- Marta Peñate se enfrenta a un tratamiento de quimioterapia para resolver un embarazo ectópico persistente.
- La canaria ha optado por esta vía para evitar una cirugía que pusiera en riesgo su útero.
- El proceso médico implica el uso de metotrexato en dosis más altas bajo supervisión oncológica.
- A pesar del bache de salud, la colaboradora se mantiene optimista y centrada en su recuperación total.

La vida a veces te da un revés cuando menos te lo esperas, y eso es precisamente lo que le ha pasado a la popular Marta Peñate. Tras meses de lucha constante por cumplir su sueño de ser madre junto a Tony Spina, la canaria se ha topado con un muro médico que nadie querría ver delante, teniendo que gestionar una situación clínica bastante inusual tras confirmarse que su último embarazo no podía salir adelante por causas ajenas a su voluntad.
No es plato de buen gusto para nadie tener que pasar por el quirófano o por tratamientos agresivos, pero la ganadora de ‘Supervivientes All Stars’ ha demostrado una vez más que tiene una pasta especial. Con la transparencia que la caracteriza, ha querido contar a sus seguidores que su salud ha requerido un giro hacia el área de oncología, no por un proceso tumoral, sino para salvaguardar su capacidad reproductiva de cara a los planes que tiene para el futuro.
Un revés de salud que se complica por momentos
Para entender el punto en el que se encuentra Marta, hay que recordar que todo empezó con la ilusión de un positivo que, lamentablemente, se convirtió en un embarazo ectópico. Este tipo de gestaciones, donde el embrión se implanta fuera del útero, son un riesgo serio para la mujer y, en su caso, las cosas no han fluido como los médicos esperaban inicialmente. A pesar de haber intentado soluciones menos invasivas, el cuerpo de la colaboradora no ha logrado expulsar el embrión de forma natural ni con los primeros fármacos administrados.
Tras someterse a un par de intentos con inyecciones de metotrexato que no terminaron de dar el resultado deseado, la situación se ha estancado durante más de un mes. Esta falta de evolución ha obligado a los especialistas del hospital a plantear escenarios mucho más serios, ya que mantener un tejido gestacional fuera de su sitio durante tanto tiempo puede derivar en complicaciones graves para los órganos internos de la paciente, obligando a una actuación inmediata.
La quimioterapia como alternativa para salvar el útero
La noticia que más ha impactado a su entorno es su derivación a la unidad de oncología para atajar el problema. Los médicos le pusieron sobre la mesa dos caminos muy distintos: una intervención quirúrgica directa o un tratamiento de quimioterapia. La cirugía, aunque efectiva para eliminar el problema de raíz, conllevaba un riesgo elevado de extirpación del útero, algo que Marta ha querido evitar a toda costa para no cerrar definitivamente la puerta a una futura maternidad biológica si así lo decidiera.
Por este motivo, la canaria ha elegido el tratamiento con metotrexato en dosis hospitalarias más elevadas, gestionadas por oncólogos. Aunque la palabra quimioterapia asuste de primeras, ella misma ha aclarado que se trata de una o dos sesiones puntuales para frenar el crecimiento celular de forma definitiva y segura. Es una decisión valiente que prioriza la salud a largo plazo, buscando una solución que sea lo menos destructiva posible para su aparato reproductor a pesar del lógico temor inicial.
Recuperación física y apoyo incondicional en el proceso
Afrontar este proceso no es solo un reto físico, sino también un desgaste emocional importante para cualquier mujer. Marta ha compartido que, aunque se siente bien y trata de mantener la sonrisa en casa, nota los efectos del cansancio y ese agotamiento que te deja el cuerpo un poco del revés. Es fundamental en estos casos el seguimiento estricto de las analíticas para controlar que el fármaco no afecte a otros órganos como el riñón o el hígado, algo habitual cuando se manejan estos compuestos químicos tan potentes.
En todo este camino, su pareja Tony Spina se ha convertido en su mayor apoyo, estando al pie del cañón en cada visita a urgencias y en cada resultado que no llegaba. La pareja ha tenido que lidiar con la montaña rusa que supone la reproducción asistida, pero Marta tiene claro que su salud es lo primero en este momento de su vida. A pesar de que la ilusión por el proceso de fertilidad ha flojeado un poco debido a los últimos sustos, la fuerza que proyecta la canaria indica que no se va a rendir.
A pesar de la dureza de los términos médicos y del impacto que supone visitar una planta de oncología, Marta Peñate afronta este bache con la esperanza de que estas sesiones pongan fin a un capítulo agotador. La prioridad absoluta ahora es que el tratamiento surta efecto rápido para evitar el quirófano y que su organismo pueda recuperarse por completo tras estas semanas de incertidumbre constante. Con el apoyo de sus médicos y su familia, la colaboradora espera retomar su vida normal muy pronto, dejando atrás este proceso tan complicado y centrándose en su bienestar físico y mental.
