- España impulsa una potente red de infraestructuras científicas y tecnológicas para analizar y reducir los riesgos del cambio climático.
- Los incendios forestales, las sequías, las inundaciones y otros eventos extremos se abordan con proyectos de I+D+I, satélites y supercomputación.
- Grandes consorcios europeos como IRISCC y Envri-Hub Next integran datos, servicios y nubes científicas para ofrecer apoyo a la toma de decisiones.
- La formación y cooperación internacional, desde Erasmus+ hasta la Nube Europea de Ciencia Abierta, refuerzan la resiliencia climática de la sociedad.
La gestión de los riesgos asociados al cambio climático se ha convertido en uno de los grandes retos de las próximas décadas. Incendios forestales extremos, episodios de sequía prolongada, inundaciones torrenciales, corrimientos de tierras o daños sobre infraestructuras críticas ya no son escenarios hipotéticos, sino problemas muy reales que estamos viendo cada año.
Para hacer frente a esta situación, es imprescindible contar con una infraestructura de investigación sólida, coordinada y bien financiada que permita comprender mejor estos riesgos, anticiparlos y diseñar respuestas eficaces. En España y en Europa se está construyendo un ecosistema de centros de investigación, redes de datos, supercomputadores, satélites y programas de innovación que, trabajando juntos, buscan reforzar la resiliencia de la sociedad frente al calentamiento global.
Impulso de la ciencia y la I+D+I frente a la emergencia climática en España
El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU) está liderando una apuesta estratégica por la ciencia y la innovación climática a través de los Organismos Públicos de Investigación (OPI) y de las Infraestructuras Científicas y Técnicas Singulares (ICTS). El objetivo es claro: mejorar la capacidad de respuesta frente a la actual emergencia climática en España.
Tal y como ha subrayado la ministra Diana Morant, esta política de impulso a la I+D+I busca ofrecer respuestas más eficaces no solo ante los grandes incendios forestales que golpean al país, sino también frente a otras emergencias naturales que ya hemos vivido, como la erupción volcánica de La Palma o episodios de lluvias extremas tipo DANA en zonas como la Comunitat Valenciana.
Desde 2020, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha puesto en marcha 51 proyectos de investigación nacionales relacionados con incendios forestales. Solo en el periodo 2023-2025 se han desarrollado 34 proyectos a escala nacional y otros 8 internacionales, con una financiación superior a los 11 millones de euros.
Estos proyectos se desarrollan en 18 centros de investigación del CSIC repartidos por 8 comunidades autónomas (Andalucía, Aragón, Asturias, Cataluña, Comunitat Valenciana, Galicia, Madrid y Murcia). Sus líneas de trabajo se orientan a reducir la vulnerabilidad de los sistemas forestales frente al fuego y a desarrollar medidas de prevención, vigilancia y extinción cada vez más avanzadas.
En los últimos seis años, el CSIC ha firmado 23 contratos con empresas, en su mayoría de apoyo tecnológico, para transformar el conocimiento científico en soluciones concretas. Entre las tecnologías desarrolladas destacan sensores que ayudan a guiar a los equipos de extinción dentro de áreas afectadas por incendios, reduciendo su exposición a zonas de alto riesgo; dispositivos de búsqueda de víctimas en alta montaña; y herramientas para la detección, predicción y seguimiento de episodios de sequía.
Estos proyectos se desarrollan en 18 centros de investigación del CSIC repartidos por 8 comunidades autónomas (Andalucía, Aragón, Asturias, Cataluña, Comunitat Valenciana, Galicia, Madrid y Murcia). Sus líneas de trabajo se orientan a reducir la vulnerabilidad de los sistemas forestales frente al fuego y a desarrollar medidas de prevención, vigilancia y extinción cada vez más avanzadas.
Infraestructuras singulares y grupos punteros en incendios forestales
Dentro del CSIC destaca el grupo de investigación de Incendios Forestales del Instituto de Ciencias Forestales (INIA-CSIC), con una larga experiencia en el análisis y reducción del riesgo de fuego mediante estudios en múltiples escalas. Este centro dispone de una infraestructura singular única en España que permite realizar ensayos de combustión de material vegetal en diferentes condiciones.
Esta infraestructura hace posible diseñar y probar estrategias para mejorar la prevención, la restauración y la extinción de incendios forestales. Al recrear distintos escenarios de fuego, se puede evaluar cómo se comportan las masas vegetales, cómo se propaga el incendio y qué técnicas de extinción pueden resultar más eficaces y seguras.
También sobresalen las aportaciones del grupo de investigación en incendios forestales de la Misión Biológica de Galicia (MBG-CSIC), muy centrado en las particularidades de los ecosistemas atlánticos y en el impacto del fuego sobre la biodiversidad, los suelos y los servicios ecosistémicos.
Este tipo de grupos especializados son piezas clave de la infraestructura de investigación climática, ya que permiten conectar el conocimiento ecológico con herramientas de modelización y gestión que luego se trasladan a las administraciones y a los servicios de emergencia.
Inversión en I+D+I climática: más de 180 millones de euros
La respuesta española frente a los riesgos del cambio climático también se refleja en una inversión económica sostenida en proyectos de I+D+I. A través del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), el Ministerio ha comprometido más de 118 millones de euros en actuaciones relacionadas con el cambio climático, con un fuerte foco en los incendios forestales.
Paralelamente, la Agencia Estatal de Investigación (AEI) ha destinado desde 2020 y hasta 2025 más de 65 millones de euros en ayudas a proyectos sobre incendios y cambio climático. Estas convocatorias financian tanto investigación básica como desarrollos tecnológicos y proyectos colaborativos.
Un ejemplo destacado es el proyecto GAIA, financiado mediante el programa Transmisiones, co-gestionado por la AEI y el CDTI. Este proyecto tiene como objetivo mejorar el conocimiento de los entornos forestales utilizando inteligencia y análisis en tiempo real, evaluando amenazas de manera contextualizada para apoyar la toma de decisiones ante incendios y necesidades de reforestación.
El consorcio de GAIA integra seis empresas y dos universidades, combinando capacidades tecnológicas, experiencia en gestión forestal y conocimiento científico. Este tipo de proyectos demuestra cómo la colaboración público-privada puede acelerar la transferencia de soluciones innovadoras al terreno.
Datos satelitales y observación de la Tierra para prevenir riesgos
La Agencia Espacial Española (AEE), dependiente del MICIU, impulsa varios proyectos destinados a aprovechar los datos satelitales para la prevención y gestión de emergencias ambientales. Estos datos resultan esenciales para vigilar incendios forestales, inundaciones, deslizamientos de terreno o el estado de infraestructuras críticas.
Entre las iniciativas más relevantes figura la Constelación Atlántica, un proyecto de cooperación industrial y tecnológica entre España y Portugal. Esta constelación estará formada por 16 satélites capaces de captar múltiples imágenes diarias de la Península Ibérica.
Gracias a este sistema, se podrá realizar un seguimiento continuo de procesos ecológicos y atmosféricos, detectar anomalías con mayor rapidez y mejorar la gestión operativa de servicios de emergencia, planes de evacuación y estrategias de ordenación territorial.
Además, el programa europeo Copernicus, en el que participa activamente la AEE, pone a disposición una red de satélites que suministran imágenes de alta calidad sobre la superficie terrestre, la atmósfera y los océanos. Estos datos alimentan, entre otros, el Servicio de Gestión de Emergencias (CEMS), que genera información geoespacial precisa para respaldar decisiones ante desastres naturales o provocados por el ser humano, tanto inminentes como en curso.
El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) también está apostando por la observación de la Tierra mediante satélites propios, como ALISIO-1 y VINIS, y por el desarrollo de cámaras avanzadas de observación (familia DRAGO). Estas herramientas tienen un doble propósito: contribuir a la prevención y monitorización temprana de incendios y sequías, y proporcionar información de alta precisión para la recuperación y gestión sostenible de las zonas afectadas.
Calidad del aire, biomasa y prevención de incendios: el papel del CIEMAT
El Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT) desempeña un papel clave en el estudio del vínculo entre contaminación atmosférica y cambio climático. A través de su Unidad de Caracterización y Control de la Contaminación Atmosférica, analiza cómo las actividades humanas (producción de energía, industria, transporte) y fenómenos naturales como el polvo sahariano o los grandes incendios forestales afectan a la calidad del aire en entornos urbanos y rurales.
Este tipo de estudios permiten cuantificar las emisiones, los aerosoles y los cambios en la composición de la atmósfera, fundamentales para entender cómo evoluciona el clima y cómo se relacionan los eventos extremos con la salud pública y los ecosistemas.
Por su parte, el Centro de Desarrollo de Energías Renovables (CEDER-CIEMAT) impulsa proyectos que contribuyen a la prevención de incendios a través del aprovechamiento de biomasa. Se trabaja con biomasas arbustivas (formaciones de estepas, jarales, enebrales) y restos de clareos y podas de masas forestales (pinares, sabinares, etc.) para transformarlos en extractos naturales y bioproductos.
De esta manera, se reduce la carga de combustible disponible en el monte, disminuyendo el riesgo de incendios severos, al tiempo que se generan nuevas cadenas de valor y oportunidades económicas en zonas rurales. El CEDER también explora cultivos alternativos en tierras marginales, que a menudo se abandonan por falta de rentabilidad, con el fin de darles un uso productivo compatible con la conservación y la mitigación del riesgo de fuego.
Supercomputación y predicción de incendios: proyecto SALUS
Las Infraestructuras Científicas y Técnicas Singulares incluyen también la Red Española de Supercomputación (RES), cuyos recursos se están utilizando para avanzar en la predicción de incendios forestales. Un ejemplo es el proyecto SALUS, coordinado por el Barcelona Supercomputing Center – Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS).
SALUS reúne a un consorcio de cuatro socios con amplia experiencia en incendios forestales y con un fuerte compromiso en la mejora de la resiliencia social, la concienciación sobre el riesgo y la preparación ciudadana frente a estos eventos extremos.
Los resultados esperados de SALUS están diseñados para generar un impacto inmediato en la sociedad mediante la participación de actores relevantes (administraciones, servicios de emergencia, entidades locales), la puesta en marcha de proyectos piloto en una o más regiones de España y el diseño de estrategias escalables que refuercen la capacidad institucional.
A corto plazo, el proyecto proporcionará herramientas científicas para entender y cartografiar los riesgos cambiantes asociados a incendios forestales extremos. A medio plazo, SALUS se apoya en un plan ambicioso de comercialización y difusión que persigue extender estas soluciones más allá de España, alineándose con los objetivos de la Unión Europea en materia de incendios dentro del marco climático y energético para 2030.
Educación, territorio y resiliencia: proyectos Erasmus+ vinculados al fuego
La infraestructura de investigación climática no se limita a laboratorios y supercomputadores: también incluye iniciativas educativas y de cooperación internacional que buscan cambiar comportamientos y reforzar la resiliencia en el territorio. Desde el Servicio Español para la Internacionalización de la Educación (SEPIE) se impulsan proyectos Erasmus+ relacionados con incendios y gestión forestal.
Uno de estos proyectos es “MeetYourForest (MYF)”, desarrollado en el Concello de Salceda de Caselas (Galicia) en el ámbito de la educación de personas adultas. Su objetivo central es combatir el abandono de las tierras forestales y promover una gestión sostenible de los montes en una región donde buena parte del territorio está cubierto por masas arboladas.
Otro proyecto relevante es “VET to Stop Deforestation”, coordinado desde el IES La Merced (Valladolid) en el ámbito de la Formación Profesional. En este caso, se ha trabajado en el desarrollo de una solución innovadora basada en cocinas solares, que permite reducir la tala de árboles al ofrecer una alternativa limpia para cocinar y potabilizar agua.
Además de la tecnología, el proyecto ha fortalecido la capacitación local en energías renovables y sostenibilidad, contribuyendo a que las comunidades sean más resilientes frente al cambio climático y mejorando tanto la salud como la seguridad alimentaria en los territorios implicados.
IRISCC: servicios integrados para los riesgos del cambio climático
En el ámbito europeo, destaca el proyecto Integrated Research Infrastructure Services for Climate Change Risks (IRISCC), que arrancará plenamente en el próximo periodo y cuyo propósito es establecer servicios integrados de infraestructura de investigación para apoyar a la sociedad en la gestión de los riesgos climáticos.
IRISCC contará con la participación de casi 80 entidades entre redes, centros de investigación y universidades de toda Europa. El proyecto se desarrollará entre abril de 2024 y septiembre de 2028, combinando conocimientos de campos muy diversos para ofrecer un enfoque realmente multidisciplinar.
Dentro del Grupo de Oceanografía Biológica (GOB), participarán investigadoras como Cristina Sobrino y María Aranguren en representación del Centro de Investigaciones Marinas (CIM), que forma parte de la red europea EMBRIC (European Marine Biological Research Infrastructure Cluster).
La financiación total del proyecto asciende a 14.499.857,75 euros, de los cuales 86.335 euros corresponden a la Universidade de Vigo. Este presupuesto permitirá desplegar una infraestructura de servicios orientada a apoyar la adaptación y la gestión del riesgo climático en diferentes sectores y territorios.
Para avanzar en una verdadera adaptación al cambio climático, IRISCC pone el foco en mejorar la comprensión de los riesgos, desglosando sus componentes principales: las amenazas, la exposición y la vulnerabilidad, así como los impactos en sistemas humanos, productivos y naturales. La idea es diseñar servicios integrados que refuercen la resiliencia social y faciliten la toma de decisiones basada en evidencia.
En el ámbito marino, el proyecto se centrará en el análisis de los efectos de la acidificación del océano, el calentamiento y la desoxigenación sobre los ecosistemas. Estos procesos, impulsados por el aumento de gases de efecto invernadero y la alteración de los ciclos biogeoquímicos, tienen profundas repercusiones en la biodiversidad marina, la pesca y las comunidades costeras.
Envri-Hub Next y la nube científica para el clima
Otro pilar fundamental de la infraestructura de investigación climática europea es la integración de datos y servicios en entornos en la nube. En este sentido, el CSIC, a través del Instituto de Física de Cantabria (IFCA, CSIC-UC), participa en el proyecto Envri-Hub Next, un consorcio europeo integrado por 21 socios.
Envri-Hub Next tiene como objetivo dar soporte informático a equipos de investigación en ciencias ambientales, proporcionando servicios interdisciplinares basados en datos. Estos servicios resultan cruciales para avanzar en el estudio del cambio climático, desde las estrategias de mitigación y adaptación hasta la evaluación detallada de los riesgos derivados de la alteración del clima.
El proyecto se presentó en Ámsterdam y busca expandir las ciencias ambientales multidisciplinares, generando sinergias operativas entre distintas infraestructuras de investigación ambiental. Tal y como destaca la investigadora del IFCA Isabel Campos, Envri-Hub Next potencia la integración de tecnologías de la información de vanguardia y contribuye a consolidar un clúster científico ENVRI más cohesionado, productivo y competitivo a escala global.
Financiado por el programa marco Horizonte Europa, Envri-Hub Next desempeñará un papel clave en la integración de la comunidad científica ambiental dentro de la European Open Science Cloud (EOSC), la gran infraestructura europea de ciencia abierta en la nube. El objetivo es que los datos científicos sean accesibles para cualquier usuario, sin barreras geográficas ni económicas.
EOSC aspira a eliminar los obstáculos al intercambio y reutilización de datos y recursos científicos, maximizando el potencial de la información disponible y optimizando el uso de las inversiones regionales en infraestructuras de investigación.
El CSIC, como uno de los veintiún socios internacionales, colabora a través del IFCA en tareas cruciales relacionadas con la calidad del software y de los datos. Entre sus responsabilidades se incluyen el desarrollo de paquetes de trabajo específicos para garantizar buenas prácticas en el desarrollo de software, seguridad y fiabilidad en el despliegue de servicios, y la aseguración de que los datos sean abiertos, coherentes y reutilizables.
Envri-Hub Next busca, en última instancia, proporcionar servicios interdisciplinares basados en datos a equipos que trabajan en clima y medio ambiente, apoyando investigaciones sobre cambio climático, desde la mitigación hasta la adaptación, y mejorando la evaluación de riesgos climáticos complejos.
Horizonte 2027: integración de subdominios y e-infraestructuras
La participación del CSIC en Envri-Hub Next se enmarca en la estrategia de la institución para responder a la creciente demanda de conocimiento científico ambiental, poniendo especial énfasis en la calidad de software y datos, que se han vuelto elementos centrales de cualquier infraestructura de investigación moderna.
El proyecto persigue una integración más completa de las infraestructuras ENVRI en todos los subdominios ambientales: atmósfera, medio marino, tierra sólida y biodiversidad/ecosistemas. A la vez, se busca una conexión horizontal con las e-infraestructuras de investigación, como las plataformas de computación en la nube o las redes de alta capacidad de transmisión de datos.
Al aprovechar el potencial del clúster ENVRI dedicado a la investigación ambiental integrada, se podrán desarrollar servicios y herramientas que combinen datos de distintas fuentes y disciplinas, ofreciendo una visión mucho más completa de los riesgos asociados al cambio climático.
Envri-Hub Next tiene previsto ejecutarse hasta enero de 2027, contribuyendo de forma directa a la consolidación de la Nube Europea de Ciencia Abierta y promoviendo nuevas formas de colaboración entre las distintas infraestructuras de investigación ambiental europeas.
En conjunto, todas estas iniciativas configuran una infraestructura de investigación para riesgos del cambio climático cada vez más robusta y conectada, donde la observación de la Tierra, los modelos climáticos, los datos abiertos, la supercomputación y la formación se combinan para mejorar la comprensión y la gestión de un desafío que afecta a todos los niveles de la sociedad.

