- La mitad de los atletas mayores de 50 años presentan cicatrices en el corazón
- Este tejido cicatricial se relaciona con arritmias cardíacas peligrosas
- El riesgo de ritmos anómalos aumenta casi cinco veces en los deportistas afectados
- La importancia de la prevención y el manejo adecuado en deportes de resistencia
En el mundo del deporte de alto rendimiento, la salud cardiovascular suele considerarse un reflejo del bienestar físico, pero recientes investigaciones ponen el foco en una realidad mucho más compleja de lo que se pensaba. Un estudio publicado en la revista especializada Circulation: Cardiovascular Imaging alerta sobre el hallazgo de cicatrices en el corazón de atletas de resistencia aparentemente sanos, lo que podría suponer un riesgo considerable de sufrir arritmias graves.
Ciclistas y triatletas de más de 50 años, con una larga trayectoria deportiva, han sido el foco de esta investigación liderada por expertos de la Universidad de Leeds. Aunque estos deportistas gozan de una salud envidiable y carecen de síntomas de cardiopatía, muchos presentan cicatrización en el tejido cardíaco, un hallazgo que obliga a replantear el seguimiento médico en este colectivo.
¿Cómo se relacionan las cicatrices cardíacas con los ritmos anormales?
El estudio VENTOUX, que recibe su nombre de una icónica subida ciclista, incluyó a 106 atletas masculinos de más de 50 años que entrenaban intensamente al menos 10 horas por semana durante 15 años o más. La evaluación utilizó técnicas avanzadas de resonancia magnética cardíaca y el implante de electrocardiógrafos subcutáneos para registrar el ritmo del corazón de manera continua durante dos años.
Entre los principales hallazgos, casi la mitad (47,2%) de los participantes mostraron cicatrices en el ventrículo izquierdo, la parte del corazón encargada de bombear sangre rica en oxígeno al resto del cuerpo. Además, un 19% experimentaron episodios cortos de latidos acelerados, mientras que el 3% presentó taquicardia ventricular sostenida, una arritmia potencialmente mortal que puede desencadenar muerte súbita.
Tal y como expresó el Dr. Peter Swoboda, principal responsable del estudio, la relación entre la cicatrización cardíaca y los ritmos peligrosos fue inesperadamente fuerte. Aunque se sabía que la fibrosis miocárdica podía estar relacionada con arritmias en pacientes cardíacos, encontrar estas cifras en deportistas sin síntomas previos supone abrir una nueva línea de investigación.
¿Qué implica para los atletas de resistencia?
La presencia de tejido cicatricial multiplica casi por cinco el riesgo de arritmias ventriculares en el colectivo analizado. Aunque estos episodios graves siguen siendo poco frecuentes, el dato no debe pasar inadvertido en el contexto de la salud deportiva. Los ritmos anómalos originados en los ventrículos, como la taquicardia ventricular, son una de las principales causas de paro cardíaco súbito en deportistas de alto nivel, sobre todo en hombres de edad avanzada.
Aquellos atletas que desarrollaron un ritmo potencialmente peligroso fueron contactados de inmediato, se evaluaron sus síntomas y se les recomendó acudir rápidamente a un especialista. Esta actuación pone de manifiesto la vital importancia de la detección precoz y la intervención rápida para minimizar los riesgos asociados.
Es fundamental prestar atención a señales de alarma como dolor torácico, mareos o palpitaciones durante la actividad física. La detección temprana y la atención especializada son clave para prevenir complicaciones graves. También, resulta imprescindible que entrenadores, compañeros y personal del entorno deportivo conozcan las técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP) y el uso de desfibriladores automáticos, competencias esenciales en emergencias.
El estudio presenta algunas limitaciones. Se centró exclusivamente en varones mayores de 50 años que practicaban ciclismo o triatlón de forma continua, por lo que sus conclusiones no pueden extrapolarse fácilmente a mujeres, deportistas más jóvenes o a otras disciplinas. Además, al tratarse de una investigación observacional, no es posible confirmar una relación causal entre el deporte de resistencia y la formación de cicatrices cardíacas. Los autores indicaron que futuras investigaciones buscarán ampliar la muestra a otros colectivos y profundizar en estos hallazgos.
Es necesario vigilar la salud cardíaca en atletas veteranos de fondo, especialmente en aquellos que, a pesar de parecer sanos, pueden desarrollar cicatrices en el corazón. La presencia de estas lesiones puede convertirse en un factor de riesgo importante para trastornos graves del ritmo, en particular tras largos años de entrenamiento intenso. Reconocer los síntomas y contar con recursos adecuados de emergencia resulta esencial para seguir disfrutando de la actividad física de manera segura.


