Dragonbot y el futuro de la recolección automatizada de pitayas en España

Última actualización: julio 6, 2026
  • Dragonbot, diseñado en Valencia, emplea visión artificial para cosechar pitayas maduras de forma totalmente autónoma.
  • El sistema registra una eficacia superior al 75% en la recolección, manteniendo los daños del fruto por debajo del 12%.
  • Este avance tecnológico responde al crecimiento del cultivo de la fruta del dragón en el Mediterráneo y a la necesidad de automatización.

Robot Dragonbot recolectando pitayas de forma autónoma

El sector agrícola nacional está experimentando un cambio de paradigma gracias a la introducción de herramientas que facilitan las tareas más pesadas y precisas en el campo. En este contexto, la robótica se ha convertido en una aliada fundamental para gestionar cultivos que, por su morfología o delicadeza, requieren un trato especial. Un ejemplo claro es la apuesta por la tecnología valenciana para optimizar la cosecha de frutas tropicales que están ganando un peso importante en nuestras tierras.

La llegada de Dragonbot supone un soplo de aire fresco para los productores de la cuenca mediterránea. Este ingenio, coordinado por especialistas del Laboratorio de Robótica Agrícola de la Universitat Politècnica de València (UPV), destaca por ser una plataforma inteligente capaz de seleccionar y recoger pitayas de forma autónoma. Lo que hace especial a esta máquina es su capacidad para discernir, sin intervención humana, qué ejemplares están listos para el mercado y cuáles deben permanecer un tiempo más en la planta.

Tecnología de precisión para frutos delicados

Sistema de visión artificial del robot Dragonbot

Para lograr que un robot se mueva con soltura en un entorno agrícola, se le ha dotado de una plataforma con tracción total y suspensión independiente. Este diseño permite que el dispositivo se desplace por terrenos irregulares mientras sus cámaras y algoritmos de visión artificial escanean el entorno en busca de la fruta del dragón. El sistema es tan fino que puede determinar el punto exacto de maduración evaluando aspectos visuales antes de proceder a la maniobra de corte.

Uno de los mayores retos era evitar que la piel del fruto sufriera desperfectos durante el proceso. Para ello, el brazo robótico colaborativo incorpora una pinza con dedos neumáticos de gran flexibilidad, que sujetan la pieza con la presión justa. Los datos recogidos en las pruebas de campo son bastante prometedores, ya que se ha logrado recolectar con éxito más del 75% de los frutos maduros, manteniendo el índice de daños por debajo de un escaso 12%, lo cual es una auténtica pasada para un prototipo de estas características.

El auge de la pitaya en el arco mediterráneo

Dragonbot trabajando en un campo de fruta del dragón

No es casualidad que este proyecto haya nacido en la Comunidad Valenciana. El cultivo de la pitaya ha crecido como la espuma en los últimos años debido a que es un cactus extremadamente robusto y ofrece una rentabilidad económica muy atractiva para los agricultores. Ante esta mayor presencia de plantaciones, contar con métodos que alivien la falta de operarios en temporada alta se ha vuelto una prioridad absoluta para el sector.

El éxito de esta iniciativa no habría sido posible sin la colaboración entre el mundo académico y la empresa privada. En el desarrollo han arrimado el hombro entidades como el Instituto ai2 de la UPV y empresas especializadas como Nutai, Inderen y GreenVision. Cada una ha aportado su granito de arena, desde la creación del entorno agrivoltaico de pruebas hasta el perfeccionamiento de los sensores de corte, logrando que el Dragonbot sea reconocido recientemente como un caso de éxito en innovación colaborativa.

Este avance no solo abre la puerta a una recolección más eficiente de la fruta del dragón, sino que sienta las bases para trabajar con otros productos igual de sensibles. El uso de fondos europeos FEDER y el apoyo de la Generalitat Valenciana a través de Ivace+i subrayan la importancia de invertir en soberanía tecnológica para que nuestro campo siga siendo competitivo. A medida que estos sistemas se perfeccionen, es muy probable que veamos a estos robots trabajando codo con codo con los agricultores, garantizando que el producto llegue al consumidor en su estado más óptimo y sin golpes innecesarios.