- Proyecto vasco para desarrollar e industrializar hidrogeles inteligentes aplicados a nanomedicina personalizada.
- Inversión de 72 millones de euros en tres años, con cerca de 28 millones destinados a I+D.
- Creación prevista de 602 empleos, 232 directos de alta cualificación y 370 indirectos.
- Impulso al ecosistema biosanitario vasco, con 10 empresas y 9 centros tecnológicos implicados.

El Gobierno Vasco ha puesto en marcha un ambicioso proyecto en torno a los hidrogeles inteligentes para la nanomedicina personalizada, con el objetivo de situar a Euskadi en una posición de referencia en Europa en terapias avanzadas y medicina de precisión. Se trata de una iniciativa de base industrial y científica que busca trasladar al mercado años de investigación en biomateriales, nanoestructuras y liberación controlada de fármacos.
Esta actuación se enmarca en el Plan de Industria Euskadi 2030 y está catalogada como Proyecto Transformador, una figura diseñada para apoyar apuestas estratégicas de gran impacto. En este caso, el foco se sitúa en el desarrollo y la industrialización de hidrogeles inteligentes capaces de transportar y liberar principios activos farmacológicos, biológicos y génicos de manera controlada, abriendo la puerta a tratamientos personalizados adaptados a cada paciente.
Un plan tractor para hidrogeles inteligentes y nanomedicina personalizada
El proyecto, bajo la denominación “Hidrogeles Inteligentes para la Nanomedicina Personalizada” (también presentado como Smart Hydrogels for Personalized Nanomedicine), está liderado por la cooperativa científica alavesa i+Med, con sede en el Parque Tecnológico de Álava. La iniciativa persigue consolidar una red biofarmacéutica altamente avanzada que conecte la investigación puntera con la fabricación industrial y la aplicación clínica de estas tecnologías.
En esencia, los hidrogeles inteligentes son biomateriales capaces de ajustar su comportamiento según estímulos del entorno —como pH, temperatura u otras señales— y de liberar medicamentos o terapias avanzadas justo donde se requieren. Sobre esta base se quiere construir un nuevo polo tecnológico centrado en la nanomedicina personalizada, un campo que combina nanotecnología, biotecnología y medicina de precisión para diseñar tratamientos a medida.
El consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, presentó el plan como un ejemplo de la unión entre ciencia, tecnología e industria en Euskadi, subrayando que el biosanitario es un “sector emergente con potencial tractor” dentro de la estrategia industrial vasca. La idea es que estos hidrogeles sirvan de eje para nuevas soluciones en salud de vanguardia, desde terapias génicas hasta aplicaciones biológicas avanzadas.
Por parte de i+Med, su director ejecutivo y cofundador, Manu Muñoz, insistió en que “la medicina del futuro será una nanomedicina personalizada y de precisión” y que el proyecto busca que Euskadi, y en particular Araba, se conviertan en un polo de referencia mundial. Para ello, recalcó, ya se dispone de los tres elementos clave: I+D puntera, capacidad industrial y hospitales preparados para aplicar estas terapias.
72 millones de inversión y foco claro en I+D biomédica
La iniciativa cuenta con una inversión inicial de 72 millones de euros para los próximos tres años. De esta cifra, alrededor de 28 millones se destinarán específicamente a actividades de investigación, desarrollo tecnológico y validación de nuevas soluciones basadas en hidrogeles inteligentes, lo que refleja el peso de la I+D dentro del proyecto.
Esta inyección económica pretende financiar tanto el desarrollo de nuevas formulaciones de hidrogeles inteligentes con capacidades terapéuticas inherentes como la creación y ampliación de infraestructuras industriales, incluidas salas blancas y líneas de producción adaptadas a estándares biosanitarios. El objetivo es que el conocimiento generado no se quede en el laboratorio, sino que se materialice en productos y procesos listos para su uso clínico.
En paralelo, el plan se apoyará en la colaboración estrecha entre empresas y centros tecnológicos para acelerar la transferencia de resultados de investigación al tejido productivo. El Gobierno Vasco ha puesto a disposición de los Proyectos Transformadores un conjunto de programas y herramientas de apoyo, integrando instrumentos ya existentes y nuevas medidas para apuntalar inversiones de este tipo.
Este esfuerzo inversor se suma a otros dos Proyectos Transformadores ya anunciados en Euskadi —uno centrado en nuevas arquitecturas de motor aeronáutico sostenible liderado por ITP Aero, y otro orientado a la robótica robusta y de precisión (ROBOOST)—, que en conjunto superan los 232 millones de euros movilizados y más de 1.900 empleos previstos. En ese contexto, los hidrogeles inteligentes pasan a ser el gran eje biosanitario de esta estrategia.
Empleo cualificado y efecto tractor sobre el ecosistema biosanitario
Uno de los elementos que más se ha destacado es el impacto sobre el empleo. El proyecto prevé la creación de 602 nuevos puestos de trabajo entre 2026 y 2028, de los cuales 232 serán directos y de alta cualificación, mientras que otros 370 se generarán de forma indirecta en la cadena de valor. Estas cifras sitúan la iniciativa entre las más relevantes del ámbito biosanitario vasco en términos laborales.
Además de i+Med como industria tractora, el programa implicará a 10 empresas, cinco de ellas pymes, que se verán impulsadas por el desarrollo de nuevas líneas de negocio vinculadas a la nanomedicina personalizada. La colaboración con el Basque Health Cluster será clave para coordinar sinergias entre compañías y facilitar la integración de estas tecnologías en el sistema sanitario y en mercados internacionales.
La iniciativa también está pensada como una vía para diversificar el tejido industrial vasco. Un ejemplo es la cooperativa RPK, especializada en componentes metálicos para automoción, que participa en el proyecto para avanzar en su división biomédica RPK Medical. La firma está transformando una de sus naves en un entorno industrial completamente orientado al sector salud, con alrededor de 1.000 metros cuadrados de salas blancas, buscando aprovechar oportunidades en el campo de los dispositivos médicos y componentes avanzados.
Desde RPK, su CEO, Eduardo Melón, ha puesto el acento en que esta colaboración les permite afrontar el reto de crecer más allá de la automoción, manteniendo su actividad tradicional pero abriendo una vía estable en el ámbito biomédico. El proyecto se concibe, en este sentido, como una plataforma para que empresas con fuerte base industrial puedan reposicionarse en sectores de mayor valor añadido.
Centros tecnológicos y ciencia vasca al servicio de la salud de precisión
El desarrollo de los hidrogeles inteligentes no recae solo en la industria. El plan involucra a nueve centros tecnológicos y agentes de la Red Vasca de Ciencia, Tecnología e Innovación (RVCTI), con la Fundación GAIKER y CIC biomaGUNE como referentes en el ámbito de los biomateriales, la nanotecnología y la imagen molecular. Esta red aportará conocimiento científico, capacidades de ensayo y soporte tecnológico especializado.
En Euskadi se acumulan ya más de dos décadas de trabajo en ciencia de materiales, nanoestructuras y radiofármacos, así como una sólida trayectoria en proyectos europeos y captación de fondos competitivos. Esa base es la que ahora se pretende aprovechar para que los hidrogeles inteligentes den el salto desde el laboratorio hasta el paciente, mediante pruebas preclínicas, ensayos regulados y procesos de industrialización.
El fundador de VIVEBiotech, Gurutz Linazasoro, ha subrayado que la participación de su compañía permitirá introducir innovaciones en la plataforma de producción de vectores lentivirales, fundamentales para ciertas terapias génicas. Este tipo de avances se consideran esenciales para que los hidrogeles inteligentes puedan actuar como vehículos seguros y eficaces en tratamientos de última generación.
Linazasoro insiste en que este movimiento no solo tiene impacto directo sobre la tecnología, sino también sobre el propio ecosistema biotecnológico de Euskadi, que, según defiende, necesita cadenas de valor sólidas para ganar dinamismo. El proyecto de hidrogeles se presenta así como un primer impulso para articular colaboraciones presentes y futuras en el área de la salud de vanguardia, incluyendo lo que denomina la “medicina de las cuatro pes”: predictiva, preventiva, personalizada y de precisión.
La industria biosanitaria vasca, un sector en plena expansión
El contexto sobre el que se levanta este proyecto es una industria biosanitaria vasca en claro crecimiento. Actualmente, el sector agrupa casi 300 empresas, con una facturación conjunta que supera los 1.160 millones de euros y en torno a 6.000 empleos directos. Se trata de un tejido relativamente joven: aproximadamente la mitad de estas compañías tiene menos de una década de vida.
Entre 2015 y 2024, los indicadores del sector han avanzado con fuerza: el número de empresas ha crecido un 60 %, los ingresos han aumentado un 187 % y el empleo directo lo ha hecho en un 151 %. Buena parte de este dinamismo proviene de startups centradas en el desarrollo de producto, que se encuentran en fases intensivas en I+D y todavía en procesos de validación de mercado.
En este escenario, el proyecto de hidrogeles inteligentes se interpreta como un salto cualitativo que puede consolidar a Euskadi como un centro de actividad destacado en nanomedicina personalizada a escala europea. La intención declarada por las instituciones es aprovechar la inercia positiva y “pisar el acelerador” en plena coyuntura internacional de incertidumbre, apostando por sectores de alto valor tecnológico.
El consejero Mikel Jauregi ha insistido en que la industria ha sido “pasado, presente y será futuro” de Euskadi, y que iniciativas como esta reflejan el espíritu pionero de los equipos científicos e industriales vascos. Según su visión, la red construida en torno a hidrogeles, vectores virales y biomateriales avanzados permitirá no solo ganar competitividad, sino también generar soluciones con impacto directo en la calidad de vida de la población.
Mientras tanto, desde i+Med se remarca que toda la cadena de valor biosanitaria —desde la investigación básica hasta el uso final en hospitales— está siendo tenida en cuenta en el diseño del proyecto. La cooperativa aspira a que Euskadi sea reconocida tanto por su capacidad de I+D como por su función como fabricante y usuario final de nanomedicina personalizada, cerrando así un ciclo completo dentro del territorio.
Con este impulso a los hidrogeles inteligentes para la nanomedicina personalizada, Euskadi refuerza una estrategia que combina inversión en I+D, creación de empleo cualificado y colaboración público-privada para consolidar un ecosistema biosanitario competitivo, capaz de atraer proyectos tractores, diversificar la base industrial y abrir nuevas oportunidades en terapias avanzadas adaptadas a cada paciente.
