- La UAM Xochimilco confirma el nacimiento del primer borrego clonado mediante transferencia nuclear el 1 de marzo de 2025.
- Se requirieron 272 embriones y 18 hembras receptoras; la cría vive sana en Chapingo.
- Próximos pasos: clonación de caballos y toros, con nuevas técnicas de micromanipulación.
- Urgen bancos de células y un marco legal; aplicaciones en conservación y ganadería.

El nacimiento de la primera cría ovina clonada en México se ha convertido en un hito para la biotecnología del país. Investigadores de la UAM Xochimilco confirmaron que el 1 de marzo de 2025 vio la luz un borrego obtenido por transferencia nuclear de células somáticas, en un proyecto realizado junto a la Universidad de Chapingo.
Más allá del éxito puntual, el equipo sitúa este avance como palanca para conservar especies amenazadas y mejorar la producción, incorporando a México como el sexto país de América Latina en conseguirlo, casi tres décadas después de la emblemática Dolly.
Qué se ha logrado y con qué resultados

El cordero clonado, alojado en Chapingo, nació sano y viable. Para alcanzar un único nacimiento se generaron 272 embriones y participaron 18 hembras receptoras; prosperaron tres gestaciones: una se perdió, otra no llegó a buen término y la tercera culminó con éxito, detalló el grupo de trabajo.
La técnica empleada consiste en extraer el núcleo del ovocito y sustituirlo por el de una célula somática del animal donante; tras la activación, el embrión se cultiva hasta su transferencia a una madre receptora, bajo condiciones de micromanipulación de alta precisión.
La investigación ha estado liderada por José Ernesto Hernández Pichardo, con participación de perfiles como José Luis Rodríguez (especialista en ICSI) y Boris Ramos Serrano en etapas críticas de la micromanipulación y el cultivo, en un esquema de colaboración entre UAM Xochimilco y Chapingo.
El logro llega tras casi 14 años de desarrollo de transferencia nuclear, apoyado en más de una década previa de fertilización in vitro y conservación de material celular desde los años 2000, un recorrido sostenido pese a limitaciones de recursos y equipamiento.
El equipo subraya la necesidad de crear bancos nacionales de células y un marco regulatorio específico para la clonación animal, claves para escalar la tecnología hacia objetivos de conservación y producción.
Cómo se hizo y qué viene ahora

La ruta técnica replicable para otras especies parte de biopsias cutáneas del donante, expansión celular, obtención de ovocitos, enucleación, transferencia del núcleo somático y activación del desarrollo embrionario antes de su transferencia.
Mientras Chapingo se especializa en la implantación, la UAM Xochimilco centra la producción embrionaria; actualmente trabajan con seis borregas para ensayar inyección directa de embriones sin incubación previa, una micromanipulación que persigue mejorar eficiencia y tiempos.
Las próximas dianas del laboratorio son clonación de caballos y toros, con el objetivo de preservar genomas de valor deportivo o productivo e incluso recuperar individuos a partir de semen conservado de ejemplares ya fallecidos.
También se explora el uso de células mesenquimales de médula ósea para aumentar la eficiencia de la clonación, y líneas asociadas como edición génica y producción de biofármacos, junto a la recomendación de conservar piel y tejidos de animales valiosos.
En el contexto europeo, la investigación en clonación animal se desarrolla bajo marcos éticos estrictos y con fuertes restricciones al uso comercial en la cadena alimentaria; referencias útiles para el debate regulatorio que México tiene por delante.
Con un cordero clonado vivo, cifras experimentales transparentes y una hoja de ruta hacia nuevas especies, el programa demuestra capacidad científica local y deja sobre la mesa retos inmediatos en regulación y biobancos, además de aplicaciones directas en conservación y ganadería.
