Ciencia récord: un campo magnético 700.000 veces más potente que el de la Tierra

Última actualización: octubre 3, 2025
  • Un imán totalmente superconductor alcanzó 35,1 T (351.000 gauss), sostenido 30 minutos.
  • El campo es 700.000 veces mayor que el geomagnético terrestre (~0,5 gauss).
  • Arquitectura coaxial HTS+LTS con desafíos superados: tensiones, apantallamiento y acoplamientos multicampo.
  • Aplicaciones: fusión por confinamiento magnético, RMN/MRI, materiales cuánticos y magnetismo extremo.

Campo magnético de laboratorio de alta intensidad

Un equipo del Instituto de Física del Plasma de la Academia China de Ciencias ha generado un campo magnético estable de 35,1 teslas (351.000 gauss), una intensidad que equivale a unas 700.000 veces el campo natural de la Tierra. El dispositivo, un imán completamente superconductor, mantuvo ese régimen durante aproximadamente media hora, un dato nada desdeñable para un experimento de este calibre.

El hito se logró combinando bobinas superconductoras de alta y baja temperatura en una arquitectura coaxial muy optimizada, con especial atención al control de tensiones mecánicas y a los efectos electromagnéticos indeseados que aparecen a temperaturas criogénicas. Según los responsables, la solución confirma la viabilidad de operar de forma estable en condiciones extremas.

Cómo se consiguió el campo récord

Para situar la cifra, el campo geomagnético terrestre ronda los 0,5 gauss; alcanzar cientos de miles de gauss en régimen constante exige materiales y diseños excepcionales. El equipo del CAS energizó el imán hasta 35,1 teslas y controló con precisión tanto la excitación como la desmagnetización, sin daños estructurales apreciables.

El dispositivo emplea un inserto de alta temperatura (HTS) con geometría tipo resorte alojado de forma coaxial en bobinas de baja temperatura (LTS). Esta configuración permitió gestionar corrientes elevadas con pérdidas mínimas y repartir esfuerzos, mitigando la concentración de tensiones que suele limitar estos sistemas.

Durante las pruebas se abordaron factores críticos como las corrientes de apantallamiento, los efectos de corriente de protección y el acoplamiento de múltiples campos bajo condiciones de muy baja temperatura. El imán permaneció estable durante 30 minutos a 35,1 T y pudo desmagnetizarse con seguridad, lo que valida su fiabilidad operativa.

Los investigadores señalan que las innovaciones introducidas hacen al sistema más estable y eficiente en entornos extremos, y que servirá como plataforma para experimentos con muestras a campos ultra intensos. El trabajo, según han indicado, aún no se ha publicado en una revista con revisión por pares.

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¿Para qué sirve un imán así?

Este tipo de equipos es clave en áreas como la física nuclear y de plasmas, donde los campos intensos ayudan a confinar y controlar sistemas extremadamente energéticos. En los tokamak de fusión, por ejemplo, el campo magnético evita que el plasma toque las paredes del reactor y pierda energía de forma catastrófica.

  • Resonancia magnética nuclear de alta resolución: mayor sensibilidad y contraste en espectroscopía y MRI.
  • Física de la materia cuántica: fenómenos exóticos como superconductividad o aislamiento topológico en condiciones extremas.
  • Propulsión y transporte: tecnologías de levitación magnética y aplicaciones electromagnéticas avanzadas.
  • Transmisión eléctrica sin pérdidas e instrumentación de ultra alta precisión.

Cuanto mayor es el campo, más amplio es el catálogo de experimentos posibles, desde la caracterización de materiales hasta nuevas técnicas de imagen. Dicho de otro modo, abre puertas que antes estaban entreabiertas.

Fusión nuclear y la carrera por el confinamiento magnético

La fusión por confinamiento magnético exige campos potentes y estables para mantener el plasma a salvo de las paredes del reactor. En este contexto, China informó recientemente de que su proyecto EAST superó por primera vez los 1.000 segundos en modo de alto rendimiento, una marca relevante para la operación sostenida.

El nuevo imán no se ha integrado aún en un reactor, pero allana el terreno para confinar plasmas más exigentes y mejorar los márgenes de operación. El ASIPP participa además en ITER, aportando superconductores, bobinas de corrección y alimentadores, lo que refuerza el encaje del desarrollo en la hoja de ruta internacional.

Qué cambia frente a marcas anteriores

La nueva señal de 351.000 gauss mejora registros previos en imanes superconductores de corriente continua, que rondaban los 323.500 gauss (32,35 T). La diferencia no es solo numérica: la estabilidad durante 30 minutos y la completa superconductividad del conjunto son elementos de peso.

El equipo también destaca la desmagnetización segura tras alcanzar el pico, un paso crítico para preservar integridad mecánica y rendimiento. Con ello, la instalación pasa de una demostración puntual a una plataforma reproducible para experimentos a 35,1 teslas.

Escala cósmica: poner la cifra en contexto

Aunque es un récord en laboratorio, en el cosmos estas magnitudes no son, ni mucho menos, las más altas: una estrella de neutrones puede alcanzar entre 10¹¹ y 10¹³ gauss, y los núcleos galácticos activos se mueven entre 10⁴ y 10⁶ gauss. Aun así, en términos humanos, es un salto significativo.

El nuevo imán es millones de veces más débil que esos objetos astrofísicos, pero sigue siendo lo más potente que la humanidad ha generado de forma sostenida hasta la fecha, y eso, en investigación aplicada, cuenta y mucho.

Próximos pasos y cautelas

A la espera de la publicación científica, quedará por ver la validación independiente de los resultados y la extensión del tiempo de operación. También será clave evaluar el comportamiento térmico y mecánico en ciclos repetidos y en configuraciones de mayor escala.

Si estas tecnologías se trasladan a equipos comerciales o grandes instalaciones, podrían impulsar MRI de mayor campo, espectroscopía más fina y nuevos experimentos de física de materia condensada. El reto pasará por costes, seguridad y fiabilidad a largo plazo.

La demostración de un campo constante de 35,1 T durante 30 minutos en un imán totalmente superconductor pone un listón alto: 700.000 veces el campo terrestre, una marca que abre oportunidades en fusión, medicina y ciencia de materiales, y que confirma la madurez de las soluciones criogénicas más avanzadas.