- Inversión pública de 90 millones de euros para innovación en salud y biomedicina en España
- 60 millones para la convocatoria Misiones Ciencia e Innovación 2026, gestionada por el CDTI
- 30 millones para las Plataformas de apoyo a la I+D+I en Biomedicina y Ciencias de la Salud del ISCIII
- Apuesta por la colaboración público-privada y el refuerzo de infraestructuras científico-técnicas estratégicas

El Gobierno ha dado luz verde a una inyección de 90 millones de euros destinada a reforzar la innovación estratégica y a consolidar la investigación en salud y biomedicina en España. Se trata de una apuesta de calado que combina apoyo directo a grandes proyectos empresariales con el fortalecimiento de infraestructuras científicas clave para el sistema sanitario y de investigación.
Según el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU), esta dotación económica se articulará en dos grandes convocatorias para 2026: por un lado, las Misiones Ciencia e Innovación, centradas en grandes retos tecnológicos y sociales; y, por otro, las Plataformas de apoyo a la I+D+I en Biomedicina y Ciencias de la Salud, que vertebran muchos de los recursos científico-técnicos que utilizan hospitales, universidades, centros de investigación y empresas.
Una inversión de 90 millones para transformar la I+D en salud
El paquete aprobado por el Consejo de Ministros, a propuesta del MICIU, reserva 60 millones de euros a la convocatoria de Misiones Ciencia e Innovación 2026 y otros 30 millones a las Plataformas de apoyo a la I+D+I en Biomedicina y Ciencias de la Salud, que se desarrollarán a través del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). Ambas líneas buscan que la ciencia y la tecnología se traduzcan en beneficios tangibles para la ciudadanía, especialmente en el ámbito sanitario.
La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, ha subrayado que las dos convocatorias responden a una misma visión de política científica: respaldar proyectos de investigación y empresas innovadoras con mayor impacto social e impulsar la cooperación entre empresas, centros públicos de investigación, universidades y hospitales. La idea de fondo es que el conocimiento no se quede en los laboratorios, sino que se convierta en soluciones concretas para problemas de salud y otros desafíos estratégicos del país.
Con esta decisión, el Gobierno intenta consolidar una línea de trabajo iniciada en 2020, cuando arrancaron las Misiones Ciencia e Innovación y el programa de Plataformas del ISCIII. Desde entonces se han movilizado ya centenares de millones de euros y más de dos centenares de proyectos, implicando a más de un millar de empresas y a un amplio abanico de entidades del Sistema Español de Ciencia, Tecnología e Innovación.
La inversión actual se plantea, además, como una forma de reforzar los servicios públicos a través de la innovación, con especial énfasis en la biomedicina, la lucha contra enfermedades complejas y la preparación frente a retos sanitarios futuros, como la resistencia a los antimicrobianos o la necesidad de terapias avanzadas.
Misiones Ciencia e Innovación 2026: 60 millones para grandes retos
El bloque principal de esta estrategia viene de la mano de la Convocatoria de Misiones Ciencia e Innovación 2026, que contará con una dotación de 60 millones de euros. Esta línea, gestionada por el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI) bajo el paraguas del MICIU, financia grandes proyectos de I+D empresarial orientados a retos de alto impacto económico y social, incluidos grandes retos tecnológicos.
Las misiones están pensadas para proyectos de gran dimensión, con presupuestos que oscilan entre 3,5 y 10 millones de euros por propuesta y plazos de ejecución de entre tres y cuatro años. No se trata, por tanto, de iniciativas aisladas o puntuales, sino de actuaciones de calado que permiten planificar con cierta estabilidad, algo muy valorado por el tejido empresarial innovador.
Para poder acceder a estas ayudas, los proyectos deberán desarrollarse en consorcios formados por entre dos y seis empresas, con la participación obligatoria de al menos una pequeña o mediana empresa (pyme). Esta condición busca implicar de forma directa al tejido empresarial más cercano y evitar que solo las grandes compañías puedan liderar la innovación en sectores estratégicos.
Otro de los requisitos clave es que, como mínimo, el 15 % del presupuesto de cada proyecto se subcontrate a universidades o centros de investigación. Este punto pretende reforzar el vínculo entre la investigación académica y el tejido productivo, favoreciendo que el conocimiento generado en los laboratorios se traslade de forma más ágil a productos, servicios o procesos aplicables en el mercado y, en última instancia, en el sistema sanitario.
Desde su puesta en marcha en 2020 y hasta la última convocatoria cerrada correspondiente a 2025, el programa de Misiones Ciencia e Innovación ha logrado movilizar 606 millones de euros en subvenciones. Estas ayudas han permitido financiar 203 proyectos en los que han participado 1.087 empresas de todo el territorio nacional, de las cuales alrededor del 61 % son pymes, lo que indica una participación importante del tejido empresarial de menor tamaño.
Retos estratégicos: salud, biomedicina y otros ámbitos clave
La edición de 2026 de Misiones Ciencia e Innovación se estructura en torno a una serie de retos estratégicos definidos por el Ministerio, que marcan las prioridades de financiación. Aunque la convocatoria tiene vocación transversal, varios de estos ámbitos tienen una incidencia directa en la salud, la biomedicina y la calidad de vida de la población.
Entre las misiones previstas figuran la creación de un sistema energético estable, flexible y resiliente, con redes más sólidas y fiables que contribuyan a la transición ecológica; y el impulso de un sector aeronáutico más eficiente y resistente a perturbaciones, con componentes tecnológicos avanzados y menor impacto ambiental.
En el terreno estrictamente sanitario y biosanitario, la convocatoria prioriza el desarrollo de nuevas capacidades científicas e industriales frente a microorganismos multirresistentes y otros riesgos emergentes, un asunto que preocupa a las autoridades sanitarias europeas por el aumento de infecciones difíciles de tratar. También se dedica una misión específica a mejorar la salud de las mujeres mediante investigación biosanitaria orientada a patologías que las afectan de manera particular o desproporcionada.
La lista de retos incluye, además, el refuerzo de la autonomía estratégica en seguridad y defensa, con componentes tecnológicos y de innovación que pueden tener aplicaciones duales; la promoción de la soberanía alimentaria en España, apoyando un sector agroalimentario más eficiente, sostenible, seguro y de calidad; y el impulso a la vivienda accesible y sostenible mediante modelos de edificación industrializada y digitalizada que faciliten un acceso más rápido y asequible.
Aunque no todos estos ámbitos se circunscriben de forma directa a la biomedicina, el diseño de las misiones está pensado para generar sinergias entre sectores, de manera que los avances tecnológicos y científicos en energía, materiales, digitalización y datos masivos o seguridad puedan repercutir también en el sistema sanitario y en la investigación en salud, desde nuevos dispositivos médicos hasta mejores infraestructuras hospitalarias.
30 millones para Plataformas de I+D+I en Biomedicina y Ciencias de la Salud
El segundo gran bloque de la inversión se destinará a la convocatoria 2026 de las Plataformas de apoyo a la I+D+I en Biomedicina y Ciencias de la Salud, con una dotación de 30 millones de euros. Estas plataformas son estructuras de soporte científico-técnico que se han consolidado, desde 2017, como una pieza central del ecosistema de investigación biosanitaria español.
Financiadas por el MICIU a través del Instituto de Salud Carlos III, las plataformas integran capacidades avanzadas provenientes de múltiples instituciones, tanto públicas como privadas, que se coordinan para prestar servicios a hospitales, universidades, centros de investigación, empresas biotecnológicas y otras entidades del sistema de ciencia e innovación.
La convocatoria es de carácter trienal: se publica cada tres años y financia proyectos que, a su vez, tienen una duración de tres años. En el caso de la edición de 2026, el periodo de actividad previsto abarcará de 2027 a 2029, lo que permite una planificación a medio plazo para los grupos de investigación y centros que se apoyan en estas infraestructuras.
El objetivo fundamental de estas plataformas es evitar duplicidades y optimizar recursos en un entorno de alta competencia científica. En lugar de que cada centro duplique equipamientos o servicios muy especializados, se busca que existan nodos de referencia que compartan capacidades, reduzcan costes y garanticen estándares de calidad elevados.
Al igual que en la convocatoria de 2023, la nueva edición mantiene un enfoque muy marcado en el trabajo colectivo y sinérgico entre entidades que cuentan con recursos científico-técnicos difíciles de replicar y otros agentes potencialmente usuarios de esos recursos. Esto tiene un impacto directo en la calidad de los ensayos clínicos, el manejo de muestras biológicas o el desarrollo de terapias avanzadas.
Cuatro plataformas clave para la investigación en salud
La convocatoria de 2026 se estructura en torno a cuatro plataformas especializadas, cada una de ellas centrada en un ámbito esencial del sistema de investigación en salud. Dos de ellas ya existían en convocatorias anteriores y otras se han reorganizado o separado para ganar eficiencia y claridad en su funcionamiento.
En primer lugar, se encuentra la Plataforma ISCIII de Biobancos, que tiene como función principal conservar y poner a disposición de la comunidad científica muestras biológicas indispensables para la investigación. Hasta la fecha, esta infraestructura ha dado apoyo a más de 1.600 proyectos de investigación y ha gestionado más de 1,2 millones de muestras, con la participación de más de 300.000 donantes, una base que resulta crítica para estudios genéticos, oncología, enfermedades raras y múltiples áreas de la biomedicina.
Otra pieza destacada es la Plataforma ISCIII de dinamización e innovación de las capacidades industriales del Sistema Nacional de Salud y su transferencia al sector productivo. Esta estructura actúa como puente entre el sistema sanitario público y la industria, y ha gestionado ya más de 250 estudios de investigación clínica independiente, con más de 90 estudios actualmente activos, incluyendo ensayos con medicamentos y terapias avanzadas.
A ello se suma la Plataforma ISCIII de soporte para la investigación clínica, diseñada para reforzar la capacidad de desarrollar ensayos y otros estudios en condiciones metodológicas y regulatorias adecuadas. Su labor es esencial para que los proyectos cumplan los estándares de calidad y seguridad exigidos a nivel nacional y europeo, facilitando la participación de pacientes y centros en investigaciones punteras.
Finalmente, la Plataforma ISCIII de Biomodelos y procedimientos 3Rs se orienta a mejorar los modelos experimentales utilizados en biomedicina y a impulsar métodos más eficientes y responsables, teniendo en cuenta los principios de reemplazo, reducción y refinamiento en el uso de animales de laboratorio. Esta línea es especialmente relevante en el contexto europeo, donde se promueve de forma creciente el desarrollo de alternativas experimentales más éticas y tecnológicamente avanzadas.
Como novedad destacada, la convocatoria de 2026 reorganiza la anterior estructura conjunta de Biomodelos y Biobancos en dos plataformas diferenciadas: por un lado, la Plataforma de Biomodelos y procedimientos 3Rs, y por otro, la Plataforma de Biobancos. Esta separación pretende dar mayor claridad a las funciones de cada una y facilitar la gestión de recursos y servicios.
En conjunto, la combinación de Misiones Ciencia e Innovación y Plataformas de Biomedicina configura un marco de actuación que conecta la I+D empresarial con infraestructuras científico-técnicas de alto nivel, buscando que la inversión pública de 90 millones de euros se traduzca en avances concretos en salud, en mayor competitividad para las empresas y en un sistema de investigación más coordinado y eficiente en España.

