Edición genética prime en pacientes: terapias, ensayos y futuro

Última actualización: enero 13, 2026
  • La edición genética prime permite corregir mutaciones sin romper las dos hebras de ADN, aportando mayor precisión y seguridad que CRISPR clásico.
  • Ensayos en enfermedad granulomatosa crónica muestran restauración estable del sistema inmunitario tras editar células madre hematopoyéticas de los propios pacientes.
  • La estrategia PERT usa prime editing para crear tRNA supresores que pueden rescatar proteínas afectadas por miles de mutaciones sin sentido distintas.
  • CRISPR y prime editing ya sostienen terapias aprobadas y ensayos avanzados, aunque persisten retos de coste, entrega, regulación y ética.

edición genética prime en pacientes

La edición genética prime en pacientes ha pasado en muy poco tiempo de ser una idea casi futurista a convertirse en una realidad clínica con datos en humanos. Lo que hace apenas unos años sonaba a ciencia ficción —corregir mutaciones concretas del ADN sin romperlo por completo— hoy está respaldado por ensayos en pacientes con inmunodeficiencias graves y por estudios preclínicos en modelos de múltiples enfermedades raras.

En paralelo, otras herramientas de edición del genoma como CRISPR-Cas9, la edición de bases o la edición epigenética están llegando también a la consulta, con el primer medicamento aprobado en Europa basado en CRISPR y con estrategias tan ingeniosas como PERT, capaces de rescatar proteínas afectadas por miles de mutaciones diferentes con una sola intervención. El panorama es complejo, potente y lleno de matices clínicos, regulatorios y éticos que conviene tener claros.

Qué es la edición genética prime y por qué es diferente

La llamada Edición Genética Prime (prime editing) es una evolución de CRISPR que busca corregir mutaciones sin generar roturas de doble cadena en el ADN, uno de los puntos débiles de las primeras generaciones de edición génica. En lugar de cortar ambas hebras a la vez, utiliza una versión modificada de la nucleasa Cas9 que solo hace un corte sencillo (un “nick”) en una de las hebras.

Esta Cas9 modificada se fusiona con una transcriptasa inversa, una enzima que puede “escribir” ADN a partir de una plantilla de ARN. Todo el sistema se guía mediante una molécula de ARN especial, conocida como pegRNA, que no solo dirige la maquinaria hasta la región exacta del genoma que hay que corregir, sino que también incluye la información de la secuencia nueva que se quiere introducir en el ADN del paciente.

Gracias a este diseño, la Edición Genética Prime actúa casi como un buscador y reemplazador de texto dentro del genoma: localiza la secuencia mutada, introduce un pequeño cambio, inserción o deleción, y lo hace sin necesidad de cortar completamente el ADN ni de aportar una plantilla externa suelta, lo que reduce de manera importante el riesgo de errores y de reordenamientos cromosómicos indeseados.

En términos de seguridad, esta forma de editar el genoma con menos agresividad se asocia a una menor frecuencia de ediciones fuera de objetivo y a una mejor preservación de la estabilidad cromosómica, algo crucial cuando se piensa en terapias para pacientes con enfermedades graves, pero crónicas, que van a vivir muchos años después del tratamiento.

Primeros pacientes tratados con edición genética prime en inmunodeficiencia

Uno de los hitos recientes más comentados es el estudio clínico en el que dos pacientes con enfermedad granulomatosa crónica recibieron una terapia basada en Edición Genética Prime aplicada ex vivo sobre sus propias células madre hematopoyéticas. Se trata de una inmunodeficiencia congénita poco frecuente —afecta a aproximadamente uno de cada 200.000 nacimientos— causada por mutaciones en genes necesarios para montar el complejo NADPH oxidasa, clave para que los fagocitos destruyan bacterias y hongos.

En la forma concreta de enfermedad granulomatosa crónica abordada en este ensayo, el problema reside en la variante autosómica recesiva p47phox-deficiente. La mutación más típica es una deleción de dos nucleótidos, “delGT”, en el exón 2 del gen implicado, lo que impide generar una proteína funcional p47phox. Sin esta proteína, el complejo NADPH oxidasa queda inutilizado y los pacientes sufren infecciones recurrentes, colitis inflamatoria crónica y daño en múltiples órganos.

Hasta ahora, el manejo estándar de esta patología se basaba en tratamientos paliativos: antibióticos y antifúngicos profilácticos, fármacos antiinflamatorios y, en los casos más graves, trasplante de células madre hematopoyéticas de un donante compatible. Esta última opción puede ser curativa, pero conlleva riesgo de rechazo, enfermedad injerto contra huésped y otras complicaciones serias, además de depender de encontrar un donante adecuado.

En este contexto, la estrategia de corregir el defecto genético directamente en las células madre del propio paciente resulta muy atractiva. Evita los problemas de compatibilidad inmunológica y, si la edición es precisa y estable en las células madre, puede proporcionar una corrección duradera del sistema inmunitario, sin necesidad de tratamientos continuos.

La terapia desarrollada por Prime Medicine para esta indicación usa prime editing para restaurar la secuencia GTGT correcta en el exón 2, corrigiendo así la deleción patogénica. Desde el punto de vista molecular, la edición devuelve al gen su lectura funcional y permite de nuevo la producción adecuada de la proteína p47phox.

Resultados clínicos: restauración funcional del sistema inmunitario

En el ensayo en humanos, los investigadores extrajeron células madre hematopoyéticas CD34+ de dos pacientes adultos con manifestaciones clínicas importantes de enfermedad granulomatosa crónica, incluyendo colitis inflamatoria crónica. Estas células se sometieron en el laboratorio a Edición Genética Prime para corregir la mutación causante de la enfermedad.

Una vez confirmada la edición en un porcentaje relevante de las células, se administró a los pacientes un régimen de acondicionamiento con busulfán, destinado a hacer hueco en la médula ósea para las células corregidas. A continuación, se infundió en una única administración el producto de células madre modificadas, confiando en que repoblasen de forma sostenida el sistema hematopoyético.

La evolución tras el tratamiento fue llamativamente rápida. En menos de veinte días se recuperaron los neutrófilos y las plaquetas, lo que indica que la médula volvió a funcionar con relativa normalidad sin periodos prolongados de citopenias graves. Lo más importante, al cabo de un mes ya se observaba una proporción alta de neutrófilos funcionales, por encima del umbral asociado a beneficio clínico en este tipo de enfermedad.

Este efecto no fue pasajero: durante los meses posteriores se mantuvo una actividad estable de los neutrófilos corregidos, compatible con que la edición se había producido en verdaderas células madre capaces de mantener la hematopoyesis a largo plazo. Desde el punto de vista clínico, ninguno de los dos pacientes presentó nuevos episodios típicos de la enfermedad granulomatosa crónica después de la infusión.

Uno de los participantes pudo retirar la mesalazina sin recaída de la colitis, mientras que el otro mostró una clara mejoría de los marcadores inflamatorios y una remisión de los síntomas gastrointestinales. En cuanto a la seguridad, no se documentaron efectos adversos graves atribuibles directamente al producto editado; la toxicidad observada fue la esperable por el busulfán y el procedimiento de acondicionamiento.

A nivel molecular, los análisis detallados mostraron una baja frecuencia de ediciones fuera de objetivo y ausencia de pérdidas cromosómicas detectables, reforzando la idea de que la Edición Genética Prime puede ser lo bastante precisa como para aspirar a un uso clínico amplio en otras enfermedades monogénicas.

Pese a la buena pinta de estos resultados iniciales, el promotor decidió interrumpir el ensayo por motivos no relacionados con seguridad ni eficacia. Prime Medicine ha señalado que buscará alianzas para poder hacer viable el desarrollo clínico y el acceso de esta y otras terapias de prime editing a más pacientes, lo que pone sobre la mesa el reto económico y logístico de estas tecnologías.

Un caso pionero: prime editing para una mutación en el gen CYBB

Paralelamente, se ha dado a conocer el caso de un adolescente tratado por primera vez con prime editing para una forma grave de enfermedad granulomatosa crónica ligada al gen CYBB, otra pieza esencial en la función de los neutrófilos y del complejo NADPH oxidasa.

En este caso, la intervención consistió en corregir la mutación específica en CYBB responsable de la incapacidad de los neutrófilos para montar una respuesta oxidativa eficaz frente a patógenos. Tras aplicar la edición prime, aproximadamente dos tercios de los neutrófilos del paciente mostraban ya la mutación corregida, lo que supone una tasa de corrección muy relevante desde el punto de vista clínico.

Al mes de la intervención, el joven no presentaba efectos adversos graves atribuibles a la terapia y los análisis funcionales del sistema inmunitario mostraban una mejora consistente. Aunque el seguimiento todavía es corto, estos datos apuntan a que prime editing puede ser una herramienta potente incluso en cuadros genéticos complejos, y no solo en variantes monogénicas muy sencillas.

Prime Medicine, responsable también de esta terapia, ha dejado claro que no continuará sola con el desarrollo clínico y que explora colaboraciones para sacar adelante ensayos en otras enfermedades raras. De nuevo, se hace visible la tensión entre el enorme potencial biomédico de estas técnicas y las dificultades prácticas para llevarlas a la práctica a gran escala.

PERT: uso del prime editing para miles de mutaciones sin sentido

Más allá de los ensayos centrados en una mutación concreta, un grupo liderado también por el laboratorio de David R. Liu ha desarrollado una estrategia llamada PERT (Prime Editing-mediated Readthrough of premature Termination codons) que podría suponer un vuelco en la manera de abordar muchas enfermedades genéticas raras.

Cerca de una cuarta parte de las patologías hereditarias conocidas se deben a mutaciones sin sentido o “nonsense”. En estas, una alteración puntual en el ADN introduce un codón de parada prematuro en mitad de la secuencia de un gen, de modo que la célula corta la síntesis de la proteína antes de tiempo. El resultado es una proteína truncada, que suele ser inestable o no funcional.

Hasta ahora, la mayoría de los enfoques de terapia génica intentaban corregir el error específico de cada gen, lo que implica diseñar una herramienta distinta para cada mutación o, como mínimo, para cada gen afectado. La logística de desarrollar terapias a medida para decenas de miles de variantes distintas es, sencillamente, inasumible a nivel global.

La gracia de PERT es que cambia el foco: en lugar de arreglar cada gen roto por separado, modifica el sistema de lectura de la célula. Concretamente, utiliza prime editing para convertir de forma permanente un gen de ARN de transferencia (tRNA) redundante en el genoma en un tRNA supresor optimizado, capaz de leer a través de los codones de parada prematuros.

Los tRNA son las moléculas que llevan los aminoácidos correctos al ribosoma mientras este traduce el ARN mensajero en proteína. Al convertir uno de estos tRNA en un “conductor” especializado que se salta determinadas señales de stop erróneas, se consigue que la traducción continúe y que la proteína se complete a pesar de la mutación sin sentido original.

Lo revolucionario es que, con una única edición estable de este tRNA, se pueden rescatar potencialmente proteínas afectadas por miles de mutaciones sin sentido distintas, siempre que compartan el tipo de codón de terminación prematuro correspondiente. En teoría, el mismo tratamiento podría beneficiar a pacientes con fibrosis quística, distrofia muscular de Duchenne, fenilcetonuria, enfermedad de Stargardt y muchas otras patologías raras causadas por este tipo de alteración.

En modelos celulares humanos de enfermedades lisosomales, como la enfermedad de Batten, Tay-Sachs o Niemann-Pick tipo C, el uso de PERT permitió recuperar entre el 20 % y el 70 % de la actividad normal de las proteínas implicadas, niveles holgadamente por encima del umbral considerado terapéutico para muchas de estas patologías.

En ratones con síndrome de Hurler, una enfermedad de almacenamiento lisosomal particularmente severa, la técnica consiguió restaurar alrededor del 6 % de la actividad enzimática deficiente, suficiente como para revertir de forma prácticamente completa las manifestaciones clínicas, incluyendo la acumulación de sustancias tóxicas en hígado, corazón y cerebro.

Los investigadores testaron también PERT frente a más de 14.700 mutaciones sin sentido patogénicas registradas en bases de datos clínicas, observando que el sistema era capaz de leer a través de la gran mayoría de ellas. Esto refuerza la idea de que estaríamos ante una plataforma “agnóstica” respecto a la enfermedad concreta, diseñada para atacar un tipo de mutación, no una patología aislada.

Uno de los temores razonables era que estos tRNA supresores pudieran saltarse también los codones de parada naturales que marcan el final fisiológico de muchas proteínas sanas, lo que podría desencadenar efectos tóxicos importantes. Sin embargo, los estudios de seguridad no detectaron lectura inapropiada de estos codones normales, ni cambios globales relevantes en el transcriptoma o el proteoma, ni señales de edición fuera de lugar preocupantes.

En los ratones tratados no se observó toxicidad relevante durante al menos 15 semanas de seguimiento, lo que aporta cierta tranquilidad de cara a futuros desarrollos clínicos. Es importante recordar que, de momento, todo esto está en fase preclínica, pero el potencial de PERT como terapia “independiente de la enfermedad” para un gran grupo de mutaciones es enorme.

Implicaciones para enfermedades neurodegenerativas y priónicas

En el terreno de las enfermedades neurodegenerativas, y en particular de las enfermedades priónicas familiares, la mayoría de las mutaciones causales son de cambio de sentido u otros tipos de alteraciones distintas a las mutaciones sin sentido. Por tanto, PERT, tal y como está planteado ahora mismo, no encaja de forma directa como tratamiento para la mayoría de estos cuadros.

Aun así, el trabajo tiene un valor conceptual muy importante para este campo. Demuestra que se pueden diseñar terapias genéticas no centradas en una sola enfermedad, sino en un mecanismo molecular compartido por muchas de ellas. Esta lógica podría aplicarse en el futuro a otros tipos de mutaciones o a otros pasos clave en la biología de las proteínas implicadas en patologías neurodegenerativas.

Además, la tecnología de prime editing que sustenta PERT es altamente versátil y precisa, por lo que se podría adaptar a otros contextos: por ejemplo, a la corrección dirigida de mutaciones puntuales en genes priónicos o en genes asociados a otras enfermedades neurodegenerativas (como APP, PSEN1 o genes relacionados con sinucleinopatías), siempre que se diseñen pegRNA específicos y se optimicen las estrategias de entrega al sistema nervioso central.

Varios grupos —incluidos equipos que trabajan directamente en enfermedades priónicas— están explorando prime editing y tecnologías afines de edición génica para desarrollar terapias a medida frente a mutaciones concretas. Aunque es poco probable que exista una solución única para todas las variantes, el concepto de una plataforma más generalista, al estilo de PERT, sigue siendo muy atractivo en el contexto de enfermedades raras con pocos pacientes por mutación.

En este sentido, la idea de terapias “independientes de la enfermedad”, capaces de beneficiar a grupos completos de pacientes con diferentes patologías pero un mecanismo molecular compartido, encaja muy bien con las necesidades de los afectados por enfermedades priónicas y otras neurodegenerativas raras, donde desarrollar un fármaco específico para cada variante es casi inviable.

CRISPR, edición de bases, edición epigenética y el primer medicamento aprobado

La Edición Genética Prime no surge en el vacío, sino sobre los hombros del sistema CRISPR-Cas9, que se identificó originalmente como una especie de sistema inmunitario adaptativo de las bacterias frente a virus. Este sistema permite reconocer secuencias de ADN específicas y, con la ayuda de una nucleasa (como Cas9), realizar cortes precisos que los científicos han aprendido a aprovechar para introducir, eliminar o modificar fragmentos de ADN a voluntad.

En terapia génica, la herramienta CRISPR/Cas9 se ha consolidado como un cambio de paradigma, no solo en el laboratorio, sino ya en la práctica clínica. Prueba de ello es Casgevy (exagamglogén autotemcel), el primer medicamento basado en CRISPR/Cas9 recomendado por el Comité de Medicamentos de Uso Humano (CHMP) de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA).

Casgevy está indicado para pacientes de 12 o más años con betatalasemia dependiente de transfusión o drepanocitosis grave, siempre que sean candidatos a trasplante de células madre hematopoyéticas y no cuenten con un donante adecuado. Ambas son enfermedades hereditarias que afectan a la producción o la función de la hemoglobina y que pueden ser incapacitantes y potencialmente mortales.

Este medicamento es una terapia génica celular autóloga: se extraen células madre hematopoyéticas del propio paciente, se editan ex vivo mediante CRISPR/Cas9 y se reinyectan. Al igual que con prime editing ex vivo, se busca una corrección estable en las células madre sanguíneas que permita producir glóbulos rojos funcionales durante años.

Casgevy contó con el apoyo del programa PRIME (PRIority MEdicines) de la EMA, que ofrece asesoramiento temprano y reforzado para medicamentos con potencial para cubrir necesidades médicas no resueltas. Tras la evaluación por el Comité de Terapias Avanzadas (CAT), se consideró que el balance beneficio-riesgo era favorable y se optó por una autorización de comercialización condicional, que permite acceso más temprano mientras se siguen recogiendo datos adicionales de seguridad y eficacia.

Desde 2018, se han autorizado en España varios ensayos clínicos con células editadas con CRISPR/Cas y también con otras nucleasas como TALEN, lo que indica que la infraestructura regulatoria y clínica se está adaptando para integrar estas terapias avanzadas. A la vez, se sigue vigilando muy de cerca el posible impacto de las ediciones fuera de objetivo y otros riesgos a largo plazo.

Alrededor de CRISPR han ido surgiendo variantes técnicas, como la edición de bases, que permite cambiar una base concreta del ADN sin generar una rotura de doble hebra, o la propia Edición Genética Prime, capaz de manejar sustituciones más complejas, inserciones y deleciones de pequeño tamaño. Estas tecnologías se han utilizado ya en modelos preclínicos para corregir mutaciones responsables de anemia falciforme, enfermedades metabólicas raras o patologías neurológicas como la enfermedad de Tay-Sachs.

Otra capa es la edición epigenética, que no modifica la secuencia de ADN, sino que altera marcas químicas regulatorias para encender o apagar genes de manera reversible. Este enfoque se está probando en modelos de síndrome de Rett, algunos tipos de cáncer y aplicaciones de biología sintética para optimizar microorganismos industriales.

En conjunto, estas herramientas forman un abanico de opciones que va desde cortar y pegar ADN de forma drástica con CRISPR clásico hasta hacer modificaciones muy finas, reversibles o altamente específicas, lo que permite adaptar la estrategia de edición al problema biológico concreto.

Aplicaciones, retos y futuro de la edición genética avanzada

La aplicación de CRISPR, prime editing y tecnologías relacionadas no se limita a la medicina. En agricultura, por ejemplo, ya se han generado cultivos más resistentes a plagas, sequía o calor, y se han mejorado perfiles nutricionales mediante edición de genes concretos. Esto contribuye a la seguridad alimentaria en un contexto de cambio climático.

En el ámbito de la biotecnología industrial, la edición de microorganismos con estas herramientas permite producir biocombustibles, bioplásticos y fármacos de manera más eficiente y sostenible, afinando rutas metabólicas y reduciendo el consumo de recursos o la generación de residuos.

En medicina, además de las terapias génicas directas, CRISPR y prime editing se utilizan para desarrollar modelos celulares y animales de enfermedad extremadamente precisos, lo que a su vez acelera el descubrimiento de nuevos fármacos y la comprensión de mecanismos patogénicos.

Sin embargo, no todo es un camino llano. Persisten problemas como los efectos fuera de objetivo, que aunque se han reducido con variantes de Cas9 de alta fidelidad, edición de bases y prime editing, siguen siendo una preocupación, sobre todo en aplicaciones in vivo de amplio alcance.

Otro gran reto es la entrega de los componentes de edición a los tejidos adecuados. Aunque se han logrado progresos con vectores virales como los AAV y con nanopartículas lipídicas, conseguir una distribución eficiente y segura en órganos como el cerebro o el corazón sigue siendo complicado y es objeto de intensa investigación.

Además, estas terapias tienen un coste elevadísimo por paciente, como ilustra el precio de Casgevy o de algunas terapias CAR-T oncológicas. Esto plantea la duda de cómo financiar de forma sostenible estos tratamientos y cómo garantizar que no queden restringidos a unos pocos países o a pacientes con muchos recursos.

Por último, hay cuestiones éticas y regulatorias muy sensibles, especialmente en lo que respecta a la edición de la línea germinal humana y de embriones. El caso de los bebés editados en China en 2018 fue un aviso contundente de los riesgos de avanzar sin consenso ni controles sólidos. Organismos como la OMS o la propia EMA están trabajando en marcos de recomendaciones y normas para promover un desarrollo responsable.

A pesar de estos desafíos, la colaboración entre grupos académicos, industria, agencias reguladoras y entidades internacionales está permitiendo que la edición genética avance con una mezcla de prudencia y ambición. Programas europeos como Horizon Europe o iniciativas americanas de innovación genómica impulsan proyectos conjuntos y regulaciones más armonizadas para facilitar el acceso seguro a estas tecnologías.

Con todo este bagaje, la Edición Genética Prime en pacientes se perfila como una pieza central de la próxima generación de terapias génicas, complementando a CRISPR clásico, la edición de bases y la edición epigenética. Desde las primeras correcciones en enfermedad granulomatosa crónica hasta plataformas como PERT, pasando por fármacos ya aprobados como Casgevy, se está dibujando un escenario en el que muchas enfermedades hoy consideradas intratables podrían pasar a ser prevenibles o al menos mucho más manejables.