- Argentina se posiciona como el primer país a nivel mundial en autorizar la comercialización del evento de maíz COR-ØØ121-4.
- La nueva tecnología de Corteva Seeds ofrece una protección integral frente a plagas que afectan tallos, hojas y espigas.
- El proceso de validación sanitaria y ambiental se ha completado en un tiempo récord de menos de seis meses.
Argentina ha dado un paso de gigante en el sector agropecuario internacional al convertirse en la primera nación que autoriza de forma oficial la comercialización de un
La tecnología en cuestión, que ha sido desarrollada por la compañía Corteva Seeds, busca ofrecer una solución contundente frente a una de las amenazas que más quebraderos de cabeza genera a los agricultores cada campaña. Gracias a este avance, se espera que la productividad de las explotaciones agrícolas se mantenga mucho más estable frente al ataque de diversas orugas que suelen mermar las cosechas de manera drástica.
Una barrera biológica contra las plagas más voraces
El evento biotecnológico, identificado técnicamente bajo el código COR-ØØ121-4, se centra en blindar a la planta contra los lepidópteros, un grupo de insectos cuyas larvas son conocidas por su capacidad de alimentarse de los tejidos vegetales. Estos bichos suelen cebarse con los tallos, las hojas y las propias espigas, lo que acaba provocando pérdidas económicas de gran calibre si no se cuenta con las herramientas de control adecuadas.
Desde los organismos reguladores se ha destacado que este tipo de innovaciones permiten a los profesionales del campo realizar un manejo mucho más integrado de sus tierras. Al final del día, el objetivo es preservar el potencial productivo del cultivo y reducir la dependencia de otros métodos de control que, en ocasiones, no resultan tan precisos ni respetuosos con el entorno.
Rigor científico y agilidad en la evaluación sanitaria
Para que esta semilla pueda llegar a los sacos de los agricultores, ha tenido que pasar un examen de lo más riguroso por parte de diferentes entidades de control. En concreto, la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria ha sido la encargada de certificar que la bioseguridad agroambiental está plenamente garantizada, evitando cualquier impacto negativo no deseado en el ecosistema.
A esta supervisión se ha sumado la labor del Senasa, que ha puesto la lupa sobre la inocuidad del producto para confirmar que es totalmente seguro tanto para el consumo humano como animal. Lo que ha dejado a muchos con la boca abierta en el sector es que todo el proceso administrativo se ha resuelto en menos de seis meses, una rapidez que demuestra el compromiso por agilizar la llegada de la ciencia al mercado global.
Este hito marca un antes y un después en la gestión de los desafíos fitosanitarios actuales, dejando claro que la biotecnología sigue siendo una herramienta indispensable para la competitividad del sector. Con el visto bueno de las autoridades comerciales y sanitarias, este nuevo desarrollo promete convertirse en un pilar básico para la cadena de valor, facilitando el suministro de materias primas de calidad para la industria alimentaria y de biocombustibles.

