- El proyecto Valdepeñas H2 integra hidrógeno verde, metanol y e-SAF con biometano en un gran complejo industrial renovable.
- La planta combinará 290,4 MWn de electrólisis y 377,27 MW solares, usando agua de la EDAR y evitando nuevas captaciones de acuífero.
- Se prevén más de 33.000 t/año de hidrógeno verde y fuertes reducciones de CO₂, junto a medidas específicas de protección de fauna y paisaje.
- El proyecto está en información pública, con debate local centrado en el agua, el uso de suelo agrícola y su encaje en el modelo de ciudad.

El hidrógeno verde en Valdepeñas se ha convertido en uno de los temas energéticos más comentados de Castilla-La Mancha. No es para menos: estamos hablando de un proyecto industrial de enormes dimensiones que combina energías renovables, aprovechamiento de recursos locales y nuevas tecnologías pensadas para reducir emisiones en sectores tan complicados de descarbonizar como el transporte aéreo o determinadas industrias pesadas.
En este contexto, el proyecto conocido como H2 Valdepeñas o Valdepeñas H2 aparece como una pieza clave dentro de la estrategia española y europea para lograr la neutralidad climática en las próximas décadas. La iniciativa la impulsa la empresa Piedra Energía 3 SL, vinculada al grupo Avalon Renovables, y se encuentra ya en fase de información pública, con su estudio de impacto ambiental sobre la mesa y abierto a alegaciones ciudadanas.
Proyecto H2 Valdepeñas: quién está detrás y cuál es su objetivo
El llamado Proyecto H2 Valdepeñas forma parte de las iniciativas estratégicas de Avalon Renovables para acelerar la transición energética en España. Esta compañía, con experiencia en grandes desarrollos de energías renovables y en soluciones asociadas al hidrógeno verde, persigue con este complejo contribuir de forma directa a la descarbonización del sector de la aviación, uno de los que más dificultades tiene para reducir sus emisiones por la elevada demanda energética de los vuelos y las limitaciones actuales de la electrificación.
Ubicado en el término municipal de Valdepeñas (Ciudad Real), el proyecto se ha diseñado como un complejo integrado donde, en un mismo entorno, se combinarían varias instalaciones: generación renovable para alimentar electrolizadores, producción de hidrógeno verde, obtención de CO₂ de origen biogénico y fabricación de metanol verde, que posteriormente se transformaría, mediante el proceso conocido como «Methanol to Jet», en e-SAF (combustible sostenible de aviación).
A esta parte central se añade un proceso de digestión de residuos orgánicos destinado a producir biometano, encajando de lleno en la lógica de la economía circular. Se trata de aprovechar al máximo los recursos disponibles, especialmente los residuos orgánicos del entorno, para transformarlos en energía renovable y limpia, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles importados y mejorando la independencia energética de la zona.
Una vez en funcionamiento, las previsiones de Avalon Renovables hablan de una producción anual de alrededor de 65.000 toneladas de metanol verde (que servirán como base para obtener e-SAF), unas 25.000 toneladas de combustible sostenible de aviación y en torno a 50 GWh de biometano. Estas cifras ilustran la magnitud del complejo y la intención de convertir Valdepeñas en un referente europeo en nuevas soluciones de combustibles limpios para el transporte aéreo.
Desde el punto de vista del desarrollo territorial, la empresa subraya su compromiso con el desarrollo económico y social de la provincia de Ciudad Real y, en general, de Castilla-La Mancha, presentando H2 Valdepeñas como un proyecto tractor llamado a ser ejemplar en Europa por su enfoque integrado, su apuesta por la economía circular y su capacidad para generar empleo cualificado y actividad industrial estable en el territorio.
Promotor del proyecto y encaje en las políticas climáticas
La sociedad promotora directa del proyecto de hidrógeno verde en Valdepeñas es Piedra Energía 3 SL, una compañía madrileña que depende de Avalon Renovables SL, que actúa como administrador único y aporta su experiencia en la promoción, construcción y operación de grandes instalaciones de energías renovables y proyectos ligados al hidrógeno. Esta estructura empresarial refuerza el carácter profesional y la envergadura de la iniciativa, pensada para operar a escala industrial.
El proyecto, bajo la denominación formal de “Valdepeñas H2”, se inscribe en la estrategia de la Unión Europea y de España para lograr la neutralidad climática a largo plazo, con el horizonte marcado de 2050. La UE identifica de forma clara al hidrógeno renovable (hidrógeno verde) como un vector imprescindible para descarbonizar actividades donde la electrificación directa no resulta eficiente, como el transporte pesado por carretera, ciertos procesos industriales de alta temperatura y, muy especialmente, la aviación y el transporte marítimo.
En este marco, España ha definido su propia “Hoja de Ruta del Hidrógeno”, que fija como objetivo alcanzar unos 4 GW de potencia instalada de electrolizadores de origen renovable para 2030. El complejo de Valdepeñas encaja perfectamente en esa planificación, al plantear una instalación de gran tamaño, alimentada al 100% con electricidad renovable y destinada a producir hidrógeno verde y combustibles sintéticos avanzados.
En la actualidad, la gran mayoría del hidrógeno consumido en España es hidrógeno gris (en torno al 99%), producido a partir de gas natural mediante reformado con vapor, un proceso intensivo en emisiones de CO₂. El salto hacia el hidrógeno verde, generado por electrólisis usando energía renovable, pretende romper esta dependencia del gas fósil y reducir de forma significativa la huella de carbono en sectores industriales clave.
Para avanzar en este cambio de modelo, el proyecto Valdepeñas H2 se somete ahora a un procedimiento de autorización ambiental integrada y evaluación de impacto ambiental, tramitado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Esta fase incluye un periodo de información pública, durante el cual cualquier persona, entidad o administración interesada puede consultar la documentación técnica y presentar alegaciones o comentarios.
Ubicación y alternativas de emplazamiento de la planta
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es la localización exacta de la planta de hidrógeno verde y de su infraestructura asociada. Piedra Energía 3 SL ha planteado tres escenarios diferentes, todos ellos vinculados al término municipal de Valdepeñas y su entorno inmediato, con el objetivo de valorar la mejor opción desde el punto de vista territorial y ambiental.
El primer escenario sitúa la totalidad del complejo dentro del propio municipio de Valdepeñas. La empresa promotora considera que esta alternativa sería la de menor afección territorial, al concentrar la instalación en un solo ámbito y optimizar los usos del suelo, reduciendo la dispersión de infraestructuras y las posibles interferencias con otros espacios o actividades.
La segunda opción desplaza parte de la instalación hacia una franja intermedia entre Daimiel, Manzanares y Valdepeñas. Este planteamiento abre la puerta a aprovechar otros terrenos agrícolas y a redistribuir ciertos elementos de la planta, aunque mantiene la vinculación fundamental con Valdepeñas como núcleo de referencia y punto de conexión con las infraestructuras locales existentes.
La tercera alternativa propone ubicar el proyecto en el área comprendida entre Membrilla y Valdepeñas. En este caso, se exploran terrenos agrícolas diferentes, pero con características similares, siempre dentro de la misma gran unidad territorial de La Mancha y manteniendo condiciones de accesibilidad y conexión razonables con el municipio valdepeñero.
En todos los escenarios analizados, la planta se asentaría sobre suelo agrícola y dentro del ámbito de la masa de agua subterránea Mancha Occidental I. Este acuífero presenta un estado deficiente tanto desde el punto de vista cuantitativo (por sobreexplotación) como cualitativo (por la presencia significativa de nitratos), circunstancia que aparece reflejada de forma expresa en la documentación ambiental y que obliga a valorar con cuidado cualquier nuevo uso intensivo de agua en la zona.
Además, parte de la planta solar fotovoltaica prevista se localizaría en zona inundable, lo que requiere que el promotor presente una declaración responsable específica y contemple medidas adicionales de prevención y seguridad. Según el estudio, el riesgo sísmico de la zona es bajo, por lo que en este aspecto no se prevén condicionantes de gran relevancia para el diseño ni la construcción del complejo industrial.
Dimensiones, potencia y funcionamiento técnico del complejo
Desde el punto de vista técnico, el proyecto de planta de hidrógeno verde en Valdepeñas tiene unas dimensiones muy destacables. La instalación principal se ubicaría al norte del núcleo urbano de Valdepeñas y al sur de Manzanares, sobre una superficie aproximada de 844,85 hectáreas, lo que da idea de la escala territorial de la actuación y de la magnitud de su infraestructura renovable asociada.
La potencia del sistema de electrólisis se ha dimensionado con una capacidad nominal de 290,4 MWn, pudiendo llegar a picos de hasta 377,27 MW en determinados momentos de máxima producción energética. De esa potencia total, se estima que unos 250 MW se vincularán directamente al proceso principal de producción de hidrógeno verde, mientras que el resto se integrará en la operación global del complejo.
Para garantizar que el hidrógeno producido quede certificado como hidrógeno verde, toda la energía eléctrica consumida en el proceso de electrólisis procederá exclusivamente de fuentes renovables. En este sentido, el proyecto contempla la construcción de una planta solar fotovoltaica propia, con una potencia prevista de alrededor de 377,27 MW, que se destinará fundamentalmente al autoconsumo de la instalación de hidrógeno.
La producción de hidrógeno se realizará mediante electrólisis alcalina, una tecnología madura y ampliamente utilizada, en la que se descompone el agua en hidrógeno y oxígeno aplicando una corriente eléctrica. La energía generada en el campo fotovoltaico se transportará hasta la planta de electrólisis a través de una línea subterránea que conectará con la subestación propia del proyecto, con el objetivo de minimizar el impacto visual y las afecciones sobre la superficie agrícola.
Gracias a este esquema, se calcula que la producción anual alcanzaría unas 33.639 toneladas de hidrógeno verde, lo que supondría evitar la emisión de aproximadamente 299.378 toneladas de CO₂ equivalente al año si se compara con la misma cantidad de energía obtenida a partir de gas natural, reforzando el papel del proyecto como herramienta relevante en la lucha contra el cambio climático.
Gestión del agua, almacenamiento de hidrógeno y papel de la EDAR
El agua es uno de los recursos clave en cualquier proyecto de hidrógeno verde, y en el caso de Valdepeñas se ha optado por una solución que busca minimizar la presión sobre los acuíferos y reducir el impacto sobre el estado cuantitativo y químico de la masa de agua Mancha Occidental I. En lugar de extraer agua subterránea adicional, el proyecto plantea aprovechar el recurso procedente de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Valdepeñas.
Según la documentación, el agua necesaria para los electrolizadores se conducirá desde la EDAR municipal, situada a unos 11,7 kilómetros al sur de la planta, mediante una canalización o conducción subterránea. De este modo, se valora la reutilización de aguas depuradas, alineada con los principios de economía circular y con las políticas europeas de fomento de la regeneración y el uso responsable de los recursos hídricos.
Tras su utilización en los procesos industriales, el vertido de las aguas resultantes se devolverá igualmente a la EDAR de Valdepeñas, dirigiéndose de nuevo a la toma de aguas residuales de la instalación para su oportuno tratamiento. Este circuito cierra el ciclo del agua en la planta, permitiendo un control más estricto de la calidad del vertido y evitando un incremento directo de la presión sobre los pozos o acuíferos del municipio.
En cuanto al almacenamiento de la producción, el complejo incluirá una zona específica para hidrógeno con capacidad para albergar alrededor de 42,15 toneladas de H₂, repartidas en 44 tanques de 200 m³ cada uno. Esta infraestructura deberá cumplir con estrictas normas de seguridad industrial y de prevención de riesgos, dada la naturaleza del producto y las características de su manipulación y transporte.
Además de la propia planta de hidrógeno, el conjunto de infraestructuras asociadas se clasifica dentro de varias tipologías de obra: canales, redes hidráulicas, instalaciones de tratamiento de agua (ETAPs y EDARs), canalizaciones de gas, oil, cableado eléctrico, así como naves, talleres y almacenes, además de otras instalaciones industriales necesarias para el funcionamiento integral del complejo.
Impactos ambientales, medidas correctoras y biodiversidad
Como cualquier proyecto de gran tamaño, la planta de hidrógeno verde de Valdepeñas conlleva una serie de impactos ambientales que han sido recogidos y valorados en el estudio de impacto ambiental presentado. Junto a los beneficios en materia de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, se identifican afecciones notables sobre el paisaje y la vegetación, especialmente durante las fases iniciales de desbroce y preparación del terreno.
En el entorno agrícola y de monte bajo donde se ubicaría el complejo, se prevén impactos significativos sobre herbáceos, monte bajo y ciertos cultivos leñosos, al necesitarse grandes superficies para el campo solar fotovoltaico, las conducciones y las distintas instalaciones de proceso y almacenamiento. Estos efectos se consideran relevantes, si bien temporales en algunas zonas, y dan lugar a la obligación de aplicar medidas de restauración y compensación.
Otro aspecto analizado en el estudio ambiental es el ruido asociado tanto a la fase de construcción como a la operación de la planta. Según los datos aportados, los niveles sonoros previstos en las viviendas agrarias más próximas se mantendrían dentro de los límites legales, aunque se recomienda adoptar ciertas precauciones adicionales durante las obras, como planificación de horarios, uso de maquinaria menos ruidosa cuando sea posible y seguimiento de niveles acústicos en puntos sensibles.
Para mitigar los impactos sobre la avifauna y la fauna en general, el proyecto incorpora un conjunto de medidas correctoras y de seguimiento a largo plazo. Entre ellas se contempla la realización de un estudio anual de avifauna durante toda la vida útil de la planta, con al menos 16 visitas de campo al año, para evaluar la presencia de aves, sus patrones de movimiento y la posible interacción con el campo fotovoltaico y las infraestructuras asociadas.
Además, está prevista la instalación de un vallado cinegético permeable con pasos de fauna cada 100 metros aproximadamente, así como la colocación de dispositivos anticolisión para aves en los puntos de mayor riesgo, como líneas aéreas o estructuras que puedan provocar choques. También se incluyen refugios y cajas nido para quirópteros (murciélagos) y aves (unas 30 de cada tipo), además de bebederos y refugios para herpetofauna, con unos 10 refugios de piedra y 4 pequeñas charcas temporales, con el objetivo de favorecer la presencia y el tránsito de especies en el entorno.
Economía circular, biometano y efectos sobre el empleo local
Uno de los elementos que más se destacan del proyecto H2 Valdepeñas es su enfoque de economía circular. La integración de una planta de digestión de residuos orgánicos para la producción de biometano permite aprovechar recursos locales que, de otro modo, podrían generar impactos ambientales negativos si no se gestionan adecuadamente. Este biometano complementa la producción de combustibles avanzados y contribuye a diversificar la matriz energética del complejo.
A nivel de lucha contra el cambio climático, el volumen de hidrógeno verde y combustibles derivados que se producirá en Valdepeñas se traduce en un impacto positivo considerable, con cientos de miles de toneladas de CO₂ evitadas cada año frente a la alternativa de seguir utilizando gas natural u otros combustibles fósiles convencionales. Esto sitúa al proyecto como un actor relevante en la descarbonización tanto a escala regional como nacional.
En términos de desarrollo socioeconómico, la iniciativa prevé un impacto significativo en el empleo local y comarcal. Durante la fase de construcción de la planta y de las infraestructuras auxiliares se estiman picos de hasta 125 trabajadores, mientras que, una vez en operación, se mantendría una plantilla estable de entre 25 y 30 personas, con perfiles diversos ligados a la operación industrial, mantenimiento, control ambiental y gestión administrativa.
Este efecto dinamizador se suma a la llegada de inversiones en infraestructuras, suministros y servicios auxiliares, con posibles efectos indirectos sobre otros sectores económicos de Valdepeñas, que es ya conocida por su producción vitivinícola y su sector agroalimentario, pero que busca diversificar su base económica incorporando proyectos tecnológicos y energéticos de nueva generación.
La combinación de hidrógeno verde, e-SAF, metanol verde y biometano, todos ellos vinculados a recursos renovables y a la valorización de residuos, ofrece una imagen de complejo industrial avanzado, con capacidad para situar a Valdepeñas en el mapa europeo de los nuevos vectores energéticos, siempre que se gestionen adecuadamente los impactos ambientales y se logre un equilibrio aceptable con los usos tradicionales del territorio.
Tramitación administrativa, participación pública y debate local
En el plano administrativo, la Dirección General de Calidad Ambiental de Castilla-La Mancha ha iniciado el periodo de información pública relativo a la solicitud de autorización ambiental integrada y al estudio de impacto ambiental del proyecto “Valdepeñas H2”, que contempla tanto la planta de producción de hidrógeno verde de 250 MW como la planta solar fotovoltaica asociada de 377,27 MW.
El anuncio se ha publicado en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha, indicando que cualquier persona interesada dispone de un plazo de 30 días hábiles para consultar el expediente y formular las alegaciones que considere oportunas. La documentación completa puede descargarse en formato digital a través del portal de tramitación ambiental de la Junta (https://neva.jccm.es/nevia), introduciendo el número de expediente PRO-SC-24-1153 y accediendo al archivo «InfComple_EIA_AAI_InfPublica».
Durante el mismo periodo, esa documentación también está disponible para su examen en el Ayuntamiento de Valdepeñas y en la propia Dirección General de Calidad Ambiental, en Toledo (calle Río Estenilla, s/n, 45071). Las alegaciones pueden presentarse de forma telemática, mediante la Sede Electrónica de la Junta (https://jccm.es/) usando el formulario de propósito general del registro electrónico, siempre que la persona disponga de DNI electrónico o certificado digital emitido por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.
En caso de no existir obligación de presentación electrónica, las alegaciones pueden remitirse en soporte físico al Ayuntamiento de Valdepeñas o directamente a la Dirección General de Calidad Ambiental. Este proceso busca garantizar un mínimo de transparencia y participación pública, permitiendo que ciudadanos, asociaciones, colectivos profesionales y administraciones afectadas aporten su visión y contribuyan a mejorar, matizar o cuestionar los planteamientos recogidos en el estudio de impacto ambiental.
El proyecto, como es lógico, ha generado un cierto debate en el municipio, donde la población combina el interés por las nuevas oportunidades económicas con la preocupación por el uso de recursos hídricos y la ocupación de suelos agrícolas. En este contexto, el teniente de alcalde de Medio Ambiente de Valdepeñas ha lanzado un mensaje de tranquilidad a la ciudadanía, descartando que la planta se construya en el Polígono Industrial de la localidad, aunque sin cerrar la puerta a otras localizaciones dentro del término municipal.
Algunas alternativas manejadas en el debate local han apuntado a terrenos bajo cuya superficie se encuentran varios pozos municipales asociados al Acuífero 23, lo que añade otro elemento de sensibilidad en la discusión, dada la situación ya delicada de los recursos de agua subterránea en la zona y la necesidad de compatibilizar nuevos proyectos industriales con la protección de los acuíferos.
Contexto territorial: Valdepeñas, agua y otras energías emergentes
El contexto territorial de Valdepeñas y su comarca está marcado por una fuerte tradición agrícola, con el viñedo como cultivo emblemático y un tejido agroalimentario ligado históricamente a la producción de vino, aceite y otros productos. Esta realidad condiciona la percepción social de los grandes proyectos energéticos, especialmente cuando implican una importante ocupación de suelos agrícolas y un uso intensivo de determinadas infraestructuras.
De forma reciente, el Pleno Municipal de Valdepeñas aprobó la paralización temporal de licencias para plantas de biometano mientras se modifica el Plan de Ordenación Municipal. El objetivo es establecer mayores garantías frente a la entrada de este tipo de proyectos y, de paso, evitar la proliferación de macrogranjas que pudieran asociarse a determinadas instalaciones de tratamiento de residuos, cuestión que ha generado preocupación en otras zonas rurales.
Sin embargo, en ese acuerdo no se detalló de forma explícita el posicionamiento concreto respecto a las plantas de producción de hidrógeno verde, lo que deja margen para que el proyecto Valdepeñas H2 siga su cauce administrativo, aunque siempre bajo el escrutinio de la ciudadanía y de las entidades locales, que valorarán su encaje con el modelo de desarrollo que desean para la ciudad.
En este contexto, el agua aparece como el principal hándicap señalado por diferentes voces locales, dado el estado de los acuíferos de La Mancha y la acumulación de presiones que sufren por el regadío, los usos urbanos, los vertidos y otros proyectos industriales. El hecho de que el proyecto de hidrógeno verde apueste por el uso de agua procedente de la EDAR y no por nuevas captaciones directas de acuífero se presenta como un punto a favor, aunque no resuelve todas las inquietudes sobre el equilibrio hídrico de la zona.
En cualquier caso, el proyecto de Valdepeñas H2 se suma a otros desarrollos vinculados al hidrógeno renovable en Castilla-La Mancha, como ErasmoPower2X y otras iniciativas que tratan de posicionar a la región como un polo relevante en la producción y uso de este vector energético. De la forma en que se gestionen estos proyectos dependerá que se perciban como oportunidades reales de modernización o como amenazas para los usos tradicionales del territorio.
Al final, el complejo de hidrógeno verde previsto en Valdepeñas combina gran escala industrial, innovación tecnológica, economía circular y compromiso climático, pero también plantea retos serios en términos de ordenación del territorio, protección de acuíferos, conservación del paisaje y aceptación social. La fase actual de información pública y debate será clave para perfilar las condiciones finales del proyecto y para que la población sienta que se tienen en cuenta sus preocupaciones.
