La robótica humanoide despega: del laboratorio a la bolsa y a la fábrica

Última actualización: agosto 7, 2026
  • Luis Sentís, investigador español, defiende un modelo de robótica centrado en las personas y alerta del cambio de paradigma en el sector.
  • Unitree, el gigante chino, ultima su salida a bolsa en Shanghái con una valoración cercana a los 8.000 millones de euros y con DeepSeek como socio estratégico.
  • Estados Unidos aprueba medidas proteccionistas para frenar la entrada de robots chinos por seguridad nacional, aunque los investigadores temen quedarse sin material para innovar.
  • Europa y España apuestan por la regulación, la precisión y aplicaciones sociales como el cuidado de mayores, con empresas como PAL Robotics a la cabeza.
robótica humanoide

La robótica humanoide ha dejado de ser una promesa de laboratorio para convertirse en una realidad industrial y bursátil. Mientras los grandes grupos tecnológicos y las startups compiten por liderar un mercado que promete crecer de forma exponencial, investigadores y empresas españolas reclaman un modelo centrado en las personas. El sector vive un momento agridulce, con el desembarco comercial de compañías como la china Unitree, que ultima su salida a Bolsa, y el empuje de las administraciones para regular su uso y proteger sus industrias nacionales.

La inversión global en este segmento ha pasado de 40 millones a 40.000 millones de dólares en apenas cuatro años, lo que refleja la magnitud del fenómeno. Esta explosión de interés no solo ha disparado la creación de empresas unicornio, sino que ha convertido a la robótica humanoide en un eje geopolítico de primer orden. En este escenario, la visión de los pioneros y la estrategia de los gigantes asiáticos y estadounidenses marcarán los próximos años.

Robot humanoide en un entorno industrial

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La visión de Luis Sentís: una robótica centrada en las personas

Luis Sentís, catedrático de Ingeniería Aeroespacial en la Universidad de Texas y fundador de la empresa Apptronik, ha defendido en Madrid la necesidad de poner a las personas en el centro de la revolución robótica. Su teoría del control de todo el cuerpo es ya un estándar en el sector, y ahora trabaja en la comunicación de todo el cuerpo, un concepto que busca que los robots sean entidades comunicativas y de absorción de información. «Quiero entender la empatía a través de los robots», señala Sentís, subrayando que las máquinas necesitan emociones para comunicarse mejor, no para sustituir a nadie.

El investigador, que comenzó su carrera en la Universitat Politècnica de Catalunya y luego se formó en Stanford gracias a una beca de la Fundación ”la Caixa”, insiste en que la persona debe estar siempre en el centro. La biomimética es otra de sus áreas de trabajo, estudiando cómo el cuerpo humano se mueve y se deteriora para aplicar ese conocimiento en avances en rehabilitación robótica y aparatos de ortesis. Sentís sostiene que el verdadero objetivo no es superar a los Messis o Ronaldos del futuro, sino entender cómo lo hacen para mejorar la salud y el bienestar de las personas.

Uno de los datos más llamativos que ha aportado Sentís es la drástica reducción del coste de fabricación. Puedes tener un robot humanoide por unos 3.000 euros, y vienen con una app store que facilita muchas tareas. Esto permite que los robots sean útiles y asequibles, no ya un juguete de laboratorio de un millón de euros, abriendo la puerta a su uso en fábricas, hospitales y hogares. Apptronik ha abierto incluso un centro para entrenar a sus robots mediante la recopilación masiva de datos del mundo real, algo que Sentís compara con una escuela para máquinas.

Investigador observando un robot humanoide

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Unitree, el gigante chino que acelera hacia Bolsa

La china Unitree se ha convertido en el fabricante dominante de humanoides, acaparando cerca del 80% de las ventas globales. La compañía ha fijado el precio de su salida a Bolsa en Shanghái, con una valoración cercana a los 7.800 millones de euros, superando ampliamente las previsiones iniciales. La operación no solo es un hito bursátil, sino que incorpora a DeepSeek como inversor estratégico, con una participación de unos 20,8 millones de dólares. La alianza entre Unitree y DeepSeek busca combinar la inteligencia artificial avanzada con el hardware robótico para desarrollar máquinas más autónomas y preparadas para el mundo real.

La empresa ha presentado además un nuevo sistema de IA, UnifoLM-OminiA-0.3, que integra voz, visión y movimiento en un solo modelo. Esto permite a sus robots interpretar el entorno y reaccionar con fluidez, siendo capaces de detenerse al instante si reciben una orden, algo clave para la seguridad en hospitales o residencias. Los robots de Unitree ya son capaces de clasificar ropa, recoger objetos o ajustar camas articuladas, demostrando una precisión y una capacidad de reacción que hasta hace poco parecían imposibles.

El crecimiento de Unitree es imparable, pero también genera tensiones. Mientras que en 2025 vendió 5.500 unidades, su objetivo para 2026 es producir entre 10.000 y 20.000 robots humanoides. Esta agresiva estrategia de volumen y precio, con modelos que parten de los 5.000 euros, ha puesto en alerta a la industria occidental. La compañía china ha seguido el manual de BYD en el coche eléctrico y DJI en los drones: controlar los componentes críticos y abaratar costes para abrir nuevos mercados.

Robot humanoide de última generación

robots humanoides de artes marciales
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La respuesta de Estados Unidos: proteccionismo y seguridad

Mientras China apuesta por el volumen y el precio, Estados Unidos ha movido ficha. La administración estadounidense ha prohibido la importación de robots humanoides chinos, citando «riesgos inaceptables» para la seguridad nacional. La medida, que afecta directamente a los fabricantes chinos, busca proteger a la industria local, desde Tesla hasta Figure AI, y evitar que los robots recopilen datos sensibles que podrían ser aprovechados por actores maliciosos.

Sin embargo, los críticos señalan que esta prohibición podría ralentizar la innovación. Los investigadores estadounidenses dependen en gran medida de los robots baratos de Unitree para sus experimentos y pruebas de IA. Un robot de Unitree puede costar alrededor de 4.600 dólares, mientras que uno comparable de Boston Dynamics puede ascender a 278.000 dólares. Esta diferencia de precios es crucial para los laboratorios académicos, que ahora temen quedarse sin material para investigar.

La decisión de Washington es vista como un intento de ganar tiempo ante el avance chino. China cuenta con seis empresas entre las diez primeras del sector y envió cerca de 11.600 robots humanoides el año pasado, frente a apenas unos cientos de unidades producidas por empresas estadounidenses. Aunque se considera que Estados Unidos tiene ventaja en la inteligencia artificial, China lidera la producción masiva de robots más baratos y con mejor movilidad.

Robot humanoide colaborando con personas

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Europa y España: precisión, regulación y bienestar

Europa observa la carrera con una perspectiva propia. Frente al intervencionismo estadounidense y el industrialismo chino, el viejo continente apuesta por la regulación previa y la ingeniería de precisión. Empresas como la española PAL Robotics, con sede en Barcelona, llevan años desarrollando robots para hospitales, laboratorios e investigación. También destacan la alemana NEURA Robotics y la noruega 1X Technologies, que ha puesto a la venta su robot Neo por 20.000 dólares, aunque todavía depende de la teleoperación para muchas tareas.

La visión europea se centra en la colaboración. Robots que ayuden a las personas mayores, que asistan en tareas de rehabilitación o que mejoren la calidad de vida en entornos vulnerables. La regulación, aunque a veces vista como un freno, pretende garantizar que la tecnología llegue al mercado con unas garantías mínimas de seguridad y ética. Luis Sentís, que ha trabajado en ambos lados del Atlántico, defiende que la automatización no quitará trabajo a nadie, sino que dará a cada persona la oportunidad de crear algo que de otra manera no habría podido sacar adelante.

La carrera de la robótica humanoide está lejos de decidirse. Mientras China fabrica en masa y Estados Unidos blinda su mercado, Europa y España tienen la oportunidad de liderar el debate social y ético. Lo que está claro es que los robots han llegado para quedarse, y la pregunta ya no es si los veremos en nuestras calles, sino cuándo y bajo qué reglas.

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