionales— o si se quedan en ejercicio de diseño con poca salida comercial.
En el segmento gaming, las perspectivas para este CES son algo más contenidas que en otros años. No se esperan grandes lanzamientos de GPU de sobremesa por parte de NVIDIA, AMD o Intel, y algunos actores habituales reducen visibilidad en la feria. El foco se desplaza, por tanto, a la eficiencia de las gráficas integradas y a cómo se defienden en equipos portátiles especializados y consolas portátiles tipo handheld.
Televisores y pantallas: Micro RGB, brillo extremo y nombres de batalla
Los pasillos dedicados a televisores siguen siendo uno de los grandes reclamos del CES. En 2026, buena parte de la conversación se concentra en las tecnologías de panel de nueva generación, con un protagonismo creciente de Micro RGB y sistemas de retroiluminación avanzados que prometen más brillo, mejor contraste y una cobertura de color más amplia.
Fabricantes como Samsung y LG anuncian modelos de Micro RGB con tamaños que abarcan desde diagonales domésticas hasta pantallas que rozan el formato mural, mientras que Sony explora variantes de retroiluminación RGB con miniLED para competir con tecnologías como QD-OLED y reducir preocupaciones clásicas como el quemado de panel (burn-in). El mercado europeo de gama alta, sensible a este tipo de matices, estará especialmente pendiente de la combinación final de prestaciones, precios y garantías.
En paralelo, aparece en escena la siguiente vuelta de tuerca en conectividad audiovisual con prototipos de HDMI 2.2, que elevan el ancho de banda teórico hasta los 96 Gbps y plantean escenarios como 8K a 240 Hz o 16K a 60 Hz con compresión. Aunque la mayor parte de contenido disponible en Europa sigue muy lejos de estas cifras, el anuncio sirve para fijar el “techo” tecnológico sobre el que fabricantes de televisores, consolas, PC y reproductores irán construyendo sus próximas generaciones.
Los monitores tampoco se quedan atrás: en el CES se exhiben pantallas 6K con modos 3D sin gafas, tasas de refresco superiores a los 240 Hz pensadas para videojuegos competitivos y pantallas profesionales con gestión de color avanzada orientadas a estudios de diseño, producción audiovisual y fotografía, un nicho en el que la demanda europea es tradicionalmente fuerte.
Hogar inteligente, cámaras y cerraduras: IA y estándares que aún maduran
Detrás de muchos de estos productos está la apuesta por una IA más centrada en el entorno físico, capaz de reconocer habitaciones, objetos y rutinas para automatizar tareas sin intervención constante del usuario. Esa es, al menos, la promesa; la experiencia de años anteriores recuerda que no todos los robots que se enseñan en enero acaban encontrando hueco en el salón de casa.
En seguridad, el foco se desplaza a cámaras y sistemas de monitorización que interpretan patrones de movimiento y presencia, con la intención de reducir falsas alarmas y ofrecer avisos más relevantes. La posible incorporación de cámaras al estándar Matter se presenta como uno de los pasos deseados para avanzar en interoperabilidad, aunque se reconoce que las plataformas comerciales todavía van un paso por detrás de las promesas del estándar.
Las cerraduras inteligentes ganan peso como producto clave del hogar conectado, combinando credenciales biométricas (huella, palma, rostro) con tecnologías como UWB para mejorar el control de acceso. Para mercados como el español, donde abundan comunidades de vecinos, puertas acorazadas y tipologías de vivienda muy variadas, aspectos como la facilidad de instalación, el soporte técnico y el tratamiento de datos resultan tan importantes como el propio diseño del dispositivo.
Robots y humanoides: del asistente práctico al escaparate de feria
La presencia de robots y humanoides en el CES 2026 está llamada a ser una de las estampas más repetidas en titulares y fotografías. Compañías como LG, Samsung y una larga lista de fabricantes especializados muestran desde robots de limpieza con funciones extendidas hasta prototipos humanoides dotados de manos articuladas, sensores avanzados y “cerebros” de IA capaces de aprender de la interacción con los usuarios.
Para la industria, una de las líneas de trabajo más comentadas es la transición desde modelos de lenguaje puro hacia “world models”, sistemas que intentan construir una representación coherente del entorno físico. Esa aproximación encaja mejor con robots que necesitan desplazarse, reconocer objetos y reaccionar a cambios del entorno en tiempo real, y con robots de asistencia destinados a apoyar tareas concretas.
Al mismo tiempo, sigue muy presente la lección de los últimos años: no todo lo que se presenta como robot doméstico termina saliendo al mercado o cumpliendo las expectativas. Para Europa y España, donde la sensibilidad en materia de seguridad, privacidad y riesgos laborales en entornos industriales es elevada, la adopción de robots humanoides probablemente será gradual y muy ligada a casos de uso concretos, como algunos perros robot todoterreno mostrados en ferias.
Salud digital, wearables y “longevity”: datos continuos y dudas sobre privacidad
En salud y bienestar, el CES 2026 refuerza una tendencia que lleva tiempo asentándose: pasar de gadgets de fitness básicos a plataformas de salud digital más complejas, donde la monitorización continua y la detección precoz de riesgos médicos ocupan el centro del discurso, junto a avances como la primera cirugía robótica que ejemplifican la convergencia entre robótica y salud.
Proliferan los wearables avanzados —relojes, anillos, parches, ropa inteligente— que van más allá del conteo de pasos y la frecuencia cardiaca, incorporando análisis de sueño, métricas de estrés, parámetros metabólicos e incluso exploraciones menos convencionales basadas en fluidos como sangre o orina. Bajo el paraguas de la llamada “longevity”, se exhiben soluciones orientadas a prolongar la vida saludable y evitar la progresión de enfermedades crónicas, un terreno de interés especial para sistemas sanitarios públicos y privados europeos.
En paralelo, la feria presta atención a dispositivos portátiles impulsados por IA que ponen el acento en la memoria y el contexto, como pines o pequeñas cámaras que capturan imágenes de forma continua para luego permitir búsquedas casi instantáneas de momentos concretos. Este tipo de propuestas, pensadas inicialmente como plataformas de desarrollo, abren un debate complejo sobre almacenamiento, uso futuro de datos y posibilidad de procesarlo todo en el propio dispositivo para minimizar la exposición en la nube.
Los organizadores y muchos expositores son conscientes de que, si la vida digital se vuelve literalmente “siempre activa”, la confianza del usuario europeo dependerá tanto de las especificaciones técnicas como de las garantías legales y de diseño: quién accede a la información, durante cuánto tiempo, con qué fines y bajo qué normas de protección de datos.
Movilidad, automoción y energía: del coche conectado a las redes eléctricas inteligentes
El West Hall del LVCC vuelve a acoger el ecosistema de movilidad: automóviles, vehículos comerciales, maquinaria agrícola, soluciones de micromovilidad y propuestas de transporte aéreo avanzado. Fabricantes como BMW, Hyundai, John Deere, Caterpillar o Sony Honda Mobility muestran desde concept cars hasta sistemas de cabina basada en IA, conducción automatizada y servicios de robotaxi.
Una de las tendencias que se consolidan es la combinación de mayor automatización con un cierto retorno a controles físicos, en respuesta a las críticas por la sobreabundancia de pantallas táctiles en modelos recientes. Asistentes de voz con lenguaje natural y cuadros de mando inteligentes se plantean como complemento, no sustituto, de botones y diales, con la seguridad vial como argumento de fondo.
Vinculada a la movilidad aparece la cuestión energética. El CES reserva espacio para soluciones de energía solar, eólica, nuclear, proyectos de hidrógeno verde y almacenamiento avanzado, en un contexto donde la expansión de la IA, la computación cuántica y la nube dispara el consumo eléctrico estimado para centros de datos y redes de telecomunicaciones. Se discuten modelos de redes más inteligentes, capaces de alimentar infraestructuras críticas sin comprometer la estabilidad ni los objetivos de descarbonización, un asunto especialmente sensible en la agenda climática europea.
En redes domésticas y profesionales, empiezan a asomar referencias a Wi‑Fi 8, pese a que la certificación formal todavía está lejos. Aquí el énfasis no está tanto en la velocidad punta como en la fiabilidad y gestión eficiente de muchos dispositivos conectados, algo que preocupa tanto a hogares cargados de gadgets como a oficinas híbridas que combinan teletrabajo y presencia física.
Programación oficial, conferencias clave y foco en políticas tecnológicas
Más allá del “show floor”, una parte importante del atractivo del CES reside en su programa de conferencias, donde directivos de grandes tecnológicas, responsables de startups, investigadores, reguladores y políticos debaten sobre el futuro de sectores clave. La edición de 2026 incluye más de 400 sesiones con alrededor de 1.300 ponentes, según la CTA.
Entre las charlas más destacadas figuran conferencias magistrales de AMD, Lenovo, Siemens o Caterpillar, así como sesiones específicas sobre IA, robótica, salud digital, movilidad, fabricación avanzada, dispositivos portátiles y salud femenina. Muchas de estas intervenciones se centran en cómo la inteligencia artificial se integra en cadenas productivas, servicios públicos, entretenimiento o formación de la mano de obra, cuestiones que afectan directamente a la competitividad europea.
Un apartado especialmente sensible es el Innovation Policy Summit, donde legisladores y representantes de organismos reguladores analizan temas como privacidad, comercio internacional, competencia, aranceles o marcos de gobernanza para la IA y los vehículos autónomos, y donde se discuten también alianzas e iniciativas internacionales como la alianza estratégica en Taiwán. Más de 200 cargos públicos y asesores participan en estas mesas, lo que convierte al CES en un punto de referencia para anticipar posibles cambios regulatorios que, con el tiempo, pueden tener eco en la Unión Europea.
También se refuerza la presencia de espacios como CES Creator Space, orientado a la economía de los creadores de contenido, y Eureka Park, la zona de startups en The Venetian donde se agrupan delegaciones internacionales, incluidas compañías europeas apoyadas por programas como el European Innovation Council. Para emprendedores españoles, estos pabellones son a menudo la vía de entrada para cerrar acuerdos de distribución, financiación o colaboración tecnológica.
En conjunto, la estructura de la feria deja claro que CES 2026 no es solo un aparador de gadgets, sino un punto de cruce entre innovación tecnológica, intereses empresariales y debate político que tendrá repercusiones en cómo llegan y se regulan estas tecnologías en España y el resto de Europa.
Con todo este despliegue, el CES 2026 se perfila como una edición donde la innovación visible —pantallas extremas, robots, dispositivos plegables— depende cada vez más de una base menos vistosa hecha de memoria, conectividad, energía y estándares en constante negociación. Lo que se vea en Las Vegas estos días servirá de guía para fabricantes, operadores y administraciones europeas, que tendrán que decidir qué tecnologías adoptar, a qué ritmo y bajo qué condiciones económicas y normativas.
