- Identificación de la diatomea Craticula scientiacivica en acuarios de institutos leoneses.
- Colaboración de 111 alumnos y siete profesores en una iniciativa de ciencia ciudadana.
- Publicación del hallazgo en la revista internacional PhytoKeys tras un análisis exhaustivo.
- Relevancia de las algas microscópicas en la producción de oxígeno y salud ambiental.

Lo que comenzó como una actividad práctica en las aulas de varios institutos de la provincia de León ha terminado por convertirse en un hito para la biología. Un grupo de alumnos de Secundaria, trabajando codo con codo con expertos académicos, ha logrado identificar una nueva especie de alga microscópica hasta ahora totalmente desconocida para la comunidad científica internacional. Este hallazgo demuestra que la curiosidad en el entorno escolar puede traspasar los libros de texto y aportar datos reales al conocimiento global de la biodiversidad.
La investigación se desarrolló en un entorno cotidiano, utilizando acuarios instalados en los propios centros educativos, donde los jóvenes realizaban un seguimiento constante. Esta colaboración entre la Universidad de León y el sistema educativo regional ha puesto de manifiesto que la denominada ciencia ciudadana no solo sirve para recopilar datos masivos, sino que tiene la capacidad real de descubrir organismos que habían pasado desapercibidos para los investigadores profesionales durante décadas.
Un hallazgo inesperado en el laboratorio escolar
El proyecto, integrado en la iniciativa europea CiDIA-micro, buscaba originalmente analizar cómo afectan los materiales biodegradables a nuestros ecosistemas hídricos. Sin embargo, la naturaleza dio una sorpresa cuando, en uno de los recipientes de control del IES Claudio Sánchez Albornoz, apareció un organismo con una estructura que no encajaba con los registros previos. Los científicos de la Universidad de León, tras analizar las muestras recogidas por los estudiantes, confirmaron que se trataba de un ejemplar de diatomea inédito que probablemente llegó al laboratorio de forma accidental a través del aire.
En total, han sido 111 alumnos y siete docentes de seis centros diferentes quienes han formado parte activa de este proceso. No se limitaron a observar; se encargaron del mantenimiento de los cultivos, la toma de muestras en lugares como la laguna de Sentiz y el registro minucioso de datos. Esta implicación directa ha sido fundamental para que la nueva especie, bautizada oficialmente como Craticula scientiacivica en honor al esfuerzo colectivo de los ciudadanos, haya podido ser descrita y categorizada formalmente.
La importancia de la Craticula scientiacivica
Aunque a simple vista puedan parecer insignificantes debido a su tamaño de apenas unas micras, estas algas son piezas maestras en el engranaje del planeta. Las diatomeas son responsables de una parte muy importante del oxígeno que respiramos y constituyen la base de la alimentación en los medios acuáticos, similar a cómo la acuicultura se consagra como pilar para la soberanía alimentaria en Europa. El descubrimiento de la Craticula scientiacivica no es solo una anécdota académica, sino que ayuda a completar el complejo mapa de la vida microscópica y a entender mejor cómo responden estos seres ante los cambios en su entorno.
La validación de este trabajo ha llegado con su reciente publicación en la revista científica PhytoKeys, un paso que otorga al hallazgo un sello de autoridad mundial. Para los investigadores leoneses, este éxito refuerza la idea de que abrir los laboratorios a la sociedad y fomentar las vocaciones científicas desde edades tempranas da sus frutos. No es nada habitual que un proyecto escolar termine con la descripción de un nuevo ser vivo, lo que coloca a la educación española en un lugar destacado dentro de la innovación pedagógica y científica actual.
Este descubrimiento subraya el valor de proteger los ecosistemas locales y la necesidad de seguir investigando incluso en aquellos lugares que creemos conocer a la perfección. Gracias al empeño de más de un centenar de estudiantes leoneses, la ciencia cuenta hoy con una nueva aliada microscópica para estudiar la salud de nuestras aguas, demostrando que cualquier persona, con la guía adecuada y una dosis de curiosidad, puede contribuir a expandir las fronteras del conocimiento humano.

