- El nuevo Código Europeo contra el Cáncer amplía recomendaciones e incorpora la contaminación atmosférica como factor clave.
- Las políticas europeas y españolas refuerzan la prevención del cáncer de pulmón y otros tumores prioritarios.
- Las asociaciones de pacientes impulsan actos de sensibilización, apoyo psicológico y reivindicación de más recursos.
- La investigación en genética y ómicas, como el subprograma GenRisk del CIBERESP, busca una prevención del cáncer más personalizada.

El Día Mundial contra el Cáncer vuelve a poner sobre la mesa la magnitud de una enfermedad que se ha convertido en el principal reto sociosanitario a nivel global. Lejos de ser una efeméride meramente simbólica, esta jornada sirve para repensar qué se está haciendo en materia de prevención, atención y apoyo a las personas con cáncer, y hacia dónde se dirigen las políticas públicas y la investigación.
En Europa y en España se combinan distintas piezas de un mismo puzle: desde la actualización del Código Europeo contra el Cáncer hasta las iniciativas locales de asociaciones de pacientes que reclaman más recursos y una atención más humana, pasando por proyectos científicos punteros que indagan en las causas genéticas y ambientales del cáncer para diseñar una prevención cada vez más personalizada.
Un nuevo Código Europeo contra el Cáncer más ambicioso
Este año, la Comisión Europea, junto con la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), ha impulsado la quinta edición del Código Europeo contra el Cáncer, una guía de recomendaciones dirigida a la ciudadanía para reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad. Esta nueva versión amplía el número de pautas, que se centran en hábitos de vida saludables como no fumar, mantener un peso adecuado, practicar ejercicio físico de forma regular, seguir una alimentación equilibrada, limitar el consumo de alcohol y proteger la piel frente a la radiación solar.
Como novedad relevante, el Código incorpora de forma explícita la contaminación atmosférica como factor a tener en cuenta en la prevención del cáncer. Este cambio refleja una preocupación creciente en Europa por el impacto de la calidad del aire en la salud, especialmente en entornos urbanos y laborales donde la exposición a determinadas sustancias puede ser elevada.
El giro más significativo de esta quinta versión es que el documento no se dirige únicamente a las personas a título individual, sino que también interpela directamente a responsables políticos y gobernantes. La prevención del cáncer se plantea, así, como una responsabilidad compartida entre la población, las instituciones y el conjunto de la sociedad, subrayando la importancia de políticas públicas que faciliten entornos saludables y regulen mejor los principales factores de riesgo.
El cáncer de pulmón y la prioridad de reducir los factores de riesgo
En este contexto europeo, el cáncer de pulmón ocupa un lugar central por su elevada frecuencia y por presentar todavía una supervivencia baja en comparación con otros tumores. En gran parte, esto se debe a que con frecuencia se diagnostica en fases avanzadas, cuando las opciones de tratamiento curativo son más limitadas.
En España, el cáncer de pulmón se mantiene como la primera causa de muerte por cáncer en hombres y ha llegado a situarse también como el tumor con mayor mortalidad en mujeres, superando por primera vez a la del cáncer de mama. Esta tendencia ha encendido las alarmas en las autoridades sanitarias, que han intensificado las estrategias de reducción de riesgos y de diagnóstico precoz.
Las políticas europeas y españolas se dirigen a disminuir la exposición a los principales factores de riesgo del cáncer de pulmón: el consumo de tabaco, la presencia de radón en interiores y la exposición al amianto, además de prestar una atención cada vez mayor al papel de la contaminación del aire. Estas líneas de actuación combinan medidas legislativas, campañas de sensibilización y refuerzo de los controles en el ámbito laboral.
En este terreno, entidades como Mutua Universal enfocan buena parte de su trabajo en el entorno de trabajo, apoyando a las empresas en la puesta en marcha de acciones de prevención y promoción de la salud entre sus plantillas. Su labor incluye actividades de sensibilización, asesoramiento técnico, difusión de información y la creación de herramientas y recursos que faciliten la reducción de la exposición a sustancias nocivas en los centros de trabajo.
Las políticas europeas y españolas se dirigen a disminuir la exposición a los principales factores de riesgo del cáncer de pulmón: el consumo de tabaco, la presencia de radón en interiores y la exposición al amianto, además de prestar una atención cada vez mayor al papel de la contaminación del aire. Estas líneas de actuación combinan medidas legislativas, campañas de sensibilización y refuerzo de los controles en el ámbito laboral. Muchas de estas estrategias incluyen el impulso del diagnóstico precoz como herramienta clave.
Prevención y apoyo desde el ámbito laboral y comunitario
La implicación de organizaciones del ámbito laboral se complementa con la de asociaciones y entidades locales que, con motivo del Día Mundial contra el Cáncer, impulsan actividades para reforzar tanto la prevención como el acompañamiento a las personas afectadas. No se trata solo de lanzar mensajes genéricos, sino de ofrecer información práctica, recursos y espacios de encuentro para pacientes y familias.
En paralelo, se organizan jornadas técnicas, sesiones de orientación y eventos formativos dirigidos a profesionales y empresas, que buscan profundizar en temas como la gestión del riesgo en entornos laborales, los programas de cribado, la detección temprana o la promoción de estilos de vida más saludables. Este tipo de iniciativas, a las que es posible inscribirse coincidiendo con la efeméride, contribuyen a que la prevención del cáncer forme parte del día a día de organizaciones y trabajadores.
El impacto social del cáncer se hace especialmente visible cuando se recuerda que 1 de cada 2 hombres y 1 de cada 3 mujeres tendrá un diagnóstico de cáncer a lo largo de su vida. Con estas cifras sobre la mesa, la enfermedad se consolida como el principal problema sociosanitario del mundo, lo que obliga a reforzar tanto la investigación como la atención integral a quienes la padecen.
Los municipios también suman su granito de arena mediante gestos simbólicos que pretenden mantener vivo el mensaje de esperanza. Un ejemplo es el de Mairena del Alcor, que con motivo de esta jornada ha iluminado de color verde esperanza sus fuentes monumentales y la fachada del ayuntamiento, alineándose con el espíritu de la campaña #TodosContraelCáncer que busca implicar a toda la sociedad en la lucha contra la enfermedad.
El papel clave de las asociaciones de pacientes
En numerosas localidades, las asociaciones de ayuda a personas con cáncer son actores fundamentales para acompañar, informar y defender los derechos de pacientes y familiares. En Novelda, por ejemplo, la Asociación de Ayuda a Personas con Cáncer (ANOC), con más de dos décadas de trayectoria, ha organizado un acto conmemorativo del Día Mundial contra el Cáncer bajo los soportales del Ayuntamiento.
A pesar del mal tiempo, decenas de personas se han sumado a este encuentro en el que se ha dado lectura a un manifiesto para concienciar sobre la enfermedad y reivindicar un mejor acceso a controles, diagnósticos y tratamientos eficaces. La psicóloga de ANOC, Marina Pérez, ha querido subrayar que el cáncer no puede entenderse solo como un proceso médico, sino como una experiencia profundamente humana en la que el cuidado de la salud emocional no es un añadido opcional, sino una necesidad real para pacientes y allegados.
La lectura principal del manifiesto ha corrido a cargo de Sandra Valero Govante, paciente de cáncer, que ha reivindicado la importancia de visibilizar la lucha contra la enfermedad y exigir un compromiso firme de todas las administraciones públicas. Su intervención ha puesto el acento en la relevancia de seguir impulsando la investigación, los programas de cribado, la prevención, el diagnóstico oportuno y la difusión de información, sin olvidar la humanización de la atención sanitaria, situando a la persona en el centro del sistema.
En un testimonio cargado de emoción, Sandra Valero ha hecho un llamamiento a poner el foco en las necesidades no cubiertas de quienes conviven con el cáncer, una patología que ha ido ganando presencia en la población pero que también presenta tasas de supervivencia cada vez mayores gracias a los avances terapéuticos y diagnósticos.
En la misma línea, el presidente de ANOC, Mariano Beltrá, ha agradecido la enorme solidaridad del pueblo de Novelda. Gracias a las donaciones de la ciudadanía, las subvenciones de distintas administraciones y las aportaciones de las personas socias, la asociación ha podido ampliar los servicios que ofrece desde su sede en la Casa de Cultura, reforzando el apoyo que brinda tanto a pacientes como a familiares.
Desde el Ayuntamiento, la concejala Isabel Miralles ha reconocido públicamente el trabajo de la asociación y su papel en el acompañamiento cercano y empático a quienes afrontan la enfermedad en el municipio. El acto se ha cerrado con un aplauso dedicado al investigador y oncólogo Mariano Barbacid, en reconocimiento a los avances logrados en el estudio del cáncer de páncreas y a su contribución a la investigación oncológica en España.
Investigación de precisión: el subprograma GenRisk del CIBERESP
La dimensión científica del Día Mundial contra el Cáncer también tiene reflejo en iniciativas estatales de gran calado. Dentro del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), el subprograma estratégico GenRisk, integrado en el Programa de Investigación en Epidemiología y Control de Enfermedades Crónicas, se ha marcado como objetivo principal mejorar la prevención de distintos tipos de cáncer mediante estrategias personalizadas.
GenRisk trabaja con la idea de que la combinación de datos genéticos y de estilos de vida puede ayudar a definir mejor cómo orientar la prevención en cada persona, avanzando hacia una salud pública más ajustada al riesgo individual. Su coordinador, Víctor Moreno, responsable de grupo en CIBERESP en ICO-IDIBELL, destaca que este subprograma es una pieza clave para profundizar en las interacciones entre las ómicas y las exposiciones ambientales en el origen de las enfermedades crónicas, con especial énfasis en el cáncer.
El subprograma se apoya y añade nuevas perspectivas a proyectos previos de referencia, como el Estudio multicéntrico de casos y controles de base poblacional sobre cáncer (MCC-España). A finales de año, GenRisk ha celebrado su reunión anual en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), en Oviedo, un encuentro que ha reunido a una amplia representación de personal investigador especializado en epidemiología genética, genómica, microbioma y farmacogenómica aplicada al cáncer.
Avances recientes en genética, ómicas y nuevos biomarcadores
En la reunión, inaugurada por Víctor Moreno Aguado (ICO) y Pablo Fernández Navarro (CNE, ISCIII), se ha puesto de relieve la importancia de GenRisk como plataforma colaborativa para estudiar los factores genéticos y ambientales que influyen en el riesgo de cáncer en la población española. Durante la primera jornada se han presentado resultados sobre el uso de enfoques ómicos integrados en cáncer colorrectal, un campo en el que la integración de datos genómicos, transcriptómicos, metabolómicos y de microbioma está permitiendo entender mejor la evolución de la enfermedad.
También se han compartido avances del estudio prospectivo del microbioma humano en población adulta (GCAT-Mb) y el desarrollo de identificadores de marcadores farmacogenéticos con potencial aplicación clínica, orientados a personalizar tratamientos y reducir efectos adversos. Además, se ha dedicado un bloque específico a la Cohorte IMPaCT, destacando proyectos como IMPaCT-IC, AMBISION y Go-IMPaCT, que se consideran estratégicos para impulsar la epidemiología de precisión en España.
La segunda jornada se ha centrado en las iniciativas de GenRisk relacionadas con biomarcadores metabolómicos séricos y las interacciones entre genes y ambiente, incluyendo la exposición a agua clorada o al alcohol, y su relación con distintos tipos de cáncer. Se han presentado también estudios de asociación genómica (GWAS) que buscan identificar variantes genéticas vinculadas a una mayor susceptibilidad a determinados tumores. Muchas de estas presentaciones han explorado métodos de detección y análisis, como los descritos en artículos sobre métodos ultrasensibles.
Además, se han analizado patrones de susceptibilidad genética regional en España y se han discutido nuevas herramientas metodológicas para la anotación genética, con el fin de mejorar la capacidad de interpretar la información genómica y trasladarla a estrategias de salud pública más eficaces. Estos debates conectan con trabajos que analizan nuevas fuentes de variación del genoma y su impacto en el cáncer, como el hallazgo de una nueva fuente de mutaciones.
El encuentro ha concluido con una sesión centrada en los retos estratégicos futuros de GenRisk, donde se ha revisado el estado actual del proyecto, los datos ya disponibles y los trabajos en marcha. También se han debatido prioridades para los próximos años en cuanto a análisis, publicaciones científicas, planificación presupuestaria y refuerzo de la colaboración con consorcios internacionales que trabajan en líneas similares.
La conmemoración del Día Mundial contra el Cáncer muestra así una realidad compleja pero con avances tangibles: desde recomendaciones europeas más amplias que reconocen la responsabilidad compartida de instituciones y ciudadanía, hasta el empeño de asociaciones que acompañan en lo cotidiano a pacientes y familias, pasando por proyectos de investigación punteros como GenRisk que buscan afinar la prevención y el tratamiento. Todo ello dibuja un escenario en el que la combinación de políticas públicas valientes, compromiso social e innovación científica resulta esencial para seguir reduciendo el impacto del cáncer en España y en el conjunto de Europa.
