- La TC de baja dosis se consolida como herramienta clave para detectar el cáncer de pulmón en fases iniciales.
- SEPAR y SERAM apoyan programas de cribado que pueden reducir la mortalidad entre un 25% y un 30%.
- El Proyecto Cassandra avanza en 15 hospitales y prepara expansión con registro, biobanco y auditoría externa.
- Galicia amplía LUNG-GAL: 48.000 encuestas, más recursos y evaluación real de eficacia y necesidades asistenciales.

En España, diferentes sociedades científicas subrayan que el cribado con tomografía computarizada (TC) de baja dosis es una pieza clave para adelantar el diagnóstico del cáncer de pulmón. Con ocasión de fechas como el Día Mundial del Cáncer de Pulmón o el de la Radiología, profesionales de neumología y radiología recuerdan que detectar antes permite tratar de forma más eficaz y reducir complicaciones.
El contexto es exigente: se notifican cada año alrededor de 34.000 nuevos casos y más de 23.000 fallecimientos en nuestro país, con un aumento notable de la mortalidad femenina desde 2003. Además, 7 de cada 10 diagnósticos aún llegan en fases avanzadas, algo que los programas de cribado buscan revertir con un enfoque sistemático y dirigido a población de alto riesgo.
Por qué la TC de baja dosis marca la diferencia
Estos programas se orientan, principalmente, a fumadores y exfumadores de larga evolución de entre 50 y 75 años. El objetivo es simple pero determinante: localizar el tumor antes de que haya síntomas, cuando la cirugía o los tratamientos con intención curativa tienen mayores probabilidades de éxito y se evitan procedimientos más agresivos en etapas tardías.

España acelera: Proyecto Cassandra
SEPAR, junto a otras sociedades científicas y asociaciones de pacientes, impulsa Proyecto Cassandra, el primer piloto nacional que combina cribado con TC de baja dosis, programas de deshabituación tabáquica y evaluación respiratoria integral. Actualmente está activo en 15 hospitales de Aragón, Asturias, Cantabria, Cataluña, Madrid y Región de Murcia, con previsión de ampliarse a cerca de una veintena de centros.
La iniciativa contempla una estructura de calidad que incluye registro nacional y banco de imágenes, además de una seroteca para investigar biomarcadores que ayuden a definir mejor a quién y cuándo cribar. También integra mecanismos de auditoría externa, protección de datos y protocolos para reducir el impacto emocional de falsos positivos, todo ello con el fin de aportar la evidencia necesaria para su viabilidad en el Sistema Nacional de Salud.
Galicia amplía LUNG-GAL a toda la comunidad
La Xunta ha extendido su piloto de cribado de cáncer de pulmón, LUNG-GAL, a todo el territorio gallego. Se están enviando encuestas a más de 48.000 posibles candidatos para identificar población de riesgo e invitarla a participar. La fase inicial en el área sanitaria de A Coruña y Cee ya permitió clasificar el 7,4% de casos como sospechosos y confirmar cinco diagnósticos.
El despliegue autonómico pone el foco en la detección temprana, la mejora de la supervivencia y la equidad en el acceso al cribado, con una inversión adicional superior a 60.000 euros para el despliegue inmediato y una dotación prevista de 3,1 millones de euros en 2026 destinada a programas de detección precoz del cáncer. Además de medir la eficacia real, el piloto busca dimensionar las necesidades asistenciales que conlleva su implantación sostenida.
Trabajo en equipo: radiología y neumología
El éxito del cribado exige coordinación. Los neumólogos valoran los factores de riesgo y los síntomas respiratorios, mientras que los radiólogos interpretan la TC y estiman la probabilidad de malignidad. Con esa información se define un plan adaptado a cada persona: seguimiento, biopsia o tratamiento, optimizando tanto el diagnóstico como el uso de recursos sanitarios.
Esta colaboración, reforzada con comités multidisciplinares y vías rápidas, permite diagnosticar antes y mejor. A medida que se generalizan los circuitos y se incorporan herramientas de gestión de datos e imagen, los programas ganan robustez y son más homogéneos entre centros.
Mirada europea: programas ya en marcha
La experiencia internacional respalda este enfoque. Países como Polonia, República Checa o Croacia disponen de programas nacionales de cribado que han demostrado una mayor detección de tumores en estadios iniciales y una reducción de la mortalidad en población de alto riesgo. En línea con las recomendaciones comunitarias, España avanza para consolidar un modelo propio basado en la evidencia.
Con el impulso de sociedades científicas y la ampliación de pilotos autonómicos, el ecosistema español se prepara para dar un salto cualitativo: estandarizar la TC de baja dosis en población elegible, integrar la cesación tabáquica y reforzar la calidad del proceso con registros, auditorías y apoyo al paciente.
La fotografía actual muestra una hoja de ruta clara: extender la detección precoz con TC de baja dosis a quienes más se benefician, acompañarla de prevención del tabaquismo y medir resultados con rigor. Con iniciativas como Cassandra y LUNG-GAL, y el respaldo de la práctica europea, España se posiciona para reducir la carga del cáncer de pulmón y mejorar la atención sin perder de vista la equidad.
