Descartan el laboratorio de Barcelona como origen del brote de peste porcina africana

Última actualización: diciembre 31, 2025
  • La secuenciación genética descarta al IRTA-CReSA como foco del brote de peste porcina africana en Collserola.
  • El virus detectado en jabalíes corresponde a una nueva variante poco virulenta, no registrada previamente.
  • Se mantienen abiertas varias líneas de investigación y se espera la confirmación del laboratorio nacional de referencia.
  • El brote está controlado en fauna salvaje, sin casos en granjas, pero con impacto y preocupación en el sector porcino.

brote peste porcina africana en Cataluña

Las investigaciones científicas realizadas en Cataluña han concluido que el brote de peste porcina africana detectado en jabalíes cerca de Barcelona no se originó en el laboratorio IRTA-CReSA, uno de los centros de referencia en sanidad animal de la comunidad. Los primeros resultados de la secuenciación genética del virus apuntan a una cepa diferente de las que maneja este centro.

Las autoridades autonómicas insisten en que es necesario mantener la prudencia mientras se completan todas las verificaciones, pero subrayan que los datos disponibles hasta ahora rebajan notablemente la hipótesis de una fuga de laboratorio. Paralelamente, el foco sigue controlado en la fauna salvaje y, por el momento, no se ha detectado su salto a explotaciones porcinas comerciales.

El análisis genético descarta el laboratorio como origen del brote

Los estudios de secuenciación del virus de la peste porcina africana (PPA) realizados por el Institut de Recerca en Biomedicina (IRB) de la Generalitat y la Universidad de Barcelona han concluido que el genoma del virus hallado en los jabalíes de Collserola no coincide con las variantes conservadas y manipuladas en el IRTA-CReSA, situado en Cerdanyola del Vallès, dentro del perímetro del brote.

Según detallan los responsables del trabajo, la comparación entre el material genético de los animales infectados y 17 muestras de referencia almacenadas en el laboratorio catalán muestra diferencias demasiado grandes como para establecer una relación directa. No solo no encaja con ninguna de las cepas usadas recientemente, sino que tampoco se parece a las variantes históricas del mismo centro.

El conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, ha explicado que la secuenciación revela que “no coinciden las muestras de los jabalíes con las del IRTA-CReSA”, lo que lleva a considerar “altamente improbable” que el foco tenga su origen en estas instalaciones. Aun así, ha pedido cautela y ha recordado que quedan por conocerse las conclusiones del laboratorio nacional de referencia.

La secretaria general del departamento, Cristina Massot, ha recalcado que la investigación se ha centrado precisamente en despejar las dudas sobre una posible filtración del laboratorio, sometido a un intenso escrutinio público desde que se detectaron los primeros casos muy cerca de sus instalaciones.

Los resultados difundidos por la Generalitat se alinean también con la auditoría externa de bioseguridad encargada al IRTA-CReSA, que había certificado previamente que los protocolos de contención, la infraestructura y las prácticas de trabajo del centro eran adecuadas y no mostraban incidencias que respaldasen un escape accidental.

Una nueva variante poco virulenta y no registrada hasta ahora

Además de descartar el laboratorio como origen del brote, el análisis genómico ha permitido identificar mejor el perfil del virus. La secuenciación completa indica que se trata de una cepa de genotipo II con características propias que no están descritas en la literatura científica, lo que apunta a una variante nueva o, como mínimo, no documentada hasta la fecha.

El equipo del IRB, liderado por el investigador ICREA Toni Gabaldón, ha detectado decenas de mutaciones específicas respecto a otras cepas conocidas, así como una gran deleción (pérdida) de un fragmento del genoma viral. Este patrón singular no aparece en ninguna de las 17 muestras del IRTA-CReSA analizadas ni en otras variantes habituales en Europa occidental.

Para contextualizar estos datos, los científicos han contrastado la secuencia del virus de Collserola con alrededor de 800 cepas registradas en bases de datos europeas e internacionales de PPA. Ninguna coincide plenamente con la detectada en los jabalíes catalanes. La más parecida es una variante identificada en Georgia en 2007, pero con alrededor de 27 mutaciones adicionales, lo que refuerza la idea de que estamos ante un linaje diferente.

Los especialistas apuntan a que esta nueva variante sería relativamente poco virulenta y menos mortífera, algo coherente con el número limitado de animales afectados y el hecho de que la enfermedad tardara en hacerse visible en la fauna salvaje. La pérdida de parte del genoma podría estar detrás de este comportamiento clínico más moderado.

Este escenario, sin embargo, complica las cosas a la hora de rastrear precisamente de dónde procede el virus. Al no poderse establecer una correspondencia clara con otras variantes estudiadas, localizar el origen exacto de esta cepa se convierte en un rompecabezas que los investigadores no descartan que acabe sin solución definitiva.

Reaparición de la peste porcina africana en España

El brote de Collserola ha supuesto la reaparición de la peste porcina africana en España tras más de tres décadas sin casos. Los primeros positivos se confirmaron en dos jabalíes hallados muertos en el entorno del parque natural, en las inmediaciones de Cerdanyola del Vallès, y desde entonces se han ido detectando más animales afectados dentro del mismo perímetro.

La PPA es una enfermedad vírica grave que afecta exclusivamente a cerdos domésticos y jabalíes, sin implicar riesgo para la salud humana. No se transmite a las personas ni a través del consumo de carne, por lo que las autoridades han insistido en que el consumo de productos porcinos sigue siendo seguro.

Ante la confirmación del brote, se activaron de inmediato los protocolos de emergencia en coordinación entre Generalitat, Ministerio de Agricultura y organismos europeos. Entre las primeras medidas se incluyeron restricciones de acceso al entorno natural afectado, el refuerzo de la vigilancia sobre la fauna salvaje, un aumento del control sanitario sobre las explotaciones de cerdos del entorno y el impulso a desarrollos como ensayos en animales de vacunas.

El Gobierno central y la administración catalana han reconocido el potencial impacto económico para el sector porcino si la enfermedad llegara a granjas comerciales, tanto por la mortalidad directa como por las consecuencias en materia de comercio y exportaciones. De ahí la importancia de mantener el brote contenido en la fauna silvestre.

Las autoridades han reiterado a la ciudadanía y al sector la necesidad de cumplir las restricciones de movimiento de animales, las normas de bioseguridad en granjas y las recomendaciones sobre gestión de residuos alimentarios, puntos clave para reducir el riesgo de expansión del virus.

Un foco controlado en Collserola y la respuesta sobre el terreno

Según los últimos datos facilitados por la Generalitat y el Ministerio de Agricultura, el brote se mantiene confinado en un radio de seis kilómetros en el entorno de Collserola, sin que se hayan detectado casos en explotaciones porcinas comerciales. Este era uno de los principales temores iniciales, por las graves consecuencias que habría tenido sobre la cabaña porcina y la economía del sector.

Hasta la fecha se han analizado más de 500 jabalíes, de los que 29 han resultado positivos dentro del perímetro establecido. Todos estos casos se concentran en la misma zona inicial, sin que hayan aparecido focos secundarios alejados, lo que refuerza la impresión de que las medidas de contención funcionan.

Para sostener este esfuerzo, el Govern ha desplegado más de 400 efectivos sobre el terreno, entre cuerpos de seguridad, Agentes Rurales y unidades especializadas, incluida la Unidad Militar de Emergencias (UME). Su labor se centra en localizar y retirar los animales muertos o enfermos, vigilar los accesos y asegurar que se cumplen las restricciones.

El control cinegético también se ha adaptado para reducir la densidad de jabalíes en el área afectada, con el fin de limitar las posibilidades de transmisión entre animales salvajes. Paralelamente, se realizan análisis sistemáticos de cualquier jabalí encontrado muerto, aunque no haya signos evidentes de PPA.

Las administraciones mantienen reuniones periódicas con representantes del sector porcino y de los ayuntamientos incluidos en el radio de control. El objetivo es coordinar la gestión del brote, compartir la información disponible y evaluar de forma conjunta si es necesario ajustar las medidas a la evolución de la situación.

Las pruebas clave: 19 muestras y más de 800 secuencias comparadas

El punto de inflexión para descartar la hipótesis del laboratorio ha sido la secuenciación completa del genoma del virus implicado en el brote. Esta técnica permite obtener una auténtica “huella digital” del patógeno y compararla con cepas ya conocidas en otros lugares del mundo.

La Generalitat seleccionó 19 muestras del virus de la PPA con las que el IRTA-CReSA había trabajado recientemente o conservaba en sus instalaciones. De estas, 17 se han secuenciado ya en detalle, mientras que las dos restantes corresponden a muestras congeladas de hace cinco años, que no se han manipulado en los últimos tiempos.

El análisis indica que ninguna de las 17 secuencias coincide con la de los dos primeros jabalíes encontrados muertos, ni con las posteriores muestras tomadas en los animales de Collserola. Las diferencias incluyen mutaciones múltiples y una notable deleción genómica, rasgos que no aparecen en las cepas de laboratorio.

Paralelamente, el IRB ha consultado un amplio registro europeo de datos genéticos de PPA, con unas 800 variantes registradas procedentes de diferentes países, incluidos los brotes más recientes en Italia, Alemania o Bélgica. Tampoco se ha detectado ninguna coincidencia total con la secuencia catalana.

El virus del brote se enmarca dentro del llamado genotipo Georgia, que se introdujo en Europa del Este en 2007 y desde entonces ha sido responsable de varios episodios en el continente. Sin embargo, la cepa catalana se diferencia claramente de las detectadas en otros países, lo que encaja con la idea de una variante surgida por acumulación progresiva de mutaciones.

Hipótesis sobre el origen: material contaminado y un rompecabezas difícil

A pesar de los avances en el análisis genético, el origen preciso del brote sigue sin despejarse. Las autoridades y los expertos coinciden en que, a día de hoy, no hay elementos que permitan señalar con certeza un punto concreto de introducción del virus en el entorno de Collserola.

La experiencia internacional con la PPA indica que el virus no se transmite por el aire y necesita contacto directo o exposición prolongada a material contaminado. Esto hace que la vía más plausible sea la llegada del patógeno a través de residuos o productos de origen porcino, como restos de comida mal gestionados en áreas de ocio, transportes o instalaciones cercanas.

Este tipo de vía de entrada ya se ha documentado en otros brotes europeos atribuidos a alimentos contaminados que han acabado en zonas con presencia de jabalíes. En este contexto, la aparición del foco en un área periurbana con alta actividad humana y abundante fauna salvaje encaja con los patrones observados en otros países.

Los responsables del IRB y de la Conselleria de Agricultura admiten, no obstante, que puede que nunca llegue a saberse con plena certeza de dónde salió exactamente este virus. La combinación de una variante nueva, la ausencia de coincidencias exactas en las bases de datos y la dificultad de rastrear el recorrido de residuos alimentarios limita mucho las posibilidades de reconstruir toda la cadena.

Por este motivo, los esfuerzos se centran en contener el foco, reforzar la bioseguridad y mejorar la vigilancia más que en esperar una respuesta definitiva sobre el punto de partida. La prioridad, insisten, es proteger la cabaña porcina y minimizar los daños económicos y ambientales.

Tres investigaciones abiertas y el papel de los laboratorios de referencia

En paralelo al trabajo científico, hay varias investigaciones abiertas para esclarecer el contexto del brote. Una de ellas es de carácter judicial y está dirigida por una jueza de Cerdanyola del Vallès, que ha encargado las pesquisas a equipos de los Mossos d’Esquadra y de la Guardia Civil. Esta vía se centra en determinar si pudo existir algún tipo de negligencia o conducta delictiva vinculada a la aparición del virus.

La segunda línea corresponde a la investigación interna de la Generalitat, que abarca tanto la secuenciación del virus como la auditoría del IRTA-CReSA y la coordinación de las medidas en el territorio. Esta tarea se realiza en colaboración estrecha con expertos en sanidad animal y bioseguridad.

La tercera se desarrolla a nivel estatal y comunitario: el Ministerio de Agricultura, a instancias de la Comisión Europea, lleva su propia investigación sobre el origen y la gestión del brote, apoyándose en el Laboratorio Central de Veterinaria (LCV) de Algete (Madrid), que es el centro nacional de referencia para la PPA.

El LCV está revisando los datos y muestras remitidos desde Cataluña y deberá confirmar si llegan a las mismas conclusiones que el IRB. Tanto la conselleria como los científicos implicados subrayan que la metodología de trabajo entre ambos laboratorios es comparable, por lo que esperan resultados similares, aunque remarcan que será este centro el que proporcione el dictamen oficial.

Además, los análisis y las auditorías en curso se complementan con una revisión de los protocolos de biocontención y de las prácticas de laboratorio a nivel europeo, con el objetivo de extraer lecciones útiles y reforzar, si es necesario, las medidas preventivas en otros centros que trabajan con patógenos de alto impacto en la ganadería.

Los datos obtenidos hasta ahora pintan un escenario en el que el laboratorio de Barcelona queda prácticamente descartado como origen del brote, mientras gana peso la idea de una nueva variante poco virulenta introducida probablemente a través de material contaminado y detectada a tiempo gracias a los sistemas de vigilancia. Aunque persisten incógnitas sobre el punto exacto de entrada del virus y las investigaciones siguen abiertas en varios frentes, la contención del foco en Collserola y la ausencia de casos en granjas mantienen, por ahora, a salvo a la cabaña porcina española, a la espera de que los laboratorios de referencia confirmen definitivamente estas conclusiones preliminares.

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