Microplásticos en el aire del Canal Beagle: primera evidencia subantártica

Última actualización: noviembre 14, 2025
  • Primera detección de microplásticos en el aire del Canal Beagle, a pocos kilómetros de Ushuaia.
  • Muestreo pasivo durante 18 meses en Isla Redonda y análisis FTIR y Raman, con parte de los estudios en el LNLS de Brasil.
  • Se identificaron 77 partículas; más del 80% eran fibras textiles con polímeros como poliamida, poliéster, polietileno y algodón semisintético, además de pigmento índigo.
  • Los vientos del noroeste podrían transportar contaminantes hacia la Antártida; el equipo pide ampliar la vigilancia ambiental en altas latitudes.

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La presencia de partículas minúsculas en la atmósfera del extremo austral ya no es una hipótesis: un equipo de la UNLP, el SMN y el CONICET ha detectado microplásticos en suspensión en el aire del Canal Beagle, en Tierra del Fuego, aportando la primera evidencia en la región subantártica.

El hallazgo, liderado por Lucas Rodríguez Pirani y Lorena Picone, demuestra que incluso ambientes remotos permanecen expuestos al transporte de contaminación plástica por el viento y se apoya en un seguimiento de 18 meses de muestreo y análisis interdisciplinario.

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Qué se ha encontrado

Las muestras revelaron un total de 77 partículas recuperadas y, del conjunto analizado, más del 80% eran fibras asociadas a textiles. Se identificaron polímeros como poliamida, poliéster, polietileno y algodón semisintético, además de pigmentos industriales como el índigo, habitual en la industria textil.

Las fibras presentaron longitudes entre 100 y 3000 micrómetros y anchos de 10 a 30 micrómetros, proporciones coherentes con registros de otros entornos remotos, lo que refuerza la hipótesis de una dispersión atmosférica a grandes distancias.

Un corredor hacia la Antártida

Por su localización y los vientos predominantes del noroeste, el Canal Beagle podría comportarse como una puerta potencial hacia la Antártida para el transporte de contaminantes. La configuración meteorológica favorecería el desplazamiento de partículas a través del Pasaje de Drake hacia la Península Antártica.

En la zona convergen factores antrópicos y naturales: Ushuaia y Puerto Williams registran actividad portuaria, turística e industrial, mientras los fuertes vientos de la región actúan como vector de dispersión, incrementando la susceptibilidad del entorno subantártico.

Cómo se hizo el estudio

La campaña de campo se desarrolló en Isla Redonda, dentro del Parque Nacional Tierra del Fuego, un enclave remoto sin fuentes locales de emisión, ideal para evaluar el aporte de contaminantes transportados por la atmósfera.

Se emplearon muestreadores de captura pasiva, que operan sin necesidad de energía eléctrica ni mantenimiento constante, lo que permitió sostener mediciones continuas entre octubre de 2021 y marzo de 2023 en condiciones exigentes.

Las partículas se analizaron en CEQUINOR (UNLP) mediante microespectroscopía FTIR y Raman para definir su composición química y aditivos asociados; parte de los estudios se completó en el Laboratorio Nacional de Luz Sincrotrón (LNLS), en Campinas, Brasil.

De dónde podrían proceder

La combinación de polímeros plásticos y colorantes vinculados a la industria textil apunta a un transporte atmosférico de largo alcance, probablemente desde centros urbanos del sur de Sudamérica. Aun así, la actividad de Ushuaia podría aportar emisiones locales adicionales.

Implicaciones y próximos pasos

El equipo científico señala que estos datos constituyen una base para un monitoreo sistemático subantártico y respalda incluir la región en redes globales de observación. En paralelo, se avanzó con mediciones en la Base Carlini (Isla 25 de Mayo), dentro de un proyecto más amplio para el Sector Antártico Argentino.

Los resultados han sido publicados en la revista Chemosphere y refuerzan la necesidad de ampliar la vigilancia sobre microplásticos atmosféricos en altas latitudes, clave para entender rutas de dispersión y riesgos ecosistémicos.

Este primer registro en el aire del Canal Beagle subraya que ningún rincón permanece al margen de la polución plástica: conocer las fuentes, las trayectorias y la magnitud del fenómeno es esencial para orientar políticas y sistemas de control eficaces.