- El robot MIR, desarrollado en la Universidad de Basilea, tiene el tamaño de un corcho y automatiza el tallado de piezas dentales.
- Gracias a su precisión submilimétrica de 0,18 mm, el sistema reduce la pérdida de tejido sano y mejora el ajuste de las coronas.
- El objetivo principal es permitir que los pacientes completen su tratamiento en una sola cita gracias al escaneo y planificación digital.

Pasar por el dentista para ponerse una corona suele ser un proceso que a nadie le hace especial ilusión, sobre todo porque implica varias visitas y un trabajo manual minucioso. Sin embargo, la tecnología desarrollada en centros de investigación europeos está cerca de cambiar esta experiencia, transformando un procedimiento artesanal en uno completamente digitalizado y de alta precisión. La clave reside en un pequeño dispositivo que promete realizar el tallado del diente de forma automatizada, evitando errores humanos y acortando los tiempos de espera de manera drástica.
Este avance se centra en la capacidad de realizar todo el proceso en una única sesión clínica, algo que hasta ahora era complicado por la necesidad de tomar moldes y enviar las piezas a laboratorios externos. Con la integración de sistemas robotizados, la planificación se realiza sobre un modelo digital previo, lo que permite que el diseño de la restauración sea exacto desde el primer minuto. Esto no solo es una buena noticia para la comodidad del paciente, sino que también asegura que el encaje de la corona definitiva sea prácticamente perfecto, reduciendo las molestias posteriores.
MIR: El robot suizo que cabe en la palma de la mano
Investigadores del Departamento de Ingeniería Biomédica de la Universidad de Basilea han presentado el Miniature Intraoral Robot, más conocido como MIR. Este dispositivo destaca por sus reducidas dimensiones, apenas 43 x 26 x 28 milímetros, lo que le permite situarse cómodamente dentro de la boca abierta del paciente. Para lograr este tamaño tan compacto, los ingenieros han diseñado un sistema donde los motores se encuentran fuera del robot, transmitiendo el movimiento a través de cables y ejes flexibles que no estorban durante la intervención.
El funcionamiento del sistema es bastante ingenioso, ya que se apoya en una férula dental personalizada que se fabrica a medida tras un escaneo 3D de la dentadura. Al fijar el robot a esta guía, se consigue que el dispositivo se mueva solidariamente con la cabeza del paciente. De este modo, si la persona se mueve ligeramente o gira la cabeza durante el proceso, el robot no pierde la referencia del diente que está tratando, garantizando una estabilidad que sería imposible de mantener de forma manual.
En las pruebas realizadas en laboratorio, utilizando modelos que imitan la dureza del esmalte dental humano, el MIR ha demostrado una eficacia sorprendente. El tallado se ejecuta en dos fases diferenciadas: primero entra en juego una fresa ancha para rebajar la superficie principal y luego una más fina para los laterales. Los datos recabados muestran un error medio de posicionamiento de 0,18 milímetros, una cifra que se sitúa muy por debajo de los márgenes de tolerancia clínica habituales en odontología restaurativa.
Hacia una odontología más conservadora y rápida
Uno de los grandes beneficios de esta automatización es la preservación del tejido dental. Al seguir un plan digital estricto, el robot solo elimina el material estrictamente necesario, evitando el desgaste excesivo de la pieza sana que a veces ocurre en el tallado tradicional. Este enfoque minimiza la invasividad del tratamiento y ayuda a que el diente remanente sea más fuerte a largo plazo, reduciendo el riesgo de futuras complicaciones o la necesidad de tratamientos más agresivos.
Aunque el prototipo ya muestra resultados muy prometedores, el equipo suizo sigue trabajando para incorporar cámaras y sensores que permitan una monitorización en tiempo real. La idea es que, incluso ante un imprevisto como un corte de energía, el sistema sepa exactamente en qué punto se detuvo para continuar sin errores. Además, se están evaluando aspectos como el ruido y las vibraciones para asegurar que la experiencia sea lo más placentera posible para quienes se sienten en el sillón de la clínica.
Esta evolución hacia la robótica dental de precisión marca un camino claro para las clínicas de toda Europa, donde la digitalización ya es una realidad en muchos otros procesos. Al combinar el escaneo intraoral con la ejecución robótica, se eliminan pasos intermedios que suelen encarecer y alargar los tratamientos. El futuro de la salud bucodental parece pasar irremediablemente por herramientas que asistan al profesional para ofrecer resultados constantes, predecibles y, sobre todo, mucho más ágiles para el usuario final.


