- El Día Q, cuando un ordenador cuántico pueda romper el cifrado actual, se acerca con plazos de 2029-2030.
- La técnica 'cosecha ahora, descifra después' hace que los datos robados hoy sean vulnerables en el futuro.
- España cuenta con soluciones como el sistema COMSec de Indra y el proyecto QKaaS de Telefónica para protegerse.
- Los estándares postcuánticos del NIST y las directrices del CCN marcan la hoja de ruta.

Frente a este riesgo, gobiernos y empresas aceleran la transición hacia la criptografía postcuántica. En España, iniciativas como la actualización del sistema COMSec de Indra o los proyectos piloto de Telefónica con distribución cuántica de claves demuestran que la preparación ya está en marcha.
La amenaza del Día Q y el ‘cosecha ahora, descifra después’
Uno de los riesgos más inmediatos de la computación cuántica es su capacidad para vulnerar la criptografía de clave pública, como RSA, que protege la mayoría de las comunicaciones digitales. Según un informe del Global Risk Institute, la mitad de los expertos consultados otorga una probabilidad de al menos el 50% a que aparezca una máquina capaz de romper RSA en menos de un día durante la próxima década. Este escenario, conocido como Día Q, no es una profecía sino un margen de seguridad para actuar.
Además, los ataques de tipo ‘cosecha ahora, descifra después’ (harvest now, decrypt later) ya están en marcha. Los adversarios copian información cifrada hoy con la esperanza de descifrarla cuando dispongan de un ordenador cuántico suficientemente potente, lo que pone en peligro datos con larga vida útil como historiales médicos, secretos industriales o archivos gubernamentales.
Estándares y plazos: la carrera contra el tiempo
Para hacer frente a esta amenaza, el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST) publicó en agosto de 2024 sus tres primeros estándares de criptografía postcuántica. Estos métodos emplean problemas matemáticos que se consideran difíciles tanto para ordenadores clásicos como cuánticos. La migración a estos nuevos algoritmos es un proceso que puede llevar entre 10 y 20 años, por lo que los expertos instan a empezar cuanto antes.
Empresas como IBM y Google ya han fijado sus propias metas. IBM estima que las primeras máquinas cuánticas tolerantes a fallos estarán disponibles para 2030, mientras que Google apunta a 2029. Estos plazos coinciden con las recomendaciones de organismos como el Centro Criptológico Nacional (CCN) en España, que ha publicado guías para la transición postcuántica segura, como la CCN-TEC-009.
España se anticipa con soluciones propias
En España, la respuesta a la amenaza cuántica ya se materializa en proyectos concretos. Indra ha actualizado su sistema de comunicaciones seguras COMSec a la versión 5.1, incorporando criptografía postcuántica (PQC). Esta solución, la única de su clase avalada por el Centro Criptológico Nacional para comunicaciones móviles seguras con capacidad quantum resistant, protege las comunicaciones de voz y datos frente a amenazas presentes y futuras.
Por su parte, Telefónica lidera proyectos de Quantum-Key-as-a-Service (QKaaS) en el marco del programa DigitalES Quantum, apoyado por Red.es. Estos pilotos despliegan distribución cuántica de claves combinada con criptografía postcuántica para proteger infraestructuras críticas, como los centros de datos de la Policía Nacional en Madrid o la conexión con el telepuerto de Armuña de Tajuña. Además, Indra participa en la red europea de comunicaciones cuánticas EuroQCI y en el proyecto IberianQCI, que interconectará España y Portugal.
La computación cuántica no solo representa una oportunidad tecnológica, sino también un desafío de seguridad que requiere acciones inmediatas. Con plazos que oscilan entre 2029 y 2030 para la llegada de máquinas capaces de romper el cifrado actual, y con la amenaza real de que los datos robados hoy puedan ser descifrados mañana, la inversión en criptografía postcuántica y en infraestructuras de comunicación cuántica se convierte en una prioridad estratégica. España, con iniciativas como las de Indra y Telefónica, ya está dando pasos firmes para proteger su información sensible y asegurar su soberanía digital en la era cuántica.






