- GSK pone en marcha en Tres Cantos el primer laboratorio BSL-4 de España y el único de una farmacéutica en el mundo.
- La instalación, con una inversión de 5,2 millones de euros, permitirá investigar patógenos de alto riesgo y enfermedades sin tratamiento.
- El centro de I+D de Salud Global de GSK en Tres Cantos suma más de 30 años de trayectoria y un centenar de investigadores.
- El nuevo laboratorio refuerza la autonomía estratégica de España y su papel en la respuesta europea frente a amenazas biológicas.

España ha dado un paso relevante en el ámbito de la bioseguridad y la investigación en enfermedades infecciosas con la inauguración del primer laboratorio de máxima contención biológica del país. La nueva instalación se encuentra en el Centro de I+D de Salud Global de GSK, en el municipio madrileño de Tres Cantos, y supone un salto cualitativo en la capacidad científica nacional para manejar patógenos de alto riesgo.
El laboratorio, clasificado como nivel 4 de contención biológica (BSL-4), permitirá trabajar con algunos de los microorganismos más peligrosos conocidos, siempre bajo estrictos protocolos de seguridad. Además de reforzar la infraestructura científica española, el proyecto sitúa a este complejo madrileño entre los pocos centros europeos con capacidad de este nivel y lo convierte en el único BSL-4 del mundo perteneciente a una compañía farmacéutica.
Una visita institucional que marca un hito en bioseguridad
La puesta en marcha del laboratorio se ha escenificado con una visita oficial encabezada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que se ha desplazado a Tres Cantos para conocer de cerca las nuevas instalaciones. La compañía ha explicado que el recorrido se ha realizado antes de iniciar cualquier actividad con agentes patógenos, de forma que, a partir de ahora, el acceso quedará reservado únicamente a personal investigador cualificado y certificado.
En la comitiva institucional han participado también la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant; el director de la Oficina de Asuntos Económicos de Presidencia, Manuel de la Rocha Vázquez; y la directora del Instituto de Salud Carlos III, Marina Pollán. Su presencia subraya la consideración de esta infraestructura como un activo estratégico para la política científica, la salud pública y la preparación frente a emergencias sanitarias.
GSK detalla que este laboratorio BSL-4 es el primero de su clase en España y el primero del sector farmacéutico a escala global. Hasta ahora, las instalaciones de Tres Cantos contaban con capacidad BSL-3, similar a otros centros de alta contención de la Comunidad de Madrid, pero el nuevo bloque permite dar un salto al máximo nivel de seguridad, reservado para patógenos que requieren medidas extremas de control.
Según ha informado la compañía, la creación de esta unidad ha supuesto una inversión de 5,2 millones de euros. El objetivo principal es investigar enfermedades infecciosas graves para las que no existen tratamientos ni métodos preventivos eficaces, algo especialmente relevante a la vista de las lecciones aprendidas tras la pandemia de COVID-19 y otras amenazas emergentes.
Para el Ejecutivo, la inauguración de este BSL-4 refuerza la autonomía estratégica de España y su papel dentro de la respuesta europea ante riesgos biológicos. Disponer de este tipo de infraestructura en territorio nacional reduce la dependencia de centros extranjeros y agiliza la capacidad de reacción frente a nuevos brotes, así como el desarrollo de terapias y herramientas preventivas.
Un laboratorio BSL-4 pionero en la industria farmacéutica
La compañía remarca que este nuevo espacio es el único laboratorio BSL-4 operado por una farmacéutica en todo el mundo. Este hecho coloca al centro de Tres Cantos en una posición singular dentro del ecosistema internacional de investigación biomédica y de desarrollo de fármacos frente a patógenos de alta peligrosidad.
La presidenta de GSK España, Cristina Henríquez de Luna, ha destacado que la instalación «refuerza el compromiso de GSK con la innovación» y consolida el centro madrileño como referente global en la lucha contra las enfermedades infecciosas. A su juicio, el laboratorio constituye un elemento estratégico para el país y ejemplifica la colaboración entre el sector público y el privado en materia de ciencia y salud.
Por su parte, David Barros Aguirre, responsable de I+D en Salud Global de GSK en España, ha subrayado que el BSL-4 representa un paso decisivo para desarrollar nuevas soluciones dirigidas a poblaciones especialmente vulnerables. El enfoque del centro se orienta a patologías que generan una elevada carga de enfermedad en regiones de bajos ingresos, donde el acceso a terapias eficaces sigue siendo limitado.
La compañía considera que este tipo de infraestructuras permite abordar, con garantías de seguridad, la investigación de microorganismos altamente patógenos y resistentes a tratamientos existentes. En este entorno se podrán ensayar fármacos, vacunas y estrategias preventivas que posteriormente podrían trasladarse a la práctica clínica, siempre siguiendo las fases habituales de evaluación y ensayos.
Desde la perspectiva del sistema sanitario y del tejido investigador, el nuevo BSL-4 aspira también a convertirse en un polo de atracción de talento científico y de proyectos internacionales. La posibilidad de trabajar en España con niveles máximos de contención biológica puede favorecer la llegada de consorcios, financiación competitiva y colaboraciones con centros punteros de Europa y de otros continentes.
Tres Cantos, tres décadas de investigación en salud global
El complejo de GSK en Tres Cantos no parte de cero: acumula más de 30 años de trayectoria en investigación de salud global. En la actualidad, el centro reúne a más de 100 investigadores, de los que aproximadamente dos tercios son mujeres, según los datos facilitados por la compañía. Esta masa crítica de talento se dedica a estudiar enfermedades que afectan, sobre todo, a países de renta baja y media.
Desde su origen, el centro se ha orientado a la búsqueda de terapias más eficaces, seguras y accesibles para poblaciones con escasos recursos. Para ello, combina investigación básica y aplicada con colaboración internacional y plataformas de alta contención biológica, inicialmente BSL-3 y, ahora, también BSL-4. Esta estructura facilita el tránsito de los descubrimientos desde el laboratorio hasta fases clínicas.
Entre las principales líneas de trabajo destaca la investigación sobre malaria no complicada y tuberculosis multirresistente, dos patologías responsables, en conjunto, de millones de muertes anuales en todo el mundo. El centro también se ocupa de otras enfermedades transmitidas por vectores, como la leishmaniasis o la enfermedad de Chagas, y de la búsqueda de nuevas estrategias para atajar la creciente resistencia a los antibióticos.
Las aportaciones realizadas desde Tres Cantos incluyen el desarrollo de modelos de infección específicos para identificar nuevos antimaláricos. Uno de los hitos más citados es la contribución al desarrollo de la tafenoquina como tratamiento de dosis única para la eliminación radical de la malaria causada por Plasmodium vivax, un avance relevante en la lucha contra esta enfermedad parasitaria.
Además, el centro ha impulsado nuevas moléculas contra la malaria no complicada, algunas descubiertas en sus propios laboratorios, que han logrado progresar hasta la fase clínica. Paralelamente, participa en el desarrollo de una versión mejorada de la vacuna frente a la malaria, basada en la vacuna desarrollada por GSK y considerada la primera dirigida contra un parásito.
Tuberculosis, resistencia antimicrobiana y consorcios internacionales
En el campo de la tuberculosis, el centro de Tres Cantos ejerce un papel destacado en consorcios internacionales como ERA4TB y Unite4TB. Estos proyectos han facilitado el descubrimiento de nuevas moléculas y la obtención de más de 500 millones de euros de financiación en la última década, recursos que se han destinado al desarrollo de diversos candidatos terapéuticos.
Algunos de estos compuestos han avanzado ya a fases clínicas en pacientes que residen en zonas endémicas, con especial énfasis en regiones de África subsahariana. El trabajo se realiza en colaboración con investigadores locales, entidades españolas e instituciones internacionales, con el objetivo de disponer de opciones terapéuticas más eficaces frente a formas multirresistentes de la enfermedad.
La actividad del centro no se limita a la tuberculosis o la malaria. En el área de enfermedades causadas por kinetoplástidos, como determinadas leishmaniasis, se han generado varios candidatos preclínicos, uno de los cuales ha alcanzado la fase II de desarrollo en alianza con la organización Drugs for Neglected Diseases initiative (DNDi). Este tipo de colaboraciones refleja la vocación de la instalación de trabajar en patologías desatendidas que a menudo quedan fuera del foco de la investigación convencional.
La experiencia acumulada en el manejo de patógenos complejos y la participación en redes internacionales de investigación han sido elementos clave para justificar la implantación de un nivel de contención BSL-4 en España. Esta infraestructura facilita abordar amenazas biológicas emergentes y reemergentes con mayor capacidad de respuesta y en un entorno de máxima seguridad.
De forma paralela, el avance del centro en áreas como la resistencia a antimicrobianos aporta herramientas adicionales para el sistema sanitario. La posibilidad de ensayar nuevos antibióticos, combinaciones terapéuticas o enfoques alternativos en un entorno de alta contención puede acelerar la llegada de soluciones a la práctica clínica, siempre bajo estrictos criterios regulatorios.
Formación, acceso restringido y colaboración público-privada
El funcionamiento de un laboratorio BSL-4 exige un nivel de formación y certificación muy elevado por parte del personal que accede a sus instalaciones. GSK ha señalado que quienes trabajen en este entorno han recibido una preparación específica, con acreditaciones internas y externas que deberán renovarse de forma periódica para garantizar el cumplimiento de todos los estándares de seguridad.
Una vez iniciada la actividad con patógenos, el acceso quedará limitado a investigadores expresamente autorizados, siguiendo protocolos rigurosos de entrada y salida, uso de equipos de protección y manejo de muestras. El objetivo es reducir al mínimo cualquier riesgo para el propio personal, para la comunidad científica y para la población general.
La instalación también se concibe como un espacio donde reforzar la colaboración público-privada y la cooperación internacional. La compañía recuerda que el centro de Tres Cantos mantiene desde hace años una política de «innovación abierta», que facilita el acceso de científicos externos y consorcios globales a sus plataformas de investigación, en proyectos orientados a enfermedades desatendidas y salud global.
Este modelo ha permitido que investigadores de distintos países participen en más de un centenar de proyectos de I+D vinculados a la sede madrileña, favoreciendo la circulación de conocimiento y la transferencia de resultados hacia la práctica clínica. En el contexto europeo, este tipo de instalaciones refuerza además la posición de España como socio relevante en los programas de investigación financiados por la Unión Europea.
Con el nuevo BSL-4, GSK y las instituciones implicadas confían en consolidar un ecosistema en el que converjan talento científico, inversión y capacidades tecnológicas avanzadas, factores considerados esenciales para afrontar los retos sanitarios del siglo XXI, desde las resistencias antimicrobianas hasta las posibles pandemias futuras.
La inauguración del primer laboratorio de máxima bioseguridad de España en Tres Cantos sitúa al país en un escalón superior en materia de salud global, respuesta frente a amenazas biológicas y desarrollo de terapias innovadoras; la combinación de una infraestructura BSL-4 pionera en la industria farmacéutica, un centro con décadas de experiencia y una red de colaboraciones internacionales refuerza la capacidad española y europea para investigar patógenos de alto riesgo y ofrecer nuevas herramientas frente a enfermedades que siguen teniendo un impacto desproporcionado en las poblaciones más vulnerables.
