- TSMC proyecta un crecimiento masivo en su capacidad de obleas CoWoS para paliar el cuello de botella de los aceleradores de IA.
- La transición hacia la arquitectura CoWoS-L permite chips más grandes, mayor integración de memoria HBM y mejor rendimiento térmico.
- La saturación de TSMC abre una oportunidad estratégica para competidores como Intel con su tecnología EMIB-T y proveedores OSAT.

Si te has preguntado por qué los chips de inteligencia artificial tardan tanto en llegar al mercado, la respuesta no está solo en quién graba el silicio, sino en cómo se monta todo el conjunto. TSMC, el gigante taiwanés, se encuentra en una situación envidiable pero agobiante: tiene más pedidos de los que puede procesar, convirtiendo su tecnología de empaquetado avanzado CoWoS en el verdadero cuello de botella de la industria tecnológica actual.
No es que falten obleas de silicio como tal, sino que la capacidad de ensamblar estos componentes complejos no va a la misma velocidad que la demanda. Para que una GPU de NVIDIA o un acelerador de AMD funcione, no basta con el núcleo de cálculo; hace falta una integración quirúrgica con memorias de alto ancho de banda (HBM), y es aquí donde CoWoS (Chip-on-Wafer-on-Substrate) se ha vuelto la pieza maestra del tablero.
La carrera por ampliar la capacidad de producción
La situación es crítica. TSMC ha tenido que tirar de todas sus cartas para intentar que sus clientes no se desesperen. Se estima que la compañía busca duplicar su capacidad en el corto plazo, aspirando a alcanzar unas 80.000 obleas mensuales para 2025, aunque esto podría quedarse corto frente a la voracidad del sector de la IA. De hecho, ya están planeando el salto hacia 2026, donde se calcula que la producción podría estabilizarse entre las 140.000 y 150.000 obleas al mes.
Pero la ambición no termina ahí. Según analistas del sector, para finales de 2028 podríamos ver una cifra asombrosa de 260.000 obleas equivalentes de 300 mm mensualmente. Para lograr este hito, TSMC no solo está expandiendo sus plantas en Taiwán (como la AP7 en Chiayi), sino que está apostando fuerte por Arizona, Estados Unidos, con un plan que incluye seis fábricas de lógica y dos de empaquetado avanzado para evitar que los chips tengan que viajar medio mundo para ser encapsulados.
Desmenuzando la tecnología CoWoS: S, R y la estrella L
Para entender por qué esto es tan complejo, hay que saber que CoWoS no es una sola técnica, sino una familia de soluciones de integración 2.5D. Tradicionalmente, hemos tenido el CoWoS-S, que usa un interposer de silicio completo, ideal para conexiones muy finas pero limitado en tamaño. Por otro lado, el CoWoS-R utiliza una capa de redistribución orgánica, que es más barata y permite paquetes más grandes, aunque sacrifica densidad de interconexión.
Sin embargo, la joya de la corona ahora mismo es el CoWoS-L. Esta variante es la que NVIDIA está usando para su arquitectura Blackwell. En lugar de un bloque de silicio monolítico (que tiende a romperse o fallar cuando es muy grande), el CoWoS-L usa puentes de silicio locales (LSI) integrados en un sustrato orgánico. Esto soluciona el problema de la deformación térmica y permite crear chips gigantescos, capaces de albergar hasta doce pilas de memoria HBM y múltiples dies de cálculo.
El desafío térmico y la refrigeración líquida
Cuando metes tanta potencia en un espacio tan reducido, el calor se vuelve una pesadilla. Estamos hablando de paquetes que pueden disipar más de 2,6 kW de TDP, algo que la refrigeración por aire simplemente no puede manejar sin volverse loca. Para combatir esto, TSMC ha presentado una innovación brutal: la refrigeración líquida directa al silicio.
En lugar de poner un bloque de metal encima del chip, han integrado canales microfluídicos directamente en la estructura del silicio. Esto reduce la resistencia térmica a niveles insignificantes (0,055°C/W), permitiendo que el refrigerante toque casi directamente el corazón del procesador. Esta tecnología es vital porque, si no se controla la temperatura, las memorias HBM podrían fallar, ya que son mucho más sensibles al calor que los núcleos lógicos.
El respiro de la competencia: Intel y los OSAT
Como TSMC no puede con todo, otros jugadores están viendo una oportunidad de oro. Intel está intentando entrar en el juego con su tecnología EMIB (Embedded Multi-die Interconnect Bridge) y su variante EMIB-T. A diferencia del interposer gigante de TSMC, Intel usa pequeños puentes de silicio incrustados en el sustrato, lo que reduce costes y complejidad térmica. Se especula que para 2028, Intel podría manejar unas 45.000 obleas equivalentes mensuales.
Además, empresas de ensamblaje y prueba (OSAT) como ASE y Amkor están recibiendo más atención. Los gigantes tecnológicos como Google o Amazon, que diseñan sus propios chips (TPUs), no quieren depender de un solo proveedor. De hecho, se rumorea que Google podría confiar el empaquetado de millones de sus unidades a Intel Foundry para diversificar el riesgo de suministro.
Impacto financiero y operativo
Este despliegue tecnológico no es barato. El coste de encapsular una GPU usando CoWoS-L es significativamente más alto que con CoWoS-S; por ejemplo, pasar de una H100 a una B200 implica que el coste del empaquetado suba de unos 750 dólares a más de 1.000 dólares por unidad. A pesar de esto, el mercado lo acepta porque es la única forma de lograr el rendimiento que exige la IA generativa.
El ecosistema se está volviendo mucho más complejo. Ya no basta con pelearse por quién tiene el nodo de 2 nanómetros más pequeño, sino por quién controla la cadena de suministro completa: desde el silicio y la memoria HBM hasta el interposer y el sistema de refrigeración del centro de datos.
La industria se encamina hacia un escenario donde la capacidad de empaquetado avanzado definirá quién lidera la IA. Mientras TSMC sigue expandiendo sus instalaciones en Taiwán y EE. UU. para alcanzar cientos de miles de obleas, la aparición de alternativas como EMIB de Intel y la evolución hacia refrigeración líquida integrada sugieren que el hardware de los centros de datos está sufriendo su transformación más profunda en décadas.







