- Investigadores generan óvulos humanos fecundables a partir de células cutáneas usando SCNT y "mitomeiosis"
- Se obtuvieron 82 ovocitos y ~9% alcanzó la fase de blastocisto en seis días
- Persisten anomalías cromosómicas y mosaicos, por lo que no es apto para uso clínico
- El avance plantea retos técnicos y éticos; expertos piden prudencia y regulación
En España, más de uno de cada diez nacimientos procede ya de técnicas de reproducción asistida. Para muchas mujeres, el gran escollo es no disponer de óvulos viables, un problema que se agrava a partir de los 35 años y que obliga, si fallan otras opciones, a recurrir a la donación y renunciar al propio ADN. En este contexto, un trabajo liderado por la Universidad de Salud y Ciencia de Oregón (OHSU) sugiere un nuevo camino científico capaz de cambiar el tablero de la infertilidad.
El estudio, publicado en Nature Communications y dirigido por Shoukhrat Mitalipov junto a Paula Amato, muestra que es posible crear óvulos humanos potencialmente fecundables a partir de células de la piel. Se trata de una prueba de concepto aún lejos del uso clínico, pero que podría abrir opciones a pacientes sin ovocitos funcionales y, a futuro, incluso a parejas del mismo sexo que aspiren a aportar material genético de ambos miembros.
Qué han hecho exactamente los investigadores
El equipo empleó la Transferencia Nuclear de Células Somáticas (SCNT), la misma base técnica que permitió clonar a la oveja Dolly en 1996. Consiste en extraer el núcleo de una célula cutánea (con 46 cromosomas) e introducirlo en un óvulo donado al que previamente se le ha retirado su propio núcleo, reconstituyendo así un ovocito con el ADN del paciente.
El gran reto es que las células somáticas tienen dos juegos cromosómicos, mientras que un gameto debe quedarse con solo 23 cromosomas. Para resolverlo, los autores indujeron un proceso experimental al que llaman “mitomeiosis”, que imita una división reductiva: la célula se divide sin duplicar el ADN, descartando un conjunto cromosómico y dejando un ovocito haploide. La segregación fue aleatoria, pero de media se conservaron 23 cromosomas.
Con este protocolo se obtuvieron 82 ovocitos funcionales que se fertilizaron en el laboratorio. Aproximadamente el 9% de los embriones alcanzó el estadio de blastocisto (día seis), punto en el que, por normativa y diseño del experimento, se detuvo el cultivo. Se observaron alteraciones cromosómicas (aneuploidías) y casos de mosaicismo, por lo que no se evaluó implantación ni desarrollo posterior.
Este enfoque contrasta con la vía de Mitinori Saitou, que intenta recrear la gametogénesis natural a partir de células madre pluripotentes inducidas y células germinales primordiales. Esa ruta ha logrado óvulos funcionales en ratón, pero en humanos aún no se ha reproducido con éxito; la “mitomeiosis” propone una alternativa más directa para reducir la dotación cromosómica.
Mitalipov ya demostró en 2013 su dominio de la SCNT al generar células madre embrionarias humanas mediante transferencia nuclear. Aquel hito encendió el debate sobre la clonación, pero el objetivo declarado fue desarrollar herramientas biomédicas, no clonar personas; el trabajo actual se apoya en ese conocimiento técnico previo.
Riesgos, límites actuales y el debate ético
Los autores subrayan que el proyecto es una prueba de concepto con limitaciones claras: la mayoría de los embriones no progresó más allá de fases tempranas y se detectaron anomalías cromosómicas en numerosos blastocistos. Entre los desafíos pendientes figuran entender el emparejamiento de homólogos, forzar la recombinación y asegurar el imprinting correcto; se estima que podrían faltar al menos diez años para plantear estudios clínicos.
Para Ying Cheong (Universidad de Southampton), es un avance “apasionante pero precoz”, útil para comprender la infertilidad, aunque aún muy lejos de la práctica clínica. La comunidad coincide en que hay que mejorar la eficiencia y la estabilidad genética antes de pensar en traslación al paciente.
Richard Anderson (Universidad de Edimburgo) destaca el potencial para mujeres que han perdido su reserva ovárica tras tratamientos oncológicos u otras causas. Poder generar ovocitos con el número correcto de cromosomas sería un paso importante, si bien el camino continúa siendo largo y plagado de retos técnicos.
En la misma línea, la endocrinóloga reproductiva Sigal Klipstein valora el trabajo como significativo, a condición de demostrar seguridad y eficacia de manera robusta. A día de hoy, la tasa de éxito es baja y existen riesgos genéticos que exigen validación exhaustiva.
El plano ético también reclama atención. Rocío Núñez Calonge (Sociedad Española de Fertilidad) recuerda los argumentos del comité ético de la Sociedad Americana de Reproducción contra usar SCNT en infertilidad: dudas sobre seguridad, efectos desconocidos en hijos y familias, y la existencia de alternativas más asentadas. Un eventual despliegue requeriría marcos regulatorios específicos y consenso social.
Si la técnica madura, podría beneficiar a mujeres sin ovocitos por edad o por terapias previas y abrir, con garantías, opciones a parejas del mismo sexo. Pero antes habrá que resolver la inestabilidad cromosómica, perfeccionar los protocolos y responder a las preguntas que plantea la gamagénesis in vitro en humanos.
El interés es comprensible: en nuestro país, una proporción creciente de nacimientos llega mediante reproducción asistida y la falta de óvulos funcionales sigue siendo un cuello de botella. Este trabajo no es una solución inmediata, pero sí una vía de investigación que, de confirmarse, podría ampliar las alternativas para quienes hoy deben recurrir a donación.
La lección que deja este hito es doble: por un lado, es posible obtener óvulos humanos fecundables desde células de la piel mediante SCNT y “mitomeiosis”; por otro, la eficiencia y la seguridad aún no están donde deberían. Toca seguir afinando la biología de la reducción cromosómica y el imprinting, al tiempo que se abre un diálogo ético y regulatorio que acompañe a la ciencia sin perder de vista al paciente.



