- La IA está eliminando puestos de programador junior, con una caída del 30% en las ofertas de empleo en España.
- El coste de los tokens de IA y la infraestructura en la nube supera ya el ahorro en salarios de los empleados despedidos.
- Empresas como King en Barcelona han sustituido a 70 trabajadores por modelos de IA que ellos mismos entrenaron.
- El gasto mundial en TI alcanzará los seis billones de dólares en 2026, impulsado por la fiebre de la inteligencia artificial.

La inteligencia artificial está revolucionando el mercado laboral español, pero no precisamente como se esperaba. Mientras las empresas invierten millones en automatizar procesos, se topan con una paradoja: la factura mensual de la IA ya es más alta que las nóminas de los empleados que han despedido. Al mismo tiempo, los puestos de trabajo para programadores noveles se están evaporando a un ritmo vertiginoso, según múltiples informes y estudios recientes.
Esta doble cara de la moneda tecnológica está generando un debate intenso entre expertos, sindicatos y directivos. Por un lado, la adopción de inteligencia artificial promete eficiencia y ahorro, pero por otro, los costes ocultos de los tokens y la infraestructura están disparando el gasto operativo, mientras que los jóvenes que estudiaron informática se encuentran con un mercado que ya no les necesita.
El fin de los programadores junior
Los datos no dejan lugar a dudas. Según un estudio de la Universidad de Stanford, los trabajadores al inicio de su carrera en ocupaciones muy expuestas a la IA han sufrido una caída relativa del 16% en el empleo en Estados Unidos entre 2022 y septiembre de 2025. En España, la situación es igualmente preocupante: el informe de UGT ‘Empleo tecnológico en el mercado laboral español 2026’ señala una pérdida neta del 4,5% del empleo en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas entre 2024 y 2025, lo que equivale a unos 49.000 puestos de trabajo desaparecidos.
La oferta de empleo para programadores en España se ha desplomado un 30% desde la irrupción de ChatGPT, según datos de Eurostat y la propia UGT. Esteve Almirall, profesor de ESADE y experto en IA, lo resume sin rodeos: «El programador junior está desapareciendo». Explica que los modelos de inteligencia artificial ya programan mejor que casi cualquier humano, por lo que las tareas mecánicas que antes requerían un ejército de desarrolladores ahora las realiza un modelo en horas y con mayor calidad.
La Encuesta de Población Activa del INE del primer trimestre de 2026 confirma la tendencia: en programación, consultoría y servicios informáticos se registraron 512.100 empleados, 23.400 menos que el año anterior, una caída del 4,4% mientras el empleo general crecía un 2,4%. Los jóvenes de 22 a 25 años son los más afectados, con una reducción del 6% en las ocupaciones expuestas a la IA, según otro estudio de la Universidad de Harvard basado en más de 62 millones de trabajadores.
La factura de la IA: más cara que las nóminas
Mientras los empleos se reducen, las empresas que han optado por la automatización se enfrentan a un coste inesperado. Rafael Palacios, director de la oficina de IA de la Universidad Pontificia de Comillas, explica a RTVE Noticias que «las licencias actuales te cobran una cuota mensual que da para un número determinado de tokens, pero cuando haces un uso intensivo, empiezan a facturar aparte». Los tokens, unidades básicas de información que procesan los modelos de lenguaje, se convierten en un gasto variable que se dispara al automatizar millones de tareas las 24 horas del día.
La consultora Gartner prevé que el gasto mundial en Tecnologías de la Información supere los seis billones de dólares en 2026, un incremento histórico del 13,5% impulsado directamente por la fiebre de inversiones en infraestructura de inteligencia artificial. John-David Lovelock, analista jefe de Gartner, advierte que «la IA no está abaratando los negocios; está sustituyendo el gasto en capital humano por un gasto energético y tecnológico voraz e impredecible».
En la práctica, esto significa que empresas que despidieron a sus empleados para ahorrar costes ahora pagan más por los tokens que por las nóminas que eliminaron. Un ejemplo claro es el de la compañía King, propietaria de Candy Crush, que en julio de 2025 despidió a unos 70 trabajadores en Barcelona y los reemplazó por modelos de inteligencia artificial que ellos mismos habían entrenado. Los empleados afectados contaron que fueron sustituidos por la IA que habían ayudado a desarrollar, una ironía que refleja la crudeza del cambio.
El sindicato UGT denuncia que la mayoría de los despidos colectivos en España se deben a que las empresas admiten que el trabajo que antes hacían personas ahora lo resuelven con inteligencia artificial. Mientras tanto, las cuatro grandes consultoras (Deloitte, PwC, EY y KPMG) han frenado la contratación de perfiles junior hasta en un 20% por la misma razón.
La inteligencia artificial avanza a un ritmo imparable, y con ella llegan tanto oportunidades como desafíos que obligan a empresas y trabajadores a replantearse el futuro del empleo en España. La paradoja de que automatizar resulte más caro que mantener a las personas, y de que los jóvenes que estudiaron informática se queden sin trabajo, marca un punto de inflexión que ni siquiera los expertos tienen claro cómo resolver.


