Guía Completa sobre la Energía Undimotriz y las Energías del Mar

Última actualización: junio 24, 2026
  • La energía undimotriz aprovecha el movimiento de las olas mediante diversos sistemas tecnológicos para generar electricidad limpia.
  • España se posiciona como un referente global gracias a su extensa costa y proyectos como la planta de Mutriku.
  • El marco regulatorio del MITECO y alianzas como EuropeWave impulsan la sostenibilidad y la creación de empleo en el sector marino.

Energía de las olas

Cuando nos ponemos a pensar en la electricidad que llega a nuestras casas, solemos imaginar paneles solares o molinos de viento, pero hay un gigante dormido que tenemos justo delante: el océano. El mar es una fuente de energía descomunal que, si sabemos aprovecharla, puede darnos un empujón tremendo hacia la sostenibilidad total. Dentro de este ecosistema, la energía undimotriz destaca por su capacidad de convertir el vaivén constante del agua en corriente eléctrica.

Lo mejor de todo es que estamos hablando de un sistema que no contamina y que es, por definición, respetuoso con el medio ambiente. Para entenderlo bien, hay que saber que el movimiento de las olas nace del roce del viento sobre la superficie marina y de la radiación solar que calienta el agua, creando un ciclo dinámico que podemos aprovechar mediante técnicas de transformación mecánica y cinética muy ingeniosas.

Tipos de aprovechamiento energético en los océanos

Para no hacernos un lío, es fundamental diferenciar que no todo lo que viene del mar es lo mismo. Aunque solemos agruparlo todo como «energías del mar», existen varias tipologías tecnológicas dependiendo de qué parte del fenómeno físico queramos capturar.

  • Energía Undimotriz: Es la que se centra específicamente en el oleaje y el movimiento ondulatorio de la superficie. Debido a que las olas son irregulares, se han creado dispositivos muy variados, desde cuerpos flotantes hasta sistemas de impacto o las famosas columnas de agua oscilante (OWC).
  • Energía Mareomotriz: A diferencia de la anterior, esta no mira las olas, sino el ascenso y descenso de las mareas provocado por la Luna y el Sol. Se suelen usar diques y embalses para turbinar el agua cuando sube o baja.
  • Energía de las Corrientes: Aquí se aprovecha la fuerza cinética de las corrientes marinas mediante convertidores submarinos que funcionan de forma muy parecida a los aerogeneradores terrestres.
  • Energía Maremotérmica: Esta tecnología es fascinante porque utiliza la diferencia de temperatura entre la superficie caliente y el fondo frío del mar (necesita al menos 20º de gradiente) aplicando el ciclo de Rankine.
  • Energía Azul o del Gradiente Salino: Se basa en la concentración de sal; básicamente, aprovecha la diferencia de salinidad entre el agua dulce de los ríos y la salada del océano mediante ósmosis.

Tecnología undimotriz

El panorama de la energía undimotriz en España

Si hay un sitio donde esto tiene sentido, es en nuestra península. Con unos 8.000 kilómetros de litoral, España es básicamente un parque temático para el desarrollo de estas tecnologías. La constancia de nuestras olas hace que seamos el escenario ideal para que convivan la energía undimotriz y la mareomotriz sin problemas.

Actualmente, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) se ha puesto las pilas y ha lanzado un nuevo marco regulador. El objetivo es claro: no queremos crecer a cualquier precio, sino minimizar el impacto ambiental y proteger la biodiversidad marina. Con la Hoja de Ruta de la Eólica Marina y el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, se apunta a alcanzar 60 MW de fuentes marinas renovables y hasta 3 GW de eólica marina, lo que podría generar unos 40.000 puestos de trabajo.

Hitos tecnológicos y proyectos internacionales

Para entender dónde estamos, hay que mirar hacia Escocia, donde la planta Limpet fue pionera utilizando el sistema de columna de agua oscilante. Este método crea una cámara de aire que es empujada por el oleaje, un sistema que también ha aterrizado en sitios como las Azores, Sídney o Japón.

En nuestro territorio, la estrella es la planta de Mutriku en el País Vasco. Inaugurada en 2011, es la central más longeva del planeta y ha hecho historia al generar más de dos millones de KWh, lo que alcanzaría para alimentar unas 600 viviendas de un pueblo mediano. Pero no está sola; también existen instalaciones muy interesantes en Galicia, Canarias y Málaga que contribuyen al mix energético nacional.

Además, España y Escocia han unido fuerzas en la alianza EuropeWave. Este proyecto, con una inversión de 22,7 millones de euros, busca que la compra pública de energía impulse la innovación. La idea es que pasemos de tener un montón de prototipos diferentes a estandarizar los convertidores, logrando que el sector sea financieramente viable y tecnológicamente maduro en los próximos años.

La capacidad de predecir el movimiento del mar hace que esta fuente sea mucho más estable que otras renovables, lo que facilita enormemente la gestión de la red eléctrica. Al combinar la protección de los ecosistemas con la inyección económica de las administraciones, el camino queda preparado para que el océano se convierta en la batería limpia del futuro, consolidando una industria madura que aproveche cada gota de energía cinética y térmica disponible en nuestras costas.