Madrid pone en marcha una planta pionera para eliminar microplásticos del agua residual

Última actualización: enero 29, 2026
  • Instalación innovadora en la EDAR de Arroyo del Soto (Móstoles) para controlar y eliminar microplásticos del agua residual.
  • Proyecto impulsado por un convenio entre Canal de Isabel II y la empresa Captoplastic, firmado en julio de 2024.
  • Tecnología de captación magnética reutilizable, con capacidad de tratamiento de hasta 100.000 litros de agua por hora.
  • El sistema alcanza una eficacia aproximada del 80% en la eliminación de microplásticos, alineándose con las exigencias regulatorias europeas.

Instalación para control y eliminación de microplásticos en agua residual

La Comunidad de Madrid ha puesto en marcha en Móstoles una instalación pionera en España para el control y la eliminación de microplásticos presentes en el agua residual. Se trata de una planta piloto situada en la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) de Arroyo del Soto, concebida como banco de pruebas para una tecnología específica frente a este tipo de contaminantes.

El proyecto nace de un convenio de colaboración firmado en julio de 2024 entre Canal de Isabel II y la empresa Captoplastic, especializada en soluciones tecnológicas para la separación de microplásticos. Tras los trabajos de diseño, montaje y puesta a punto, la instalación ha comenzado a operar este mes de enero en el municipio de Móstoles, con el objetivo de evaluar su comportamiento en condiciones reales de depuración urbana.

Una instalación pionera en la EDAR de Arroyo del Soto

Según ha detallado la Administración regional, las nuevas infraestructuras se han integrado en la línea de tratamiento de la EDAR de Arroyo del Soto, una de las estaciones que da servicio al área de Móstoles. El sistema se ha diseñado para actuar de forma complementaria a los procesos de depuración ya existentes, centrándose específicamente en la fracción de microplásticos que escapa a los tratamientos convencionales.

La planta cuenta con capacidad para tratar aproximadamente 100.000 litros de agua por hora mediante un proceso de separación selectiva. Esta capacidad permite someter a ensayo volúmenes significativos de agua residual, lo que facilita recabar datos representativos sobre el rendimiento de la tecnología en diferentes escenarios de caudal y carga contaminante.

Desde la Comunidad de Madrid se subraya que el proyecto se encuentra en una fase inicial, en la que se están realizando pruebas y ensayos para comprobar la eficacia del sistema tanto en la retención de partículas como en su cuantificación. La información obtenida servirá para perfeccionar el diseño y valorar su posible escalado a otras instalaciones de depuración, tanto dentro de la región como en otros puntos de España y Europa.

Uno de los aspectos más destacados es que, de acuerdo con los primeros resultados, la tecnología alcanza alrededor de un 80% de eficacia en la eliminación de microplásticos presentes en el agua tratada. Esta tasa de reducción se considera un avance relevante frente a un contaminante que, hasta ahora, resulta especialmente complejo de abordar en los sistemas de saneamiento tradicionales.

Tecnología magnética y modelo de residuo cero

El corazón de la instalación es un sistema de captación basado en un agente magnético que se adhiere a los microplásticos. Este material se incorpora al flujo de agua residual, se une a las partículas de plástico de pequeño tamaño y permite que puedan ser retenidas posteriormente mediante separación magnética.

Tras este proceso de captación, el conjunto formado por el agente magnético y los microplásticos se retira del agua y pasa a una fase de separación. En ella se recupera el captador magnético para su reutilización, mientras que los residuos plásticos obtenidos se gestionan como desecho diferenciado, evitando su retorno al medio acuático.

Esta forma de funcionamiento convierte a la tecnología en un sistema de “residuo cero” en lo que respecta al propio agente magnético, dado que su diseño permite emplearlo reiteradamente sin generar un flujo adicional de residuos asociados al proceso. Este planteamiento encaja con las estrategias de economía circular y de reducción de desechos secundarios que se promueven a nivel europeo.

Además, la solución implantada en Arroyo del Soto permite combinar la eliminación física de los microplásticos con su monitorización, de modo que el sistema no solo retira estas partículas, sino que también aporta información cuantitativa sobre su presencia y su evolución en el tiempo. Este doble enfoque resulta especialmente útil para ajustar la operación de la planta y valorar el impacto real de la tecnología.

Los microplásticos como contaminante emergente

Los microplásticos se definen habitualmente como fragmentos de plástico de menos de cinco milímetros de diámetro que no se disuelven en el agua y apenas se degradan. Se originan tanto por la fragmentación de plásticos de mayor tamaño como por la liberación directa de partículas minúsculas, presentes por ejemplo en algunos productos de consumo y procesos industriales.

Debido a su pequeño tamaño, estas partículas pueden atravesar buena parte de las barreras físicas de los sistemas de depuración convencionales y llegar a ríos, embalses y, en último término, a ecosistemas marinos. Desde ahí pueden incorporarse a las cadenas alimentarias y dispersarse a gran distancia, generando un impacto ambiental de alcance global.

Las instituciones europeas consideran los microplásticos como un “contaminante emergente” que plantea nuevos retos a las entidades responsables del ciclo del agua. La preocupación no se limita al daño potencial sobre fauna y flora acuáticas, sino que también abarca los posibles efectos sobre la salud humana, todavía en estudio, derivados de la exposición continuada a estas partículas y a las sustancias asociadas a ellas.

En este contexto, la Unión Europea ha ido incorporando a su normativa la obligación de controlar y limitar la concentración de microplásticos en distintos entornos, incluidos los procesos de depuración de aguas residuales. La orientación comunitaria camina hacia exigencias más estrictas en materia de seguimiento, reducción de vertidos y adopción de soluciones tecnológicas adaptadas a este tipo de contaminantes.

Adelantarse a las exigencias europeas

Con la puesta en marcha de esta planta en Móstoles, Canal de Isabel II busca adelantarse a los requisitos que irán imponiendo las directivas y reglamentos europeos en materia de depuración y calidad del agua. La idea es disponer de experiencia práctica con tecnologías de eliminación de microplásticos antes de que su aplicación sea obligatoria a gran escala.

El proyecto se enmarca dentro de la estrategia de la compañía pública madrileña para reforzar la protección de los recursos hídricos y mejorar la calidad del agua que se devuelve al medio natural. La implantación de soluciones de este tipo puede contribuir a que los efluentes de las depuradoras cumplan sobradamente con los futuros límites de emisión de partículas plásticas.

Asimismo, la experiencia que se obtenga en Arroyo del Soto podría servir de referencia para otras estaciones depuradoras de la región y de otras comunidades autónomas, interesadas en incorporar sistemas específicos contra los microplásticos. De este modo, Madrid se posiciona como un banco de pruebas de tecnologías que podrían replicarse en otros puntos de España e incluso en diferentes países europeos.

La iniciativa permite, además, acumular datos técnicos relevantes sobre la presencia real de microplásticos en el agua residual urbana, su variación a lo largo del año y la eficacia de distintas configuraciones de tratamiento. Esta información resulta clave para diseñar futuras inversiones en infraestructuras de saneamiento y depuración con criterios basados en la evidencia.

Colaboración público-privada e innovación en la gestión del agua

La instalación de Móstoles ejemplifica cómo la colaboración entre el sector público y empresas tecnológicas puede acelerar el desarrollo de soluciones ambientales. Canal de Isabel II aporta su experiencia en operación de redes de saneamiento y depuración, mientras que Captoplastic contribuye con el diseño del sistema de captación magnética y su adaptación a la escala de una EDAR real.

Este tipo de alianza permite probar tecnologías emergentes en un entorno controlado pero representativo, lo que facilita detectar mejoras, evaluar costes de operación y mantenimiento, y analizar la viabilidad de extender la solución a otras instalaciones. Se trata de un enfoque que encaja con las políticas europeas de impulso a la innovación en infraestructuras de agua.

Desde el punto de vista de la gestión, la planta pionera contribuye a que la región madrileña avance en la modernización de su ciclo urbano del agua, incorporando herramientas específicas frente a contaminantes que hasta ahora no se abordaban de forma sistemática. La intención es que esta experiencia forme parte del bagaje técnico disponible para futuras decisiones sobre planificación y regulación.

En conjunto, la nueva instalación sitúa a Madrid en una posición destacada dentro de los esfuerzos que se están realizando en España y en el resto de Europa para reducir la carga de microplásticos que llega a ríos, embalses y mares a través de las aguas residuales. El resultado de las pruebas en Arroyo del Soto será determinante para valorar la posible extensión de este tipo de soluciones a una escala más amplia.

Con esta actuación, la Comunidad de Madrid y Canal de Isabel II refuerzan su papel en la búsqueda de alternativas tecnológicas frente a los microplásticos, apostando por un sistema de captación magnética reutilizable, de residuo cero y con una eficacia cercana al 80% en la eliminación de estas partículas. Si los ensayos confirman su buen rendimiento y su viabilidad operativa, la experiencia de Móstoles podría convertirse en un punto de referencia para la adaptación de las depuradoras urbanas a los nuevos retos ambientales que marca la normativa europea.

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