España y el sur de Europa aceleran la apuesta por el hidrógeno verde

Última actualización: enero 3, 2026
  • Investigadores de la URJC desarrollan un proceso solar termoquímico con materiales cerámicos para producir hidrógeno verde sin electricidad.
  • Andalucía y Portugal impulsan el proyecto europeo COMPiTE para crear una hoja de ruta transfronteriza del hidrógeno renovable y formar trabajadores.
  • Castilla y León financia una planta de hidrógeno verde en Garray (Soria) como parte de su estrategia de transición energética y modernización industrial.
  • La Comunidad Valenciana avanza con el proyecto Hedera para abaratar y hacer más duraderos los electrolizadores PEM, reforzando el papel de Europa en este mercado.

Instalación de hidrógeno verde

La transición energética en Europa está entrando en una fase en la que el hidrógeno verde se consolida como pieza clave para reducir emisiones y sustituir progresivamente a los combustibles fósiles. España y Portugal se han colocado entre los territorios con más ambición, combinando investigación puntera, grandes proyectos industriales y estrategias conjuntas de empleo y formación.

Desde el desarrollo de nuevos materiales capaces de producir hidrógeno usando sólo calor solar, hasta plantas piloto en parques empresariales y alianzas transfronterizas para ofrecer formación en hidrógeno verde a trabajadores procedentes del carbón, el mapa del hidrógeno renovable ibérico empieza a dibujarse con bastante nitidez. No es un camino sencillo ni rápido, pero los proyectos que están en marcha apuntan a una transformación profunda del modelo energético y productivo.

Un proceso solar termoquímico para producir hidrógeno sin electricidad

En la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), un equipo vinculado al Grupo de Ingeniería Química y Ambiental (GIQA) y al Instituto de Investigación de Tecnologías para la Sostenibilidad (ITPS) trabaja en una vía alternativa de producción de hidrógeno verde que prescinde por completo de la corriente eléctrica. En lugar de usar electrolizadores convencionales, este enfoque recurre exclusivamente a energía térmica procedente del Sol.

El corazón del sistema lo forman materiales cerámicos que se activan al alcanzar altas temperaturas. Cuando se calientan de forma intensa, estos sólidos liberan parte del oxígeno que contienen y pasan a un estado reducido. Posteriormente, al entrar en contacto con vapor de agua, tienen la capacidad de generar hidrógeno y recuperar de nuevo ese oxígeno, completando un ciclo químico cerrado.

Todo el proceso está concebido para aprovechar directamente el calor concentrado de la radiación solar en reactores especialmente diseñados. Estos reactores solarizados permiten alcanzar las temperaturas requeridas sin necesidad de combustibles fósiles ni conexión a la red eléctrica, algo especialmente interesante para zonas aisladas o con infraestructuras limitadas.

La investigación, publicada en la revista especializada Catalysis Today, describe una nueva familia de compuestos pertenecientes a la familia de las perovskitas. Su estructura cristalina facilita el movimiento del oxígeno a través del material, una propiedad crucial para que el ciclo de reducción y oxidación pueda repetirse muchas veces sin perder eficacia.

Uno de los avances más relevantes es que estos materiales han sido ajustados para funcionar por debajo de los 1.000 ºC, temperaturas más bajas que las habituales en otros procesos termoquímicos que suelen superar ampliamente los 1.300 ºC. Esta reducción del umbral térmico puede traducirse en diseños de planta más sencillos, menor desgaste de los componentes y mejores perspectivas de escalado.

Según explica el equipo, el sólido se somete primero a una etapa de calentamiento en la que cede oxígeno. Después, en una fase separada, se introduce vapor de agua, se produce hidrógeno y el material vuelve a su estado inicial. Este ciclo puede repetirse en múltiples ocasiones, lo que lo convierte en una opción atractiva para una producción continua de hidrógeno renovable alimentada con energía solar concentrada.

Del laboratorio a formatos cerámicos aptos para uso industrial

La URJC no se ha quedado en la clásica prueba con polvos finos en laboratorio. Para acercar la tecnología a la realidad industrial, el grupo de investigación ha moldeado los materiales en pellets, espumas cerámicas y recubrimientos sobre soportes monolíticos, es decir, en estructuras tridimensionales con mayor estabilidad mecánica y mejor manejo a gran escala.

Estos formatos permiten aumentar la superficie de contacto entre los gases de proceso y el material activo, además de favorecer una transferencia de calor más homogénea. En los ensayos realizados, este diseño se ha traducido en un incremento notable de la cantidad de hidrógeno obtenida respecto a configuraciones más simples.

Otro de los objetivos del equipo es demostrar la integración de estos materiales en reactores solares volumétricos, capaces de aprovechar el flujo de radiación de forma eficiente dentro de estructuras porosas. La combinación de perovskitas optimizadas, geometrías cerámicas y sistemas ópticos adecuados apunta a instalaciones modulares que podrían ampliarse progresivamente en función de la demanda.

El trabajo plantea la posibilidad de desarrollar, a medio plazo, plantas de producción de hidrógeno verde que operen de forma continua con energía solar, sin depender de electrolizadores y con un consumo energético más ajustado. Aunque todavía quedan etapas por completar en materia de durabilidad, costes y escalado, la línea de investigación abre un frente adicional en la carrera tecnológica del hidrógeno renovable.

Andalucía y Portugal: una hoja de ruta común para el hidrógeno renovable

Mientras la ciencia explora nuevas rutas de obtención, varias regiones del sur de Europa están moviendo ficha en el terreno de la planificación y la cooperación. La Junta de Andalucía, a través de la Agencia Andaluza de la Energía, lidera el proyecto europeo COMPiTE, concebido para convertir el hidrógeno verde en un vector central de la descarbonización en la fachada ibérica atlántica.

Esta iniciativa se integra en el programa de Cooperación Transfronteriza España-Portugal (POCTEP) y articula una alianza entre Andalucía y las regiones portuguesas de Algarve y Alentejo. El propósito es diseñar una hoja de ruta compartida del hidrógeno renovable, inspirada en la estrategia que Andalucía ya ha puesto en marcha a escala regional.

La Agencia Andaluza de la Energía coordinará un análisis detallado de las políticas energéticas y las oportunidades industriales en los territorios implicados. Se trata de identificar sectores donde el hidrógeno verde pueda sustituir al gas natural o a otros combustibles fósiles, localizar cuellos de botella normativos y proponer medidas para facilitar la inversión privada y la puesta en marcha de proyectos a lo largo de toda la cadena de valor.

Uno de los aspectos que COMPiTE sitúa en el centro es el empleo. Andalucía y Portugal pretenden aprovechar los Planes Territoriales y Convenios de Transición Justa de enclaves como Sines (Alentejo) y Los Barrios (Cádiz), donde el cierre de centrales de carbón ha dejado a un número significativo de trabajadores en búsqueda de alternativas. La idea es ofrecerles formación específica para que puedan reorientar su perfil profesional hacia plantas de hidrógeno verde y actividades asociadas.

Este esfuerzo formativo se apoyará en universidades y centros tecnológicos de ambos países. La Universidad de Cádiz (UCA) y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) están al frente del diseño de los contenidos, que incluirán cursos para empresas y profesionales, talleres para administraciones con competencias energéticas y seminarios técnicos para el ámbito académico y científico.

El consorcio de COMPiTE integra actores de gran peso institucional y empresarial, como el Consejo Andaluz de Cámaras de Comercio, la Universidad del Algarve, la Universidad de Évora, organizaciones empresariales de la región portuguesa y entidades como la Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP) o la empresa energética EDP. Esta combinación de perfiles busca asegurar que la hoja de ruta no se quede en un documento teórico, sino que se traduzca en proyectos concretos.

España y Portugal parten de una posición privilegiada para liderar el hidrógeno verde en Europa gracias a su elevada radiación solar, buenos recursos eólicos y una red de infraestructuras estratégicas, incluidos puertos como Huelva y Algeciras. Andalucía, además, ya ha puesto en marcha herramientas como la Alianza Andaluza del Hidrógeno Verde y una detallada Hoja de Ruta regional que contempla futuros valles del hidrógeno, nodos logísticos y espacios industriales adaptados al uso de moléculas renovables.

Castilla y León impulsa una planta de hidrógeno verde en Garray

La apuesta por el hidrógeno renovable no se limita al sur peninsular. En Castilla y León, la Junta ha aprobado una aportación de 2,98 millones de euros a la sociedad pública SOMACYL para cofinanciar varias actuaciones en materia de eficiencia energética y energías limpias, entre ellas un proyecto de hidrógeno verde en la provincia de Soria.

Esta inversión parcial se enmarca en una iniciativa más amplia, con un presupuesto total superior a los seis millones de euros, destinada al desarrollo de una planta de producción de hidrógeno verde en el Parque Empresarial del Medio Ambiente de Garray. La instalación utilizará electrólisis del agua alimentada con energía renovable, de forma que el hidrógeno resultante se genere sin emisiones directas de CO₂.

La planta de Garray se concibe como una apuesta por tecnologías limpias y de alto valor añadido, en una zona donde la administración autonómica lleva años promoviendo proyectos ligados a la innovación ambiental. La idea es que el hidrógeno producido pueda abastecer a empresas del entorno, servir como vector de almacenamiento energético y actuar como polo de atracción para nuevas inversiones industriales.

Paralelamente, la misma línea de financiación se destina a la rehabilitación energética de las piscinas Lydia Valentín de Ponferrada (León), que se conectarán a una red de calor de biomasa. Aunque se trata de una actuación distinta, ambas comparten el objetivo de reducir la huella de carbono y mejorar la eficiencia de las infraestructuras públicas.

SOMACYL, que actúa como medio propio de la Junta de Castilla y León, será la encargada de ejecutar tanto la planta de hidrógeno como las mejoras de eficiencia energética, alineando estas actuaciones con los objetivos de transición energética, modernización del tejido productivo y dinamización del empleo en zonas que buscan nuevas oportunidades industriales.

Hedera: abaratar el hidrógeno verde desde la Comunidad Valenciana

Al otro lado de la península, la Comunidad Valenciana trabaja para que el hidrógeno renovable no sólo sea técnicamente viable, sino también competitivo en costes y duradero a nivel industrial. En este contexto surge Hedera, un proyecto coordinado por el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE) con financiación de Ivace+i y fondos europeos Feder.

Hedera se centra en los electrolizadores de membrana de intercambio de protones (PEM), una tecnología compacta que produce hidrógeno de alta pureza y se adapta bien a la integración con fuentes renovables variables, como la solar y la eólica. Su principal talón de Aquiles, de momento, es el coste elevado y la vida útil limitada de algunos de sus componentes.

El proyecto aborda estos retos mediante el desarrollo de nuevos electrodos basados en tintas catalíticas avanzadas, diseñadas para mejorar el rendimiento electroquímico y reducir la degradación con el paso del tiempo. Parte del trabajo se orienta a disminuir la dependencia de metales nobles y a optimizar la microestructura de las capas activas para aguantar mejor las condiciones reales de operación.

Además, Hedera contempla la creación de un modelo predictivo de degradación capaz de anticipar el comportamiento de los equipos ante cambios bruscos de potencia, arranques y paradas frecuentes o variaciones de la generación renovable. Con ello se pretende ajustar la operación de las plantas de hidrógeno, alargar la vida útil de los electrolizadores y reducir el coste por kilogramo producido.

Los ensayos de fabricación y caracterización de los nuevos electrodos se realizan en los laboratorios del ITE, combinando pruebas en condiciones estándar con ensayos de estrés acelerado. El enfoque está orientado desde el inicio a la transferencia industrial, contando con la participación de empresas como Laurentia Technologies, Galvanizadora Valenciana (Galesa) y Linkener, que aportan experiencia en materiales, casos de uso reales y datos de generación fotovoltaica.

El proyecto prevé alcanzar un nivel de demostración relevante, con electrodos PEM mejorados, un modelo de degradación validado y un algoritmo de optimización integrados en un gemelo digital de planta. Todo ello apoyado en la planta piloto de hidrógeno del ITE, que combina producción por tecnologías PEM y alcalina, almacenamiento y consumo mediante pilas de combustible.

Con iniciativas como Hedera, la Comunidad Valenciana refuerza su papel dentro de la red europea de I+D en hidrógeno renovable, aportando soluciones que pueden ayudar a que los futuros proyectos comerciales sean más robustos, eficientes y competitivos frente a los combustibles fósiles.

La combinación de investigación en nuevos procesos solares, proyectos territoriales como COMPiTE, inversiones en plantas concretas como la de Garray y desarrollos tecnológicos orientados a abaratar el equipo clave de los electrolizadores dibuja un panorama en el que el hidrógeno verde empieza a pasar de los titulares a las hojas de ruta y a las infraestructuras reales. Si las administraciones, la industria y los centros de investigación mantienen este ritmo de colaboración, el sur de Europa podría consolidarse como uno de los polos de referencia en la producción y uso de hidrógeno renovable en las próximas décadas.

Congreso de Hidrógeno Verde
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