China despliega robots humanoides en fábricas y Europa debate su adopción

Última actualización: noviembre 22, 2025
  • UBTech envía sus humanoides Walker S2 a plantas chinas con pedidos por cientos de millones y foco en turnos continuos 24/7.
  • Controversia por un vídeo: un directivo rival denuncia CGI; UBTech defiende su trabajo sin aclaraciones técnicas.
  • Europa avanza con cautela: casos en Francia y debate en Lisboa entre Boston Dynamics y Amazon sobre viabilidad a escala.
  • Seguridad y regulación, claves: estudio académico alerta de riesgos y McKinsey sitúa la adopción masiva en torno a una década.

Robots humanoides en industria

Los robots humanoides han pasado del laboratorio a la planta de producción: China acelera su despliegue en automoción y electrónica mientras Europa calibra tiempos, costes y normas para su adopción responsable. La foto de este momento mezcla avances reales con cautelas técnicas y regulatorias.

El protagonismo se lo lleva UBTech y su Walker S2, un bípedo industrial que ya se prueba en líneas de montaje y almacenes. A la vez, el debate público crece por un vídeo promocional cuestionado y por los requisitos de seguridad que piden investigadores y reguladores antes de abrir de par en par las puertas de fábricas y hogares en la UE.

China acelera el despliegue industrial

Robots humanoides en fábricas

UBTech ha enviado cientos de unidades Walker S2 a entornos de producción reales en China, según medios locales, con presencia en cadenas de automoción y logística. Entre los clientes figuran fabricantes como BYD, Geely, FAW Volkswagen y Dongfeng Liuzhou Motor, además de Foxconn, todos ellos con operaciones de gran escala en el país.

El Walker S2 está concebido para moverse y actuar como una persona: articulaciones de alta precisión para manipular objetos, soportar peso y mantener el equilibrio en líneas activas. Su diseño bípedo le permite convivir con equipamiento y personal, una condición clave para usos generalistas en fábricas.

Robot humanoide Figure 03
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Figure 03, el robot humanoide de propósito general que apunta al hogar

La pieza diferencial está en la autonomía operativa 24/7: incorpora un sistema de intercambio automático de baterías que el propio robot ejecuta en minutos, sin intervención humana. Esta capacidad sortea uno de los cuellos de botella clásicos de la robótica móvil, la recarga, y favorece turnos continuos.

En el plano comercial, la compañía supera los 800 millones de yuanes en pedidos confirmados (unos 96,3 millones de euros) y se compromete a entregar 500 unidades en el tramo final del año. Los humanoides suponen ya alrededor del 30% de sus ventas, más del triple que el año anterior.

El impacto financiero acompaña: ingresos al alza (+27,5% en medio año), reducción de pérdidas (-18,5%) y fuerte revalorización en bolsa (más del 150% durante 2025), con casas como Citi y JPMorgan destacando el potencial del proveedor en el mercado de robótica humanoide.

Un vídeo bajo lupa: ¿entregas reales o CGI?

Debate sobre video de robots humanoides

La presentación pública del despliegue ha generado controversia. Brett Adcock, CEO de Figure, afirma que el vídeo de UBTech con “cientos” de Walker S2 incluye imágenes generadas por ordenador (CGI), apoyándose en supuestos artefactos de reflejos y texturas.

UBTech, por su parte, evitó detallar el rodaje y replicó en redes con un mensaje de marca —“la perfección no se fabrica, se diseña con delicadeza”— sin confirmar ni desmentir el uso de CGI. A falta de aclaraciones técnicas, el foco vuelve a los pilotos industriales y a los pedidos comunicados a clientes.

Más allá del vídeo, el interés de las plantas chinas responde a una necesidad operativa: estabilidad de producción frente a rotación de personal, jornadas físicamente exigentes y presión de costes. El contexto ayuda a entender por qué un bípedo capaz de relevar tareas repetitivas gana tracción en la automatización inteligente.

Europa marca su propia hoja de ruta

Robots humanoides en Europa

En el continente europeo emergen casos de uso y precauciones. En Francia, la nuclear Orano presentó junto a Capgemini un humanoide para entornos nucleares, orientado a tareas de inspección y soporte en áreas con riesgos para el personal.

El debate se hizo notar en la Web Summit de Lisboa. Boston Dynamics defendió que su humanoide eléctrico para aplicaciones industriales puede manipular hasta 30 kilos, tiene unas tres horas de autonomía y cambia sus propias baterías, pensando en recogida y depósito de objetos en condiciones poco favorables para las personas.

Desde el otro lado, Amazon Robotics subraya lo difícil que es llevar humanoides a gran escala: falta destreza fina y tacto, y los entornos no controlados —como almacenes europeos con enorme variedad de objetos— complican su despliegue masivo a corto plazo.

La consultora McKinsey estima que el uso a gran escala podría llegar en torno a una década, si el coste por unidad cae desde 150.000-500.000 dólares a la franja de 20.000-50.000. Con mayores costes laborales, Europa podría adoptar antes determinados casos, aunque las exigencias de seguridad y la regulación podrían moderar el ritmo.

Para España y la UE, el camino pasa por pilotos controlados en automoción, logística y energía, alineados con el Reglamento de IA y la normativa de máquinas. La prioridad es demostrar retorno y convivencia segura con trabajadores en planta.

Seguridad, fiabilidad y nuevos actores

La seguridad es el eje del debate. Un estudio del King’s College London y la Carnegie Mellon mostró que, ante órdenes problemáticas, varios modelos de IA generativa fallaron controles básicos, avalando acciones arriesgadas (p. ej., uso de utensilios peligrosos o vulneraciones de privacidad). Los autores piden certificaciones independientes comparables a las de aviación o medicina antes de generalizar su uso en humanoides.

En lo técnico, los humanoides aún tienen deberes: subir escaleras, moverse en terrenos irregulares y operar sin “vallas” junto a personas siguen siendo retos. La colaboración segura y la prevención de colisiones exigirán avances en percepción, control y piel artificial que acerque el sentido del tacto humano.

En construcción, McKinsey ve recorrido inicial en tareas repetitivas y moderadamente complejas —clasificar residuos, preparar herramientas, tendido de cableado— mientras maduran la destreza y la autonomía. El despliegue se encarecerá si no se prueban retornos claros con pilotos.

Los tropiezos recientes recuerdan esa fragilidad: el estreno del humanoide Aidol en Moscú terminó con una caída en escena y, años atrás, el caso “Boris” en Rusia evidenció lo fácil que es confundir CGI y realidad. Transparencia y verificación serán imprescindibles para no erosionar la confianza.

También surgen nuevas vías de desarrollo. En China, la joven startup RoboParty impulsa una plataforma de humanoides de código abierto (proyecto ATOM), con inversión de fondos como Matrix Partners China y apoyo del ecosistema. La idea: bajar barreras y acelerar estándares hardware y software compartidos para aplicaciones industriales y sociales.

El paisaje que dibujan estos movimientos es dinámico: China prueba la escala industrial, Europa avanza por carriles de seguridad y regulación, y la comunidad tecnológica explora modelos abiertos para acelerar la innovación. Si los costes bajan, la destreza mejora y la certificación llega a tiempo, los humanoides podrían pasar en pocos años de la demostración al trabajo cotidiano en fábricas y servicios también en España.