- Galicia y el norte de Portugal impulsan una cooperación estable en biotecnología bajo el lema «Conectar para crecer».
- La propuesta de crear la Atlantic Biotech Alliance aspira a consolidar un foro transfronterizo permanente.
- El ecosistema biotech gallego suma unas 160 empresas, más de 2.000 millones de facturación y 7.700 empleos directos.
- Programas europeos como Interreg POCTEP, CT-BIO e IberoBio han sentado las bases de un ecosistema biotecnológico común en la eurorregión.

La eurorregión que forman Galicia y el norte de Portugal ha dado un paso más en su apuesta compartida por la innovación y las ciencias de la vida. Instituciones, empresas y centros de investigación de ambos lados de la frontera se han reunido en Vila Nova de Gaia, muy cerca de Oporto, para reforzar una alianza biotecnológica que aspira a tener continuidad y mayor peso en el mapa europeo.
Bajo el lema «Conectar para crecer», la jornada celebrada en la orilla portuguesa del Miño ha puesto el foco en cómo aprovechar de forma conjunta el talento científico, la capacidad investigadora y el tejido empresarial que ya existe en la eurorregión. Los organizadores y ponentes han coincidido en que sumar recursos y coordinar estrategias puede marcar la diferencia a la hora de atraer inversión, competir a escala internacional y consolidar un polo biotecnológico de referencia en el sur de Europa.
Un encuentro para consolidar la cooperación en biotecnología
La sesión estuvo impulsada por la Zona Franca de Vigo, Abanca y el Clúster Tecnolóxico Empresarial das Ciencias da Vida (Bioga), que actúan como motores de este impulso transfronterizo. A la cita acudieron representantes institucionales, directivos del sector bancario, responsables de asociaciones empresariales y referentes de la industria biotech, con presencia destacada de la compañía Zendal.
El objetivo central del encuentro fue reforzar los lazos de colaboración entre los ecosistemas biotecnológicos gallego y portugués, y favorecer tanto el nacimiento de nuevas iniciativas conjuntas como la proyección exterior de los proyectos ya existentes. Para ello, se propició un espacio de diálogo estratégico en el que se analizaron fórmulas de cooperación, oportunidades de financiación y posibles vías para compartir infraestructuras y conocimiento.
Durante la apertura institucional, el delegado del Estado en el Consorcio de la Zona Franca de Vigo, David Regades, subrayó que la biotecnología es un sector considerado estratégico para el organismo que representa. Recordó el trabajo desarrollado en los parques empresariales de la Zona Franca, donde ya operan empresas y naves especializadas en biotecnología, así como la relación fluida con firmas de referencia como Zendal.
Regades defendió con claridad que sumar talento, capacidad investigadora y tejido empresarial es la vía para ganar competitividad en un entorno global cada vez más exigente. Según apuntó, la cooperación entre territorios vecinos permite optimizar recursos, atraer proyectos con mayor envergadura y generar un entorno más atractivo para la inversión privada y los programas europeos.
Otro de los mensajes lanzados desde la organización fue la conveniencia de que la jornada no se quede en una acción puntual. La idea que se maneja es convertir este tipo de citas en un encuentro periódico y estable, capaz de aglutinar a los distintos agentes de la biotecnología del Eixo Atlántico y de marcar prioridades comunes en temas como la I+D, la transferencia de tecnología y la internacionalización.
Atlantic Biotech Alliance: hacia un foro estable en la eurorregión
En ese contexto, uno de los anuncios más relevantes de la jornada fue la propuesta de puesta en marcha de la Atlantic Biotech Alliance. Esta iniciativa se concibe como un foro permanente de reflexión y coordinación estratégica en torno a la biotecnología, que funcione a modo de plataforma estable entre Galicia y el norte de Portugal.
La futura alianza aspira a establecer prioridades compartidas, conectar proyectos con fuentes de financiación e inversión y articular una voz común de la eurorregión ante las instituciones europeas y otros actores internacionales. La idea es que este foro sirva tanto para alinear agendas como para facilitar la creación de consorcios público-privados capaces de competir en convocatorias de alto impacto.
Según se expuso en Vila Nova de Gaia, la Atlantic Biotech Alliance podría convertirse en un espacio anual de encuentro, con una cita de referencia en la agenda del sector biotech del Arco Atlántico. Además, se plantea que pueda operar como red de colaboración continua, con grupos de trabajo temáticos y mecanismos ágiles para el intercambio de información entre empresas, centros de investigación y administraciones.
Este planteamiento encaja con la visión expresada por los responsables gallegos y portugueses, que ven en la biotecnología una palanca para diversificar el tejido productivo, generar empleo cualificado y aumentar el peso de la I+D en la economía de la eurorregión. El foro permitiría, además, visibilizar las capacidades ya existentes y atraer nuevos socios de otros territorios europeos interesados en colaborar.
La creación de una estructura de este tipo también se interpreta como un paso natural tras años de proyectos compartidos. Se pretende pasar de colaboraciones puntuales a una red organizada y de largo recorrido, capaz de anticipar tendencias, promover alianzas estables y reaccionar con rapidez ante convocatorias y retos científicos emergentes.
El músculo del ecosistema biotech gallego
Uno de los argumentos que más peso tuvo durante el encuentro fue la fortaleza actual del ecosistema biotecnológico de Galicia. Según los datos expuestos por Bioga y por representantes empresariales, la comunidad gallega cuenta en torno a 160 compañías vinculadas al ámbito biotech, que en conjunto superan los 2.000 millones de euros de facturación anual.
Estas empresas destinan aproximadamente 140 millones de euros al año a innovación, una cifra que refleja el alto peso relativo de la I+D en el sector. Además, el ecosistema genera unos 7.700 empleos directos, con cerca de 1.900 profesionales dedicados específicamente a actividades de investigación y desarrollo, lo que indica un perfil de alta cualificación.
El presidente de Bioga, José Manuel López Vilariño, fue uno de los encargados de poner en valor este potencial durante la sesión. A su juicio, la cooperación con el norte de Portugal no responde solo a una cuestión de cercanía geográfica, sino a una estrategia natural de posicionamiento para consolidar la eurorregión como un polo de excelencia biotecnológica en el sur de Europa.
Vilariño insistió en que la suma de capacidades entre los dos territorios permite configurar una masa crítica de empresas, investigadores y centros tecnológicos difícil de lograr de manera aislada. Este tamaño, unido a la especialización de muchas compañías en nichos concretos de la biotecnología, mejora la capacidad para abordar proyectos de gran escala, acceder a mercados internacionales y atraer talento.
En la jornada también intervino el consejero delegado de Zendal, Andrés Fernández, quien expuso el papel de las empresas tractoras en el desarrollo del ecosistema biotech gallego. Este tipo de compañías actúan como motor de proyectos innovadores, colaboran con pymes y centros de investigación y contribuyen a generar un entorno donde la transferencia de conocimiento hacia el mercado es más fluida.
El papel del norte de Portugal y la dimensión europea
Junto al diagnóstico sobre la realidad gallega, los participantes pusieron el acento en las capacidades del entorno portugués. A través de la Asociación Portuguesa de Bioindustria y de otros agentes de referencia, el norte de Portugal presentó un tejido biotecnológico que también ha experimentado un crecimiento notable, con presencia en ámbitos como la salud, la agrobiotecnología o las tecnologías industriales avanzadas.
La complementariedad entre ambos lados de la frontera se percibe como una ventaja competitiva. Galicia y el norte de Portugal comparten retos similares en términos de demografía, estructura empresarial y necesidad de diversificar su economía, pero cuentan con especializaciones y activos distintos que pueden encajar de forma productiva en proyectos comunes.
La dimensión europea estuvo muy presente a lo largo de la jornada. La eurorregión aspira a reforzar su posicionamiento en la UE como espacio innovador en biotecnología, aprovechando los programas comunitarios de apoyo a la I+D, la transición verde y la salud. La cooperación transfronteriza se considera un valor añadido a la hora de presentarse a convocatorias europeas y de buscar socios de otros países.
Desde el lado portugués se puso sobre la mesa la experiencia acumulada en participación en redes internacionales y proyectos colaborativos, así como la capacidad de articular sinergias entre universidades, centros de investigación y empresas. Esta trayectoria se considera clave para encajar con la apuesta gallega y dar forma a iniciativas conjuntas más ambiciosas.
En este marco, la eurorregión Galicia-Norte de Portugal se plantea como un laboratorio de cooperación europea, donde probar modelos de gobernanza compartida, mecanismos ágiles de coordinación y fórmulas innovadoras de financiación mixta público-privada para proyectos biotecnológicos.
Interreg POCTEP y otros proyectos que han abierto camino
La colaboración actual no surge de cero. A lo largo de los últimos años, programas europeos como Interreg POCTEP han permitido desplegar diversas iniciativas transfronterizas en biotecnología, que han servido como banco de pruebas para el trabajo conjunto entre Galicia y el norte de Portugal.
Entre los proyectos más citados durante el encuentro destacan CT-BIO e IberoBio, dos iniciativas que han contribuido a tejer una red de cooperación entre empresas, centros de investigación y entidades públicas de ambos territorios. Estos programas han facilitado tanto la creación de consorcios como la puesta en marcha de actividades de transferencia de conocimiento y desarrollo tecnológico.
Gracias a estos proyectos, el ecosistema biotecnológico de la eurorregión ha logrado mejorar su acceso a la financiación, explorar nuevos modelos de colaboración empresarial y fortalecer la visibilidad internacional de las capacidades existentes. Se ha avanzado, además, en la generación de sinergias en áreas como la biomedicina, la biotecnología industrial y la biotecnología aplicada al sector agroalimentario.
Los representantes de la Zona Franca de Vigo recordaron que el Consorcio ya ha participado en tres proyectos europeos vinculados al ámbito biotech, en colaboración con instituciones y centros de investigación de España y Portugal. Esta experiencia previa se valora como una base sólida sobre la que construir iniciativas futuras de mayor escala.
El balance de estas colaboraciones previas refuerza la idea de que la eurorregión cuenta con un ecosistema transfronterizo en pleno proceso de consolidación. El nuevo impulso dado en Vila Nova de Gaia pretende afianzar ese camino común, dotarlo de estructuras más estables y aprovechar el recorrido ya hecho para dar un salto cualitativo en términos de impacto económico y científico.
La sensación compartida entre los asistentes es que la biotecnología se ha convertido en una pieza clave para el futuro económico de Galicia y del norte de Portugal. El encuentro en Vila Nova de Gaia ha servido para evidenciar que existe una base sólida de empresas, talento e infraestructuras, así como una trayectoria de proyectos europeos que avala la cooperación desarrollada hasta ahora. Con la posible creación de la Atlantic Biotech Alliance y la voluntad de mantener una cita periódica bajo el lema «Conectar para crecer», la eurorregión se posiciona como un espacio con aspiraciones claras de convertirse en referente biotecnológico en el contexto español y europeo, sumando capacidades para ganar peso y visibilidad en las próximas décadas.
