La nueva membrana del CSIC que dispara la eficiencia en la purificación de hidrógeno

Última actualización: abril 18, 2026
  • Investigadores del ICMM-CSIC desarrollan una membrana que multiplica por 10 la eficiencia en la purificación de hidrógeno.
  • El material combina polisulfona comercial con un componente poroso que aumenta un 800% la permeabilidad y un 30% la selectividad.
  • La síntesis mecanoquímica reduce el tiempo de fabricación de tres días a solo tres horas y minimiza disolventes y consumo energético.
  • El avance encaja con la estrategia europea del hidrógeno para descarbonizar sectores industriales difíciles de electrificar.

membrana purificacion hidrogeno

El hidrógeno se ha convertido en una de las piezas clave de la transición energética y la descarbonización industrial. Sin embargo, el gran cuello de botella no está tanto en producirlo, sino en conseguir que llegue a las plantas y aplicaciones finales con el nivel de pureza adecuado sin disparar el consumo de energía.

En ese contexto, un equipo del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM-CSIC) ha desarrollado una nueva membrana que cambia significativamente el panorama. Este material, diseñado para filtrar hidrógeno de manera mucho más rápida y selectiva, promete multiplicar casi por diez la eficiencia frente a las soluciones comerciales que se utilizan hoy en día.

El reto de purificar un gas tan ligero como el hidrógeno

Desde el punto de vista molecular, el hidrógeno es un gas peculiar: sus moléculas son extraordinariamente pequeñas y ligeras. Eso, en teoría, facilita que atraviesen materiales porosos, pero complica mucho su separación de otros gases con tamaños muy similares, como determinadas mezclas presentes en procesos industriales.

Para resolverlo se utilizan membranas que actúan como filtros a escala nanométrica. La idea es sencilla: permitir que el hidrógeno (H₂) atraviese el material mientras se retienen moléculas de mayor tamaño, como dióxido de carbono (CO₂) o metano (CH₄). El problema es afinar ese equilibrio entre rapidez de paso y precisión en la separación.

Normalmente, cuando se busca que el gas fluya más deprisa a través de la membrana se termina sacrificando selectividad frente a otros compuestos. Y si se intenta mejorar la capacidad de discriminación, se reduce la velocidad con la que el hidrógeno atraviesa el material, penalizando el rendimiento global del proceso.

Este compromiso entre permeabilidad y selectividad ha sido durante años una limitación técnica en el diseño de membranas para hidrógeno. La mayor parte de los desarrollos se movían en pequeños ajustes, mejorando un parámetro a costa de empeorar el otro, sin lograr avances realmente significativos en ambos a la vez.

Una membrana que mejora a la vez permeabilidad y selectividad

La novedad de la membrana diseñada en el ICMM-CSIC es que consigue romper, en gran parte, ese compromiso clásico. Según los resultados publicados en la revista Journal of Membrane Science, el nuevo material incrementa la permeabilidad al hidrógeno en más de un 800% respecto a las membranas comerciales habituales.

Dicho de otro modo, el hidrógeno atraviesa la membrana mucho más rápido, permitiendo procesar mayores volúmenes de gas en menos tiempo. Al mismo tiempo, la selectividad mejora alrededor de un 30%, lo que significa que la membrana discrimina mejor entre el hidrógeno y otros gases presentes en la mezcla.

Conseguir que ambos parámetros, permeabilidad y selectividad, aumenten de forma simultánea es poco frecuente en este campo. De ahí que el avance tenga un potencial impacto relevante en las tecnologías de separación de gases, en especial en aquellas ligadas a la producción y acondicionamiento de hidrógeno para usos industriales.

En la práctica, esta combinación permite obtener un hidrógeno más puro en menos etapas, con procesos de separación potencialmente más compactos, rápidos y eficientes, algo especialmente interesante en plantas de gran escala donde cada mejora se traduce en ahorros energéticos y económicos.

Diseño del material: polisulfona reforzada con un componente poroso

El equipo de investigación partió de una base conocida y ampliamente utilizada: membranas comerciales de polisulfona, un polímero estable y con buenas propiedades mecánicas para uso industrial. Sobre ese soporte incorporaron un componente poroso diseñado para generar una red interna de canales más eficiente para el paso del hidrógeno.

Estos canales funcionan como una especie de red de autopistas microscópicas que facilitan el flujo de moléculas de hidrógeno, a la vez que mantienen una estructura capaz de bloquear gases más grandes. No consiste solo en añadir más poros, sino en ajustar su tamaño, forma y distribución para maximizar la discriminación entre diferentes moléculas.

La combinación de la polisulfona con este material poroso da lugar a una membrana que no solo filtra mejor, sino que está optimizada desde el interior. El resultado es un material que soporta bien las condiciones de operación propias de plantas industriales, sin perder la flexibilidad necesaria para aguantar las variaciones de presión.

De hecho, la responsable del equipo, Eva Maya, subraya que la membrana debe resistir la presión del hidrógeno al mismo tiempo que mantiene cierto grado de elasticidad, una característica clave cuando se trabaja con caudales intensos de gas y entornos exigentes como los de la petroquímica o el refino.

Fabricación más limpia y rápida gracias a la síntesis mecanoquímica

Más allá de las propiedades del material, uno de los puntos fuertes de este desarrollo está en el método de fabricación. El grupo del ICMM-CSIC ha recurrido a la síntesis mecanoquímica, una técnica que permite obtener el compuesto poroso reduciendo de forma notable el uso de disolventes y la energía necesaria en el proceso.

Según explican los investigadores, el tiempo de síntesis se reduce de tres días a aproximadamente tres horas. Esta diferencia, que puede parecer un detalle, es determinante cuando se piensa en producir el material a gran escala y suministrarlo a la industria con costes contenibles.

Además de la rapidez, la síntesis mecanoquímica disminuye el empleo de disolventes tóxicos y reactivos peligrosos, algo especialmente relevante desde el punto de vista ambiental y regulatorio. En un contexto donde la industria química se enfrenta a requisitos cada vez más estrictos, procesos más limpios añaden un valor adicional a la tecnología.

El enfoque, por tanto, no se limita a mejorar el rendimiento de la membrana durante su uso, sino también a reducir la huella ambiental asociada a su fabricación. Menos consumo energético, menos residuos y plazos de producción más cortos encajan con los objetivos de sostenibilidad que marcan la agenda europea.

Aplicaciones en sectores industriales difíciles de electrificar

El hidrógeno ya desempeña un papel central en industrias como la petroquímica, el refino de combustibles y la producción de amoníaco. En muchos de estos procesos, la electrificación directa no resulta sencilla, de modo que el hidrógeno aparece como una vía para recortar emisiones sin cambiar por completo la infraestructura.

El problema es que gran parte del hidrógeno utilizado en la actualidad procede de combustibles fósiles y pasa por etapas de purificación intensivas en energía; alternativas como el reformado de metanol permiten generar hidrógeno en puntos de demanda con esquemas de purificación distintos.

En paralelo, el despliegue del llamado hidrógeno verde, producido por electrólisis a partir de energías renovables, también requiere soluciones de acondicionamiento y purificación antes de su uso en pilas de combustible, hornos industriales u otros equipos. En este sentido, la nueva membrana podría integrarse en diferentes tramos de esa cadena de valor.

La tecnología desarrollada en el ICMM-CSIC ofrece, además, una reducción clara de tiempos de síntesis y una optimización en la segregación del hidrógeno, aspectos que la convierten en una herramienta interesante para modernizar instalaciones industriales existentes sin necesidad de rediseñar completamente los procesos.

Un avance alineado con la estrategia europea del hidrógeno

Este tipo de innovación llega en un momento en el que Europa acelera su estrategia del hidrógeno para descarbonizar sectores difíciles de electrificar, desde determinadas ramas de la industria pesada hasta algunos tipos de transporte. La prioridad ya no es solo producir hidrógeno renovable, sino asegurarse de que todo el sistema asociado sea eficiente.

Eso implica mejorar la generación, el almacenamiento, el transporte y, de forma muy directa, la purificación del gas. Las membranas son justamente uno de los puntos donde se concentra una parte importante del consumo energético y donde siguen existiendo márgenes amplios de mejora tecnológica.

Dentro de este marco, avances como el logrado por el ICMM-CSIC no se limitan a ser una mejora incremental más, sino que aportan herramientas concretas para que la transición del hidrógeno desde la escala de laboratorio a la implementación masiva sea realmente viable en términos de costes y rendimiento.

La posibilidad de fabricar estos materiales de forma rápida, con menos residuos y mejor comportamiento operativo encaja con las políticas europeas que buscan combinar competitividad industrial con reducción de la huella de carbono, un equilibrio que aún está lejos de alcanzarse en muchos sectores.

Impacto potencial y próximos pasos

A primera vista, una membrana puede parecer un elemento técnico menor dentro de procesos industriales complejos. Sin embargo, los investigadores recuerdan que es en estos puntos de separación de gases donde se pierde buena parte de la energía y donde pequeñas mejoras terminan teniendo efectos multiplicadores en toda la planta.

Si una sola etapa de purificación se vuelve más rápida y selectiva, es posible reducir el número de unidades necesarias, simplificar los esquemas de proceso y disminuir los costes operativos. En escenarios de gran volumen, estas diferencias acaban siendo decisivas para que el hidrógeno bajo en carbono sea competitivo frente a las alternativas fósiles.

Los autores del trabajo señalan que la tecnología tiene un alto potencial para transformar procesos de producción y purificación de hidrógeno, siempre que se den los pasos necesarios para escalarla, validarla en entornos reales y adaptarla a los requisitos específicos de cada sector industrial.

En definitiva, el desarrollo de esta membrana basada en polisulfona reforzada con un material poroso, fabricada mediante síntesis mecanoquímica y capaz de aumentar de forma notable la eficiencia en la separación de hidrógeno, se perfila como una pieza más de ese conjunto de mejoras discretas pero relevantes que pueden hacer que el hidrógeno tenga un papel sólido en el futuro energético europeo.

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