- Gigantes de la inversión como KKR y Brookfield preparan ofertas no vinculantes para entrar en el accionariado de la división verde.
- La familia Entrecanales busca reducir el endeudamiento del grupo para afrontar ambiciosos proyectos internacionales de infraestructuras.
- Se barajan varios escenarios que incluyen desde la entrada de un socio minoritario hasta una posible OPA de exclusión bursátil.
- El mercado ha reaccionado con euforia, disparando la cotización de la filial por encima del 13% en una sola sesión.
El sector de las renovables en España está que arde tras conocerse que pesos pesados de la inversión internacional tienen el ojo puesto en Acciona Energía. Lo que empezó como un rumor ha ido ganando cuerpo, y parece que entidades de la talla de KKR y Brookfield están moviendo ficha para presentar ofertas que podrían cambiar el rumbo de la filial energética controlada por la familia Entrecanales. La noticia ha caído como agua de mayo en el parqué madrileño, donde los inversores han corrido a posicionarse ante lo que podría ser una de las operaciones financieras más sonadas del año en el Viejo Continente.
La matriz del grupo no se ha quedado de brazos cruzados y, asesorada por expertos de Goldman Sachs y Citi, está analizando con lupa todas las alternativas estratégicas posibles. Aunque de momento no hay nada firmado sobre el papel, se espera que durante la segunda mitad de julio se pongan sobre la mesa propuestas no vinculantes con valoraciones concretas. El objetivo no es otro que ver hasta dónde están dispuestos a llegar estos fondos, ya sea tomando una participación minoritaria para inyectar liquidez o lanzando una ofensiva total para hacerse con el control absoluto de la compañía y sacarla de la bolsa.
Un baile de nombres y cifras en la escena internacional
No solo KKR y Brookfield están en la lista de invitados a este baile financiero; otros nombres de postín como BlackRock, Blackstone, Norges o ADIA también suenan con fuerza en los mentideros del mercado. La valoración que se baraja para la división de energías limpias ronda los 11.000 millones de euros si sumamos la deuda, una cifra que pone de manifiesto la magnitud del negocio que los Entrecanales han construido. Lo curioso es que KKR ya conoce bien la casa, pues hace unos años ya fue socio de la firma, lo que podría darle una ligera ventaja a la hora de entender los entresijos de sus activos distribuidos por medio mundo.
Para los posibles compradores, el atractivo reside en una cartera de proyectos que, a pesar de las turbulencias regulatorias y la volatilidad de los precios energéticos, sigue siendo un referente en sostenibilidad. Sin embargo, no todo el monte es orégano, ya que algunos inversores podrían estar interesados únicamente en activos específicos situados en geografías concretas, lo que complicaría una venta en bloque. En España, por ejemplo, la compañía opera de forma directa en el mercado sin contratos a largo plazo en gran parte de su producción, un factor que los analistas miran con lupa a la hora de poner precio a cada megavatio, especialmente considerando los proyectos que están cambiando el mapa energético actual.
La necesidad de soltar lastre para seguir creciendo
Detrás de este movimiento no solo hay una oportunidad de mercado, sino también una necesidad imperiosa de la matriz por equilibrar sus cuentas. Acciona ha crecido a pasos agigantados en el área de infraestructuras, logrando contratos multimillonarios para construir autopistas en Estados Unidos y redes eléctricas en Australia. Estos proyectos son auténticos devoradores de capital en sus etapas iniciales y no empezarán a dar beneficios hasta dentro de unos años, lo que ha tensionado el balance financiero del grupo y ha puesto en alerta a las agencias de calificación crediticia.
Para evitar que la deuda se convierta en un problema mayor, la cúpula directiva lleva tiempo aplicando un plan de rotación de activos que ya ha dejado jugosas plusvalías. Solo el año pasado se cerraron acuerdos importantes en México y Estados Unidos, pero parece que no es suficiente para mantener el rating de grado de inversión que tanto cuidan. Por eso, dar entrada a un socio potente en la filial de energía se ve como una jugada maestra para obtener los fondos necesarios sin tener que renunciar por completo a la joya de la corona del grupo.
Escenarios abiertos y el veredicto del mercado
Las opciones que hay ahora mismo sobre la mesa son de lo más variopinto. Una de las que más fuerza ha cobrado es la entrada de un socio con menos del 30% del capital, lo que evitaría la obligación legal de lanzar una OPA por el total de las acciones. No obstante, si las ofertas son lo suficientemente jugosas, no se descarta que se opte por una exclusión bursátil completa, algo que simplificaría la gestión pero supondría un cambio radical en la estructura del holding familiar. De momento, la decisión final se espera para después del verano, cuando los Entrecanales hayan analizado todas las cartas de los pretendientes.
Mientras tanto, la bolsa ya ha dictado su primer veredicto con una subida que ha dejado a muchos con la boca abierta, recuperando parte del terreno perdido tras meses de debilidad en el parqué. Este repunte también se ha visto apoyado por el hecho de que la compañía se mantendrá dentro del Ibex 35, despejando las dudas de aquellos que temían una pérdida de visibilidad frente a otros competidores del sector. Está claro que el interés de los grandes fondos ha servido de catalizador para que el mercado vuelva a poner en valor unos activos que, hasta hace poco, parecían estar pasando por un bache de confianza por parte de los inversores minoritarios.
Todo este proceso estratégico marca un punto de inflexión para una compañía que aspira a seguir liderando la transición energética mientras capea el temporal de su deuda corporativa. La resolución de este proceso estratégico en septiembre determinará si Acciona Energía continúa su camino en solitario con un nuevo compañero de viaje financiero o si, por el contrario, termina integrándose de nuevo en una estructura privada lejos del escrutinio diario de los mercados de valores, una decisión que marcará el devenir del sector renovable europeo en los próximos ejercicios.





