MG fabricará sus coches eléctricos en Galicia: Ferrol y As Pontes se convierten en el epicentro industrial europeo de SAIC

Última actualización: junio 3, 2026
  • Inversión inicial de 200 millones de euros para producir 120.000 vehículos anuales en suelo gallego.
  • Creación de más de 2.300 puestos de trabajo directos e indirectos en la comarca de Ferrolterra.
  • La planta busca mitigar el impacto de los aranceles europeos a los vehículos importados desde China.
  • Las obras comenzarán en 2027 con el objetivo de que la fábrica esté operativa antes de que termine 2028.
Fábrica de coches eléctricos de MG en Galicia

La industria del automóvil en España está a punto de recibir un espaldarazo histórico que promete cambiar el mapa económico del noroeste peninsular. El gigante asiático SAIC Motor, actual propietario de la mítica enseña MG, ha despejado las dudas al confirmar que Galicia albergará su primera factoría de ensamblaje en el continente europeo. Tras meses de negociaciones llevadas con una discreción absoluta, la noticia ha caído como agua de mayo en una zona que lleva tiempo peleando por recuperar su músculo industrial y que ahora se posiciona como el referente de la movilidad eléctrica para la multinacional.

Este ambicioso despliegue no es solo una cuestión de prestigio, sino que viene respaldado por una hoja de ruta financiera muy sólida y unos plazos que no dan margen al despiste. Con el visto bueno de las administraciones, se espera que el proyecto empiece a tomar forma real sobre el terreno en muy poco tiempo, convirtiendo a la comunidad gallega en la puerta de entrada principal para los vehículos que la marca pretende comercializar en todo el territorio comunitario y, muy especialmente, en el mercado británico, donde MG sigue conservando un tirón comercial envidiable.

Futura ubicación de la fábrica de MG en Galicia

El Puerto Exterior de Ferrol y As Pontes como centros de operaciones

La elección de las ubicaciones no ha sido fruto del azar, sino de un análisis pormenorizado de la logística marítima y las infraestructuras disponibles. El núcleo principal de la actividad se concentrará en el puerto exterior de Ferrol, un enclave que ofrece unas ventajas competitivas inmejorables para la exportación de unidades terminadas. Aquí es donde se llevará a cabo el ensamblaje final de los coches, aprovechando la conexión directa con las rutas atlánticas que facilitan el envío de componentes y la distribución de los vehículos hacia el resto de Europa de una forma ágil y eficiente.

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Por otro lado, la localidad de As Pontes jugará un papel fundamental como centro de apoyo logístico e industrial. Tras el cierre de su central térmica, la zona necesitaba un proyecto de envergadura que aprovechara los fondos de transición justa, y la llegada de SAIC encaja perfectamente en este puzle. En este municipio se establecerán plantas dedicadas a la fabricación de componentes y almacenamiento, lo que permitirá diversificar la carga de trabajo y asegurar que el impacto económico se reparta por toda la comarca de Ferrolterra, dándole una nueva vida a terrenos que estaban infrautilizados.

Para que todo este engranaje empiece a rodar sin trabas burocráticas, la administración autonómica ha otorgado al proyecto la distinción de estratégico. Esto significa que los trámites administrativos se agilizarán a la mitad de tiempo, permitiendo que las excavadoras puedan entrar en los terrenos a principios de 2027. La meta es ambiciosa: tener las primeras unidades saliendo de la línea de montaje antes de que el calendario marque el final de 2028, alcanzando un ritmo de producción que podría llegar a los 120.000 coches al año.

El compromiso de la firma china no se queda solo en traer sus máquinas, sino que han apalabrado que una parte sustancial de los materiales utilizados tengan sello europeo. Esto es música para los oídos de las empresas auxiliares de la zona, ya que SAIC pretende que el suministro local sea prioritario en su cadena de valor. Con más de ochenta centros productivos dedicados a la automoción ya instalados en Galicia, el ecosistema está más que preparado para absorber esta demanda y fortalecer la competitividad internacional de la industria gallega, que ya cuenta con la experiencia de décadas trabajando para otros grandes grupos del sector.

Maqueta de la planta de vehículos eléctricos en Galicia

La respuesta china ante el desafío de los aranceles comunitarios

No es ningún secreto que el movimiento de SAIC Motor responde, en gran medida, a la situación arancelaria que vive el sector actualmente. Con la Unión Europea imponiendo gravámenes que pueden llegar a ser muy elevados para los coches eléctricos fabricados en China, producir en suelo comunitario se ha convertido en una necesidad imperiosa para seguir siendo competitivos. Al fabricar en Ferrol, MG podrá esquivar estas barreras comerciales y mantener unos precios ajustados, que es precisamente lo que les ha permitido crecer de forma meteórica en los últimos años entre los consumidores españoles.

La marca ha sabido leer muy bien el mercado, apostando por modelos que combinan tecnología moderna con precios que no se van por las nubes. En España, sus cifras de ventas han subido como la espuma, superando las 45.000 matriculaciones en el último ejercicio, lo que supone un crecimiento que deja en evidencia a muchas marcas tradicionales. Tener el centro de producción tan cerca de sus principales puntos de venta en el sur de Europa les permitirá además ser mucho más rápidos a la hora de responder a la demanda y personalizar la oferta según los gustos locales.

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Además, la llegada de SAIC a Galicia no es un hecho aislado, sino que forma parte de una tendencia donde España se está consolidando como el refugio preferido para el desembarco industrial asiático. La mano de obra cualificada de nuestro país y la red de proveedores ya establecida son puntos clave que han decantado la balanza frente a otras opciones como Hungría. El hecho de que España sea uno de los mercados más receptivos a las nuevas marcas eléctricas también ha ayudado a que los directivos de Shanghái vean en Ferrol el lugar ideal para plantar su bandera en el continente.

La estrategia de la compañía bajo el lema «En Europa, para Europa» busca precisamente esa integración total. No se trata solo de montar piezas que vienen de lejos, sino de establecer centros de investigación y desarrollo que colaboren con instituciones locales. Este enfoque pretende que la innovación en baterías de nueva generación y sistemas de movilidad inteligente tenga un marcado acento gallego, aprovechando el talento de las universidades y centros tecnológicos de la región para liderar la transición hacia una movilidad mucho más limpia y sostenible.

Línea de producción de coches eléctricos de última generación

Un impacto laboral que recuerda a los mejores tiempos industriales

Si hablamos de números concretos, la inversión inicial de 200 millones de euros es solo la punta del iceberg de lo que este proyecto puede suponer para el empleo. Se calcula que se generarán más de 2.300 puestos de trabajo directos e indirectos en una primera fase, lo que supone un balón de oxígeno brutal para muchas familias de la zona. La intención es que el empleo creado sea de calidad y estable, cubriendo desde operarios de línea hasta ingenieros especializados en software y nuevas energías, algo que ayudará a fijar población en una comarca históricamente castigada por las reconversiones navales.

La magnitud del proyecto es tal que algunos ya se atreven\ a compararlo con el impacto que supuso en su día la llegada de otras grandes multinacionales a Vigo. Si el hub industrial se completa según lo previsto, la generación de puestos de trabajo podría escalar de forma significativa en los años venideros, pudiendo llegar a representar un porcentaje muy relevante del PIB regional. Es un tren que Galicia no podía dejar pasar y que ha requerido de una colaboración ejemplar entre el Gobierno central y la administración autonómica para que el gigante chino se sintiera cómodo invirtiendo aquí.

Las conversaciones, que sumaron más de ochenta reuniones y viajes de alto nivel a China, han servido para asegurar que la multinacional se comprometa con el tejido empresarial local. El objetivo es que la mayoría de los componentes, desde los sistemas de frenado hasta los interiores de los vehículos, se fabriquen en polígonos cercanos como el de Mandiá. Esto creará un efecto dominó positivo que reforzará a las pymes gallegas del sector, dándoles la oportunidad de trabajar para uno de los mayores fabricantes de automóviles del mundo y mejorar su propia competitividad internacional.

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Por último, hay que tener en cuenta que este desembarco también pone a prueba la capacidad de nuestras infraestructuras. El puerto de Ferrol tendrá que adaptarse para gestionar un tráfico constante de entrada de materias primas y salida de vehículos terminados, lo que a su vez generará necesidades en el sector servicios y el transporte profesional. Es un reto logístico de primer nivel que sitúa a la ciudad en el mapa mundial de la automoción, demostrando que con una buena planificación y el apoyo institucional adecuado, se pueden atraer inversiones de calado que aseguren el futuro industrial para las próximas décadas.

Operarios trabajando en la cadena de montaje de un vehículo eléctrico

La puesta en marcha de esta macrofactoría en territorio gallego representa un cambio de ciclo para la automoción en España, consolidando el papel del país como un actor fundamental en la era de la electrificación. Con una inversión millonaria y la promesa de miles de empleos, el proyecto de SAIC Motor en Ferrol y As Pontes no solo servirá para fabricar coches, sino para revitalizar toda una estructura económica que ahora mira al futuro con una confianza renovada. La combinación de logística portuaria, talento local y la necesidad estratégica de producir en Europa ha creado la tormenta perfecta para que Galicia se convierta en el motor de la marca MG en el viejo continente, asegurando que los vehículos del mañana tengan un ADN compartido con el esfuerzo y la capacidad industrial de esta tierra.