Gobierno autoriza la biotecnología HB4 para la soya en Bolivia

Última actualización: marzo 9, 2026
  • Bolivia aprueba el evento transgénico HB4 para la soya durante Exposoya 2026
  • La tecnología busca mejorar la tolerancia a sequía y estrés hídrico en los cultivos
  • Productores y expertos ven la medida como un paso clave para la competitividad agrícola
  • La autorización se enmarca en un proceso de apertura gradual a más biotecnología en el país

Biotecnología HB4 en soya

El Gobierno boliviano ha dado un paso relevante en su apuesta por la biotecnología agrícola al autorizar el uso del evento HB4 para el cultivo de soya en el país. La decisión se hizo pública en el marco de Exposoya 2026, una de las ferias más importantes del sector, organizada por la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo).

Con esta medida, el Ejecutivo busca que el país no se quede atrás frente a otros grandes productores de la región que ya emplean este tipo de soluciones tecnológicas, especialmente en un contexto de cambio climático y creciente presión sobre los recursos hídricos.

La autorización fue anunciada por el ministro de Planificación del Desarrollo y Economía Plural, Fernando Romero, durante un acto oficial celebrado en Exposoya 2026, en la zona de Cuatro Cañadas, en el departamento de Santa Cruz. El ministro detalló que la habilitación del evento transgénico HB4 se formalizó mediante una resolución administrativa dirigida al sector productivo y a las instituciones de investigación.

Romero subrayó que el objetivo central es dotar a los agricultores de herramientas tecnológicas para hacer frente a la sequía y a la variabilidad climática, fenómenos que en los últimos años han golpeado con fuerza al agro boliviano. Según explicó, la biotecnología pasa a ser un aliado estratégico para sostener la producción en escenarios cada vez más inciertos.

El responsable de Planificación también remarcó que esta decisión se inscribe en un proceso más amplio que apunta a la liberación progresiva de nuevas tecnologías en el país, con el fin de incrementar la productividad y reforzar la competitividad del sector agrícola en los mercados internacionales.

¿En qué consiste la tecnología HB4 para la soya?

Cultivo de soya con tecnología HB4

El evento HB4 es una variante transgénica desarrollada para mejorar la tolerancia al estrés hídrico y a la sequía en cultivos como la soya. Según explicaron las autoridades, la incorporación de este rasgo permite que la planta mantenga niveles de rendimiento más estables incluso bajo condiciones climáticas muy exigentes.

Esta biotecnología introduce un gen procedente del girasol, capaz de activar mecanismos de defensa frente a la falta de agua. De ese modo, el cultivo puede soportar mejor los periodos de escasez hídrica y reducir las pérdidas que habitualmente se registran en campañas afectadas por sequías recurrentes.

La tecnología HB4 fue desarrollada por la compañía argentina Bioceres Crop Solutions, en colaboración con investigadores del sistema científico de ese país. Con el tiempo, la soya HB4 se ha ido expandiendo y ya cuenta con aprobaciones para producción o comercialización en países como Argentina, Brasil y Paraguay, todos ellos importantes actores en el mercado mundial de granos. En la región, las alianzas en biotecnología agrícola han impulsado adopciones similares.

Para Bolivia, donde el impacto del cambio climático se ha traducido en campañas agrícolas marcadas por fuertes variaciones en lluvias y temperaturas, la incorporación de un evento de este tipo se percibe como una vía para reducir riesgos y mejorar la estabilidad de la producción.

Impacto en el sector sojero boliviano

Producción de soya en Bolivia

La soya se ha consolidado como uno de los pilares de la agroindustria boliviana y de las exportaciones no tradicionales. De acuerdo con cifras del propio sector, en la última década la cadena sojera ha generado miles de millones de dólares en ventas externas, impulsando la industria de aceites, tortas de soya y alimentos balanceados.

La producción se concentra principalmente en el departamento de Santa Cruz, donde se cultivan en torno a 1,3 millones de hectáreas de este grano. La soya es, además, la principal fuente de proteína vegetal utilizada en la alimentación animal, lo que la vincula directamente con la producción de leche, carne de res, cerdo y pollo.

El ministro Romero recordó que la soya no solo aporta divisas al país, sino que sostiene múltiples cadenas productivas relacionadas con la seguridad alimentaria. En este sentido, insistió en que Bolivia necesita aumentar su producción y capacidad exportadora, algo que, según dijo, pasa necesariamente por la innovación tecnológica y por mejoras significativas en los rendimientos por hectárea.

Con la autorización del HB4, se abre ahora la puerta para que centros de investigación y empresas semilleras incorporen el evento en nuevas variedades nacionales. La resolución habilita el inicio de ensayos en distintas zonas productivas, con el objetivo de identificar los materiales que mejor se adapten a las condiciones de suelo y clima del país.

Fuentes del sector señalan que este es ya el segundo evento transgénico aprobado para soya en Bolivia, lo que confirma una tendencia hacia una mayor apertura a la biotecnología en este cultivo considerado estratégico para la economía exportadora.

Reacciones de productores y expertos

La noticia fue recibida con buen ánimo entre los productores. El presidente de Anapo, Abraham Nogales, calificó la autorización como un avance importante en la apertura del Gobierno hacia la biotecnología. Afirmó que se trata de una herramienta clave para mitigar los efectos de la sequía y las inclemencias del tiempo que vienen afectando a la región oriental del país.

Nogales adelantó que el siguiente paso será poner en marcha ensayos de campo para evaluar las variedades de soya que incorporen HB4 y que resulten más adecuadas para las distintas zonas productivas. Este proceso experimental podría prolongarse durante al menos dos campañas agrícolas, antes de una adopción más amplia por parte de los agricultores.

Desde el ámbito técnico, el investigador agrícola Marín Condori destacó que la aprobación del evento responde a una demanda de larga data tanto de productores como de la comunidad científica. Según señaló, los agricultores llevan años reclamando acceso a herramientas biotecnológicas que les permitan competir en igualdad de condiciones con otros países del Mercosur.

Condori hizo hincapié en que será necesario trabajar de forma paralela en mejoramiento genético y en la incorporación del evento HB4 para desarrollar variedades adaptadas a los diferentes ambientes productivos de Bolivia. A su juicio, los avances actuales permiten pensar que la siembra de soya con esta tecnología podría comenzar a extenderse en el corto plazo.

El economista Germán Molina también valoró positivamente la medida, al considerar que la biotecnología puede favorecer un mejor desempeño del agro boliviano, especialmente en un cultivo como la soya, que está directamente relacionado con otros sectores clave de alimentos y proteína animal.

Postura del Gobierno y objetivos de largo plazo

Durante el acto central de Exposoya, el ministro Fernando Romero explicó que la aprobación del HB4 es resultado del trabajo del comité de bioseguridad, integrado por diferentes instituciones estatales encargadas de evaluar los eventos biotecnológicos antes de autorizar su uso.

El titular de Planificación señaló que, a partir de ahora, la tecnología queda en manos de productores, empresas semilleras e institutos de investigación, que serán los responsables de ir incorporándola gradualmente en distintas variedades de soya, ajustadas a los suelos y regiones del país.

Romero insistió en que el Gobierno busca con esta decisión generar confianza entre los actores económicos e inversores, tanto nacionales como extranjeros. Aseguró que la apertura a nuevas tecnologías forma parte de una estrategia más amplia de desarrollo productivo, orientada a aumentar la productividad y el valor añadido de las exportaciones.

El ministro añadió que, incluso considerando el pago de regalías asociadas a la innovación tecnológica, los incrementos de rendimiento que promete HB4 podrían compensar con creces estos costes adicionales para los productores.

En paralelo, el Ejecutivo trabaja en ajustes normativos para facilitar el ingreso de más biotecnología en otros cultivos estratégicos como el maíz y el trigo, donde el país mantiene todavía déficits productivos relevantes pese a contar con condiciones agroclimáticas favorables.

Debate sobre transgénicos y sostenibilidad

La aprobación de nuevas tecnologías transgénicas no está exenta de controversia. Diversas organizaciones ambientalistas y sectores sociales han manifestado sus reservas ante la expansión de cultivos genéticamente modificados, alegando posibles impactos sobre la biodiversidad, la agricultura familiar y la dependencia de los agricultores respecto a las grandes compañías proveedoras de semillas.

Estos colectivos alertan también sobre el riesgo de consolidar modelos agrícolas basados en monocultivos extensivos, que a largo plazo pueden deteriorar la calidad del suelo y acentuar la degradación ambiental si no van acompañados de buenas prácticas.

Frente a estas críticas, parte de la comunidad científica recuerda que los cultivos transgénicos han sido evaluados durante décadas en distintos países, y que su adopción ha permitido mejorar la productividad y enfrentar mejor las condiciones climáticas adversas en numerosas regiones productoras.

El propio ministro Romero reconoció la importancia de abordar el tema con una perspectiva de sostenibilidad y manejo responsable del entorno. Subrayó que la incorporación de biotecnología debe ir acompañada de prácticas como la rotación de cultivos, la siembra directa y una gestión adecuada del suelo para garantizar la sostenibilidad del sistema productivo a largo plazo.

En este escenario, el Gobierno insiste en que la autorización del evento HB4 se enmarca en un proceso gradual de evaluación y liberación de nuevas tecnologías, cuyo propósito es reforzar la producción nacional, mejorar la competitividad y responder a los desafíos que plantea el cambio climático sobre la agricultura.

Perspectivas para el sector y próximo pasos

De cara a las siguientes campañas, en el sector productivo reina un optimismo prudente sobre la evolución de la soya. Anapo prevé una buena producción para la campaña de verano 2025-2026, aunque los agricultores consideran que el acceso efectivo a nuevas tecnologías, como HB4, será determinante para mejorar los rendimientos y acercarlos a los niveles de otros países del Mercosur.

Los productores señalan que la adopción de biotecnología podría elevar la productividad por hectárea y reducir la brecha competitiva con mercados más avanzados en el uso de eventos transgénicos. No obstante, recuerdan que este proceso requerirá tiempo, inversión en investigación y un esfuerzo coordinado entre sector privado y Estado.

Dentro de la agenda compartida entre Gobierno y productores, figura también la posible ampliación de la biotecnología a otros cultivos y la aplicación de medidas para potenciar tanto la producción interna como las exportaciones agrícolas, incluida la revisión de las restricciones que afectan a la salida de ciertos productos al exterior.

Romero ha reiterado que no resulta razonable mantener déficits en maíz o trigo cuando el país tiene capacidad para producirlos a mayor escala, y ha apuntado a la combinación de innovación tecnológica, mejora de infraestructuras y estabilidad normativa como factores clave para revertir esta situación.

Con la autorización del uso de HB4 en la soya, Bolivia inicia una etapa en la que la biotecnología gana peso como herramienta para sostener e impulsar su agro. El resultado final dependerá de cómo se gestionen los ensayos, la adaptación de las variedades, el diálogo con los distintos sectores implicados y la capacidad para equilibrar productividad y sostenibilidad en un entorno marcado por el cambio climático y la competencia internacional.

edición genética en soja
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