Moeve da luz verde a la inversión de 1.000 millones para arrancar su Valle del Hidrógeno Verde

Última actualización: marzo 3, 2026
  • Moeve aprueba la inversión final de más de 1.000 millones de euros para la primera fase del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde en Huelva.
  • El Proyecto Onuba contará con 300 MW de capacidad inicial, ampliables a 400 MW, y producirá hasta 300.000 toneladas anuales de hidrógeno verde.
  • Masdar y Enalter, participada por Enagás Renovable y Pontegadea, entran como socios minoritarios en la primera fase.
  • El proyecto está reconocido como Proyecto de Interés Común Europeo, con 304 millones de financiación pública y un papel clave en la descarbonización de la industria pesada.

Proyecto de hidrógeno verde en España

La antigua Cepsa, ahora Moeve, ha dado uno de los pasos más relevantes de su estrategia de transición energética al validar la inversión definitiva para poner en marcha la primera fase de su Valle Andaluz del Hidrógeno Verde. Esta decisión confirma el compromiso de la compañía con los combustibles de bajas emisiones y sitúa el proyecto entre las grandes apuestas industriales ligadas al hidrógeno renovable en Europa.

La fase inicial, conocida internamente como Proyecto Onuba, concentrará una inversión superior a los 1.000 millones de euros y estará ubicada en el complejo industrial de La Rábida, en el municipio de Palos de la Frontera (Huelva). Con este movimiento, Moeve refuerza su papel como pieza clave en la estrategia española para desarrollar un polo de hidrógeno verde de referencia en el sur del continente.

Primera fase del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde: el Proyecto Onuba

El corazón de este arranque será Onuba, una instalación que aspira a convertirse en el mayor proyecto de hidrógeno verde del sur de Europa en su fase inicial. El plan contempla la puesta en marcha de 300 megavatios (MW) de capacidad de electrólisis, con la posibilidad de añadir otros 100 MW adicionales siempre que haya disponibilidad de conexión a la red y aprobación del consejo de administración.

La primera etapa no se limita únicamente a los electrolizadores. Incluye también infraestructuras asociadas y una planta fotovoltaica de autoconsumo, diseñada para suministrar energía renovable al complejo y reducir al máximo la huella de carbono del proceso de producción de hidrógeno. Todo ello se integrará en el entorno industrial de La Rábida, donde Moeve ya desarrolla otros proyectos vinculados a combustibles sostenibles.

El objetivo productivo de Onuba es ambicioso: se prevé alcanzar hasta 300.000 toneladas anuales de hidrógeno verde una vez que el conjunto del Valle Andaluz esté plenamente operativo. Esa cifra equivale aproximadamente a la mitad de la producción de hidrógeno renovable que se estima para España en 2030, lo que subraya la relevancia de este enclave dentro de la planificación energética nacional.

Buena parte de ese hidrógeno se destinará a alimentar los propios parques energéticos de Moeve, donde se transformará en biocombustibles avanzados para sectores difíciles de electrificar, como la aviación (SAF), el transporte marítimo y el transporte terrestre pesado. De este modo, el proyecto no solo persigue reducir emisiones en sus instalaciones, sino también ofrecer alternativas de menor impacto climático a sus clientes industriales y logísticos.

El Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, en su conjunto, no se limita a Huelva. El plan global, anunciado por Moeve en 2022, incluye también un segundo polo de producción en San Roque (Campo de Gibraltar, Cádiz), con una inversión total prevista que supera los 3.000 millones de euros. La compañía ya adelantó en su día que este macroproyecto podría generar alrededor de 10.000 empleos, de los que unos mil serían directos, además de impulsar la actividad de más de 400 pymes y autónomos de la zona.

Participación de socios internacionales y estructura accionarial

Para la primera fase en Huelva, Moeve ha optado por un modelo de colaboración con socios estratégicos. En el capital de Onuba entran como minoritarios Masdar, el gigante de las renovables con sede en Abu Dabi, y Enalter, compañía participada mayoritariamente por Enagás Renovable, vehículo en el que están presentes Enagás y Pontegadea, la firma de inversión de Amancio Ortega.

En esta etapa inicial, Moeve controlará el 51 % del proyecto, manteniendo así el papel de socio de referencia y gestor industrial. El resto del accionariado se lo repartirán Masdar y Enalter, lo que permitirá sumar músculo financiero, experiencia internacional y acceso a potenciales mercados para el hidrógeno y sus derivados. Para Masdar, además, se trata de su primera gran incursión en proyectos de hidrógeno renovable en Europa, un movimiento que refuerza el atractivo de España como destino inversor en este sector.

La entrada de Enalter, de la mano de Enagás Renovable, también encaja con los planes de desarrollo de infraestructuras gasistas adaptadas a gases renovables, como el hidrógeno. Aunque el detalle de los acuerdos comerciales y de transporte aún no es público, esta combinación de actores energéticos y financieros apunta a un esquema pensado para dar salida al hidrógeno tanto en el entorno local como, potencialmente, hacia otros mercados europeos.

Desde que se filtró la operación en medios especializados como Financial Times y Expansión, Moeve ha ido confirmando paulatinamente los principales elementos de la alianza. La estructura planteada busca un equilibrio entre el control industrial por parte de la compañía española y la aportación de capital y know-how de socios internacionales con experiencia en renovables a gran escala.

Reconocimiento europeo, ayudas públicas y encaje en la política energética

El Proyecto Onuba y el Valle Andaluz del Hidrógeno Verde han logrado ya un respaldo significativo a nivel institucional. La iniciativa está catalogada por Bruselas como Proyecto de Interés Común Europeo (PCI), una figura que se reserva para actuaciones consideradas estratégicas para el conjunto de la Unión Europea, especialmente en materia de energía e infraestructuras transfronterizas.

En el caso español, el proyecto se ha beneficiado de la canalización de fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, financiado por la Unión Europea. En concreto, Onuba ha recibido 304 millones de euros de apoyo público dentro del programa Valles del H2, pensado para acelerar la implantación de polos de hidrógeno renovable en distintos territorios y facilitar así el cumplimiento de los objetivos climáticos y energéticos comunitarios.

Este respaldo llega en un contexto en el que, en buena parte de Europa, algunos proyectos de hidrógeno habían comenzado a mostrar signos de ralentización por las dudas sobre su competitividad a corto y medio plazo. Sin embargo, el caso español se configura como una excepción relativa: el Gobierno ha reiterado en varias ocasiones que ve en el hidrógeno verde una palanca central para la descarbonización de la industria intensiva en energía y del transporte pesado.

Para España, disponer de polos como el Valle Andaluz puede resultar especialmente relevante por su combinación de alta radiación solar, infraestructura energética existente y posición geográfica como puerta de entrada y salida hacia otros mercados europeos y africanos. Este encaje geoestratégico refuerza el interés comunitario en que proyectos como el de Moeve lleguen a buen puerto.

Además de contribuir a la reducción de emisiones, los valles de hidrógeno se ven también como herramientas para mantener la competitividad de sectores industriales asentados en zonas como el Campo de Gibraltar o la costa de Huelva, donde la transición energética exige inversiones significativas para adaptar plantas y procesos productivos.

El papel de Moeve en la transición energética y su transformación corporativa

La apuesta por el hidrógeno verde se enmarca en el giro estratégico que emprendió Moeve tras abandonar su histórica marca Cepsa. El cambio de nombre, culminado en 2024, responde a un plan corporativo valorado en 8.000 millones de euros que persigue reorientar el negocio hacia actividades de bajas emisiones de carbono y reducir progresivamente el peso de la exploración y producción de petróleo.

Desde 2022, la empresa ha ido desprendiéndose de buena parte de sus activos de producción de crudo, incluidas sus operaciones en Abu Dabi y varios países de Sudamérica. Esta desinversión ha liberado recursos financieros que ahora se canalizan hacia proyectos de transición energética, entre los que destacan el Valle Andaluz del Hidrógeno Verde y la construcción de plantas de biocombustibles de segunda generación.

En el ámbito industrial, uno de los proyectos emblemáticos es la planta de biocombustibles avanzados que Moeve está levantando también en Palos de la Frontera. Esta instalación, que ya supera la mitad de su ejecución, producirá combustible sostenible para la aviación (SAF) y diésel renovable, reforzando la vocación del complejo onubense como polo integrado de combustibles de nueva generación.

La combinación de hidrógeno verde y biocombustibles en un mismo entorno industrial permite a la compañía aprovechar sinergias en materia de infraestructuras, logística y consumo energético. A medio plazo, Moeve aspira a consolidarse como uno de los principales productores europeos de moléculas verdes, capaces de sustituir a combustibles fósiles en sectores donde la electrificación directa es más complicada.

Este reposicionamiento se completa con otras líneas de trabajo, como la expansión de la red de recarga ultrarrápida para vehículos eléctricos en España y Portugal, y el desarrollo de productos químicos con menor impacto ambiental. Todo ello forma parte de la hoja de ruta interna bautizada como ‘Positive Motion’, con la que la compañía quiere acelerar su transición y la de sus clientes hasta 2030.

Resultados financieros recientes y capacidad de inversión

El impulso al Valle Andaluz del Hidrógeno Verde llega en un momento de sólida generación de caja para Moeve. La compañía cerró 2025 con un beneficio neto de 341 millones de euros, muy por encima de los 92 millones del ejercicio anterior, en buena parte por la mejora de los márgenes de refino y la desaparición del impuesto extraordinario que el Gobierno aplicó a las energéticas en 2023 y 2024.

Si se observa el beneficio neto ajustado, que la empresa utiliza para medir el desempeño de sus actividades recurrentes, la cifra ascendió a 686 millones de euros, un 54 % más que en 2024. Este resultado refleja un entorno operativo favorable para el negocio tradicional de refino y comercialización, que sigue siendo la base económica sobre la que se apoyan las nuevas inversiones en transición energética.

El flujo de caja operativo alcanzó 1.514 millones de euros, lo que supone un incremento del 35 % respecto al año anterior. Con estos niveles de generación de recursos, Moeve afirma contar con la capacidad suficiente para financiar su plan estratégico sin tensionar en exceso su estructura de capital. De hecho, la deuda neta se mantiene en torno a 2.362 millones de euros, con una ratio deuda/EBITDA cercana a 1,6 veces, cifras que la empresa considera manejables.

En términos de liquidez, la compañía dispone de 5.493 millones de euros entre efectivo y líneas de crédito comprometidas, un colchón que le permitiría cubrir sus vencimientos de deuda hasta 2030. Esta situación le otorga margen para acometer inversiones como la de Onuba y el desarrollo posterior del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde sin depender en exceso de nuevas emisiones de deuda o desinversiones adicionales.

Durante el último ejercicio, las inversiones totales ascendieron a 1.151 millones de euros, de los cuales un 55 % se destinó a proyectos de transición energética, el porcentaje más alto registrado por la compañía hasta ahora. Este dato confirma que la reorientación hacia actividades bajas en carbono no es solo un anuncio estratégico, sino una línea prioritaria en el reparto del capital disponible.

Evolución de los negocios y encaje del hidrógeno en la cartera de Moeve

Por divisiones, el negocio de Energía siguió siendo el más relevante en términos de resultados, con un ebitda de alrededor de 1.400 millones de euros. Aunque esta cifra es ligeramente inferior a la del año anterior, los márgenes de refino mejoraron hasta situarse en una media de 7,9 dólares por barril, lo que ayudó a compensar otros efectos de mercado y a mantener la rentabilidad del área.

Las ventas de productos energéticos crecieron aproximadamente un 6 %, llegando a 18,2 millones de toneladas. En el último trimestre del año se produjo un repunte de los resultados de esta división, con un aumento interanual del 38 %, impulsado por un mejor entorno de márgenes y una mayor utilización de las instalaciones de refino y logística.

La unidad de Química, por su parte, registró un ebitda de 181 millones de euros, un 29 % menos que en 2024, afectada por el exceso de oferta global y una demanda más moderada en determinados segmentos. En Exploración y Producción, el ebitda se situó en 259 millones de euros, condicionado por la caída del precio medio del crudo, que rondó los 69,1 dólares por barril, un 15 % menos que el ejercicio previo.

En este contexto de negocios todavía muy apoyados en el refino y la distribución de combustibles, el desarrollo del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde se configura como uno de los pilares para diversificar la cartera de Moeve hacia actividades con un perfil de emisiones mucho más bajo. La compañía aspira a que, progresivamente, estos nuevos proyectos vayan ganando peso en sus cuentas y reduzcan la dependencia de los ingresos ligados al petróleo.

A nivel corporativo, Moeve también ha explorado posibles alianzas en el negocio downstream. En enero anunció un acuerdo no vinculante con Galp para analizar la integración de parte de sus actividades de refino, distribución y comercialización en la península ibérica, con la idea de crear dos plataformas energéticas de referencia. Esta eventual operación sigue sujeta a negociación y a las autorizaciones regulatorias correspondientes.

De forma paralela, la empresa ha seguido transformando su red de estaciones de servicio, con la renovación de unas 500 gasolineras bajo la nueva marca Moeve y la puesta en marcha de más de 280 puntos de recarga eléctrica ultrarrápida en España y Portugal. Estas actuaciones completan el mosaico de iniciativas con el que la compañía quiere posicionarse como proveedor integral de energía en un escenario de transición climática.

Con la decisión de invertir más de 1.000 millones de euros en la primera fase del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, Moeve afianza su apuesta por convertir el sur de España en uno de los polos clave del hidrógeno renovable en Europa, combinando apoyo público, socios internacionales, resultados financieros sólidos y un plan industrial que integra hidrógeno, biocombustibles y nuevas infraestructuras energéticas para impulsar la descarbonización de la economía.

Valle Andaluz del hidrógeno verde en Huelva
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