- El robot humanoide chino AgiBot A2 caminó 106 km en 72 horas sin detenerse entre Suzhou y Shanghái.
- El recorrido, certificado por Guinness World Records, se realizó en calles y carreteras reales con tráfico y condiciones cambiantes.
- Aunque fue probado en una marcha extrema, el A2 está pensado para atención al cliente, con chat conversacional y lectura de labios.
- El récord se enmarca en la apuesta de China por la robótica humanoide y anticipa un futuro con millones de robots de servicio.

La robótica humanoide acaba de sumar un hito llamativo con el desempeño del robot chino AgiBot A2, capaz de completar una caminata de más de cien kilómetros sin hacer ningún alto. Durante tres días seguidos, el autómata recorrió un trayecto urbano entre dos grandes ciudades chinas hasta alcanzar los 106 kilómetros ininterrumpidos, lo que le ha valido un lugar en el famoso libro de récords.
Este logro no se llevó a cabo en un laboratorio ni en una pista cerrada, sino en condiciones reales de tránsito: calles, carreteras, puentes y zonas concurridas por peatones y ciclistas. La prueba, además de espectacular, se ha utilizado como carta de presentación tecnológica de AgiBot en un mercado global de humanoides que empieza a tomar velocidad también en Europa y España, donde crece el interés por este tipo de robots de servicio.
Un recorrido de 106 km entre Suzhou y Shanghái
El protagonista de la hazaña es el AgiBot A2, un humanoide de 1,69 metros de altura que camina sobre dos piernas y está concebido para moverse de forma muy similar a una persona. La marcha comenzó en la ciudad de Suzhou, en el este de China, y terminó en el popular paseo marítimo del Bund de Shanghái, donde la compañía tiene su sede y donde se certificó oficialmente la distancia recorrida.
Según la inscripción en el Guinness World Records, el robot completó un total de 106,286 kilómetros a lo largo de unas 72 horas de caminata continua. Durante todo ese tiempo no se detuvo ni se apagó, manteniendo el movimiento incluso al atravesar autopistas, calles urbanas y puentes, con cambios de superficie y de iluminación entre el día y la noche.
La propia AgiBot subrayó que el A2 respetó las normas de tráfico durante el recorrido, ajustando su paso a pasos de peatones, cruces y señales, algo poco habitual en pruebas de robots humanoides que suelen desarrollarse en entornos controlados. La marcha incluyó zonas con tránsito denso, circulación de bicicletas y scooters, y tramos con escasa luz.
Imágenes difundidas por la empresa muestran al robot avanzando entre peatones y ciclistas, con leves correcciones de equilibrio y algunos momentos de marcha más lenta, pero sin detener el desplazamiento en ningún momento. Observadores externos fueron los encargados de certificar tanto la continuidad del movimiento como la precisión de la distancia alcanzada.

Qué tecnología hay detrás del AgiBot A2
El modelo A2 presenta una morfología claramente humanoide: cabeza, torso y dos piernas, con un sistema de locomoción bípedo diseñado para imitar la mecánica del andar humano. Esta arquitectura le permite mantener la estabilidad incluso sobre superficies irregulares o cambiantes, algo esencial cuando se abandona el entorno del laboratorio.
Para lograrlo, el robot incorpora sistemas avanzados de sensores que detectan obstáculos, cambios de nivel, bordillos y posibles riesgos en el entorno. Gracias a ello es capaz de adaptar la zancada y la postura, corrigiendo el equilibrio en tiempo real y ajustando la velocidad en función de lo que se encuentra delante.
La compañía explica que el A2 está equipado con tecnología de navegación autónoma y algoritmos de control que combinan visión artificial con otros sensores para decidir por dónde y cómo avanzar. Este conjunto de herramientas es el que ha hecho posible mantener el paso firme durante los más de 100 kilómetros de prueba, frente a desniveles, baches o cambios de firme.
Más allá de las piernas, el humanoide integra un conjunto de capacidades pensadas para interactuar con personas. Dispone de chat conversacional, reconocimiento facial y un sistema de lectura de labios, lo que le permite comprender mejor al usuario incluso en entornos ruidosos, como comercios, estaciones o edificios públicos.
AgiBot subraya que el A2 no fue concebido específicamente para realizar caminatas de larga distancia. Su foco está en la atención al cliente y en tareas de asistencia, pero la empresa ha aprovechado la resistencia demostrada en esta prueba como escaparate técnico para reforzar su posición en el mercado de robots humanoides.
De escaparate tecnológico a robots de servicio en el día a día
El récord del AgiBot A2 se interpreta como un nuevo punto de referencia para la robótica moderna, sobre todo porque la marcha se desarrolló fuera de un entorno controlado. Someter a un humanoide a tres días de desplazamiento continuado en plena calle sirve como banco de pruebas de autonomía, estabilidad y fiabilidad, factores clave para que estos sistemas puedan convivir con las personas en su día a día.
La prueba enlaza con una tendencia global que apunta a la llegada de una nueva generación de robots de servicio capaces de moverse de manera autónoma en espacios públicos, tiendas, hospitales o centros logísticos. En Europa, y en particular en España, donde ya se experimenta con robots en hoteles, aeropuertos y cadenas de retail, este tipo de avances pueden allanar el camino para soluciones más sofisticadas.
Analistas como los de Morgan Stanley estiman que hacia 2050 podría haber hasta mil millones de robots humanoides en operación en todo el mundo, dedicados a tareas de asistencia, logística ligera o atención al público. De confirmarse estas previsiones, pruebas como la del A2 pasarían de ser curiosidades tecnológicas a pasos intermedios hacia la integración masiva de estas máquinas en la infraestructura económica y social.
China, que impulsa agresivamente el desarrollo de esta industria, ha organizado incluso competiciones específicas para robots, desde carreras y maratones hasta torneos de fútbol o combates deportivos entre humanoides. Aunque muchos de esos modelos se mueven aún con cierta lentitud y torpeza, los avances en coordinación, autonomía y resistencia son visibles de año en año.
En este contexto, el papel de robots como el AgiBot A2 podría ir más allá de la simple atención al cliente. Su combinación de movilidad, percepción del entorno e interacción lo sitúa en la misma carrera tecnológica que proyectos de grandes fabricantes internacionales, y abre la puerta a posibles despliegues futuros en mercados como el europeo, si las regulaciones y la aceptación social acompañan.
Qué supone este récord para el futuro de los humanoides
Para la comunidad tecnológica, la marcha de 106 kilómetros del A2 es algo más que una curiosidad para el libro de récords. Se considera una demostración práctica de lo que la próxima generación de humanoides puede llegar a hacer cuando se les saca del laboratorio y se les expone a situaciones reales, con tráfico, irregularidades en el terreno y cambios de clima o iluminación.
El hecho de que el robot lograra mantener la estabilidad y la navegación autónoma durante tres días completos refuerza la idea de que estas plataformas pueden acabar desempeñando tareas recurrentes en sectores muy distintos: desde la logística urbana y la vigilancia hasta la ayuda en comercios, museos, estaciones de tren o aeropuertos, ámbitos en los que España y otros países europeos ya están probando soluciones basadas en robótica.
El A2 se sitúa así en una lista creciente de modelos que exploran la locomoción bípeda y la interacción avanzada, un terreno donde también se mueven proyectos de grandes fabricantes internacionales. Cada nuevo récord o demostración ambiciosa sirve a la vez como reclamo mediático y como prueba de estrés de la tecnología subyacente.
Aunque todavía quedan retos importantes, como la reducción de costes, la mejora de la seguridad en espacios compartidos o la regulación de su uso en lugares públicos, la marcha del AgiBot A2 pone sobre la mesa que la robótica humanoide ha pasado de ser un experimento de laboratorio a un campo con aplicaciones comerciales cada vez más palpables.
La caminata de 106 kilómetros sin detenerse del AgiBot A2 se ha convertido en un símbolo del momento actual de la robótica: una tecnología que ya es capaz de moverse con solvencia en entornos reales, que se usa como escaparate de innovación por parte de las empresas y que apunta a un futuro en el que los humanoides puedan convivir con las personas en contextos cotidianos, también en ciudades europeas, si la evolución técnica y las normativas continúan avanzando en la misma dirección.
