Desarrollan una herramienta genética para controlar el anisakis en el pescado

Última actualización: julio 16, 2026
  • El Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG) ha ensamblado el genoma más completo de Anisakis simplex, con el 98,2% de sus genes.
  • Investigadores de la USC y el IIM-CSIC han diseñado una herramienta molecular de bajo coste basada en 10 variantes genéticas que distingue especies e híbridos.
  • El avance permitirá mejorar la vigilancia del parásito, anticipar los efectos del cambio climático y reforzar la seguridad alimentaria en la industria pesquera.

Herramienta genética para detectar anisakis

El anisakis, ese pequeño gusano marino que se cuela en las vísceras y músculos de muchos peces, lleva años siendo un quebradero de cabeza para la industria pesquera y un riesgo para los consumidores. Ahora, un equipo de científicos españoles ha logrado dar un paso de gigante: han desarrollado una nueva herramienta genética que permite identificar con precisión las distintas especies de este parásito y sus híbridos, lo que abre la puerta a un control mucho más eficaz.

Hasta ahora, la falta de información genética detallada sobre Anisakis simplex —la especie más común en el Atlántico nororiental y en las costas españolas— limitaba los programas de vigilancia. Conocer su genoma completo es clave para entender cómo se adapta a diferentes hospedadores, cómo evolucionan sus poblaciones y cómo se hibrida con otras especies. El nuevo mapa genómico, publicado en la revista Scientific Reports, es fruto de la colaboración entre el Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG), la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y el Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC).

El genoma más completo de Anisakis simplex

Gracias a las tecnologías de secuenciación de vanguardia del CNAG, los investigadores han conseguido ensamblar el genoma más completo obtenido hasta la fecha de este parásito. La secuencia incluye el 98,2 % de los genes completos, un nivel de detalle sin precedentes. El análisis reveló una variabilidad genética mucho mayor de lo esperado: se identificaron alrededor de 150.000 variantes estructurales pequeñas (inserciones y deleciones) y cerca de dos millones de variantes de una sola base, es decir, cambios en una letra del ADN.

“El genoma de Anisakis reveló una variabilidad genética muy alta, mucho mayor de lo que esperábamos”, explica Tyler Alioto, jefe del Grupo de Ensamblaje y Anotación del Genoma del CNAG y autor del estudio. Esta información genética es fundamental para comprender la evolución demográfica del parásito a largo plazo y su capacidad de adaptación a distintos entornos.

Una herramienta molecular de bajo coste

Tomando como referencia el mapa genómico obtenido por el CNAG, los investigadores de la USC identificaron un panel de cerca de 500 variantes genéticas para estudiar la dinámica poblacional del anisakis. Además, tras analizar más de 2.000 ejemplares recogidos y caracterizados por el IIM-CSIC —tanto de Anisakis simplex como de Anisakis pegreffii y sus híbridos—, diseñaron una herramienta molecular de bajo coste que permite distinguir con gran precisión entre las dos especies y sus cruces.

La nueva herramienta se basa en tan solo diez variantes genéticas clave, que actúan como un “código de barras” genético. “El desarrollo de herramientas genómicas para la gestión pesquera, como la desarrollada en este proyecto para el anisakis, permitirá comprender la dinámica poblacional de diferentes parásitos que afectan la salud humana”, afirma Paulino Martínez, profesor e investigador de la Facultad de Veterinaria de la USC y uno de los principales autores del estudio. Esta tecnología permitirá clasificar los ejemplares en las tres categorías (simplex, pegreffii o híbrido) de forma rápida y económica.

Implicaciones para la seguridad alimentaria y el cambio climático

La presencia de estas tres variantes es muy común en las costas españolas y portuguesas, donde comparten los mismos ecosistemas y huéspedes. Sin embargo, cada comunidad puede tener una dinámica diferente y mecanismos de adaptación distintos. La herramienta genética permitirá realizar estudios de vigilancia poblacional mucho más eficaces y obtener información hasta ahora inaccesible, como los procesos de hibridación o introgresión —el intercambio de material genético entre especies a través de sus híbridos—.

Además, los investigadores subrayan que este avance será clave para anticipar los efectos del cambio climático. “Las olas de calor marinas obligan al anisakis a modificar su expresión genética para adaptarse a las nuevas condiciones del ecosistema”, explica Santiago Pascual, investigador del IIM-CSIC y autor principal del estudio. Esto tiene un gran impacto en la calidad del pescado y en la salud pública, ya que puede alterar la migración parasitaria en el producto pesquero y el poder alergénico de las proteínas del parásito.

En definitiva, disponer de un genoma de referencia mucho más completo permitirá estudiar con mayor precisión estos cambios y reforzar los sistemas de vigilancia en las pesquerías y en la cadena alimentaria. El objetivo final es reducir el riesgo de anisakiasis y garantizar un consumo más seguro de productos del mar, al tiempo que se favorece una gestión más sostenible de los recursos pesqueros.