- La fiebre del Nilo Occidental ha aparecido por primera vez en Canarias, concretamente en caballos de un centro hípico.
- En lo que va de temporada se han notificado 42 casos humanos en España, la mayoría en Andalucía.
- El virus también circula en aves de Cádiz, Huelva y Sevilla, y en équidos de Extremadura.
- Las autoridades activan refuerzos de control de mosquitos y recomiendan medidas preventivas.

La notificación la ha hecho pública el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en su actualización más reciente. Un centro hípico de la zona de San Bartolomé de Tirajana, en Gran Canaria, es el punto donde se ha localizado la primera vez que se detecta el virus del Nilo en las islas. Según los datos, hay tres animales contagiados y varias sospechas más que están siendo analizadas por los servicios veterinarios.
El hallazgo llega en una temporada especialmente movida para el virus en España. De acuerdo con el último informe del Ministerio de Sanidad, hasta mediados de agosto se han sumado 42 casos humanos autóctonos en todo el país, de los que 38 están localizados en Andalucía y los otros cuatro en Extremadura. Además, en lo que va de año ya se ha registrado alguna muerte y varias personas con cuadros neurológicos.
Un foco primario que ha encendido las alarmas
El lugar donde se han encontrado los casos es una explotación de 38 équidos considerados sensibles. El hallazgo se produjo mediante vigilancia pasiva, después de que la veterinaria del centro hípico detectara síntomas de tipo neurológico y avisara a los servicios oficiales de la comunidad autónoma. La Consejería de Sanidad de Canarias ha activado el protocolo y ahora mismo trabaja con la Universidad de La Laguna para hacer seguimiento a los casos y realizar pruebas adicionales.
El centro de salud de la zona de Maspalomas ha visto incrementada su vigilancia ante posibles pacientes que hayan desarrollado fiebre o encefalitis. Los mosquitos del género Culex, los que transmiten el virus, son abundantes en el archipiélago. Los caballos, como se ha visto, actúan de centinela clave para conocer si el virus está circulando entre las aves y los mosquitos del lugar.
La circulación del virus por la península
El mapa de la enfermedad en España va más allá de las islas. En la misma actualización del MAPA también se comunica un nuevo foco en la ciudad gaditana de Jerez de la Frontera, en la que dos aves cautivas del total de 261 del núcleo han dado positivo. Junto a este, en los últimos días se han sumado detecciones en aves silvestres de Medina Sidonia, Almonte y Sanlúcar la Mayor, notificadas el 14 de agosto.
Esta temporada de la fiebre del Nilo ha registrado focos también en équidos de La Puebla del Río y Cantillana, en Sevilla, y un brote en una explotación extremeña de Retamal de Llerena, sin animales afectados entre los 18 muestras. La propagación viene así hacia el sur y, aunque no hay casos humanos en muchos puntos, el riesgo de que la enfermedad llegue a personas ha movido a los ayuntamientos a aplicar tratamientos de choque contra los vectores.
Transmisión, síntomas y prevención
La fiebre del Nilo es una zoonosis que se transmite casi de forma exclusiva por la picadura de mosquitos infectados, que a su vez adquieren el patógeno al picar a aves que actúan como reservorio. La mayor parte de las personas que se contagian no desarrollan síntomas, pero un pequeño porcentaje puede sufrir una forma neuroinvasiva grave. No hay ningún medicamento antivírico específico ni vacuna, por eso el foco está en impedir que el mosquito siga pasando el virus.
Las medidas han puesto de la campaña son sobre todo preventivas: uso de repelentes, ropa de manga larga, procurar no estar en humedales al amanecer, y sobre todo evitar que los recipientes con agua de balcones o jardines se conviertan en criaderos de estos insectos. En el resto de Europa, el Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC) ha registrado este verano casi 430 casos autóctonos y dos focos importantes en el centro y este de la Unión. Ese organismo pide un refuerzo en el control de mosquitos y más integración sanitaria.
Especialistas como el catedrático de Sanidad Animal de la ULPGC, José Poveda, advierten de que no es momento de crea alarmismo, pero sí de cumplir con las medidas de defensa. “Un caballo infectado actúa de señal para detectar en dónde hay riesgo”, ha recordado, y la prioridad es romper el ciclo de transmisión antes de que llegue a un humano. Por ello, los veterinarios de Canarias recomiendan extremar la prevención a los residentes de la isla, especialmente quienes viven en los alrededores de la explotación.
La infección tiene un pico estacional que suele coincidir entre agosto y septiembre. Por eso, aunque la detección en un animal no signifique el inicio de una epidemia, sirve para anticipar lo que puede pasar en los meses próximos. La experiencia de Andalucía demuestra que con la coordinación sanitaria y el control adecuado es posible controlar el brote.
Así pues, el foco de Canarias viene a sumarse al panorama de la fiebre del Nilo en la región mediterránea, y pone sobre la mesa la necesidad de no bajar la guardia. Si los casos en humanos siguen apareciendo de forma puntual, la prudencia y una vigilancia activa pueden convertir un episodio de alerta en un simple aviso dentro de la estación viral. La clave está en los esfuerzos conjuntos y en que cada ciudadano haga su aporte para reducir las picaduras.


