- China acapara el 70% de las ventas globales de robots humanoides en el primer semestre de 2026, con más de 400 modelos desarrollados.
- Empresas como UBTECH y Swancor lanzan robots de compañía emocional y transformables, como el U1 y el Qiyuan T1.
- La WAIC 2026 marca un giro hacia la producción industrial y la inteligencia encarnada, con más de 200 empresas y 300 robots en demostración.
- Inversiones récord de más de 100.000 millones de yuanes y centros de recogida de datos impulsan el entrenamiento de cerebros robóticos a gran escala.

El sector de la robótica en China vive un momento de efervescencia sin precedentes. Durante el primer semestre de 2026, el país asiático ha concentrado el 70% de las ventas globales de robots humanoides, según datos del Ministerio de Industria y Tecnología de la Información. Más de 400 modelos completos, entre humanoides y cuadrúpedos, han sido desarrollados, lo que refleja una apuesta decidida por la inteligencia encarnada y la automatización avanzada. Este crecimiento no es fruto de la casualidad: responde a una estrategia industrial que combina inversión pública, colaboración empresarial y una red de centros de demostración que aceleran la adopción comercial.
La Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial (WAIC) celebrada en Shanghái a mediados de julio ha sido el escaparate perfecto para comprobar hasta qué punto la robótica se ha convertido en el centro de atención. Con más de 1.100 empresas expositoras y 300 robots en funcionamiento continuo, la edición de 2026 ha dejado claro que el foco ya no está solo en los modelos de lenguaje, sino en la capacidad de los robots para trabajar en entornos reales
Robots de compañía y transformables: el salto al hogar
Uno de los lanzamientos más comentados ha sido el U1 de UBTECH Robotics, un robot humanoide de tamaño real orientado a la compañía emocional. La preventa, abierta en junio en la plataforma JD.com, ha acumulado cerca de 4.000 reservas con un depósito de 3.000 yuanes. El U1 está disponible en dos versiones: una masculina de 1,83 metros y 42 kilos, y otra femenina de 1,68 metros y 35,2 kilos. Ambos cuentan con 88 grados de libertad, conectividad WiFi y una autonomía de entre 2 y 4 horas. El robot no está diseñado para tareas domésticas, sino para conversar, recordar interacciones y personalizar su apariencia, lo que ha abierto un debate sobre privacidad y dependencia emocional, similar a cómo China endurece el control sobre los chatbots para frenar daños emocionales. La compañía ha limitado su uso a mayores de edad.
Por otro lado, Swancor ha presentado el Qiyuan T1, un robot personal transformable que puede alternar entre modo humanoide sobre ruedas y modo cuadrúpedo con tracción total. El cambio de forma se realiza de manera autónoma según el terreno y la tarea, sin necesidad de reinicio ni intervención del usuario. Está pensado para compañía, educación y creación de contenido, e integra reconocimiento facial, memoria a largo plazo y una cámara giratoria para grabaciones automáticas. Swancor ya ha firmado un acuerdo para fabricar 10.000 unidades, aunque aún no ha revelado precio ni fecha de lanzamiento.
Producción industrial y recogida masiva de datos
Más allá de los robots domésticos, la WAIC 2026 ha evidenciado que la fabricación sigue siendo el principal motor comercial. Empresas como AgiBot, Unitree y JAKA Robotics han mostrado robots humanoides diseñados para tareas de logística, ensamblaje e inspección. La producción en serie y la fiabilidad operativa son ahora las prioridades, y se han instalado robots en fábricas de baterías, automóviles y electrónica. Según Bloomberg, China despliega robots humanoides en fábricas y centros logísticos, con el objetivo de recopilar datos para entrenar modelos de inteligencia encarnada. El gobierno chino ha abierto 64 centros de recogida de datos en todo el país, y se espera que otros 20 estén operativos pronto.
La inversión en el sector ha alcanzado cifras récord: más de 100.000 millones de yuanes (unos 14.800 millones de dólares) en lo que va de año, según la firma ITjuzi. Fondos de capital riesgo, fabricantes de automóviles y entidades estatales están canalizando recursos hacia startups como X Square Robot, que ha recibido 6.300 millones de yuanes. La competencia con Estados Unidos se intensifica, y mientras las empresas estadounidenses recurren a simulaciones y trabajadores en países de bajo coste, las chinas apuestan por el despliegue masivo en entornos reales para acelerar el aprendizaje de sus máquinas.
El ecosistema de Changzhou y el liderazgo en componentes
La ciudad de Changzhou, en la provincia de Jiangsu, se ha consolidado como un polo de innovación robótica. Su Centro de Demostración de Escenarios de Robots con Inteligencia Artificial Corporeizada reúne 104 equipos de 36 empresas. El parque tecnológico de Wujin alberga alrededor de 120 compañías especializadas, incluyendo a Yaskawa, Nabtesco y JAKA Robotics. Allí se fabrican componentes estratégicos como husillos de bolas, rodamientos para reductores RV y sensores de fuerza de seis ejes, tecnologías que antes dependían de proveedores extranjeros y que ahora sitúan a China en una posición de liderazgo.
Este ecosistema permite a las empresas chinas avanzar en la cadena de suministro y reducir la dependencia externa. La combinación de inversión estatal, colaboración entre empresas y centros de investigación está acelerando la comercialización de robots humanoides y cuadrúpedos, que ya representan la mayoría de las ventas globales. La robótica china no solo crece en cantidad, sino en calidad y diversidad de aplicaciones, desde la industria pesada hasta la compañía personal.
Con la mirada puesta en 2027, cuando se espera que más de 10.000 humanoides operen en fábricas chinas, el país asiático se consolida como el principal laboratorio de inteligencia encarnada del mundo. La apuesta por la producción en masa, la recogida de datos a gran escala y el desarrollo de componentes propios dibujan un panorama en el que los robots humanoides dejan de ser prototipos para convertirse en productos comerciales. Mientras tanto, Europa observa con atención: la cooperación en IA y robótica entre España y China y la posible llegada de estos robots a mercados europeos marcarán los próximos pasos de una revolución que ya está en marcha.




