- La IA agencial y la web agencial se consolidan como nueva infraestructura digital donde agentes de IA interactúan de forma autónoma y segura.
- La computación cuántica y la criptografía postcuántica entran en fase de pruebas piloto en sectores como finanzas, logística y salud.
- La IA física y la robótica inteligente conectan modelos avanzados con el mundo real mediante robots, vehículos autónomos y drones en entornos industriales.
- Las tecnologías termoquímicas de pirólisis y gasificación ganan peso en la gestión de residuos y la economía circular en Europa.

La combinación de IA agencial, computación cuántica, robótica inteligente y tecnologías termoquímicas empieza a perfilar el mapa tecnológico que marcará el ritmo en Europa en los próximos años. Desde Cataluña, el centro tecnológico Eurecat sitúa estas áreas como ejes estratégicos que influirán en la automatización industrial, la ciberseguridad, la gestión de residuos y el avance de nuevos modelos productivos, y pueden apoyarse en iniciativas para fabricar tecnologías limpias en España.
El equipo científico de Eurecat apunta que la creciente automatización apoyada en agentes de IA, el despegue de casos de uso cuánticos, la evolución hacia una robótica más cognitiva y el despliegue de procesos termoquímicos para valorizar residuos serán claves para que empresas y administraciones puedan anticiparse a un entorno cada vez más complejo y regulado en materia digital y ambiental.
IA agencial y nacimiento de la web agencial en Europa
En el ámbito digital, Eurecat prevé que la inteligencia artificial agencial entre en una fase de consolidación, dejando atrás los primeros experimentos para integrarse en servicios reales. Esta nueva generación de sistemas no se limita a generar contenidos, sino que actúa como un conjunto de agentes capaces de tomar decisiones, coordinarse entre ellos y ejecutar tareas de forma relativamente autónoma sobre infraestructuras y plataformas online.
Sobre esta base, el centro catalán anticipa el desarrollo de una “web agencial” o Agentic Web, una internet dotada de servicios, protocolos y APIs diseñados para que diferentes agentes de IA puedan comunicarse, negociar e intercambiar información de manera segura. A lo largo de 2026 se esperan especificaciones técnicas iniciales y pruebas piloto en Europa, que servirán de laboratorio para un despliegue más amplio en los años posteriores.
El planteamiento de Eurecat sitúa a estos agentes como una capa intermedia entre usuarios, empresas y sistemas digitales: desde asistentes que gestionan flujos de trabajo en la nube hasta orquestadores de procesos industriales, pasando por herramientas de análisis de datos que interactúan entre sí sin intervención constante de personas.
Este salto hacia la web agencial abre cuestiones prácticas sobre gobernanza, responsabilidad y regulación, especialmente en la Unión Europea, donde el recién aprobado marco legislativo en inteligencia artificial y las normas de protección de datos obligarán a diseñar estos agentes bajo criterios estrictos de transparencia, seguridad y explicabilidad.
Computación cuántica y criptografía postcuántica: primeros casos reales
En paralelo, Eurecat sitúa la computación cuántica como otra pieza fundamental del panorama tecnológico que se avecina, apoyada en avances como el efecto túnel macroscópico. Aunque la llamada “ventaja cuántica” generalizada sigue considerándose lejana, el centro prevé que en 2026 empiecen a aparecer pruebas piloto y casos concretos en sectores como el farmacéutico, las finanzas o la logística, tanto con equipos cuánticos reales como con emuladores capaces de manejar decenas de cúbits.
Este tipo de pruebas permitirán explorar algoritmos cuánticos para optimización, simulación y análisis avanzado, con el objetivo de identificar qué problemas reales aportan beneficios frente a los sistemas clásicos. En el terreno financiero, por ejemplo, se evalúan aplicaciones ligadas a la gestión de carteras, la detección de riesgos o el cálculo de derivados complejos; en farmacéutica, a la simulación de moléculas y el diseño de nuevos fármacos.
Ligado a este progreso, Eurecat enfatiza la importancia de la transición hacia la criptografía postcuántica, impulsada por recomendaciones y estándares tanto en Estados Unidos (como CNSA 2.0) como en Europa (con directivas como NIS2 y guías de agencias de ciberseguridad). Las organizaciones europeas empiezan a estudiar cómo adaptar sus arquitecturas de seguridad para resistir a futuros ataques realizados con ordenadores cuánticos.
Durante los próximos años se espera que empresas e instituciones inicien migraciones progresivas desde algoritmos criptográficos clásicos hacia esquemas postcuánticos, revisando desde infraestructuras de clave pública hasta sistemas de autenticación y comunicaciones seguras. Para muchas organizaciones, este será un proyecto de largo recorrido que exigirá auditorías, pruebas de compatibilidad y planificación detallada para no comprometer la operativa diaria.
IA física y robótica inteligente: la automatización baja al terreno
Eurecat identifica la IA física o embodied AI como el puente entre la inteligencia artificial y el mundo real, especialmente relevante para la automatización y autonomía robótica. Tras años entrenando modelos con datos de internet, los grandes sistemas generativos necesitan nutrirse de información procedente del entorno físico para seguir mejorando, lo que impulsa su integración en robots, vehículos autónomos, drones y brazos industriales.
Esta IA física se caracteriza por percibir el entorno, razonar y actuar a través de un “cuerpo” robótico, que puede operar en fábricas, almacenes logísticos, plantas de energía o espacios urbanos complejos, como el robot de 6 brazos. Al combinar sensores avanzados, capacidad de cálculo en el borde (edge computing) y modelos de IA entrenados con datos reales, las máquinas pueden adaptarse mejor a entornos cambiantes y tomar decisiones en tiempo casi real.
En la industria, esta tendencia se traduce en una evolución de la robótica clásica hacia sistemas más cognitivos, donde los robots no solo repiten movimientos preprogramados, sino que ajustan su comportamiento según lo que perciben: desde líneas de montaje flexibles hasta inspección autónoma de infraestructuras o manipulación de materiales delicados, apoyada por robots colaborativos.
Eurecat señala que las plantas industriales europeas ya cuentan con un parque importante de robots que, poco a poco, irán incorporando algoritmos procedentes de este nuevo paradigma. El centro participa en iniciativas de ámbito europeo orientadas a validar estas soluciones en entornos reales, con especial atención a la seguridad, la colaboración entre personas y máquinas, y la integración con sistemas existentes de control y supervisión.
La convergencia entre robótica, IA agencial y datos industriales puede favorecer la aparición de fábricas más autónomas, donde agentes de IA coordinan flotas de robots, optimizan el uso de recursos y detectan incidencias de manera anticipada, reduciendo paradas no planificadas y mejorando la calidad del producto.
Tecnologías termoquímicas para una economía circular descarbonizada
En materia de sostenibilidad, Eurecat otorga un papel central a las tecnologías termoquímicas aplicadas a la gestión de residuos complejos. Procesos como la pirólisis y la gasificación se perfilan como herramientas clave para reducir la cantidad de residuos que terminan en vertedero y obtener productos de valor añadido, alineándose con los objetivos de economía circular y descarbonización impulsados desde la Unión Europea, y complementan estrategias como el almacenamiento de hidrógeno.
Estas tecnologías permiten transformar residuos que hoy tienen un reciclaje limitado -como determinados plásticos, lodos de depuradora, fracciones mezcladas o digestatos- en biocombustibles, biomateriales y gases con contenido energético. Algunos países ya emplean pirólisis y gasificación para aprovechar biomasa forestal, pero sigue siendo un desafío extenderlas de forma eficiente a residuos más heterogéneos.
Para avanzar, se están desarrollando estrategias de pretratamiento específicas para residuos complejos, así como diseños innovadores de reactores y catalizadores que incrementen el rendimiento del proceso y la calidad de los productos generados, junto con la aplicación de nanotecnología en materiales y tratamientos.
Eurecat subraya el papel de las herramientas digitales de automatización y control avanzado en estas plantas termoquímicas, que permiten monitorizar parámetros críticos, ajustar operaciones en tiempo real y garantizar un funcionamiento robusto y seguro. La integración de modelos de IA y gemelos digitales podría facilitar el diseño y la operación de instalaciones mejor optimizadas desde el punto de vista energético y económico.
Con el impulso regulatorio y financiero de la UE hacia proyectos de economía circular, 2026 se perfila como un año de avances significativos para estas soluciones, que pueden contribuir tanto a la reducción de emisiones como a la menor dependencia de combustibles fósiles, especialmente en regiones industriales europeas con una fuerte generación de residuos.
Las previsiones de Eurecat dibujan un escenario tecnológico en el que la IA agencial, la computación cuántica, la robótica inteligente y las tecnologías termoquímicas dejan de ser conceptos lejanos para empezar a materializarse en proyectos concretos, pilotajes y primeras implantaciones. España y el resto de Europa se juegan en esta transición buena parte de su competitividad industrial, su capacidad para proteger infraestructuras críticas y su éxito en la gestión sostenible de recursos y residuos, de modo que la forma en que empresas, centros de investigación y administraciones articulen estas tendencias determinará el impacto real que tendrán sobre la economía y el día a día de la ciudadanía.
