- Investigadores españoles lideran avances en edición genética de cultivos y árboles forestales.
- Un informe europeo estima que los microorganismos editados podrían reducir el uso de fertilizantes nitrogenados.
- El CSIC logra editar por primera vez un gen de susceptibilidad en castaño europeo para combatir enfermedades.
- Nuevos centros de investigación en Lleida y Salamanca impulsan la aplicación de estas tecnologías.

La edición genética se ha consolidado como una de las herramientas más prometedoras para afrontar los desafíos de la agricultura y la silvicultura del siglo XXI. En España y Europa, diversos equipos de investigación están aplicando técnicas como CRISPR para desarrollar cultivos más resistentes a enfermedades, sequías y plagas, al mismo tiempo que reduzcan la dependencia de fertilizantes sintéticos y mejoren la sostenibilidad del sector primario, impulsando los avances y aplicaciones de la edición genética en el entorno rural.
Desde el noroeste peninsular hasta los laboratorios de la Comisión Europea, los avances se suceden a un ritmo acelerado. El potencial de la edición genética para transformar la producción de alimentos y la conservación de los bosques es cada vez más evidente, aunque su aplicación comercial aún depende de la evolución del marco regulatorio y de la aceptación por parte de agricultores y consumidores.
Microorganismos editados para reducir el nitrógeno sintético
Un informe del Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea ha evaluado el potencial de los microorganismos modificados genéticamente (GMM) capaces de fijar nitrógeno atmosférico. Estos microorganismos editados mediante CRISPR podrían reducir la dependencia de fertilizantes sintéticos en la agricultura europea, un sector que actualmente genera costes ambientales y sanitarios estimados entre 35 y 230 mil millones de euros anuales, muy por encima del beneficio privado de su uso. La tecnología ya ha dado lugar a productos comerciales en Estados Unidos, y el informe estima que su adopción en el maíz europeo podría evitar casi cinco millones de toneladas de CO₂ al año, similar a los objetivos de edición genética en soja para la sostenibilidad.
En España, iniciativas como el futuro Centre d’Edició Genòmica de Cereals de Lleida, impulsado por la Generalitat de Catalunya con una inversión de 10,1 millones de euros, buscan desarrollar variedades de cereales más adaptadas a la falta de agua y a las plagas. La combinación de la edición genética de microorganismos y de los propios cultivos abre un abanico de posibilidades para una agricultura más eficiente, según los investigadores implicados.
Edición genética en especies forestales: el castaño europeo
Un equipo internacional liderado por la Misión Biológica de Galicia (CSIC) ha logrado un hito en biotecnología forestal al editar por primera vez un gen de susceptibilidad en el castaño europeo (Castanea sativa). Utilizando la técnica CRISPR/Cas9, los científicos inactivaron el gen Cspmr4, que los patógenos aprovechan para infectar el árbol, logrando que las plantas editadas mostraran una tolerancia significativamente mayor frente a la enfermedad de la tinta, causada por Phytophthora cinnamomi. El trabajo, publicado en la revista Plant Stress, sienta las bases para desarrollar estrategias de mejora genética en otras especies forestales amenazadas por el cambio climático.
Este avance se suma a otros proyectos españoles que aplican la edición genética a cultivos de gran importancia económica. En Castilla y León, el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (Irnasa-CSIC) ha puesto en marcha un Servicio de Edición Genética y Bioinformática para apoyar a investigadores y empresas en el desarrollo de variedades de trigo y otros cereales más resistentes a la sequía y a las enfermedades, optimizando la eficiencia hídrica en la producción.

Regulación y futuro de la edición genética en Europa
El marco regulatorio europeo ha sido tradicionalmente una barrera para la comercialización de productos obtenidos mediante edición genética. Sin embargo, la reciente propuesta de Directiva sobre microorganismos modificados genéticamente (GMM) y la aprobación de nuevas normas para plantas obtenidas con nuevas técnicas genómicas apuntan a un cambio de rumbo. Los investigadores confían en que, a partir de 2028, las variedades editadas puedan llegar al campo, siempre que se superen los requisitos de seguridad y se demuestre su eficacia en condiciones reales.
En paralelo, la colaboración entre centros de investigación y el sector agrario se perfila como clave para que estas innovaciones tengan un impacto real. La edición genética no pretende sustituir las prácticas agrícolas tradicionales, sino ofrecer herramientas complementarias para afrontar retos como el cambio climático, la seguridad alimentaria y la reducción del impacto ambiental. Con proyectos que van desde los microorganismos fijadores de nitrógeno hasta la mejora de árboles forestales, España se sitúa en una posición destacada dentro de esta revolución biotecnológica.
La edición genética avanza en múltiples frentes en España y Europa, desde la modificación de bacterias del suelo hasta la regeneración de castaños resistentes a enfermedades. Los resultados de laboratorio y los primeros ensayos de campo muestran un potencial enorme para reducir el uso de fertilizantes, mejorar la tolerancia a la sequía y proteger los bosques, aunque la llegada al mercado dependerá de la evolución normativa y de la confianza de agricultores y consumidores. La ciencia española, con centros como el CSIC y las universidades, está llamada a jugar un papel protagonista en esta transformación.



