El robot Da Vinci impulsa la cirugía robótica en España: León y Cabueñes marcan el camino

Última actualización: diciembre 18, 2025
  • El Hospital Universitario de León supera las 2.000 cirugías con el robot Da Vinci y se consolida como referente en Castilla y León.
  • Urología, Cirugía General y Ginecología lideran el uso de la plataforma robótica, con intervenciones cada vez más complejas.
  • El Hospital Universitario de Cabueñes, en Gijón, acumula más de 400 cirugías robóticas, sobre todo de próstata y cirugía renal compleja.
  • Los pacientes se benefician de menos dolor, menor sangrado, estancias más cortas y mejores resultados funcionales, especialmente en continencia y función eréctil.

cirugia robotica con robot Da Vinci

La cirugía robótica asistida por el sistema Da Vinci se ha convertido, en apenas unos años, en una parte habitual de la actividad quirúrgica en varios hospitales públicos del norte de España. Lo que comenzó como una novedad tecnológica limitada a unos pocos servicios es hoy una herramienta integrada en la planificación diaria de los quirófanos, especialmente en áreas como la Urología.

En centros como el Hospital Universitario de León o el Hospital Universitario de Cabueñes, en Gijón, el Da Vinci ha pasado de ser un recurso excepcional a una opción preferente en intervenciones complejas. Las cifras de actividad, los cambios en la organización de los servicios y la evolución de las listas de espera reflejan cómo esta tecnología está reconfigurando la forma de operar y de atender a los pacientes en el norte de España.

León, uno de los hospitales con más experiencia en Castilla y León

En el Hospital Universitario de León, la cirugía robótica forma ya parte de la rutina. El robot Da Vinci se incorporó en 2018 y, desde entonces, la actividad no ha dejado de crecer. Hasta el 7 de noviembre de 2025 se habían realizado 176 intervenciones en lo que va de año, lo que eleva el balance acumulado a 2.195 cirugías robóticas desde su implantación.

Con estas cifras, el complejo leonés se ha consolidado como uno de los centros con mayor volumen de procedimientos robóticos de Castilla y León. Aunque el dato de 2025 todavía es provisional y por ahora se sitúa por debajo de las 228 intervenciones registradas en 2024, desde el hospital subrayan que el cierre de año será muy similar y que la diferencia está más en el aumento de la complejidad de los casos que en el número absoluto de operaciones.

Fuentes del centro explican que en este ejercicio se están abordando procedimientos más difíciles que en años anteriores, lo que implica una mayor planificación, más tiempo de quirófano y un trabajo coordinado entre distintos servicios. La apuesta no es tanto incrementar la cifra global de cirugías como extender el uso del Da Vinci a patologías de alto riesgo, donde la precisión y la visión ampliada aportan un valor añadido evidente.

En el Hospital Universitario de León la trayectoria acumulada y la formación de los equipos son claves para asumir casos complejos y consolidar buenas prácticas, con especial atención a la supervisión y a la transmisión de experiencia a nuevos miembros del equipo. La prioridad es consolidar la experiencia acumulada, extenderla a nuevos campos y mantener la formación continua de los equipos quirúrgicos.

Cirugía robótica Da Vinci Xi
Artículo relacionado:
La cirugía robótica Da Vinci Xi revoluciona la medicina en hospitales de referencia

Especialidades que tiran del robot: Urología, Digestivo y Ginecología

El Da Vinci se ha integrado de forma transversal en los quirófanos del Hospital de León, pero la distribución de la actividad muestra qué servicios son los que más están aprovechando la plataforma. La Urología lidera el uso del robot, con 82 intervenciones en 2025, lo que supone algo más del 46% del total anual.

En segundo lugar se sitúa el servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo, que suma 60 operaciones robóticas (alrededor del 34% del total). Por su parte, el área de Ginecología ha realizado 35 procedimientos, casi un 20%. Este reparto refleja que la cirugía robótica ha dejado de ser casi exclusiva de la Urología para convertirse en una herramienta compartida por varias especialidades, ampliando la cartera de procedimientos complejos que se pueden realizar en el propio hospital.

La evolución histórica del Da Vinci ayuda a entender su implantación actual. La tecnología nació a finales de los años 90 impulsada por proyectos militares en Estados Unidos, que buscaban operar a distancia a soldados heridos en zonas de conflicto. Aquellos ensayos de telecirugía dieron paso a una plataforma que, con el tiempo, se ha integrado en quirófanos de todo el mundo. Esa misma trayectoria ha llegado hasta León, donde la cirugía robótica ha cambiado la forma de abordar muchas patologías, con un impacto directo en los resultados y en la recuperación de los pacientes.

Hoy, en los quirófanos leoneses, el Da Vinci no es un elemento exótico, sino una herramienta cotidiana en procedimientos de alta complejidad. El hospital encara así una etapa en la que la prioridad es consolidar la experiencia acumulada, extenderla a nuevos campos y mantener la formación continua de los equipos quirúrgicos.

Ventajas clínicas: precisión, menos agresión y alta precoz

El sistema Da Vinci destaca por ofrecer una visión tridimensional en alta definición del campo quirúrgico, con un aumento que permite distinguir estructuras anatómicas muy finas. El cirujano maneja los mandos desde una consola y los movimientos de sus manos se traducen, sin temblor, en gestos suaves y precisos de los brazos robóticos dentro del paciente.

Uno de los elementos clave es que el instrumental dispone de siete grados de libertad, imitando e incluso superando la movilidad de la muñeca humana. Esta capacidad facilita disecciones muy delicadas en espacios reducidos, algo especialmente útil en cirugías urológicas, digestivas o ginecológicas, donde intervienen vasos y nervios de pequeño calibre.

Para el paciente, las ventajas se traducen en incisiones más pequeñas, menor sangrado y menos dolor postoperatorio. También se reduce la necesidad de fármacos analgésicos, disminuye el riesgo de transfusiones y las estancias hospitalarias tienden a acortarse. En muchos casos, lo que antes suponía varios días de ingreso se convierte ahora en una recuperación más rápida que permite retomar la vida cotidiana en menos tiempo.

Además, procedimientos que antes se abordaban con cirugía abierta más agresiva pueden resolverse ahora mediante técnicas mínimamente invasivas guiadas por el robot. Esto no solo reduce el impacto en el organismo, sino que también ayuda a mejorar los resultados funcionales a medio y largo plazo, un aspecto fundamental en intervenciones sobre órganos como la próstata, la vejiga o el suelo pélvico.

Cabueñes: más de 400 cirugías robóticas en Gijón

El Hospital Universitario de Cabueñes, en Gijón, es otro de los centros del norte de España que ha dado un impulso notable a la cirugía robótica con el Da Vinci. La Urología fue el primer servicio en utilizar la plataforma en este hospital, en marzo de 2023, y desde entonces la actividad no ha dejado de aumentar.

Según detalla su jefa de servicio, la uróloga Begoña Díaz Méndez, el balance supera ya las 400 cirugías asistidas por robot. El primer año se realizaron 78 intervenciones, la cifra ascendió a 167 el año siguiente y, en lo que va del presente ejercicio, ya se han alcanzado 169 procedimientos, lo que confirma una tendencia al alza en el uso del Da Vinci en este hospital asturiano.

En Cabueñes, la Urología sigue siendo el área con mayor volumen, especialmente en cirugía de próstata, pero no se limita a este campo. La experiencia acumulada ha permitido incorporar cirugía renal compleja, como tumorectomías o abordajes de tumores avanzados con trombo en vena, intervenciones que requieren un nivel de precisión especialmente alto.

El servicio también ha extendido el uso del Da Vinci a cistectomías (extirpación de la vejiga en casos de cáncer) y a cirugías de corrección del suelo pélvico, además de colaborar con el área de Cirugía Vascular en procedimientos que hasta ahora no tenían alternativa ni por laparoscopia ni por robot. Este enfoque multidisciplinar está permitiendo tratar casos que antes se consideraban de difícil solución con técnicas mínimamente invasivas.

Organización, listas de espera y reorganización de recursos

El crecimiento de la cirugía robótica en Cabueñes se ha producido en paralelo a una reorganización interna del servicio de Urología. El equipo está formado por dieciséis médicos adjuntos —siete de ellos con reducción de un tercio de la jornada— y cuatro residentes, después de que uno renunciara a la plaza. Pese a esta situación, en el último año se ha logrado un descenso muy notable de la lista de espera quirúrgica.

El número de intervenciones pendientes ha pasado de rondar las 700 operaciones en espera a situarse en torno a las 200. Para conseguir este recorte se ha incrementado la actividad quirúrgica gracias a la puesta en marcha de dos nuevos quirófanos en el hospital, que han permitido al servicio disponer de más tiempo de sala a la semana.

Esta apuesta por operar más tiene, sin embargo, un efecto en cadena: aumentan también las consultas de revisión, ya que cada paciente intervenido requiere seguimiento. Eso ha obligado al servicio a buscar fórmulas para recuperar citas, en especial primeras consultas en horario de tarde, con el objetivo de contener también la lista de espera ambulatoria.

En cuanto a prioridades, los tumores urológicos ocupan el primer lugar en la planificación de quirófanos. Desde el momento en que se diagnostican en consulta hasta que se realiza la intervención, el tiempo de espera suele ser inferior a un mes, aunque se ajusta en función del tipo de tumor y de su agresividad. Los casos de cáncer de vejiga figuran entre los más urgentes. Incluso las cirugías de próstata que podrían demorarse algo más se están realizando en plazos relativamente cortos gracias a la disponibilidad de quirófanos y al soporte que brinda el robot Da Vinci.

Cirugía robótica frente a laparoscopia y cirugía abierta

La comparación entre la cirugía robótica y las técnicas previas es uno de los puntos en los que más inciden los equipos que utilizan el Da Vinci. Desde la Urología de Cabueñes explican que la plataforma permite afrontar casos complejos que antes ni siquiera se planteaban con abordajes mínimamente invasivos, como recidivas tumorales en zonas estrechas o intervenciones avanzadas en órganos delicados.

En prostatectomías y otros procedimientos urológicos, el robot ofrece mayor precisión en la disección de estructuras nerviosas y vasculares, una cuestión clave para preservar funciones como la continencia urinaria y la función eréctil. Según la experiencia acumulada en Gijón, la conservación de la función eréctil tras cirugía de próstata asistida por robot es mejor que con la laparoscopia convencional.

El impacto en la recuperación también es visible. Muchos pacientes operados con el Da Vinci tienen estancias hospitalarias muy cortas: quienes pasan por quirófano por la mañana pueden recibir el alta al día siguiente si la evolución es favorable. Menos dolor, menores dosis de analgésicos y una incorporación más rápida a las actividades diarias son ventajas que los propios enfermos perciben de forma directa.

A todo ello se suma el componente de confort para el cirujano. La consola ergonómica y la eliminación del temblor reducen la fatiga en procedimientos largos, lo que puede contribuir a mantener la concentración y la estabilidad de los movimientos durante toda la intervención. En un contexto de cirugías cada vez más prolongadas y complejas, este factor no es menor.

Docencia, innovación y proyectos ligados al Da Vinci

La apuesta por la cirugía robótica en Cabueñes se acompaña de una clara vocación docente. El servicio de Urología ha sido referente en la técnica de enucleación prostática por láser de Holmio (HoLEP) desde 2010 y continúa formando a otros especialistas del Principado de Asturias. Actualmente, urólogos del área VIII acuden al hospital para observar las intervenciones y poder implementar la técnica en sus propios centros.

Esta experiencia y el impulso innovador se han visto reconocidos con diversos premios. La cirugía robótica del servicio recibió el Premio del Área V en calidad asistencial, y recientemente se ha concedido el galardón ITEMAS 2025 al doctor Fernández Pello por el desarrollo de un simulador anatómico para la enucleación y morcelación de próstata (SIAMLEP). Este dispositivo reproduce una pelvis masculina y se utiliza para practicar una técnica que, por su complejidad, requiere un aprendizaje muy estructurado.

Además, el servicio está implicado en un proyecto conjunto con la Universidad de Oviedo para aprovechar un ecógrafo de microultrasonidos en la detección precoz del cáncer de próstata mediante inteligencia artificial. El equipo ya emplea este ecógrafo para biopsias que han mejorado el rendimiento diagnóstico frente a la resonancia magnética y, al mismo tiempo, han contribuido a reducir la lista de espera para resonancias destinadas a biopsias dirigidas.

La idea es avanzar hacia modelos que permitan identificar mejor los tumores clínicamente significativos, evitando a la vez biopsias innecesarias. Aunque la tasa de detección de cáncer de próstata ha mejorado en los últimos años, los profesionales insisten en que siempre es posible afinar más, sobre todo si se combinan tecnologías de imagen avanzada y algoritmos de IA con plataformas quirúrgicas como el Da Vinci.

Todo este despliegue tecnológico convive con un problema mucho más prosaico: la falta de espacio físico en el hospital. La ampliación de instalaciones está pendiente y, mientras tanto, no siempre es fácil encontrar consultas libres donde pasar visita, lo que añade un grado más de complejidad a la organización diaria.

La experiencia de León y Cabueñes muestra cómo el robot Da Vinci se ha consolidado en la sanidad pública del norte de España como una herramienta clave para abordar cirugías complejas con mayor precisión y menor agresión para el paciente. Con miles de intervenciones acumuladas, especialidades cada vez más implicadas y proyectos de innovación asociados, la cirugía robótica ha dejado de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en parte del día a día de hospitales que, pese a las limitaciones de recursos y de espacio, siguen incorporando nuevas formas de operar y de cuidar a sus pacientes.