- Un gran estudio en hospitales valencianos analizará cómo las vacunas de gripe y COVID-19 previenen ingresos por infecciones respiratorias.
- La vigilancia activa incluirá la identificación de virus, la carga de enfermedad y la efectividad real de las campañas de vacunación.
- La evidencia europea e internacional indica que, aun con variantes, las vacunas siguen reduciendo casos graves y muertes.
- Las autoridades sanitarias insisten en aumentar la cobertura vacunal en mayores y grupos de riesgo para proteger al sistema sanitario.

La efectividad real de las vacunas de la gripe estacional y de la COVID-19 para evitar hospitalizaciones se ha convertido en una de las grandes prioridades de la salud pública en Europa. Más allá de los ensayos clínicos, las autoridades necesitan saber hasta qué punto estas vacunas están protegiendo, temporada tras temporada, a las personas con más riesgo frente a las infecciones respiratorias graves.
En este contexto, la Comunitat Valenciana ha puesto en marcha un ambicioso estudio de larga duración que pretende medir con detalle cómo influyen las campañas de vacunación en la reducción de ingresos hospitalarios y en la carga global de enfermedad por virus respiratorios, con especial atención a la gripe y al SARS-CoV-2.
Un gran estudio español para medir la efectividad de las vacunas en la vida real
El Consell ha dado luz verde a un convenio de colaboración entre la Fundación para la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunitat Valenciana (FISABIO) y la Fundación para la Investigación del Hospital Universitari i Politècnic La Fe (IIS La Fe). El objetivo es desarrollar un estudio observacional de vigilancia activa centrado en la efectividad de las vacunas de la gripe estacional y de la COVID-19 para prevenir hospitalizaciones por infecciones respiratorias.
Este acuerdo se integra en el sistema de vigilancia epidemiológica de la Conselleria de Sanidad y está diseñado para reforzar el seguimiento de los virus respiratorios en el ámbito hospitalario. No se trata solo de contar casos, sino de entender qué virus están circulando, cómo se comportan y qué nivel de protección ofrecen las vacunas disponibles frente a formas graves de enfermedad.
El proyecto se basa en un sistema de vigilancia que incluye la toma de muestras nasofaríngeas a pacientes hospitalizados con sospecha de infección respiratoria. Estas muestras permiten identificar y caracterizar los agentes etiológicos (virus de la gripe, SARS-CoV-2 y otros), y relacionar la presencia de estos patógenos con el estado vacunal de cada paciente.
A partir de esos datos, los equipos de investigación podrán estimar la carga de enfermedad atribuible a cada virus y calcular la efectividad de las vacunas en condiciones reales, más allá del contexto controlado de los ensayos clínicos. Esta información es clave para ajustar las estrategias de vacunación y priorizar recursos sanitarios.
Financiación, plazos y alcance del convenio
El convenio firmado entre FISABIO e IIS La Fe tendrá una vigencia inicial de tres años, durante los cuales se desarrollará la parte central del estudio en el Hospital Universitari i Politècnic La Fe, uno de los centros de referencia de la Comunitat Valenciana.
La aportación económica de FISABIO asciende a 187.086 euros, distribuidos en tres anualidades. Esta cantidad puede actualizarse de forma automática en función de indicadores oficiales como el Índice de Precios al Consumo, así como adaptarse a posibles cambios normativos que afecten al coste del proyecto.
En la práctica, esta financiación permitirá mantener una vigilancia activa y continuada sobre pacientes hospitalizados, cubrir los costes de laboratorio asociados al análisis de muestras, y sostener la infraestructura necesaria para recoger, depurar y analizar los datos clínicos y epidemiológicos.
Más allá del Hospital La Fe, el estudio se apoya en una red de investigación biomédica y hospitales de la Comunitat Valenciana, lo que aporta una muestra más amplia y representativa de distintos perfiles de pacientes y contextos asistenciales. La colaboración entre centros es un elemento clave para obtener resultados sólidos y extrapolables.
Un seguimiento prolongado hasta 2030 para entender mejor las vacunas
El proyecto, con un horizonte temporal que se extiende desde 2011 hasta 2030, se plantea como una investigación a largo plazo sobre la efectividad de las vacunas frente a gripe estacional y COVID-19, así como sobre la carga de enfermedad asociada a las hospitalizaciones por virus respiratorios.
Este enfoque prolongado permite comparar la efectividad de las vacunas a lo largo de múltiples temporadas, algo especialmente relevante en el caso de la gripe, donde las cepas circulantes cambian cada año y la composición de la vacuna se ajusta en función de las recomendaciones internacionales.
En el caso de la COVID-19, la investigación ayudará a evaluar la protección frente a nuevas variantes del SARS-CoV-2 y el impacto de las dosis de refuerzo sobre la prevención de cuadros graves que requieren ingreso hospitalario. Esta información será esencial para definir la frecuencia y el público objetivo de futuras campañas.
El estudio también pondrá el foco en la evolución de la carga clínica y asistencial: número de ingresos, estancia media, necesidad de cuidados intensivos y complicaciones derivadas de las infecciones respiratorias. Con ello, se podrá estimar hasta qué punto la vacunación está evitando colapsos en el sistema sanitario.
Otro aspecto clave será analizar la eficacia diferencial en grupos de riesgo, como mayores, personas con enfermedades crónicas o pacientes inmunodeprimidos, para afinar las recomendaciones según el perfil de vulnerabilidad.
FISABIO y la apuesta por la investigación en salud pública
FISABIO es una fundación científica de la Generalitat Valenciana cuyo propósito central es impulsar la investigación sanitaria y biomédica en hospitales, departamentos de salud y en el ámbito de la Salud Pública. Su papel en este proyecto refuerza la estrategia de convertir los datos del día a día asistencial en conocimiento útil para la toma de decisiones.
Mediante este tipo de iniciativas, la Comunitat Valenciana busca consolidar una red estable de vigilancia de virus respiratorios que no solo monitorice la expansión de la gripe y la COVID-19, sino que también permita detectar con rapidez cambios en los patrones de circulación de otros patógenos respiratorios.
El trabajo conjunto entre FISABIO, IIS La Fe y los distintos hospitales participantes demuestra una apuesta por la investigación colaborativa, donde los resultados no se quedan en publicaciones científicas, sino que se traducen en protocolos asistenciales y recomendaciones de vacunación más ajustadas a la realidad.
En un contexto en el que los sistemas sanitarios europeos están sometidos a una presión creciente, contar con evidencia sólida sobre la efectividad de las vacunas frente a la gripe y la COVID-19 se ha convertido en una herramienta estratégica para planificar recursos y priorizar intervenciones preventivas.
El mensaje que trasladan responsables sanitarios y expertos en epidemiología es claro: a mayor cobertura vacunal, menor carga de enfermedad grave, menos hospitalizaciones y, en definitiva, más margen para que los hospitales puedan atender otras patologías con la calidad y los tiempos necesarios.
Gripe, COVID-19 y hospitalizaciones: lo que dice la evidencia internacional
La investigación que se desarrolla en España se suma a un cuerpo de evidencia cada vez más amplio en Europa y otros continentes sobre la capacidad de las vacunas de la gripe y de la COVID-19 para reducir ingresos hospitalarios. Aunque la efectividad puede variar según la temporada, las variantes circulantes y el grupo de edad, los datos apuntan en la misma dirección.
En el caso de la gripe, los estudios europeos coordinados por organismos como el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) muestran que la inmunización anual disminuye de forma relevante el riesgo de hospitalización, especialmente en mayores de 65 años y personas con patologías crónicas.
Incluso cuando las cepas incluidas en la vacuna no coinciden al cien por cien con las que acaban predominando en la comunidad, la vacunación antigripal sigue ofreciendo protección parcial que se traduce en menos casos graves, menos neumonías y menos complicaciones que requieren ingreso.
En paralelo, las vacunas frente a la COVID-19 han demostrado ser muy eficaces para evitar cuadros graves y fallecimientos, aunque su capacidad de prevenir la infección sintomática varíe con la aparición de nuevas variantes. De ahí que la mayoría de países europeos recomienden dosis de refuerzo periódicas en población de riesgo.
Los datos observacionales, tanto en España como en otros países europeos, indican que las personas que reciben las dosis recomendadas frente a COVID-19 y gripe tienen muchas menos probabilidades de acabar en el hospital que quienes no se vacunan, incluso en temporadas con alta circulación de virus.
La importancia de la vacunación en mayores y grupos vulnerables
Las campañas de vacunación contra la gripe y la COVID-19 en Europa se centran en los grupos más frágiles, precisamente porque acumulan la mayoría de las hospitalizaciones por infecciones respiratorias. Entre ellos se encuentran las personas mayores, los pacientes con enfermedades cardiovasculares o respiratorias crónicas, la población con diabetes, obesidad o inmunodeficiencias, y el personal sanitario.
A pesar de la evidencia, en muchos países europeos sigue siendo un reto alcanzar tasas de vacunación suficientemente altas en estos colectivos. Los datos de diferentes temporadas muestran que un porcentaje importante de mayores no recibe la vacuna antigripal o decide saltarse los refuerzos frente al SARS-CoV-2.
Los expertos subrayan que, desde el punto de vista de la salud pública, cada temporada desaprovechada supone una oportunidad perdida para evitar ingresos y complicaciones, especialmente en invierno, cuando coinciden múltiples virus respiratorios y aumenta la presión sobre los hospitales.
La experiencia acumulada durante la pandemia y las campañas posteriores ha puesto de manifiesto que las estrategias más eficaces combinan buena comunicación, accesibilidad y recordatorios proactivos: citas sencillas, puntos de vacunación cercanos y mensajes claros sobre la importancia de protegerse cada año.
En este sentido, estudios como el impulsado por FISABIO e IIS La Fe permitirán afinar cuál es el impacto real de aumentar unos puntos la cobertura vacunal en términos de hospitalizaciones evitadas, lo que ayuda a dimensionar mejor el beneficio colectivo de decisiones individuales.
La puesta en marcha de este gran estudio de vigilancia en la Comunitat Valenciana, en sintonía con la evidencia europea e internacional, confirma que las vacunas frente a la gripe y la COVID-19 son piezas clave para contener las infecciones respiratorias graves y aliviar la carga sobre los hospitales. Contar con datos robustos sobre su efectividad en la vida real permitirá ajustar las campañas, priorizar a los grupos más expuestos y reforzar la confianza de la población en una de las herramientas preventivas más valiosas de la medicina moderna.
