- La inversión en I+D alcanza los 60.000 millones de euros, con récords en producción y exportaciones.
- Europa solo origina 16 de los 104 nuevos principios activos lanzados en 2025, frente a 46 de China y 28 de EE.UU.
- EE.UU. y Canadá concentran el 54,7% de las ventas mundiales, mientras Europa se queda en el 23,7%.
- La nueva legislación farmacéutica y la Ley de Biotecnología son claves para recuperar competitividad.

La industria farmacéutica europea ha alcanzado nuevos máximos históricos en inversión, producción y exportaciones, pero al mismo tiempo ve cómo su peso en la innovación mundial se reduce frente a Estados Unidos y China. Así lo refleja el informe The Pharmaceutical Industry in Figures 2026, publicado por la Federación Europea de la Industria Farmacéutica (Efpia), que dibuja una realidad dual para el sector en el continente.
Según los datos recogidos por Farmaindustria, en 2025 la industria invirtió alrededor de 60.000 millones de euros en I+D en Europa, produjo por valor de 505.000 millones y exportó 815.000 millones de euros en medicamentos. Además, el sector dio empleo directo a unas 955.000 personas, de las cuales 125.000 se dedican a actividades de investigación y desarrollo. Estas cifras suponen incrementos del 6,5% en I+D, del 9% en producción y del 10,7% en exportaciones respecto al año anterior.
Récords de inversión y producción en Europa
El informe destaca que la industria farmacéutica innovadora europea es especialmente productiva: el valor añadido bruto por trabajador alcanza los 225.000 euros, el triple de la media de la economía europea. Además, genera un efecto tractor que crea aproximadamente tres puestos de trabajo indirectos por cada empleo directo. Sin embargo, estas fortalezas no han sido suficientes para frenar la pérdida de posiciones en el escenario biofarmacéutico internacional.
Mientras que a principios de los años noventa Europa originaba el 37% de los nuevos medicamentos y Estados Unidos el 25,6%, la situación se ha invertido por completo. En 2025 se lanzaron en el mundo 104 nuevos principios activos: 46 procedían de compañías con sede en China u Hong Kong, 28 de empresas estadounidenses y solo 16 de compañías europeas. Japón originó cinco y el resto de países, nueve. Tan solo un año antes, China ya había superado por primera vez a Estados Unidos y Europa en nuevas moléculas.
Pérdida de liderazgo frente a EE.UU. y China
La evolución de China y Estados Unidos está directamente relacionada con su inversión en I+D. Entre 1990 y 2024, EE.UU. multiplicó su inversión por 14, mientras que Europa lo hizo por siete. Solo entre 2000 y 2024, China la multiplicó por 58. Esta diferencia se refleja también en la distribución del mercado: en 2025, EE.UU. y Canadá concentraron el 54,7% de las ventas mundiales, mientras Europa representó el 23,7%.
La brecha es aún mayor si se analizan solo los medicamentos más recientes, lanzados entre 2020 y 2024. EE.UU. concentró el 74,1% de las ventas, mientras que los cinco principales mercados europeos (Alemania, Francia, Italia, España y Reino Unido) apenas sumaron el 15,6%. La pérdida de peso también se observa en la investigación clínica: según el informe Evaluando el ecosistema de ensayos clínicos en Europa, elaborado por Iqvia para Efpia y Vaccines Europe, la cuota de estudios en el continente cayó del 22% al 12% entre 2013 y 2023, a pesar del crecimiento global de la actividad investigadora.
Un momento clave para la política farmacéutica europea
La presentación del informe de Efpia coincide con un momento decisivo para la política farmacéutica e industrial de la Unión Europea. La aplicación de la nueva legislación farmacéutica, el desarrollo de la Ley Europea de Biotecnología, la protección de la propiedad industrial y la mejora del acceso de los pacientes a los nuevos tratamientos influirán directamente en la capacidad para atraer inversión. La directora general de Efpia, Nathalie Moll, ha subrayado que “el valor que la industria farmacéutica aporta a la balanza comercial de la UE es inigualable y crucial para el futuro de Europa”, y ha instado a actuar para aprovechar los beneficios del sector como pilar económico.
Farmaindustria, por su parte, considera que estas cifras reflejan una tendencia preocupante que requiere una respuesta firme. Europa aún tiene margen para revertir la situación si logra combinar su sólida base industrial con un entorno regulatorio más favorable y una apuesta decidida por la innovación. El futuro de la industria farmacéutica en el continente dependerá de que las decisiones políticas actuales consigan frenar la fuga de talento e inversión hacia otras regiones del mundo.





